“…Volver a Soñar…          (El tigre de los llanos)

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 Por JORGE B. LOBO ARAGÓN.

Es el día del abogado. Después de recibir los emotivos y siempre conmovedores  saludos de mis amigos, que ayudan a seguir luchando en este mundo tumultuoso y febril, me acerque a la computadora con intenciones de escribir. Hace mucho tiempo que mis bilocaciones se esfumaron y extraño sobremanera a los grandes personajes que entreviste durante mi privilegio cósmico. No lograba concentrarme ni siquiera pensar. El ocio de un día de recreo sin tribunales me envolvió  en un suave letargo.  Me eché cual mascota sobre la cama para dormitar un rato. Si…De pronto empecé a volar…Estaba soñando o bajo la influencia de la ubicuidad sideral. Volando desde la vigilia observe nítidamente el globo terráqueo.

La impresionante grandeza de los océanos Indico y Pacífico hacen parecer al mar mediterráneo como un pozo de ridícula insignificancia. Y sin embargo en ese pequeño mar y en sus ajetreadas costas se han desarrollado las civilizaciones más trascendentes y la cultura ha conocido sus mayores esplendores. Seguí revoloteando y viajando por medio de las estrellas inspeccionando sus brillos mientras trataba de recordar sus nombres. Mi posición de observador estaba dotada de un blando balanceo como un ave con sus caprichosos e inesperados balanceos, mientras el solemne silencio del espacio me absorbía.

Como un cóndor me eleve todo lo alto que pude…abrí las alas y caí hacia otra dimensión. Estaba parado dentro de un plano vaporoso y saliendo  como de cono sombrío observe a un hombre más bien bajo, aunque de fuertes músculos. Su cabello ensortijado estaba  tapado por  un sombrero de alas anchas, a la moda de los provincianos arribeños; a sus recios bigotes que se unen a bien pobladas patillas, pareciera que de ocasiones se los afeitara. Lo más notable en su fisonomía son los negros ojos, llenos de luz, de fuerza, de energía, bajo las negras cejas encrespadas que hacen más vigoroso su semblante. Viste rico poncho de vicuña, como corresponde a campesinos de calidad. Un auténtico  provinciano que llega en galera a la Buenos aires del 1810 con un elegante manejo de su caballo. La ciudad no está a obscuras.

El general Quiroga va en coche al muere

El madrejon desnudo ya sin una sed de agua
y una luna perdida en el frio del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galeron enfatico, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
tironeaban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿que ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
hierros que no perdonan arreciaron sobre él;
la muerte, que es de todos, arreó con el riojano
y una de punialadas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenes iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.

 

Jorge Luis Borges

Una luna en su cuarto creciente les da a las calles el resplandor preciso para que llegue hasta el centro el carruaje. El polvo que los tapa delata que vienen de lejos. Están apurados. Contemplo  que su rostro denota cierta preocupación.  Estaba callado. Si…el…nocturno, callado, fugitivo, está llegando a la gran ciudad un once de marzo de 1830… Se llama Juan Facundo Quiroga. Nombre con renombre en todas partes. ¿Fugitivo? Sí, llega derrotado. Como general ha dirigido los ejércitos federales para salvar a las provincias de la invasión que les hace Paz con las tropas del ejército de línea, pero a pesar de su coraje ha sido vencido en La Tablada, y por confiarse en la caballerosidad lo han sorprendido en Oncativo. Al fuerte gobernador, capaz de poner y de sacar gobernadores en un montón de provincias, sólo le queda un grupito de acompañantes a falta de ejércitos aguerridos y entusiastas. Todavía no es viejo. Tiene cuarenta y tres años. Pero pareciera que la vida de intemperies que ha llevado le ha producido un reumatismo. Al otro día el gobernador de Buenos Aires le rendirá honores de general victorioso al personaje que ha venido buscando amparo ante su descalabro. Pero bien hace don Juan Manuel, porque ese Tigre de los Llanos que lame sus heridas es un derrotado pero no está vencido, no está acabado, no está entregado. “Mal herido”, sí, pero todavía capaz de “arremeter feroz”, vivo ejemplo del consejo que años después dará Almafuerte. Los comisarios de Buenos Aires le facilitarán vagos y delincuentes. Y al frente de 400 hombres, a los que él deberá impartirles disciplina y contagiarles entusiasmo, otra vez atravesará el país dando batalla donde la patria lo necesite. El general Quiroga tiene tal fibra que no parece hombre de carne y hueso. Parece la encarnación de un fantasma destinado a dar aliento a los siglos venideros. Me despierto sobresaltado, como angustiado. Miro el reloj sobre la pared. La tres de la tarde y no sé de qué día. Me levanto con ese sopor de haber vivido una sensación particular y extraña. No fue la omnipresencia de entrañables viajes siderales en donde siempre pude dimensionar al interlocutor como un prójimo de carne y hueso. He soñado y me  encuentro admirando a un hombre único y especial. A un  guerrero que sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre  sus cenizas,  se levanta a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! Él tiene todavía el secreto. El hombre de las ciudades y el gaucho de los llanos argentinos, todavía musitan ¡No! ¡No ha muerto!; ¡vive aún! Él vendrá”.Facundo no ha muerto. Está vivo en las tradiciones populares.  Enterrado de pie come le corresponde a un macho argentino que se presenta ante el Creador junto al poema de Jorge Luis Borges seguirá siendo inmortal.

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

 


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 30, 2018


 

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3 thoughts on ““…Volver a Soñar…          (El tigre de los llanos)”

  1. Jorge a unos 70 o 75 km. de Córdoba capital, hacia el norte fue emboscado el carruaje en el que viajaba Facundo Quiroga. El lugar se llama Barranca Yaco Y está sobre la antigua ruta 9, ese era el camino al Alto Perú. En ese mismo lugar está el museo que lleva el nombre del caudillo. Es pequeño pero allí está el carruaje, documentos de la época y algunas de sus pertenencias. Visitarlo es adentrarse en el pasado. aún hoy es un lugar desolado con vegetación propia de esa zona. excelente publicación. Gracias.

  2. Pero el tigre de los llanos tenía pelotas, estos que hay ahora son kagones, eunukos, me imagino como debe estar el cancherito de Larroque o el boludito de Wado, hijo de asesinos terroristas subversivos devenidos a politiqueros karroñeros que “van en cana”.
    Otavissssss en boludito enano que pretendía comerce a la xopilatis, por favor, el pescado se drogaba y no se le paraba el pito, ahora se le frunse el kulito ante el pelado de SAN BONDADÍAO

    • Inti Nuna Huayra
    • posted on August 30, 2018

    Los hombre se mienten se espian, se matan por la espalda. Si Dolores me preguntara, porque peleas Facundo? Yo le respondería por el silencio.. vivan en nuestras memorias y corazones nuestros caudillos !!

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