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Por JORGE BERNABE LOBO ARAGON·

Tened cuidado. ¡Vive la América española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

Reflexión:

Habiendo logrado una antigua aspiración del hombre de remontarme a las alturas y volar como un pájaro. Pude a través de mis facultades de bilocación – mi presencia simultánea en varios lugares -, la de observar la luna, las estrellas las constelaciones y a grandes personajes de la historia que son mis amigos. Historias que conocen solamente los pocos mártires que han leído mis publicaciones. Pude observar detenidamente cuando, el andaluz Antonio Machado en 1906 se va a Francia. Ya era un poeta famoso, al que los periodistas, los curiosos y los amigos no lo dejaban descansar. Observo que sale una tarde a navegar. Advierto que eran tres amigos y el botero. Reparo de inmediato en el remero a un hombre callado, bigotazos, rudas manos y ojos vivaces de esos que permanentemente brillaba algo como la picardía. Almuerzan en un islote del Sena, con vino francés, y al atardecer regresan a la costa. Mucho habían hablado: poemas, literatura, escritores amigos, ocurrencias, viajes, sucesos. Me sentía deleitado por sus ocurrencias literarias. No dejaban ser simples seres humanos. En tierra alguien propuso: ¿vamos a la taberna? ¡Vamos a la taberna, claro! Entonces recién advierto que Don Antonio, tomo del brazo al mocetón de los ojos pícaros y se presentó: Soy Machado, el español. El botero de los grandes mostachos sonriendo le respondió: Ya lo sé, señor. Me llamo Gorki, soy ruso, soy su remero-. Detrás, mis amigos y yo en la altura no pudimos disimular la escena con una risotada prudente. Le habíamos tendido una celada para hacerlo hablar. Y Machado, como español, hablaba mucho, pero escribía mejor. ¿Quién era este Gorki que impresionó a mi amigo el ilustre poeta? En realidad Gorki -que significa amargo- era su seudónimo. Se llamaba Alejo Maximovich Pechkof; pobrísimo; había nacido en Nijni Novgorod, junto al Volga. Tenía cinco años al morir su padre. Criado en el hambre, las humillaciones, los dolores, sobrevivió como mozo de cuerda, ayudante de santero, pinche de cocina en un barco que navegaba el Volga. Vendedor ambulante. Vuelto a su pueblo un abogado lo puso en contacto con la lectura, con el estudio, con la ilustración. El rudo conocedor de necesidades aprende con avidez y se mete dentro de la literatura. ¿Quién mejor que él para describir el hambre, los fríos, las soledades de la estepa, las miserias de los bajos fondos, la nostalgia de los anocheceres con el estómago vacío, la inmensidad de los caminos que no tienen nada en la otra punta?
En 1898 publica dos libros de cuentos y en el acto accede a la fama y trasciende en el extranjero. Viaja, conoce Europa, frecuenta a intelectuales, como que se hace amigo del conde Tolstoi. Se entrevera con los políticos. Participa en la revolución de 1905 y será un ardiente revolucionario en 1917.Su teatro no es gran cosa, pero sus novelas son monumentales, especialmente “La madre”, publicada en 1907. El régimen comunista lo tomará como modelo de la nueva literatura. ¿Quién con su fuerza para interpretar la poesía de los mujiks y describir personajes llenos de vida y desgarrados por la miseria? Murió en un mes de junio , justamente el 18 de junio de 1936. A su ataúd lo cargaron a hombros Miguel Molotov y José Stalin. Sin duda una de las figuras señeras de fines del siglo XIX y principios del XX. Mi amigo el Ruso Máximo Gorki. Autor de libros fundamentales y obviamente clásicos, fue sin duda un enorme luchador. Su literatura contribuyó a replantear las letras universales al darles un profundo contenido social. Sus preocupaciones por la miseria, las desigualdades, la injusticia, le dan a sus libros una dimensión distinta a la tradicional: lo hacen el gran cronista de los desamparados, de aquellos millones y millones que la inclemencia capitalista ha desechado. Actualmente. La literatura de Gorki adquiere nueva relevancia. Es como una obligación volver a ella, a su autor, un hombre que hizo una trágica y hermosa literatura y al mismo tiempo halló la forma de luchar contra la tiranía. Quizá nos ayude a recuperar a esta figura legendaria de las letras rusas que no se doblegó ni ante el poderío de Stalin. Sobre todos en estos tiempos en que nuestros “amigos” los americanos tienen un nuevo presidente en el millonario Donald Trump. Presidente en ejercicio que por sus actuaciones me hace recordar una poesía que siempre recitaba mi madre. A Roosevelt de Rubén Darío. Ya es tarde y mi mente y cuerpo áureo se va diluyendo . Les dejo la tarea no solamente de compartir mi nueva bilocación sino la de buscar esta gran poesía que junto a “Piu Avanti” – Almafuerte – de Pedro Bonifacio palacios me ayudaron a seguir adelante en la vida y no darme nunca por vencido. Si se puede. Siempre se puede. Por eso “… Tened cuidado. ¡Vive la América española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 12, 2017


 

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