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Es la de Puerto Rico la declaración de bancarrota más grande que jamás se halla presentado en los Estados Unidos. Puerto Rico actualmente debe a sus acreedores una friolera de 70 mil millones de dólares, mucho más alta que la bancarrota de 18 mil millones de dólares de Detroit en el año 2013. Esta es la parte oficial, ya que además preocupa lo que no se ve. Deudas con otros organismos, como la Policía, compañías de agua y electricidad, vialidad o la Oficina del Registro del Automotor, harían elevar la misma a unos 160 mil millones de dólares.

Siempre, claro, la culpa es de los otros. El Gobernador Boricua Ricardo Roselló fue muy despierto en esgrimir que el déficit heredado es descomunal, y para cuidar los intereses del pueblo, debe tomar esta drástica medida. Lo cierto que el anterior mandatario, Padilla, venía amenazando con esta decisión. Padilla -a su vez- heredó un gran deficil de… Ricardo Roselló.

Esta bancarrota no será un proceso fácil. Un juez todavía tiene que aprobarlo. Muchas firmas prominentes de Wall Street poseen bonos de Puerto Rico y se encuentran enojados por la declaración de bancarrota porque temen ahora que no se les devolverá todo el dinero que se les debe.

La situación de Puerto Rico es insostenible. La isla ha estado en una recesión económica por alrededor de una década y la tasa de desempleo es del 11,5%. La crisis financiera de la isla es tan mala que el Congreso instaló una Junta de Supervisión Fiscal para controlar el recorrido del dinero desde el año pasado. La junta dejó de tratar de negociar con los acreedores esta semana y se declaró en quiebra.

Andrew Rosenberg, abogado de la firma Paul, Weiss, Rifkind, Wharton y Garrison, que está asesorando a algunos de los tenedores de bonos de Puerto Rico, tiene opiniones sombrías. El opina que la administración de la isla ha optado por convertir a Puerto Rico en una nueva Argentina.

El futuro se torna más oscuro, ya que, en la campaña electoral, Donald Trump dijo que no “rescataría” a Puerto Rico. Mick Mulvaney, director de presupuesto de Trump, dijo el miércoles pasado que la Casa Blanca presionó duramente para asegurar que ni un centavo del dinero federal fuera destinado a pagar las deudas de la isla en el último acuerdo del Congreso.

La gente está literalmente huyendo de Puerto Rico para ir a vivir a los Estados Unidos continentales, especialmente a la Florida. La población de la isla ha disminuido en 350.000 personas en los últimos 10 años. A medida que las empresas y la gente se despiden de Puerto Rico, hay aún menos dinero para pagar a los acreedores. El último plan presupuestario de la isla incluye sólo $ 800 millones al año para pagar a los acreedores. Eso es un mero 20% de lo que la isla había estado pagando acreedores en el pasado.

El año pasado, el Congreso aprobó un proyecto de ley llamado PROMESA para tratar de ayudar a Puerto Rico. Creó el consejo de supervisión y un proceso especial del Título III que es similar a la disposición de bancarrota del Capítulo 9 que ciudades como Detroit han usado en el pasado. El Capítulo 9 no es una opción para Puerto Rico ya que es un territorio asociado de los Estados Unidos. Tiene ciertos derechos como los estados de la unión, pero no todos los beneficios.

La temperatura rara vez cae por debajo de 70 grados y es justo en el medio del mar Caribe claro y cálido. Los paisajes naturales invitan a que las personas se conviertan en veraneantes permanentes. Los ciudadanos son en su mayoría alegres y musicales. Pero la aplicación a las responsabilidades de su legislador no es la ideal. Un par de años atrás, mientras la Isla del Encanto ya tenía las aguas a la altura de sus rodillas, los representantes del pueblo planeaban construir un sauna con jacuzzi en el edificio del Congreso. Moca, un pueblo al noroeste del mapa de unos 30,000 habitantes posee su propio intendente (O alcalde) y en la oficina de Relaciones Públicas solamente, trabajan doce personas. Una cada 2,500 habitantes. La ciudad de Chicago posee 50 personas en el Departamento de Prensa y Relaciones Públicas. Con casi tres millones de habitantes, Chicago tiene un publicista pago por los contribuyentes cada 60 mil personas. Pongamos ahora en la balanza a Chicago y a Moca.

Puerto Rico está hoy en crisis. “La Grecia de América”, se podría decir. Hay hoy más titulares por su deuda no pagada de $ 70 mil millones que sus playas paradisíacas.

Durante años, el gobierno de Puerto Rico gastó más dinero del que cobraba con los impuestos. Los estados americanos están obligados a elaborar presupuestos equilibrados cada año, pero los líderes puertorriqueños no lo hicieron, aprovechando el estado de limbo de la isla – no es un Estado, es un territorio de Estados Unidos-.

El gran gasto fue alimentado por un error de traducción entre  español e inglés en la constitución de 1952 en la isla. Permitió a Puerto Rico emitir deuda para financiar muchas actividades, incluyendo operaciones diarias. Todo se reduce a la interpretación de la frase “recursos totales” – ingresos totales o recursos totales. Se interpretó como recursos, que es un término más amplio que permite al gobierno financiar operaciones regulares (por ejemplo, educación, servicios policiales, asistencia médica, etc.) a través de bonos.

Puerto Rico emitió deuda muchas veces a lo largo de los años. Pero realmente se disparó en la década pasada, cuando la deuda total pasó de un ya fuerte $ 43.500 millones en 2006 a más de $ 70 mil millones en 2014. (La isla también tiene más de $ 40 mil millones en pasivos por pensiones no financiadas).

Entonces, ¿qué pasó hace 10 años? El Congreso es en parte culpable del desorden. La isla solía ser un paraíso fiscal para algunas grandes empresas como la industria farmacéutica. Era más barato fabricar drogas en la isla que en cualquier otra parte de América porque las compañías no tenían que pagar impuestos federales sobre las operaciones de Puerto Rico.

Pero a mediados de la década de 1990, el Congreso comenzó a revertir las exenciones fiscales especiales para las empresas que operan en Puerto Rico. Las exenciones fiscales se redujeron y se eliminaron totalmente en el año 2006.

La economía de Puerto Rico se hundió después de que esto sucediera, y todavía no se recuperó. Muchos empleos del sector privado se perdieron y los ingresos fiscales disminuyeron. La economía se ha reducido ferozmente cada año desde entonces.

Además, la Ley de la Marina Mercante de 1920 exige que sólo los buques estadounidenses puedan llevar mercancías entre Puerto Rico y los Estados Unidos. Esto aumenta los precios en la isla y hace que las mercancías producidas en Puerto Rico sean menos competitivas que las provenientes de países caribeños más baratos que envían bienes en sus propios barcos.

Los residentes están literalmente huyendo de Puerto Rico, empacando pertenencias y mudándose a los Estados Unidos continentales en un éxodo no visto desde la era “West Side Story” de los años cincuenta.

Es más difícil encontrar trabajo. La tasa de desempleo es del 11,8%, más del doble que la tasa nacional de los Estados Unidos.

Lo que es especialmente preocupante es que Puerto Rico está perdiendo trabajadores talentosos y calificados. Un médico y medio (Perdón por la frialdad de los números) al día, deja o dejan la isla. Los profesionales calificados, como los doctores en medicina, pueden obtener un salario más alto en los Estados Unidos continentales, y simplemente no ven un camino claro para que la isla pegue un golpe de timón. Las familias con niños pequeños – la futura fuerza laboral – también están mudándose, principalmente a la Florida.

La escasez de trabajadores médicos ha hecho que el brote del virus Zika en Puerto Rico sea aún más difícil de manejar. La isla sufrió la primera muerte debido al Zika en los Estados Unidos.

Otro gran inconveniente para Puerto Rico es que no tiene acceso a las mismas leyes de quiebra que los estados -como mencionaba antes- y la Bancarrota/Capítulo 9 se creó después de la Gran Depresión para permitir que ciudades y otros municipios abordaran problemas de deuda severos bajo un proceso de entrenamiento supervisado por los tribunales. Detroit es el más famoso caso de bancarrota del Capítulo 9 hasta ahora.

Puerto Rico solía tener los derechos de quiebra del Capítulo 9, pero la isla los perdió en la década de 1980 cuando el Congreso revisó esta parte del código de bancarrota. El gobierno de Obama y el gobernador de Puerto Rico argumentaron que fue una decisión injusta y que el Congreso debería dar nuevamente a la isla los derechos del Capítulo 9. Hasta ahora, el Congreso está en gran medida en contra.

Muchos expertos creen que algún tipo de reestructuración de la deuda será necesario. Puede significar retrasar los pagos a los acreedores o pagar menos del 100%. El problema es que Puerto Rico está en un precipicio legal. Ni la isla, ni los acreedores, quieren moverse mucho en las negociaciones hasta que sepan cuáles son las leyes con seguridad. Hay un caso en el Tribunal Supremo que podría alterar las reglas, y el Congreso está debatiendo un proyecto de ley que también podría cambiar todo. Por lo pronto, los cambios se ven en las calles con alzamientos violentos y protestas continuas.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 3, 2017


 

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5 thoughts on “Puerto Rico al borde del abismo”

    • Amado Romero
    • posted on May 5, 2017

    Nosotros estamos si por los americanos siempre de ventajita
    Si quiero comprar algo que ellos no venden ni de sueños

    • Mario Wright
    • posted on May 3, 2017

    They have to figure it out

      • TRADUCCIÓN
      • posted on May 3, 2017

      Tienen que averiguarlo

  1. Tampoco deai trabajos

    • Norman Nieves
    • posted on May 3, 2017

    Ahorita si ai nos quitan el mantengo y ya no vivimos.

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