La alteracion de los valores en los poderes del estado…

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Por JORGE BERNABE LOBO ARAGON

Opinión

Generalmente las unimos, las confundimos, hacemos de la ética y de la moral una misma cosa, y eso está bien si con estas palabras queremos señalar una buena conducta, un comportamiento acorde con lo que se espera de una persona honorable. Sin embargo conviene adentrarnos en qué es la ética y qué es la moral para que analicemos mejor sus alcances, sus implicancias. La ética se trata de las obligaciones del hombre, de cómo debe comportarse de acuerdo a la razón y con el objeto de construir y mantener una sociedad armónica, en la que todos puedan cumplir con sus deberes y obligaciones. La moral, en cambio, no es ciencia sino su aplicación, el ejercicio de las buenas costumbres, de las prácticas de quienes son considerados virtuosos en una sociedad. Veamos: la ética nos señala la virtud de los jueces cuando deben aplicar la justicia. Muchos hoy en día se han apartado de esa virtud al tener conductas que se llaman impropias; correspondería llamarles inmorales, ya que transgreden los principios sustentados por la sociedad. Los principios de la ética son obligatorios para todos y en todas las circunstancias. Es que las obligaciones son generales. Sin embargo el político, el Magistrado, los legisladores en suma quienes pertenecer a los tres poderes del estado, ante la moral, debe ser juzgado con muchísima mayor severidad que los que se dedican a otras actividades. Pero hay una razón más fuerte que los obliga con mayor rigor que a los demás prójimos: y es que la vida pública se suele tomar como ejemplo, como modelo de las conductas privadas. El que se siente inclinado a largarse por un mal camino puede razonar: ¿por qué no voy a hacer esto yo, si legisladores, gobernadores, presidentes, ministros, jueces hacen cosas peores? Y más aún: si la moral se funda en las conductas que son bien vistas, aceptadas, valoradas por un medio social, ¿ese medio no se expone a que su moral decline, se corrompa, se pervierta, por culpa de los malos ejemplos que desde arriba dan los indecorosos? El individuo de cualquier oficio que falte a la moral, que no siga los dictados de la ética, corre el riesgo de que a su alma se la lleve el diablo si es creyente. El político o magistrado indecoroso que tenga una conducta igualmente mala, además de ser llevado por el diablo bien se merece la condena, la reprobación, el vituperio, la censura de toda la sociedad. Las sociedades tienen esencias que es necesario mantener para su vida, para su permanencia, para que siga siendo satisfactorio pertenecer a ellas. Características relacionadas con sus costumbres, con sus tradiciones y, sobre todo, con la moral. A la pérdida y al falseamiento de estas conductas que se han visto como sanas, deseables, estimables, ejemplos a exponer para ser imitados, es lo que se debe evitar y sancionar. Hoy en nuestra Provincia los medios públicos reflejan de manera lamentable una puja o lucha de poder entre las autoridades máximas de quienes debe impartir justicia, soslayándose o burlándose de los graves problemas relacionados con la crisis en la justicia y con el pan nuestro de cada día que merecen su preocupación. A las autoridades que no vienen de otro planeta se las elegido o designado, para que hagan respetar el orden, o administrar justicia. Si ese monopolio no se ejerce entonces imperará el caos y tendremos que olvidarnos del Derecho alterándose drásticamente la moral y la ética.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 31, 2017


 

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