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Escribe: Luis Bardín.

 

El peronismo llegó cuando Argentina aún tenía su esqueleto descalcificado.

Era un gran país pero no estaba preparado aún para resistir el peso de una idealizada, aplastante y demagógica justicia social como fue la que Perón quiso trasplantar desde países europeos más adelantados socialmente.

Barrió con las reservas del Banco Central y entre él y sus descendientes lógicos hicieron descender al país desde una posición Top Ten, que ostentaba económica, social y políticamente en el mundo en la década del 40, a conformarse hoy con estar, estadísticamente en esos rubros, un poco más arriba de algunos pocos países africanos y compitiendo con los más pobres de latino américa.

Perón nos acostumbró al bienestar social por decreto y a la felicidad por ley.

Todavía hoy hay millones de argentinos que siguen dudando entre un peronismo que: o bien puede ser una bendición que nos llegó demasiado temprano o una calamidad que está tardando demasiado tiempo en irse.

El ADN mitocrático se biologizó para quedarse. Sigue sin tener demasiado calcio pero pretende fisiológicamente tener la fortaleza para volver a poner a la Argentina en los primeros puestos del ranquing.

La CGT peronista, gobernadores feudales peronistas y legendarios supuestos herederos “naturales” del peronismo seguirán impidiendo, como oposición o como oficialismo, esa necesaria calcificación con abrumadoras y cada vez con más descalcificadoras exigencias en aras de volver al poder cuando no lo tienen o drogándolo con mentiras para retenerlo mientras lo tienen.

Pretenden que el gobierno que los derrotó no se racionalice obligándolo a aplicar agobiantes soluciones económicas que apuntan a debilitarlo y a vengar el traspié electoral que Macri le infligió al orgullo peronista.

Ni se les ocurre pensar que cada vez nos alejan más de aquel legendario Top Ten que una vez ostentamos con orgullo los argentinos.

Lealtad y demagogia. Demagogia y lealtad. La fórmula para enriquecerse a costa de la pobreza…

 

Luis Bardín.

 

 


PrisioneroEnArgentina.com

Diciembre 17, 2016


 

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2 thoughts on “No todos son PoliVersos”

  1. Me duele mucho decir esto. Soy argentino, siento mi país con sus muchas deficiencias y escasas cosas importantes.No soy peronista, pero debo reconocer que visto desde 2016, viendo los gobiernos que lo sucedieron hasta hoy, es uno de los mejores. Y acepto que con ello, me acusen de peronista, de creer que nuestro destino no es ser cada dia mas dependiente. Ni tampoco de un pais necio que se cree es el más importante del mundo.Mi nación no es la mejor del mundo. Igual la amo. No puedo ni pensar que el “kichnerismo” es peronismo. Pero tampoco que Martinez de Hoz era el que nos iba a salvar, transformandonos en potencia. No creo que mi pueblo, el argentino, dentro del cual estoy, debe dejar de comer unos 20 años para que vengan inversores que nos salvarán y nos llevarán al éxito. Tampoco deseo salvadores que nos enfrentan con las potencias con las cuales no podemos luchar prometiendo a ese mismo pueblo que de esa manera vamos a ser potencia. En síntesis, rechazo a todos los que por necedad, soberbia e incapacidad (peronistas o antiperonistas) tratan de llegar al gobierno de nuestro pais para salvar “sus ideas” y suprimir a los que no le sirven. Por eso, señor Bardín, escribo esto, con pena y dolor. Que hermoso que tanto antiperonistas como peronistas, (o farsantes que quieren ser llamados peronistas), busquen desaforantes el poder, despreciando a su pueblo, del cual pese a todo forman parte. ¿Por qué no se esmeran a pensar si hay diferencia entre la demagogia y el populismo?. Pero a la vez, ¿si se es democrático gobernando contra su pueblo para no ser populista o demagogo?. Cuando hay niños desnutridos, hambrientos, cuando hay juventud que han educado a respetar sus derechos humanos violando el de los demas, no tenemos destino. No se lo que pasa en África. Pero estoy seguro que si fuera africano, amaria su pueblo, que seria el mio. Y argentino o africano (a los que respeto profundamente porque son esencialmente humanos) lucharia para evitar que mi pueblo sea explotado. No solo de los explotadores sino de los que se declaran epopeyicos luchadores del pueblo, para tambien explotarlos. Disculpe mis limitaciones para no ver mas alto. Nunca el amor es según su altura. Carlos Españadero. Un militar condenado a prisión perpetua por un gobierno vengativo, sin haber cometido el delito imputado.

    • Rosario Fernández
    • posted on December 17, 2016

    Calamidad que esta tardando en irse.

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