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– Garabandal –

(Primera parte)

                                                    

Por JORGE LOBO ARAGÓN
Y GLADYS SEMILLÁN VILLANUEVA

Imposible, es solamente una figura retórica. En época de cuarentena y aislamiento  en donde el tiempo transcurre de una manera diferente y los días de semana no necesitan tener nombre. Atrapados en una cárcel sin paredes sin guardias ni rejas que aprisionen, ya muy cerca de la  franja etaria que con hipocresía dicen cuidar, uno trata de dirigirse en  búsqueda de las cosas más altas, elevadas, espirituales. En esa pasión por escribir  que invade a los escritores en sus momentos de inspiración, el sueño  nos desborda y la imaginación sigue su vuelo. El  tiempo se ha hecho nada, porque al escuchar el tono de una voz se rompe todo… San Sebastián de Garabandal... ¡Que delicia de paisajes! ¡Que encanto de aires puros!…Que remanso de paz y belleza campestre. Al término de un angosto camino que serpentea por los valles y por las faldas de majestuosas montañas como elevándose  al cielo se alza la  aldea en las montañas del Cantábrico, al noroeste de España. Es sobrenatural su  serenidad y belleza. Nadie, solamente las trecientas personas que la habitan la  conocen.  No esta camino a nada. Al acostarse el sol una mujer solitaria camina por las pedregadas calles tocando una campana y el campanario de la única iglesia llama a rezar el Ángelus. Un monte de pinos se recuesta sobre sus faldas y un rio manso de cantos rodados adorna su entorno. En la noche fría y estrellada, los luceros brillaban, con un fulgor inusitado. Las callejas oscuras y solitarias del pueblo, dan una sensación de protección como si  la Madre del Cielo, vela y protege  con  sus brazos extendidos a los habitantes y transeúntes de Garabandal. En una roca que apenas asomaba del suelo, se observa la figura de una  niña que con su vestido blanco inmaculado resaltaba como sombra alucinante la verde hierba del prado. Su figura  nos pareció  angelical en aquel anochecer deslumbrante. Algo inconfundible en el letargo  nos daba a conocer que era una de las jovenzuelas videntes de garabandal. No sé porque lo sabíamos, pero lo comprendíamos  como en nuestros numerosos viajes siderales. En este letargo como bilocación profunda observamos  nítidamente cuando Conchita caía en éxtasis. Poco después Jacinta y Mari-Loli. Y finalmente Mari-Cruz. En estado de trance se juntaron las cuatro videntes y luego siguieron juntas rezando el Rosario junto a parte del pueblo que la acompañaba. De pronto  vimos como Conchita, en trance, se separaba de la procesión que se  formaba y se dirigía con inusitada rapidez como trasportada por los aires hacia uno de los comensales. Llevaba un pequeño crucifijo en la mano para que lo besara.  El Joven vestido de civil era un sacerdote que con  el crucifijo pegado a  sus labios y no le quedó más remedio que besarlo. Una, dos, y tres veces… Nosotros católico creyente pero pecadores por nuestras acciones y omisiones no podíamos creer lo que  nuestras mentes y  sueños unido y forjados como hilos conductores  nos brindaban…Poco a poco fuimos saliendo del ensueño pero en  nuestros recuerdos  quedarán grabados como un sello inmutable el gran milagro oculto y la certeza que Garabandal es la continuación del milagro de Fátima. Una visión  nos quedo para siempre “Yo, el Señor, bendigo a Mis Hijos de Garabandal….

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Prof. Gladys Semillan Villanueva

 


PrisioneroEnArgentina.com

Abril 17, 2020


 

5 thoughts on “El Milagro Oculto”

    • Marco
    • posted on April 18, 2020

    Hermoso. Todo. La escena, el relato, la experiencia. Una especial bendición.

      • Nuna Quilla
      • posted on April 19, 2020

      Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande

    • Enrique
    • posted on April 17, 2020

    Hermosa Historia de la que creo en ella. Hay mucha manifestaciones divinas que son advertencias para la humanidad. El coronavirus es una de ellas. Estamos mal, vamos mal y de no modificar el rumbo, solo Dios sabe a donde iremos. Bendiciones.

    • Sandra Barcia
    • posted on April 17, 2020

    Realmente Hermoso!!!!!!!!!!!

    • OLGA RANERO
    • posted on April 17, 2020

    QUE BELLO ESCRITO
    FELICITACIONES

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