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La prensa argentina entrevistaba en el año 1997 a Alexander Haig, quien -se supone- cumplía un rol mayor en la mediación entre Argentina y Gran Bretaña durante el conflicto de la Guerra de las Islas Malvinas. Sus declaraciones, a pocos días, fueron refutadas por Gustavo Figueroa, quien fue un importante auxiliar de Nicanor Costa Mández en ese período bélico.

HAIG

“El verdadero problema fue el sistema de veto que funcionaba enla junta de los militares argentinos”.
-¿Cómo funcionaba?
-Nadie podía decir que sí y todos podían decir que no. El Ejército y la Fuerza Aérea, de alguna manera, eran más razonables. Galtieri hubiera aceptado las propuestas de paz, pero el Ejército no podía avanzar sin el consentimiento de la Armada. El representante de la Armada siempre era el más rígido. Una vez me dijo: “Vamos a pelear y vamos a ganar”. Yo le respondí: “Usted dice eso porque nunca le llegaron las bolsas con los cadáveres”. Pero no le causó ninguna impresión.
-¿Y el entonces canciller Nicanor Costa Méndez?
-Creo que era un aliado de la Armada. En dos ocasiones logré el consentimiento de los británicos, él me decía que sí y luego venía con un papelito al aeropuerto. “Lea esto en el avión”, me decía. ¡Y el papelito rompía todo el acuerdo! Ya no le guardo resentimiento, pero no le tengo respeto. Me mintió dos veces.
-El que tomaba las decisiones era Galtieri, no su canciller.
-A Galtieri lo respeto. Creo que fue una víctima de las circunstancias, que estaba sometido a muchas presiones.
-Dicen que bebía…
-No lo sé , pero lo escuché. Una sola vez, después de horas y horas de negociaciones, lo noté con los cachetes enrojecidos.
-¿Thatcher era más flexible?
– Ambos lados estaban atrapados por cierto “emocionalismo”. La señora Thatcher analizaba la situación en el contexto de la guerra fría. Pensaba que sería una mala señal hacia Moscú que Occidente retrocediera frente a un ataque. No podía tolerar una agresión, una ruptura de las leyes del orden internacional. ¡Y tenía razón!
-Si creía que Thatcher tenía razón, ¿Por qué intentó mediar?
-Por varios motivos. Uno -no menor- era que América latina podía reaccionar en contra los Estados Unidos si nos poníamos en forma automática del lado británico.
Respaldos
-¿Evaluaron la posibilidad de que Moscú apoyara a la Argentina?
-Esa preocupación siempre, siempre, estaba presente en nuestros cálculos. Galtieri me dijo que los rusos le habían ofrecido hundir un barco británico con un submarino para que la Argentina se atribuyera el mérito.A mí eso no me preocupaba, porque la junta era visceralmente anticomunista. Si estaban cooperando con los Estados Unidos en Nicaragua. ¡Y eso era contra Castro!
-¿Le consta la cooperación de la dictadura argentina con la CIA?
-No tengo pruebas, pero lo escuché y no tengo dudas al respecto.
-¿Cómo le dice a las islas, Malvinas o Falklands?
-Generalmente, Malvinas o “las islas”.
-¿Y delante de Thatcher?
-Seguro que Falklands. Eso fue lo más difícil: demostrarle a las dos partes que éramos imparciales. De todas maneras, le aclaré a los argentinos desde el comienzo que nos pondríamos del lado británico si las negociaciones fracasaban.
-Durante su mediación, ¿Estados Unidos le dio información satelital a los británicos?
-Le aclaré a Galtieri que respetaríamos los acuerdos de cooperación que estaban vigentes. Pero una de las cosas que me perturbaba, porque dañaba mi credibilidad ante la Argentina, eran las relaciones muy íntimas que el Pentágono tenía con los británicos, especialmente la Armada. La verdad es que yo no estaba al tanto de todo lo que sucedía en la Casa Blanca, donde muchos, con acceso directo a Reagan, se oponían a mi intento mediador.
-¿Qué pensaba Reagan?
-Muchos en la Casa Blanca creían que el problema no tenía nada que ver con el orgullo nacional, que todo estalló por el petróleo. Reagan a veces repetía eso.
-Ahora se firmaron acuerdos de cooperación petrolera.
-Es ironía, pero yo no creía en eso.
-¿Qué creía?
-Que tenía que ver con despertar el orgullo nacional y con otra cosa. La junta -Galtieri me lo dijo- nunca creyó que los británicos darían pelea. El creía que Occidente se había corrompido. Que los británicos no tenían Dios, que Estados Unidos se había corrompido…. Nunca lo pude convencer de que ellos no sólo iban a pelear, que además iban a ganar.
-Galtieri lo subió a un helicóptero para que viera una manifestación en la Plaza de Mayo.
-También quería que saliera a saludar al balcón (risas). Pero sólo acepté el viaje en helicóptero y lo que vi fue una muestra de patriotismo preparada por el Gobierno.El domingo fui a misa y las mujeres, en voz baja, me pedían: “Paz, paz”, porque iban a pagar los costos con la vida de sus propios hijos.
-Usted dice que Thatcher buscó la paz, pero cuando el acuerdo de paz había avanzado con Belaúnde Terry los británicos hundieron el Belgrano.
-Esos son los problemas de acercarse tanto a la guerra, se pierde el control. No creo que los británicos estuvieran intentando boicotear la solución pacífica. En Londres, para mí fue evidente que, salvo el ministro de Defensa, el resto quería la paz.
-Pero fue a una guerra que sabía que ganaría y que le sirvió políticamente.
-La ayudó tremendamente, eso es cierto. Pero eso le da más méritos a sus intentos de paz, que le sirvieron para poner en evidencia que no era ella la que no quería cooperar.
-Al gobierno argentino le gustaría que Estados Unidos vuelva a intentar una mediación.
-Es algo natural, tiene buenas relaciones con ambos países.
-Clinton dijo que sólo lo haría si se lo piden ambos.
-Es una buena respuesta (risas).
-¿Porque Clinton sabe que los británicos no se lo van a pedir?
-Dudo que lo hagan…
La mediación
  • Reagan: luego del desembarco argentino en las Malvinas, el presidente de los Estados Unidos designó a Haig, entonces secretario de Estado, como mediador entre la Argentina y el Reino Unido.
  • Encuentro: Haig se reunió por primera vez con el ex canciller Nicanor Costa Méndez enNueva York, el 4 de abril de 1982.
  • Viajes: el mediador se entrevistó conThatcher en Londres y estuvo dos veces en Buenos Aires con Galtieri, a quien puso al teléfono con Reagan.
  • Fracaso: sobre el final de abril, Haig se retrae y alienta una mediación del entonces presidente delPerú, Belaúnde Terry.
  • Ruptura: el 30 de abril anuncia que los Estados Unidos impondrán sanciones económicas a la Argentina y que “responderá positivamente a los pedidos de apoyo de los británicos”.
Nadie habló de traspaso
“Nunca hablamos de una transferencia de soberanía para 1997”, afirmó Haig, para desmentir a un diario inglés que lo citó diciendo que Margaret Thatcher estaba dispuesta a entregar las islas Malvinas junto con Hong Kong. Según Haig, la ex primer ministra británica estaba más interesada en “la autodeterminación de los isleños que en la disputa de soberanía”. En otras palabras, el ex secretario de Estado de los Estados Unidos sostiene que Thatcher estaba dispuesta a transferir las Malvinas, siempre y cuando los isleños aprobaran esa decisión mediante un plebiscito.
-Pero nunca hubiera sucedido, porque los isleños no quieren ser argentinos, quieren ser británicos.
-No lo sé. Con el tiempo, la situación podría haber cambiado de manera dramática, porque el acuerdo hubiera roto con el aislamiento de las islas, las hubiera dejado más expuestas a la influencia argentina, porque contemplaba un gobierno más balanceado.
-¿Qué plazos manejaban?
-Estaba claro que no podíamos lograr el consentimiento argentino para que el plebiscito fuera algo inmediato porque sabían cómo iban a votar los isleños.
-¿La Argentina va a recuperar alguna vez las islas?
-No lo sé. Puede suceder si se mantiene el diálogo y se busca una vía pacífica. De lo contrario, si se cometen errores, si surgen fuerzas nacionalistas, eso va a jugar en contra.
-Los británicos ya no discuten la soberanía porque está dentro del paraguas.
-Eso es un buen signo. En relaciones internacionales, siempre es bueno dejar de lado las diferencias irreconciliables. En el corto plazo, la Argentina debe intentar que las cosas sean como eran antes de la guerra. Antes de la guerra, muchas cosas podrían haber sucedido.
-De no haber sido por la guerra, ¿la Argentina tendría las Malvinas?
-No puedo afirmar eso. Pero sí puedo decir que la guerra hizo mucho más difícil la perspectiva de un cambio. La discusión de soberanía va a demorar mucho más tiempo.
El divorcio
Cuando la entrevista ya había culminado, Haig se levantó para la despedida y con cierto desdén contó lo que considera su mejor anécdota con Galtieri. En la intimidad, Haig solía decirle a Galtieri que no tenía “ningún sentido derramar sangre por unas islas rocosas y ventosas”. Al ex secretario de Estado, que jamás pisó las Malvinas y que conocía poco de América latina, le costaba entender el conflicto.
“Usted sabe que la Argentina es un país católico en el que está prohibido el divorcio”, respondió Galtieri, y en broma le dijo que pretendía convertir a las Malvinas en un lugar al que pudieran ir los argentinos a divorciarse. Haig, que estaba desconcertado, atinó a decir: “Bueno, yo soy un hombre católico. No creo en el divorcio”. Y soltó una carcajada.

FIGUEROA

Gustavo Figueroa fue el jefe de gabinete del canciller Nicanor Costa Méndez durante la Guerra de las Malvinas, en 1982. Diplomático de carrera, estuvo muy cerca de Costa Méndez durante la gestión mediadora del ex secretario de Estado de los Estados Unidos, Alexander Haig.
“Unos meses antes de morir, Costa Méndez me preguntó con relación al tema Malvinas:´¿Qué hice mal?´ Le respondí: ´Aceptar´.
“Al principio no entendió, pero luego se rió. Estaba claro que el error había sido aceptar el Ministerio de Relaciones Exteriores en la situación en que se encontraba nuestro país.
“Durante la guerra, un par de veces me comentó que, quizá, lo mejor (en lo personal) era renunciar. Pero sabía que en medio de una guerra eso era imposible. No renunció antes de las hostilidades porque creyó que se podía negociar.No renunció durante, porque hubiera sido considerado un acto de traición. Después, fue el primero en presentar su renuncia, al día siguiente de la rendición, el 15 de junio de 1982”, aseguró Figueroa.
Las respuestas
A continuación se reproducen algunas afirmaciones de Haig a La nacion e, inmediatamente, la réplica de Figueroa.
Haig:”Nicanor Costa Méndez era un aliado de la Armada”.

Figueroa: “Costa Méndez no fue ni dejó de ser un aliado de la Armada. Si mis recuerdos son fieles, fue la Fuerza Aérea que lo propuso como canciller. Era amigo del brigadier Lami Dozo. A Galtieri y a Anaya los conoció luego de que le ofrecieran la Cancillería”.
“Galtieri hubiera aceptado las propuestas de paz, pero el Ejército no podía avanzar sin el consentimiento de la Armada.El representante de la Armada siempre era el más rígido.”

“Según me dijo Costa Méndez, Galtieri tuvo ganas de aceptar la negociación dos veces. Galtieri estaba dominado o influido por Anaya. Pienso que era la retribución por el voto de la Armada para destituir a Viola (2 a 1). El almirante Anaya tenía poder de veto y lo utilizaba. Era, sin dudas, el más duro de los tres representantes.Le escuché varias teorías:
a) Cuando desembarquen luego de tanto tiempo en el mar van a estar mareados.
b) Es preferible una derrota con honor que una rendición.
c) Astiz tiene instrucciones de no rendirse en las Georgias hasta que por lo menos haya perdido la mitad de la tropa.
“Costa Méndez me decía que sí y luego venía con un papelito al aeropuerto. ‘Lea esto en el avión´, me decía. ‘Y el papelito rompía todo el acuerdo! Costa Méndez me mintió dos veces.”
“En una ocasión, el que le entregó el ‘papelito´ a Haig fue el suscripto. Costa Méndez estaba en favor de la negociación, pero la que tomaba la decisión final era la Junta Militar. En ambos casos, lo que hizo a través de los papelitos fue transmitir decisiones de la Junta. Nunca le mintió. Quería negociar y lo intentó hasta el final.”

“Nunca lo pude convencer (a Galtieri) de que los británicos no sólo iban a pelear, sino que además iban a ganar.”
“Haig no miente cuando dice que nos alertó. Lo que no cuenta es por qué podía entrar en el despacho de Galtieri sin hacerse anunciar, al igual que el conocido general Vernon Walters. Nunca pude saber cuál era la conexión.Es posible que Vernon Walters haya sido el enlace con la CIA.El viajaba desde hacía tiempo a la Argentina y se entrevistaba con los miembros de la Junta sin que se supiera.”
El respeto por Galtieri
“A Galtieri lo respeto, fue una víctima de las circunstancias.”
“Estimo que Haig defiende a Galtieri en aras de defender a un colega militar.El problema con Costa Méndez es que era más inteligente que Haig, quien obviamente se sentía más cómodo con Galtieri.”
“No creo que los ingleses estuvieran intentando boicotear una solución pacífica.”

“El día anterior al hundimiento del Belgrano, el canciller del Perú negoció con Costa Méndez una fórmula que ya contaba con el sí argentino. Lamentablemente, con el hundimiento del Belgrano se hundieron las esperanzas de la negociación.Lo del Belgrano se pudo haber evitado, pero eso hubiera ido en contra de los planes de Thatcher.”
“Lo que vi (al sobrevolar la Plaza de Mayo en helicóptero) fue una muestra de patriotismo preparada por el Gobierno.”
“Fue un acto espontáneo. A punto tal, que Galtieri y la Junta leyeron mal las señales. Cuando Galtieri intentó politizar su improvisación desde el balcón, fue silbado. La gente lo había aceptado como un instrumento de recuperación de las islas, no como presidente de los argentinos.”

Figueroa agregó un comentario final:”Ingresé en la Cancillería en 1958, vi pasar muchos cancilleres y muchos presidentes. La prioridad (la obsesión) de todos era el tema de Chile y las Malvinas. Lo de Chile ya está casi solucionado, sólo faltan los hielos continentales ¿Por qué no pensar que con Malvinas algún día puede pasar lo mismo?”

DÍA DE LA AFIRMACIÓN DE LOS DERECHOS ARGENTINOS SOBRE LAS MALVINAS, ISLAS Y SECTOR ANTÁRTICO

 


PrisioneroEnArgentina.com

April 2, 2019


 

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6 thoughts on “Malvinas: ALEXANDER HAIG vs GUSTAVO FIGUEROA”

  1. Kick out the ‘brits’. They need to stay in their own shitpile. Nearly the entire planet is construct from Brit ish admiralty law based on the waterways and international commerce. THEY ARE PIRATES

      • Paula Zgwiska - TRADUCCIÓN
      • posted on April 1, 2019

      Saquen a los ‘británicos’. Necesitan quedarse en su propia mierda. Casi todo el planeta está construido a partir de la ley británica de almirantazgo basada en las vías navegables y el comercio internacional. SON PIRATAS

  2. Haig y Costa Mendez… falta Pinocho

    • 1982
    • posted on April 1, 2019

    Soy de Perú y si hubiera una próxima guerra me ofrecía de hir a apoyar a Argentina a recuperar las Malvinas

      • Mar Villas
      • posted on April 1, 2019

      Soy Vasco-Español. Mi abuela nació en la Plata, y en el año 34 se vino a España casada con un vasco. Me siento orgulloso de esa parte argentina que tengo leyendo sobre estos héroes.

    • Remo Piazza
    • posted on April 1, 2019

    LAS MALVINAS SON ARGENTINAS, CARAJO! VIVA LA PATRIA!

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