EN MEMORIA DEL PERSONAL MILITAR SANITARIO,  ASESINADO EL 17 DE MAYO DE 1976 EN EL MONTE TUCUMANO.

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 Por ARIEL VALDIVIEZO

 

JUAN ANGEL TOLEDO PIMENTEL, Teniente Primero (médico) fallecido.

ALBERTO EDUARDO LAI, Sargento (enfermero) fallecido.

CARLOS ALBERTO CAJAL, Soldado (enfermero) fallecido

PEDRO RAUL ZOLÓRZANO, Mayor (médico) herido grave.

 

Siento la necesidad de rendir un gran homenaje al personal de sanidad del Ejército Argentino, no me refiero ahora en su lucha contra coronavirus, lo cual es muy loable y  digno de admiración, sino a todos aquellos que a la par de las tropas de combate en el monte de Tucumán se preocuparon para salvar las vidas  en  esos cruentos combates,  tantos de uno como del otro bando.

Los hechos que a aquí relato, fueron de público y notorio conocimiento, han sido olvidados por una aberrante “Política de Estado”,  que fue impuesta  durante  el gobierno de Kirchner   y mantenida hasta la fecha por todos los gobiernos subsiguientes. Todo al extremo de que hace pocos días fueron liberados tanto políticos presos por corrupción como  también, asesinos, violadores y delincuentes de toda laya. Mientras  los uniformados y civiles que salvaron la vida de la República de la lacra de los terroristas guerrilleros, son mantenidos presos luego de ser juzgados y condenados a muerte mediante falsas sentencias en los juicios a los que he llamado mal paridos, por  medio de jueces prevaricadores que hacen que carezcan de los más mínimos derechos establecidos en la Constitución Nacional.

Desgraciadamente estamos gobernados ahora por estos personajes, gracias a la ambigüedad, cobardía, cinismo e hipocresía del pueblo argentino, y cuando digo pueblo me refiero a todos los estratos de la sociedad, por supuesto que en esa amplia gama de su composición existen honrosas excepciones.

De estos hechos que voy a relatar fui testigo presencial de los mismos, era enero del año 1976 en que llegué como Teniente Primero destinado al Regimiento 19 de Infantería que tenía su asiento en la ciudad de Tucumán, siendo nombrado de inmediato Jefe de una de sus compañías de combate,  en ese momento ya en plena operaciones contra la guerrilla que había ocupado militarmente un tercio de la provincia de Tucumán con intención de declararla zona liberada, lo que ya era de hecho y así desmembrarla del territorio Nacional, creando una nueva Nación.

Con la incorporación por primera vez de soldados de 18 años se me ordenó hacerme cargo de su instrucción para que aprendieran a combatir en el monte, actividad que duró cuatro meses la que fue intensa pues sabía que de ello dependería el salvar o perder la vida de la Nación. Terminada esta actividad y conformada definitivamente mi Compañía de combate, compuesta por 120 hombres aproximadamente entre oficiales, suboficiales y soldados de 18 y 20 años y personal de logística (Choferes, cocineros, enfermeros, etc.), se me ordena marchar a combatir en la zona de Santa Lucia, zona muy caliente donde se habían desarrollados los combates más importantes del Operativo Independencia como los de las Mesadas donde mueren dos Jefes importantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), Asdrubal Santucho hermano de Mario Roberto Santucho líder de esa organización y un tal Maldonado ambos con el grado de Capitán, el combate de Acheral y otros.

Para que se tenga una idea de la gravedad y la capacidad de esta guerrilla, esta localidad, la de Santa Lucía en 1974,  había sido tomada por el ERP, juzgaron con tribunales del pueblo y condenaron a dos personas que fueron fusiladas delante de sus hijos, esposas y el resto del pueblo, según ellos por traidores a su causa, estas dos personas eran Saraspe e Ibarra.

Como este escrito tiene solo la intención de rendir honores a estos héroes que son anónimos como producto de la aberrante política de estado y la complicidad de los altos mandos del ejército, razón por la cual voy a ser muy escueto, pero si alguien tiene intenciones de ampliar este tema puede buscarlos en los siguientes Link:

https://prisioneroenargentina.com/index.php/2018/05/17/en-memoria-de-los-medicos-militares-asesinados-durante-el-operativo-independencia-denuncia-ante-el-presidente-y-al-pueblo-de-la-nacion-argentina-1ra-parte/
https://prisioneroenargentina.com/index.php/2018/05/18/denuncia-ante-el-presidente-y-al-pueblo-de-la-nacion-argentina-2da-parte/
https://prisioneroenargentina.com/index.php/2018/05/19/denuncia-ante-el-presidente-y-al-pueblo-de-la-nacion-argentina-3ra-parte/

Por razones que no vienen al caso, se me ordenó entregar los camiones al Regimiento 19, de tal manera que para poder concurrir a Santa Lucía, ya sea para recibir órdenes o para retirar los víveres, el Señor Manuel Avellaneda, administrador de la finca Nogues Hnos. me prestó un tractor con tres carros cañeros, debiendo diariamente pasar por el pueblito de Caspinchango dominado y controlado por la guerrilla donde muchos de sus habitantes pertenecían al ERP.  En los primeros días se detectan soldados con hepatitis, por lo que solicité la presencia de los médicos quienes llegaron a mi base de combate el 17 de mayo de 1976 aproximadamente a las 08,00 Hs y estuvieron hasta pasado el mediodía poniéndonos gammaglobulina a cada integrante del Eq Com, la demora se debió a que a cuatro kilómetros de mi base tenía una Sección de Combate en pleno monte y debí hacerlos venir de a cinco por vez para que también fueran inyectados. La guerrilla recibió el informe que pasaban los vehículos mencionados, el tractor y los tres carros cañeros, todos los días por el lugar con sólo seis soldados y uno o dos suboficiales y eventualmente iba a recibir órdenes.Llegado a la Zona de Operaciones con mi Compañía el 12 de mayo de 1976 constituida como Equipo de Combate (Eq Com) se me adjudica la responsabilidad de una zona llamada Caspinchango y la propia zona de Santa Lucía al otro Eq Com que era del Regimiento 28 de Infantería de Monte con asiento en Tartagal, Provincia de Salta.

Es este día fatídico en las primeras horas de la mañana recibo los camiones que me habían sido sacado y tal aspecto impidió que pudieran concretar la emboscada al suscrito o a mi personal ya que pasamos por el lugar con los camiones, sin que la guerrilla se atreviera atacarnos.

Cuando el personal sanitario pasó por el lugar de la emboscada, a 300 metros aproximadamente del caserío de Caspinchango hacia mi base de combate, no fueron emboscados ya que la misma había sido preparada esperando el tractor con los carros cañeros en dirección contraria. Al terminar de vacunarnos a su regreso fueron emboscados y asesinados, mediante detonación de dinamita. Una guerrillera de nombre de guerra “Paula”, se encargó de rematarlos  haciéndoles volar los sesos, a pesar de que se trasladaban  en una ambulancia con el signo de la cruz roja internacional, al igual que sus cascos y sus brazaletes, lo que sí fue un verdadero crimen de guerra. Pese a ser denunciado en el juicio ilegal que se me hizo, el Tribunal Oral de Tucumán con sus jueces prevaricadores, desconocieron estos hechos, de esta forma se volvió a esconder la verdad, y permitieron que los mismos asesinos de los médicos declararon en mi contra, también el ex presidente Macri y el pueblo de la Nación desconoce mi denuncia que les hiciera en los link mencionados precedentemente.  

Este homenaje, que corresponde lo hiciera el Ejército a sus hombres, también cobardemente han sido ocultados por sus altos mandos,  y recién, hace poco tiempo se le está rindiendo honores a algunos de los muertos en Tucumán, y vergonzosamente este reconocimiento comenzó con Macri un poco antes de las elecciones. Nunca este personal de sanidad recibió el menor reconocimiento, porque de ser así deberían reconocer dos aspectos principales, la existencia de la guerra en el monte tucumano, y un verdadero crimen de guerra de lesa humanidad, con lo cual tendrían que juzgar a los guerrilleros, y esto lo ocultan de la misma manera que la justicia declaró que el asesinato del Teniente Coronel  Larrabure no era de lesa humanidad, protegiendo a los terroristas y asesinos que componían las organizaciones guerrilleras.

Por eso hoy 17 de mayo de 2020, este coya, que fuera atendido y cuidado por estos sanitaristas rinde homenaje luego de  44 años a héroes, que la política y el Ejército intenta hacer desaparecer, olvidando que la historia es un corcho que sumergido en el agua cuando lo sueltan siempre emerge con la verdad.

Ahora pregunto, ¿Tienen estos hombres, los médicos, enfermeros y soldados de sanidad, menos valor que un Capitán Cáceres o un Capitán Viola? Particularmente creo que no y es por ello que, como Teniente Coronel, juzgado ilegalmente, rindo honores a estos no menos héroes que otros muertos en esos tristes años de nuestra historia y que se oculta vergonzosamente, para mantener vivo el odio y la falsa memoria sobre la realidad de la ferocidad de estas organizaciones asesinas, empeñadas en tomar el poder por las armas.

 

PP – VGMT (PRESO POLÍTICO Y VETERANO DE GUERRA EN EL MONTE TUCUMANO)

 

Ariel Valdiviezo.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 17, 2020


 

6 thoughts on “EN MEMORIA DEL PERSONAL MILITAR SANITARIO,  ASESINADO EL 17 DE MAYO DE 1976 EN EL MONTE TUCUMANO.”

    • Patricio
    • posted on May 20, 2020

    Los eternos olvidados la LOGÍSTICA (que le costó la derrota a Rommell) Y LA SANIDAD.

    • Rogelio César Fernández
    • posted on May 18, 2020

    Honor y Gloria ,a los que defendieron la nación en cualquier tiempo que sea, mas tarde ,mas temprano la verdad sera totalmente revelada y cada quien pagara sus deudas

    • Claudio
    • posted on May 17, 2020

    SEÑOR VALDIVIEZO TODO MI RECONOCIMIENTO A UD POR DECIR LA VERDAD A LOS CUATRO VIENTOS Y TAMBIEN A LOS FALLECIDOS ESE DIA

    • Julio Senestrari
    • posted on May 17, 2020

    tANTO PELEAR Y AL FINAL TODOS SE LAVARON LAS MANOS Y POR ESO LOS MILITARES SE MORIRAN EN LA CARCEL

    • JVC
    • posted on May 17, 2020

    QEPD

  1. Estimado Ariel, camarada de la Unidad Penitenciaria 31 de Ezeiza, lamentable tener que recordar a esta gente, que siendo tan jóvenes perdieran la vida, a manos de crueles asesinos que además, no les importó el dolor de las familias de estos. Ciertamente más dolorosa aún es la hipocresía sin límite tanto de la sociedad en mayoría, como de nuestras instituciones cuyos miembros hoy se abrazan y cuadran ante los terroristas, olvidando el sacrificio de sus hombres y sus familias. Cordialmente CLAUDIO KUSSMAN

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