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Del Dicho de periodistas, al “Hecho” de los funcionarios…

 

 

Una oportunidad perdida para el Gobierno

Ocurrió en estos días un combate soterrado entre el derecho y la oportunidad. En la superficie de ese combate, asiduo e incómodo, reapareció el conflicto por los derechos humanos violados en la década del 70. El derecho en su concepción más liberal y estricta es la que aplicó una mayoría de jueces de la Corte Suprema de Justicia, que hizo valer tal legalidad para dar por cumplida la pena de un condenado por delitos de lesa humanidad, Luis Muiña. La oportunidad es el momento en que el Gobierno estaba buscando un mecanismo jurídico o legislativo para resolver los casos de militares ancianos y enfermos que están presos en cárceles comunes. El escándalo político que provocó aquella decisión de la Corte Suprema, y la multitudinaria manifestación social en contra de ella, dejó sin margen al Gobierno y al máximo tribunal para avanzar en esa solución. Cuarenta y un año después del golpe de Estado de 1976, el país no ha podido elaborar un modo de superar ese pasado y suturar las viejas heridas.
El péndulo de la revisión del pasado osciló entre extremos en los últimos 33 años de democracia. Sólo Raúl Alfonsín intentó en los primeros cuatro años de su mandato, cuando era un presidente fuerte, juzgar a los militares que violaron los derechos humanos y a los guerrilleros que también lo hicieron. Carlos Menem decidió mediante un indulto personalísimo liberar a todos de culpa y cargo. La era kirchnerista colocó el péndulo en el otro extremo. Juzgamiento a todos los militares acusados de delitos de lesa humanidad, aun desconociendo en muchos casos las garantías procesales. Al mismo tiempo, convirtió a los jefes guerrilleros de los años 70 en héroes cargados de crímenes. El gobierno de Macri aspiraba a colocar el péndulo en el medio: ni impunidad ni venganza. La prisión domiciliaria de los militares ancianos y enfermos no significaría una disminución de la condena, sino otra manera de cumplir la prisión. Colocaría el derecho humanitario en armonía con el Código Penal, que prevé la prisión domiciliaria para los presos enfermos o con más de 70 años.
La decisión de la mayoría de la Corte es legal. El artículo 2 del Código Penal es muy claro: siempre se aplicará la ley más benigna en el momento del fallo, aun cuando hayan estado vigentes otras leyes. La más benigna es, sin duda, la que beneficia a los condenados con el “dos por uno” mientras estuvieron en prisión preventiva. Es una ley que responde a los preceptos del garantismo zaffaroniano. La hipocresía del kirchnerismo radica, sobre todo, en su inacción. En doce años de poder, no le agregó al artículo 2 del Código Penal una excepción para los delitos de lesa humanidad ni cubrió el vacío legal que dejó la ley del “dos por uno”, que el Congreso acaba de resolver.
Los dos jueces que votaron en contra de ese beneficio, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, también se respaldaron en argumentos legales. Los tratados internacionales de derechos humanos, incorporados a la Constitución en 1994, declaran la imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y prohíben la reducción de las penas. De hecho, Maqueda había firmado hace poco una resolución de la Corte que otorgó la prisión domiciliaria a un militar de 85 años, muy enfermo. No pasó nada entonces.
En medio del fárrago, la primera pregunta que surge es qué pasó para que la interpretación estricta del derecho derrumbara la oportunidad. El ministro de Justicia, Germán Garavano, visitó semanas atrás a todos los miembros de la Corte. Ninguno le anticipó nada sobre aquella resolución del “dos por uno”. Sólo al anochecer del día anterior a la firma de la resolución, Lorenzetti lo llamó por teléfono al ministro para advertirle vagamente de que algo pasaría al día siguiente sobre un asunto vinculado con delitos de lesa humanidad. Por eso, Garavano fue el primero en salir, tal vez enojado y decepcionado, a manifestarse en contra de la ley del “dos por uno”. Es una opinión sincera. “Yo soy más conservador para la interpretación de la ley; no me gusta el excesivo garantismo”, suele decir en privado.
Pero ¿qué pasó dentro de la Corte? Primero los hechos, después las interpretaciones. El grupo de tres jueces liderado por Carlos Rosenkrantz, e integrado por Elena Highton de Nolasco y Horacio Rosatti, sorprendió a Lorenzetti y Maqueda con un voto redactado sobre el beneficio a Muiña con la ley del “dos por uno”. Acordaron a duras penas un plazo no mayor de 15 días para que los otros dos elaboraran sus votos. Muiña es sólo un caso entre 20 más que tiene la Corte. Así empezó todo.
Una interpretación, que circula por el oficialismo, señala que Lorenzetti, que maneja la agenda de la Corte, dejó que el caso prosperara porque imaginó el desgaste de Rosatti, su eterno rival. En efecto, Rosatti les comentó a varios interlocutores (incluidos algunos funcionarios del Gobierno) que después del juicio político planteado por Elisa Carrió, la gestión de Lorenzetti como presidente del tribunal debía concluir en diciembre próximo, aunque le quedara un año más de mandato. “La situación no da para más”, les dijo. Rosatti supone que él podría ser el sucesor de Lorenzetti al frente del tribunal. Lorenzetti los habría dejado avanzar sabiendo que Rosatti se quemaría en el camino.
Otras versiones indican que fueron los tres firmantes de la resolución los que presionaron a Lorenzetti para que se tratara el tema. En tal caso, sería Rosenkrantz, y no Rosatti, quien tomó el liderazgo de una parte importante de la Corte. Luego del estrépito político y social por la resolución, Rosatti y Highton de Nolasco se mostraron dubitativos. Rosatti debió cancelar dos disertaciones por el temor a escraches. Rosenkrantz, que es un jurista sin experiencia política, se mantuvo en sus trece. “No cambiaría ni una coma por la presión política y mediática”, confirmó.
Carrió salió otra vez en auxilio del Gobierno. Será ella la que presentará en Diputados un proyecto para que los militares condenados por delitos de lesa humanidad puedan cumplir prisión domiciliaria a partir de los 75 años. “El derecho humanitario debe ser respetado por la democracia”, señaló. Carrió tiene autoridad moral para hacerlo. Ella escribió como constituyente la inclusión de los tratados internacionales de derechos humanos en la Constitución y fue la voz que defendió en la Cámara de Diputados la derogación de las leyes de obediencia debida y de punto final. Se entusiasmó cuando escuchó a Carlos Kunkel, que participó del grupo guerrillero Montoneros, exclamar en el recinto de los Diputados: “Enfrentar a la fuerza con la fuerza fue un error”. Fueron las primeras palabras de tibia autocrítica.
Para que el país deje de habitar en el pasado son necesarios la verdad y el pedido de perdón. Ni militares ni guerrilleros mostraron nunca gestos de remordimiento. Aunque la responsabilidad del Estado es siempre mayor cuando se violan derechos humanos, la culpa de los grupos insurgentes en aquella ordalía de sangre no puede seguir sumergida bajo un relato de supuesta heroicidad. Definitivamente, no fueron héroes ni mártires. Es cierto, por otro lado, que lo que Norma Morandini llama el “insoportable patrullaje ideológico” impide el debate para llegar a la verdad. Ese “patrullaje” llegó a descalificar a Graciela Fernández Meijide, madre de un desaparecido y luchadora infatigable por los derechos humanos. Fernández Meijide había dicho sólo una frase con sentido común: “Nos guste o no, es un fallo de la Corte Suprema y hay que respetarlo”. En efecto, la Corte no tiene la culpa. Es el pasado irresuelto el que interpela a la dirigencia argentina y a los viejos protagonistas de la entera tragedia.

http://www.lanacion.com.ar/2023590-una-oportunidad-perdida-para-el-gobierno

CARTA A JOAQUÍN MORALES SOLÁ

LOS CÓMPLICES
Mis respeto por su excelente escrito. Pero mientras este y otros cientos se confeccionan y leen, transcurre el tiempo, el que me están robando ilegalmente a mí, a mi familia y muchos otros. En lo personal la ideología, la política y las ambiciones funcionales personales y el país todo, me importan absolutamente nada. Sabe por qué? Porque me “engarronaron”* Verdaderos delincuentes del poder judicial con la indiferencia y el silencio cómplice, de funcionarios de otros poderes, políticos, miembros de la iglesia y de ustedes los periodistas, se han dedicado a fraguar pruebas, para producir detenciones ilegales. Al mismo tiempo, a dejar verdaderos responsables de delitos, no sé si bien llamados de lesa humanidad, en libertad. Todo esto produce una impotencia extrema. Las maniobras realizadas y los delitos cometidos para imputar gente, son burdos y en muchos casos están a la vista. Eso si, no a la de todos, ya que como República estamos llenos de ciegos, sordos y mudos, instalados en cómodos despachos oficiales, cuyas mentiras están amparadas por ustedes los periodistas. No sigo escribiendo, realmente es perder el tiempo. De cualquier  forma  el concepto de la realidad que oculta este “gobierno democrático para algunos”, está expresado en estas breves líneas.

Lo que nunca podré exponer ni mínimamente, es la repulsión que siento ante tanta ilegalidad e hipocresía generalizada de tanto cobarde que circula en inmerecida  libertad, por el territorio que se llama Argentina.

 

“Nadie se convierte en cómplice de un crimen si no tiene un interés personal”.
Donato Carrisi (1973-     )

 

Cordialmente
Claudio Kussman
Mayo 14, 2017
*”engarronar” – hacer comer un garrón, culpar un inocente – jerga policial

 

 


Claudio Kussman

claudio@PrisioneroEnArgentina.com

www.PrisioneroEnArgentina.com

@PrisioneroA

Mayo 14, 2017


 

 

 

 


 

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8 thoughts on “Carta Abierta a Joaquín Morales Solá”

  1. Pingback: 3d printing

    • Juan Carlos Martinez
    • posted on May 15, 2017

    Macri ni impunidad ni venganza? Y se siguen violando los derechos de los imputados de lesa?

    • Pedro A. Mosada
    • posted on May 15, 2017

    Leo esto y mas asco y rechazó siento. Hacia el kirchirnismo.

  2. Sr. Morales Solá: El tema de la “vendeta” contra los que cometieron tropelias impone un determinado enfoque, donde se debe priorizar los derechos humanos. Y la aplicación de estos impone poner bajo la lupa cada potencial imputado para determinar primero si cometió o no determinado hecho. Yo nunca hice desaparecer, asesinar, robar, violar u otra cosa que se tipifique como violación a los derechos humanos durante la década de “los 70”.Pero estoy condenado a prisión perpetua. Mi duda es que nuevo delito se inventó para llamarlos de “lesa humanidad”. Y cuando estuve en la cárcel, (ahora estoy en prisión domiciliaria y tengo 85 años) miraba a mi alrededor y ví un agente de policia de la provincia, que se preguntaba ¿Qué hice yo?. Y ví un cocinero del Servicio Penitenciario que preparaba la comida en el casino de oficiales penitenciarios. Y vi un comisario mayor que es una honra para la policia, que estaba preso por algo que no hizo. Y vi un teniente coronel, ingeniero militar de 86 años que está condenado por haber sido por 3 meses intendente de un pueblo, sin tener idea de lo que es todo lo que se supone como “lesa humanidad”. Y como dije me agrego yo, y pienso ¿es que lesa humanidad es otra cosa que lo que dicen las normas internacionales y constitucionales? Por lo resultados le cuento lo que imagino: Los “cerebros que concibieron este exterminio” tenian como objetivo demostrar que había muchos que cometieron delitos de lesa humanidad, y para ello, la orden fue imputar a todo militar, o policia o semejante, aunque no tenga nada que ver. Solo es suficiente la complicidad del periodismo para dar espacio a lacrimógenos testimonios que eran por supuesto de personas afectadas por las felonias cometidas pero cargarselas a los que se podia enganchar. Y esto es una caceria de militares, marinos, aviadores, policias, gendarmes, prefectos, penitenciarios, aunque no sean los que cometieron los delitos de lesa humanidad. Y para preservar la imagen de “justicieros” brutales como todos los justicieros, se han apoderado del fuero federal apoyado por una dirigencia que ve cómodo y simpático apoyar esta persecución y exterminio y periodistas que en nombre de los derechos humanos apoyan la acción justiciera y brutal. ¿Sabe Ud que el “Nunca mas” se terminó en el 2003, con esta tragedia que nos demuestra a todos que solo fue una fórmula retórica? Pero esté tranquilo, cuando pase esta generación de políticos, de jueces y fiscales, de periodistas que ayudaron a nuestro exterminio, es posible que llegue el reconocimiento de estos exterminables.Lea lo que se dice de estos “asesinos” en internet. Yo me inicié con Bayer, ahora con Ragendorfer, o el CELS, o muchos otros que paradojamente con dura lucha en ese momento, logré convencer a mis superiores que se tenian que salvar. Y para evitar su imaginación siempre me encuadré en las Convenciones de Ginebra, y su articulo 3 común. Y en su momento fue duro. Ahora es motivo de desprecio por los formadores de opinión. Carlos Españadero. Condenado a prisión perpetua sin haber cometido nunca un delito como el imputado, ni participado de ninguna manera. Como militar cumplo la ley que me condena. Aunque sea aplicada delictivamente. ¿Pero que culpa tienen mis seres queridos?

  3. POSDATA – Morales Solá nos dice: “Una oportunidad perdida para el Gobierno”. La oportunidad perdida es de los prisioneros, que deban seguir sufriendo y muriendo en prisión. El gobierno seguirá en su puesto como si nada, gozando del poder y las prebendas que da sus cargos. Atentamente CLAUDIO KUSSMAN

  4. Lo mas irritante es que gente honrada como la Meijide sea desacreditada por la sarta de mafiosas conducidas por Bonafano y la delincuente de Carlotto.

  5. Nunca se va a llegar a la verdad, porque los que intentar dialogar son destrozados por las Madres y Abuelas, organización política al servicio de la corrupción. Y eso lo estamos viviendo hoy, no hace cuarenta anos

  6. Si estamos escuchando de gente de DDHH que los militares se pudran en la carcel, vamos rumbo a ser un pais canibal.

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