HONOR Y MISERIA EN EL JUICIO POR EL OPERATIVO INDEPENDENCIA

Share


POR MAURICIO ORTÍN

 

CENTRO DE ESTUDIOS EN HISTORIA, POLÍTICA Y DERECHOS HUMANOS DE SALTA

 

Participé como miles de argentinos del Operativo Independencia en la provincia de Tucumán. Todos, soldados, suboficiales y oficiales de las fuerzas legales, ya en combate, ya custodiando a los civiles, cumplimos con nuestro deber al derrotar a la Compañía de Monte “Ramón Rosa Giménez” del Ejército Revolucionario del Pueblo. Han pasado cuarenta años de aquella patriada, tiempo más que suficiente para que vencedores y vencidos escriban la historia mirando hacia adelante y no como si tuvieran los ojos en la nuca. Conviene precisar que fue el Estado nacional, presidido por el gobierno de María Estela Martínez de Perón, con la aquiescencia del Congreso, el Poder Judicial, los gobernadores y todas las fuerzas políticas el que ordenó a las Fuerzas Armadas y de seguridad aniquilar  la subversión en Tucumán. Paradójicamente, casi medio siglo después, son los mismos actores políticos los que implementaron una “política de Estado” para perseguir a aquellos que cumplieron con su anterior “política de Estado” de aniquilar la subversión. Los que ayer ordenaron aniquilar, hoy se constituyen en inclementes jueces de aniquiladores. En los juicios de lesa humanidad, el del Operativo Independencia no es la excepción, lo que verdaderamente se juzga es el “delito aberrante” haber reprimido a un intocable del ERP o de Montoneros. Tanto es así que la comisión del delito de “violación de domicilio” se convierte en “lesa humanidad” si se perpetró contra el subversivo-víctima que asesinó al capitán Viola y a su hija María Cristina. Crimen, éste último, infinitamente menos grave para la justicia argentina. Y ¡guay! de que algún letrado “defensor de genocidas” en el oral se le ocurra “revictimizarlos” con preguntas le revuelvan sus “pecados de juventud”.

Párrafo aparte merece el alegato final del fiscal Pablo Camuña. Su esfuerzo retórico está dirigido a condenar al Operativo Independencia como empresa maligna para, luego, deducir la culpabilidad objetiva de los acusados por el mero hecho de haber participado en ese operativo. De allí que las pruebas resulten ociosas y el testimonio del enemigo de los imputados le baste y sobre para pedir perpetua. El alegato de Camuña podría definirse como un mamarracho jurídico “políticamente correcto” a la altura de la cobardía generalizada que atraviesa  la sociedad argentina. Para Camuña, “El Ejército, con las unidades sumadas a él o puestas bajo su control, invadió y ocupó la provincia de Tucumán durante un período que llegó por lo menos hasta 1978”.
Pero ¿cómo se entiende esto? Acaso, que hay que considerar al Ejército argentino como el enemigo invasor del territorio nacional? ¿Camuña coincide con la tesis de los terroristas? Es más, ¿por qué las FF.AA. ocuparon y ocupan Tucumán y el resto del territorio nacional?  ¡Porque éste, todavía, es argentino! El invasor, el que hacia flamear una bandera extraña a la celeste y blanca, el que aliado al Estado cubano pretendía adueñarse de la “cuna de la Independencia” y mutilarla del territorio nacional, fue el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo).

Agrega, “que no existió una guerra”…. “Vamos a analizar y rechazar la porfiada, descabellada y por cierto cobarde alusión a la guerra”. Desconozco si Camuña había nacido  cuando se libraron los combates, entre otros,  de Manchalá y Acheral; pero, en caso de haber actuado de buena fe,  bien podría haberse ahorrado semejante dislate poniendo atención a la montaña de documentación presentada por la defensa o a las declaraciones de los testigos-combatientes de Manchalá durante el juicio ¿Son “cobardes”, como dice Camuña, los imputados que hacen “alusión a la guerra para explicar sus conductas? ¿O son cobardes los guerrilleros que siempre la reivindicaron y la niegan en los juicios? Repugna escuchar cuando  los Perdía, Mattini, Verbitsky, Anguita y compañía lloran presentándose como víctimas inocentes. ¿Habrán sido así de miserables los que no sobrevivieron? Cuesta imaginarse a un Roberto Santucho patético y lastimero. Descartado que los subversivos fueron parte argentina del movimiento hippie mundial, quienes  se encontraban de picnic en el monte tucumano predicando el amor a la naturaleza y la paz del mundo, quedan sólo dos opciones para definirlos: o fueron soldados peleando (por extraviada que fuera) su guerra revolucionaria o fueron criminales seriales, psicópatas o
degenerados que asesinaban por el placer perverso de matar. Ante la duda, y a pesar del deshonor con que los ofenden  los Camuña, prefiero pensar  que murieron como ¿valientes? soldados. Pero hay más, ¿por qué el fiscal habría de perder r semejante oportunidad de equiparar al Operativo Independencia con el horror nazi de Treblinka, de igualar a la víctima Ana Frank con el victimario Gorriarán Merlo? Los judíos europeos fueron asesinados por el “delito” nazi de existir. Es un agravio y un deshonor al martirio  de millones de inocentes el, siquiera, equipararlos con esos repugnantes seres  que no respetaban ni la vida propia, ni la ajena.

Como broches del alegato, Camuña solicita al Tribunal: 1) que en la sentencia se declare que, durante el Operativo Independencia, no existió “enfrentamiento armado” (no se sabía de la adhesión a la corriente historiográfica estalinista del fiscal) y 2) que los juicios que en su época condenaron a los asesinos del capitán  Viola y su hija sean declarados nulos (nadie podrá acusarlo de incoherente). El juicio al Operativo Independencia es, salvando las distancias, como el juicio por crimen de lesa humanidad que podría ¿instruirse?  al comando militar que mató a Osama Bin Laden o el que podría abrirse a los 88.000 policías franceses que participaron en la caza y muerte de los dos terroristas que atentaron contra la revista Charlie Hebdó. Como mínimo, sería considerado “Traición a la Patria”.

Las cosas son así y poco o nada se puede hacer para evitar que esos ancianos se pudran en prisión. Más allá de las defensas valientes y brillantes de los abogados defensores tucumanos, no albergo la menor esperanza de justicia por parte de jueces que son fieles a la “política de Estado” antes que a la Constitución Nacional. No soy genocida, ni invasor, ni violador de los derechos humanos por haber sido parte del Operativo Independencia. Al contrario y por eso mismo me debo el reconocimiento de haber estado allí.  Guardo celosamente el diploma que acredita mi participación de soldado argentino, que tiene en mi hogar el lugar de honor que se merece…

Centro de Estudios SALTA

En Historia, Política y Derechos Humanos

 


Mauricio Ortín

PrisioneroEnArgentina.com

Septiembre 14, 2017


 

Tags: , , , , ,

4 thoughts on “HONOR Y MISERIA EN EL JUICIO POR EL OPERATIVO INDEPENDENCIA”

  1. Pingback: stl file download

    • Diego Rial
    • posted on September 15, 2017

    Lo que pasa en el pais es una desgracia a futuro.

    • Patricio
    • posted on September 14, 2017

    Todos los políticos en funciones en esa época 1974 – 75 y parte del 76, en sus discursos en el Congreso de la Nación, se referían a GUERRA ¿sabe cual fue el error? no exigir que el Operativo Independencia y los demás conexos, se HICIERA POR LEY DEL CONGRESO, donde esos mismos diputados y senadores (si, con minúscula) estamparan su firma en la misma y no quedaran dudas de que querían la Paz de la Nación. Hoy, a la luz de los acontecimientos que sin solución de continuidad acontecen, tengo mis dudas si los que discursiaban en el recinto, querian hacerlo por Ley, sabiendo que un futuro, no podría haber represalias por haberse ajustado a Derecho, el accionar las de las Fuerzas Armadas (Ejército, Seguridad y Policiales); de ahí los Decretos que no tiene validez jurídica como una Ley del Congreso, que fue lo que exigio el Gral. Roca para su Conquista de los territorios ocupados por indígenas chilenos (Araucanos, no mapuches), pero curiosamente los firmantes de los Decretos no han sido llamados a declarar ni se los ha imputado de delito alguno, siendo que están algunos vivos y pueden desplazarse a los juzgados, de ahí mis dudas si no lo hicieron a sabiendas de lo que ocurriria en un futuro no muy lejano; a no olvidarse que la lucha de la izquierda no tiene plazos. A no sorprenderse si en cualquier momento comienzan con los soldados y el resto de la fuerzas. La lucha de ellos es sin tiempo y de a poco lo van logrando, ese es el mérito, no descansan, militan permanentemente en pos de su causa, mientras el resto de los ciudadanos, los que se beneficiaron con la finalización de una parte del conflicto, estan mirando el celular, cuando digo una parte, me refiero a la armada, la Ideológica no la abandonaron nunca.

  2. Señor Mauricio Ortín, como siempre excelente y contundente escrito. En lo personal sostengo que estos no son jueces. SON PELIGROSOS DELINCUENTES Y ASESINOS disfrazados de jueces. Tendrían que estar en la cárcel. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN

Comment

Su Opinión Aquí

%d bloggers like this: