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benard2 Por Francisco Bénard.

Con orgullo manifiesto y cierta asiduidad recibía los comentarios semanales de quien se convirtió en una estrella  del rugby italiano. Hablamos de Martincito Acuña mi sobrino que jugaba en el Parma que logró ser campeón de Italia después de 24 años. Los tíos y los primos lo conocemos como Martincito  en tono cariñoso. Antes lo veíamos jugar en Cuba y después paso al Padova. Diez años en Italia y llego a jugar en el seleccionado “Seven”italiano.

No lo podríamos llamar toro, sonaría algo malo, Martincito siempre fue un “torito”. Fue siempre cariñoso  y sonriente ahora mas que es casado y tiene una mujer y cuatro lindisimos hijos. Tiene la compañia de su amor mas que nunca. Siempre se mantuvo firme frente a los rivales a los que trato como un caballero siempre respetando las reglas de ese juego duro y difícil que es para los hombres. Hablar de rugby a Martincito o a su padre “Chuni” es ver la cara de dos personas sonrientes.

Las noticias eran casi “semanales”, a veces esporadicas y otras mas frecuentes nunca me hicieron  olvidar que existía una relación especial entre ese padre -padrazo con sus hijos. En Cuba siguió los pasos Pablito uno de mis ahijados a quien tanto queremos con Ana mi mujer -somos sus padrinos- El rugby, Martincito  y su padre a veces me hicieron y me hacen pensar que la tierra no es redonda sino medio ovalada.

Las condiciones profesionales de Martincito fueron siempre destacadas en los medios de prensa especializados en rugby en Italia y en Argentina.Hasta hizo con su fuerza y coraje y sus “driabblings” que nosotros ya conocíamos del “Torito” antes de viajar a Italia.

Las malas lenguas decían que el “Chuni” Acuña casi un hermano mas para nosotros el sabado anterior a los partidos de rugby en que jugaba el rugby1“Torito” dormía con una pelota de rugby. Más aún dicen algunos que este padre orgulloso tiene problemas maritales porque sigue a pesar del tiempo usando la pelota de almohada. Insoportable para mi hermana Maria.

Creo que es verdad porque una pelota de rugby , un  hijo muy especial con condiciones muy especiales en lo deportivo  y humanas no pueden sino generar una historia singular y muy especial y hasta nos hizo creer que el mundo dejo de ser redondo para ser ovalada. LA REALIDAD ES QUE LA PELOTA DE RUGBY DEL TORITO ACUÑA CONVIRTIO AL MUNDO EN OVALADO.

Cual sería mi orgullo  o sueño quizás? Bueno y para ser franco que el “Torito” Acuña le escriba una cartita a mis nietos Martincito, Felipe y Lucas que aman el rugby. El “Torito” Acuña se ha convertido en el referente más importante de mis pequeños nietos que lo miran con mucha admiración. El “Torito” les enseñara a creer que el mundo es ovalado y que es un deporte muy lindo. Les enseñara a correr y correr detras de esa pelota para llegar con fuerza al “ingol” rival , que es el sueño de cualquier equipo de rugby.

Con todo cariño a un padre y a un hijo y a una pelota de rugby.

Tío Panchito Bénard

Dr.Francisco Bénard

Abogado, Periodista y Escritor
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1 thought on “Un Padre y un Hijo. Una pelota de rugby”

    • Esther De Salerni
    • posted on December 19, 2016

    Lindo que se acuerden de la flia…

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