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Por JORGE B. LOBO ARAGÓN

Fue el 20 de noviembre de 1959 cuando se aprobó la Declaración de los Derechos de los niños. Cada país lo celebra en fecha y forma diferente, pero su significado sigue siendo el mismo. Tratar de ayudarlos, contenerlos y darle amor. En nuestro país es por lo general el segundo domingo de agosto que este año  el almanaque indicó que fuera el domingo 18. En  este día tan especial se pretende además de mimar y consentir a nuestros niños, la de tener la  posibilidad de difundir entre los mismos sus derechos y obligaciones. Es un deber y obligación  de la sociedad toda y de quienes somos padres  y abuelos de apuntalarlos  y  revalorizarlos. Más que una celebración o regalo, lo primordial es enseñar al pequeño a valorar lo que tiene. A explicarle que no todos los niños del mundo gozan de sus derechos. Que se debe aprovechar al máximo las oportunidades que se les brinda desde su tierna infancia para  que en un futuro sea persona útil para sí mismo y para la sociedad. No deben olvidar  y  tenemos que ayudar a que disfruten de  SER NIÑO.  Recordar que el amor y comprensión que le brindes a tu muchacho, será el mismo que él a su vez proporcione a los que lo rodean. Es incomprensible y una inmoralidad que clama al cielo que en tiempo de la enaltacion de los derechos humanos, de declaraciones, pronunciamientos, y legislaciones. De congresos filantrópicos que los protege y una generalizada actitud reverencial ante su mera invocación, estemos ante una época tan cruel con los niños, que son los primeros titulares de esos derechos. Niños sin familia, sin casa, arrojados a la buena de Dios, desnudos, hambrientos, mendicantes, niños que se ahuyentan hacia la calle, niños que se raptan y se venden (bien cotizados por el valor de sus órganos, que se les arranca); niños perseguidos sin misericordia, como se hacía antes con los perros cimarrones y se liquida a tiros con la complicidad de los guardianes del orden y el silencio de quienes tranquilizan su conciencia pensando que no pueden evitarlo. Hace no mucho una gran multitud cubrió las calles de cierta ciudad suiza reclamando a las autoridades protección para los niños asesinados. Se trata  de un país del primer mundo. Que decir de países que son fronteras y hablan el mismo idioma. De aquellos en donde todavía rige una dictadura y los niños se cuentan como objetos. Si no asumimos desde ya actitudes eficaces para proteger los derechos de los niños, no pasará mucho tiempo hasta que debamos presenciar esos cuadros cuyas noticias todavía nos parecen venidas de un mundo ficticio. Feliz acontecimiento universal del niño que deben  ser reconocidos todos los días como el pan nuestro de cada día.

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

 jorgeloboaragon@gmail.com

 


PrisioneroEnArgentina.com

Octubre 30, 2019


 

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