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 Por Hugo Reynaldo Abete.

 

En las últimas horas un oficial superior retirado del Ejército Argentino intentó quitarse la vida. Semejante hecho, por cierto muy desgraciado, no tendría tanta trascendencia si sólo se tratara de un tema estrictamente personal, un problema de salud, una depresión o cualquier otra cuestión de orden individual, pero no, no fue un intento de suicidio más.

Deliberadamente, de quien hablamos un excelente profesional y mejor persona aún, padre de familia y abuelo, se había prometido así mismo que no moriría injustamente preso en una cárcel, acusado de delitos que no cometió, que no sometería a su familia a semejante abuso, que antes prefería quitarse la vida y morir con honor como un buen soldado.

Enterado de una serie de detenciones de camaradas y previendo que él podría ser de los próximos, hace apenas veinticuatro horas, con la decisión tomada se vistió con su uniforme militar -ese que dejó de lucir hace más de 15 años cuando pasó a retiro-, puso como música de fondo una marcha militar y disparó su arma sobre su corazón. Por esas cosas de Dios, el proyectil no dio en el blanco elegido y salvó su vida milagrosamente.

Mientras esto ocurría y lo operaban para salvarle la vida, me dije a mi mismo que, terminase como terminase tan desgraciado acontecimiento, escribiría una carta de lectores dirigida al Ejército Argentino y que la titularía “¿Hasta cuándo camaradas… Hasta cuándo?”.

Tal vez más de un lector se podrá preguntar ¿por qué dirigirse a los camaradas y no al poder político? que en definitiva es quien avala la detención arbitraria y prevaricadora que sufren los militares mientras los terroristas subversivos gozan de total libertad y muchos son funcionarios públicos o presiden organismos de DDHH.

Y la respuesta está en la misma pregunta, pues los militares no pueden esperar justicia de un poder político que avala a un poder judicial que actúa contra derecho. De modo que, el interrogante “¿hasta cuándo camaradas?”, está dirigido hacia los únicos en quienes ellos pueden confiar y apela al espíritu de cuerpo que siempre caracterizó al Ejército Argentino y a sus soldados. Ese espíritu que nos recuerda que un soldado argentino jamás abandona a un camarada.

El mismo que tuvo el Sargento Juan Bautista Cabral cuando entregó su vida para salvar la del Gran Capitán Don José de San Martín en San Lorenzo, o más recientemente el que predominó en Malvinas con el Cabo Roberto Baruzzo y el Teniente Primero Jorge Echeverría, héroes ejemplares si los hay, o  el Soldado Esteban Tries salvando a su sargento Manuel Villegas.

De ahí que apelando a estos ejemplos, por todos los soldados que combatieron en defensa de valores y principios y que no cometieron delitos, por los que murieron injustamente en prisión y los que aún están prisioneros, digo:¿Hasta cuándo camaradas del Ejército?, ¿hasta cuándo vamos a soportar que sigan muriendo nuestros camaradas prisioneros de una guerra que el enemigo está decidido en no terminar?, ¿hasta cuándo vamos a soportar la aberrante injusticia que condena a nuestras familias y a nuestra institución?… ¿hasta cuándo camaradas, hasta cuándo?… Vamos camaradas que no buscamos un golpe, sólo que desde el poder institucional se hagan respetar y exijan al poder político que termine con la mentira y la arbitrariedad de mantener presos a nuestros camaradas inocentes y disponga lo que sea competente para juzgar y condenar a los responsables del terrorismo subversivo acontecido en nuestro país. No a la mentira y la injusticia, si a la Verdad histórica.

¡Por Dios y por la Patria!

 

Hugo Reinaldo Abete

Ex Mayor E.A.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 17, 2017


 

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6 thoughts on ““¿Hasta cuándo camaradas…Hasta cuándo?””

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    • DELFIN HERIBERTO RODRIGUEZ WATSON
    • posted on June 19, 2017

    SOLO PUEDO DECIR—-¿ HASTA CUANDO CAMARADAS, HASTA CUANDO?

    • Alberto Juarez
    • posted on June 19, 2017

    Se acordaron varias décadas tarde, mientras los terroristas nunca pararon e impusieron su relato

  3. Hubo un tiempo que pudieron hacer algo, pero … arruguetti… ahora me parece un poco tarde.

  4. Hago votos para que quienes estamos en ilegal prisión, sean DE LAS FUERZAS ARMADAS, DE LAS DE SEGURIDAD, POLICIALES, PENITENCIARIAS Y HASTA CIVILES, nos pongamos de pié y digamos ¡BASTA! Morir en silencio, es morir de rodillas. Seamos dignos de los UNIFORMES DE DIFERENTES COLORES, que usamos en el pasado. Atentamente CLAUDIO KUSSMAN

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