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 Escribe el Tr. Cnel. Aníbal Guevara M.

¡Somos ejemplo de qué? ¿De convertir a la Justicia, particularmente la federal, en objeto de mayor falta de credibilidad y prestigio de su historia? ¿De que muchos de sus integrantes estuvieran descaradamente al servicio de lo “políticamente correcto” y “económicamente redituable” y hayan dictado sentencias de prisión perpetua sin pruebas concretas o indudables, en más del 90% de sus decisiones de los últimos 14 años, contra miembros de las FF.AA., de seguridad, policiales y penitenciarias, manteniendo sin avance las de corrupción, narcotráfico, enriquecimiento ilícito, entre otras? ¿De que el “honorable Congreso” se haya convertido en refugio, actual y futuro, de delincuentes seriales y de integrantes de organizaciones que allá por los 70 asolaban al país con sus acciones terroristas y hoy se esgrimen como reserva moral, negando automáticamente su parte de la verdad histórica? ¿Y que se haya mantenido en su seno, con importantísimos sueldos y rangos a Baltazar Garzón, quien había sido sancionado por la justicia de su país y destituido como juez?

Santiago Maldonado

Baltazar Garzón

Cristina y Néstor Kirchner

¿De aceptar válidos los fundamentos de grupos extremistas que pretenden convertir a territorios nacionales en zonas liberadas con leyes propias, desconociendo la Constitución y apoyados y financiados por organismos radicados en el exterior, al igual que hace 40 años? ¿De haber pasado más de 70 días hasta encontrar lamentablemente muerto a Maldonado en el río, sin poder entender cómo sus aparentes compañeros, viviendo a escasos metros del lugar, no lo vieron ni auxiliaron, ni tampoco permitieron que se entrara a revisar la zona? ¿De que hayan desaparecido miles de jovencitas y ciudadanos víctimas de asaltos seguidos de muerte de los que nadie se ocupa, en especial ninguno de los organismos que se instalaron desde los primeros días en Esquel (Pu Lof) en contacto directo y permanente con los que después dieron dudosos y direccionados testimonios y ahora reaparecieron en Mascardi? ¿De ignorar que hay más de 395 muertos en cautiverio sin haber sido juzgados o sin sentencia firme, por lo tanto legalmente inocentes habiendo pasado 6,7,8 y hasta 14 años en prisión preventiva? ¿De ser el único país que anula leyes dictadas por sus cámaras legislativas y oportunamente consideradas constitucionales por la CSJN?

¿Será esto de lo que debemos estar orgullosos, por el ejemplo que damos al mundo? ¡Eso decían la ex presidenta, su consorte y siguen repitiendo sus interesados seguidores!

Tte. Cnel. (R) Aníbal Guevara M.

 

 


PrisioneroEnArgentina.com

Diciembre 16, 2017



 

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7 thoughts on “¿Ejemplo de qué?”

    • Sandra Sandoval
    • posted on December 18, 2017

    Somos el ejemplo de como hacer de un país rico uno pobre.

    • Fernanda Amigo
    • posted on December 17, 2017

    Que galeria de ladrones al por mayor.

    • jose
    • posted on December 16, 2017

    Tal cual. Y como País seguimos postrados en la mentira oficial. Pienso que hoy los antipatrias son los jueces a la cabeza seguido por el periodismo.

    • Adela Yafar
    • posted on December 16, 2017

    El chanta de Baltazar Garzón, tambien se llevo plata nuestra.

      • Patricio
      • posted on December 16, 2017

      Adela, creo que todavía sigue en carrera en nuestro país; no he sabido que fuera “desafectado” de su cargo honorífico y de su “sueldo” vitalicio.

    • Pusco Manuel
    • posted on December 16, 2017

    Con estos ejemplos se llenara el país de inmigrantes chorros. Esto es el paraiso.

  1. Estimado Tr. Cnel. Aníbal Guevara M. los responsables de la década ganada fueron reales delincuentes asesinos, no solo de nosotros sino también de la población de un país, en este caso Argentina, a través de las calamidades que usted bien enumera. Pero…estos (MACRI Y OTROS) no “toman agua bendita” y con respecto a nosotros son los continuadores de “la política de estado” que nos está matando. En lo personal los repudio y sostengo que tambien son delincuentes y asesinos, lo cual no callaré hasta mi último aliento. Nunca rezaré por ellos y por el contrario los maldeciré deseándole lo peor a cada uno como así también a sus familias. Sé que se podrá decir, que la familia no es culpable, pero la mía tampoco lo es y sin embargo a través mío la han arrastrado a un mundo paralelo, en el que espero pronto estén ellos también. Atentamente le hago llegar un cordial saludo. CLAUDIO KUSSMAN

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