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Por Martín Di Giorgi.
Las tensiones que despiertan el uso de armas nucleares se han tornado más preocupantes después de que Corea del Norte afirmó haber probado con éxito lanzado un misil balístico intercontinental. Esta última medida se produce medio de la creciente inquietud por las capacidades militares de Corea del Norte y la posición de la nueva administración estadounidense elevando su retórica en respuesta.
Mientras que el régimen de Pyongyang aumenta la frecuencia con la que se está llevando a cabo las pruebas de misiles, el secretario de Defensa de Donald Trump, Jim ‘Mad Dog’ Mattis ha exigido a Corea del Norte a dar una respuesta eficaz y contundente sobre si Pyongyang usó armas nucleares.
El mundo en sí apunta a un retorno de la expansión de los arsenales nucleares. En diciembre, el presidente ruso Vladimir Putin dijo que el fortalecimiento de la capacidad nuclear debe ser un objetivo clave para 2017. Donald Trump luego tomó su herramienta favorita, Twitter, para responder:
Los Estados Unidos deben fortalecer y ampliar en gran medida su capacidad nuclear hasta que el mundo tome conciencia con respecto a armas nucleares.
Esa retórica ha dado lugar a preocupaciones sobre la capacidad nuclear del mundo y la imprevisibilidad de los responsables de las ojivas.
Parece que el mundo está muy lejos de tomar conciencia, con millones de kilotones que ya están al servicio de las unidades militares en todos los continentes.
Entre ellos, los Estados con armas nucleares del mundo tienen alrededor de 15.000 ojivas, la mayoría de los cuales pertenecen a los Estados Unidos y Rusia.
Se estima que poco menos el 66% de ellos están activos y en posición de lanzamiento inmediato, y el resto a la espera de desmantelamiento, de acuerdo con la Asociación de Control de Armas.
Hay cinco Estados poseedores de armas nucleares en el mundo: China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos. Estos son reconocidos oficialmente como poseedores de estas armas en el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares.
Este tratado reconoce y legitima sus arsenales, pero no se supone que sea para mantener o construir armas indefinidamente. De hecho, es un compromiso para eliminarlas.
También hay otros cuatro países tienen armas nucleares que: Pakistán, India, Israel y Corea del Norte. Estos países no firmaron el Tratado, y en conjunto poseen un estimado de 340 armas nucleares.
Pero Rusia y los Estados Unidos son los países -por lejos- que tienen la mayoría de estas armas en el mundo – que domina a todos los otros países para compartir colectivamente el 88 por ciento del arsenal acumulado mundial de armas nucleares. Esta cifra se incrementa a un 93 por ciento si se considera a las unidades retiradas del mercado.
La prestigiosa colección de 14.900 armas nucleares posee energía suficiente para matar a millones de personas y aplanar decenas de ciudades. Se estima que los arsenales rusos y estadounidenses han combinado un poder de 6.600 megatones. Se trata de una décima parte de la energía solar total recibida por el planeta Tierra cada sesenta segundos.
Estimaciones hablan de si se arrojara una B-83, la mayor bomba en el actual arsenal estadounidense mataría a 1,4 millones de personas en las primeras 24 horas. Cuatro millones de personas más resultarían heridas, ya que la radiación térmica alcanza unos 13 kilómetros a la redonda.
Del mismo modo funcionaría la “Bomba Zar” -la mayor bomba soviética probada-. Por ejemplo, la detonación de esta bomba en Nueva York -se estima- podría matar a 7,6 millones y dejar heridas de gravedad a 4,2 millones de personas. La lluvia radiactiva podría alcanzar una superficie aproximada de 7.880 kilómetros con un viento de 15 mph, lo que afectaría a millones de personas. más
Los arsenales de Rusia y de los Estados Unidos están regulados por varios tratados que establecen límites sobre el número y tipo de ojivas. Si uno u otro país decidiera ampliar su capacidad nuclear, como Donald Trump y Vladimir Putin han insinuado, sería destrozar estos acuerdos y sumir al mundo en una nueva Guerra Fría. O más.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Julio 26, 2017


 

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5 thoughts on “Alcance Nuclear”

    • Patricio
    • posted on July 27, 2017

    Me olvide de poner, al fondo la TV que le regalaron sus subordinados. Vive igual a los políticos que conocemos y que nos han “salvado” de cada cosa

    • Patricio
    • posted on July 27, 2017

    Acá esta la foto del Tte. Coronel STANISLAW PETROF, el hombre que salvo al mundo

    • Patricio
    • posted on July 26, 2017

    No ha nacido ni nacerá el hombe que se anime a apretar el botón, nadie se suicida en masa, salvo los fanáticos religiosos, el resto vive muy bien oficiando de b ravucon de barrio, de ahí no pasan; claro, el resto de los mortales, deben vivir con la incertidumbre del ataque, cunado no es nuclear, se apagará el sol, un meteorito impactará en la tierra, ahora el falso calentamiento global, que Greempace mediante y una buena cantidad de dinero que donemos, nos salvará. Agrego, aunque larga, uina real poco conocida, ya que como digo, a las potencias solo les importa el amedrentamiento del ciudadfano de a pié para reinar:

    “La noche del 25 de septiembre de 1983, un Coronel de 44 años de la sección de inteligencia militar de los servicios secretos de la Unión Soviética llegaba a su puesto de mando en el Centro de Alerta Temprana de la inteligencia militar, desde donde coordinaba la defensa aeroespacial rusa.
    Sin embargo, ésa debería haber sido su noche libre. Fue convocado a último momento porque quien debía estar había dado parte de enfermo…
    Su trabajo consistía en analizar y verificar todos los datos de los satélites sobre un posible ataque nuclear americano. Contaba para ello con un Protocolo sencillo y claro. Tan claro y tan sencillo que había redactado él mismo…
    Después de las verificaciones correspondientes, debía alertar a su superior, quien de inmediato iniciaría el contraataque con armamento nuclear masivo sobre los Estados Unidos y sus aliados.
    Poco después de la media noche, exactamente a las 12:14 del 26 de septiembre del ‘83, todos los sistemas de alerta saltaron; las sirenas sonaron y las pantallas de las computadoras mostraban: “ATAQUE DE MISIL NUCLEAR INMINENTE”.
    Un misil había sido lanzado desde una de las bases de los Estados Unidos.
    Pidió mantener la calma y que cada uno hiciera su trabajo. Y él hizo el suyo.
    Verificó todos los datos y pidió confirmación de visión aérea, los únicos que no pudieron confirmar dadas las condiciones climáticas.
    A pesar de las confirmaciones, concluyó que tenía que haber ocurrido un error. No era lógico que EEUU lanzara UN SOLO MISIL si estuviera atacando a la Unión Soviética.
    Y desestimó la advertencia como una falsa alarma.
    Pero poco después, el sistema indicó UN SEGUNDO MISIL. Y después UN TERCERO.
    Preso de una fuerte descarga de adrenalina, desde el segundo piso del bunker podía ver, en la sala de operaciones, el gran mapa electrónico de Estados Unidos con la base militar en la costa Este, desde donde habían sido lanzados los misiles nucleares, parpadeando.
    En ese momento el sistema indicó otro ataque. UN CUARTO MISIL NUCLAR, e inmediatamente UN QUINTO.
    En menos de 5 minutos, 5 misiles nucleares habían sido lanzados desde bases americanas contra URSS. El tiempo de vuelo de un misil intercontinental balístico desde los EEUU era de 20 minutos.
    La actividad era frenética. Mientras él analizaba…
    Después de detectar el objetivo, el sistema de alerta temprana lo hacía pasar por 29 niveles de seguridad que debían confirmar, lo hizo sospechar lo contundentemente que pasaban las alertas los niveles de seguridad.
    Sabía que el sistema podía tener algún mal funcionamiento. Pero, podría todo el sistema haberse equivocado, 5 veces? ¿O estaba frente a Armagedón?
    El principio básico de la estrategia de la Guerra Fría habría sido un lanzamiento nuclear masivo, una fuerza abrumadora y simultánea de cientos de misiles, no 5 misiles de a uno. Tenía que ser un error…
    ¿Pero si no lo era? ¿Si era una inteligente estrategia americana? El holocausto tan temido estaría sucediendo y él no haría nada?
    Tenía cinco misiles nucleares balísticos intercontinentales en dirección a URSS y sólo 10 minutos para tomar la decisión “de qué informar” a la dirección soviética… Siendo perfectamente consciente que si informaba lo que todos los sistemas confirmaban, desencadenaría la Tercera Guerra Mundial.
    Los 120 oficiales e ingenieros militares, con sus ojos fijos en él, esperaban su decisión.
    Nunca antes en la historia, ni después, la suerte del mundo había estado en manos de un solo hombre como en esos 10 minutos. El futuro del mundo, o no, pendía de su decisión, mientras él luchaba entre si debía o no hacer accionar el “botón rojo’’.
    Pensó: los americanos aún no tienen el sistema de defensa misilístico y saben que un ataque nuclear contra URSS equivale a la aniquilación inmediata de su propia población. Y aunque desconfiaba de ellos, sabía que no eran suicidas. Se dijo: “Ese gran imbécil no ha nacido todavía ni siquiera en los EEUU.”
    Sabiendo que si estaba equivocado una explosión 250 veces mayor a la de Hiroshima ocurriría sobre ellos pocos minutos después sin que pudieran hacer nada, fue capaz de mantener la cabeza fría, de tener el coraje de escuchar a su instinto y de ajustarse a la conclusión lógica que le indicaba el SENTIDO COMUN.
    Y decidió reportar un mal funcionamiento del sistema.
    Paralizados y sudando a mares, él y los 120 hombres a su cargo contaban los minutos que faltaban para que los misiles alcanzaran Moscú…
    Cuando DE GOLPE, segundos antes, las sirenas dejaron de sonar y las luces de advertencia se apagaron.
    Había tomado la decisión correcta. Y salvado al mundo de un cataclismo nuclear.
    Sus camaradas, empapados de sudor, se lanzaron sobre él abrazándolo y lo proclamaron un héroe.
    Él se desplomó en su sillón y bebió más de medio litro de vodka sin respirar. Al terminar esa noche durmió 28 horas seguidas.
    Cuando regresó al trabajo, sus camaradas le regalaron un televisor portátil de fabricación rusa para agradecerle. Todos estaban vivos gracias a la decisión que él había tomado.
    Al enterarse de lo ocurrido, su superior le dijo que sería condecorado por haber evitado la catástrofe y que propondría crear un día en su honor.
    Pero no fue así.
    Rusia no podía permitirse que EEUU y el pueblo ruso se enteraran de lo sucedido.
    Fue reprendido por no haber cumplido el protocolo. Se lo transfirió a un puesto de menor jerarquía. Y poco después se le dio la jubilación anticipada.
    Vivió el resto de su vida en un modestísimo 2 ambientes en los suburbios de Moscú, sobreviviendo con una mísera pensión de 200 U$S por mes, en absoluta soledad y anonimato.
    Hasta que en 1998, su comandante en jefe, Yury Votintsev, presente aquella noche, reveló lo ocurrido, el llamado “Incidente del Equinoccio de Otoño” causado por una rarísima conjunción astronómica, en un libro de memorias, que por casualidad llegó a Douglas Mattern, Presidente de la Organización Internacional de Paz, “Asociación de Ciudadanos del Mundo”.
    Y después de verificar tan alucinante historia, salió en persona en busca de ese héroe anónimo al que todos le debíamos estar AÚN en este mundo, para hacerle entrega del “Premio Ciudadanos del Mundo”.
    La única pista sobre dónde encontrarlo la recibió de un periodista ruso, que le advirtió que tendría que ir sin hacer una cita porque su teléfono no funcionaba, y su timbre tampoco.
    Encontrar su rastro en una fila enorme de complejos conventillos grises a 50 kilómetros de Moscú no le resulto fácil.
    Uno de los vecinos a quien le preguntó le dijo: “Usted debe estar loco. Si un hombre que ignoró una advertencia de un ataque nuclear estadounidense realmente hubiera existido, habría sido ejecutado. En esa época no había tal cosa como una falsa alarma en la Unión Soviética. El sistema nunca se equivocaba. Sólo el pueblo”.
    Finalmente lo encontró en el segundo piso de uno de los edificios. Sin afeitar y desalineado, asomó la cabeza. “Sí, soy yo, pase.”
    “Sentí que me encontraba con Jesús cuando él abrió la puerta”, dijo Douglas Mattern.
    “Sin embargo, él estaba viviendo como una persona de la calle. Cojeando, con sus pies hinchados, sin poder caminar mucho y constándole ponerse de pie, me dijo que sólo salía para conseguir provisiones”.
    Además de relatarle la historia más o menos como se las acabo de contar, este hombre le diría: “No me considero un héroe; sólo un oficial que a conciencia cumplió con su deber en un momento de gran peligro para la humanidad’’. “Sólo fui la persona correcta, en el lugar y momento indicado”.
    “En un mundo tan lleno de vanidosos que “pretenden” salvar algo cuando en realidad lo único que hacen es daño a los demás y al planeta. En un mundo tan lleno de miserias, mezquindades, egos, avaricia y ambiciones; la humildad de este hombre y su indiferencia por la fama y la importancia, estremece profundamente”, dijo Mattern.
    Después de conocerse este hecho, expertos de EEUU y Rusia calcularon cuál habría sido el alcance de la devastación según el arsenal con el que contaban y habrían lanzado en ese momento.
    Y llegaron a la friolera de que entre 3 y 4 MIL MILLONES de personas, directa e indirectamente, fueron salvadas por la decisión que ese hombre tomó esa noche.
    “La faz de la tierra se hubiera desfigurado y el mundo como lo conocemos, acabado”, dijo uno de los expertos.

  1. De cualquier forma imagino que bomba mas, bomba menos, todos pierden. Bueno todos perdemos. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN

    • Preste Giabetta
    • posted on July 26, 2017

    Un simple botón y se termina la raza humana

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