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Nuestro Vuelo y Garabandal

(Séptima parte)

 

Por JORGE BERNABÉ LOBO ARAGÓN
Por GLADYS SEMILLÁN VILLANUEVA

Como si fuera la eterna masa resplandeciente de infinitas partículas y colores indefinidos que nos une desde siempre con mi compañera de vuelo en los incomparables viajes comentados hacia Garabandal, percibimos desde el límpido azul de las alturas una cinta refulgente como un cometa al final de su cuerda. Un enorme  cordón umbilical como la que une al hijo con su madre serpenteaba como si fuera un sol que giraba sobre sí mismo. En ella se  reflejaban nítidamente las apariciones de Fátima, de Akita, y concluía con las manifestaciones en MedjugorjeLugares sagrados es donde MARÍA nos señala de manera invariable con bendecida anticipación que pronto será cumplida la anunciada intervención divina. Desde ese cielo que nos envuelve y acaricia, divisamos la diminuta aldea escondida en la montaña, con sus bucólicas costumbres y su vida austera y campestre. El Poblado algo trasformado en su diaria rutina había cedido a una autentica invasión de  peregrinos buscando en sus almas una luz que las ilumine y las convierta. La aparición de la MADRE DEL CIELO. Su pequeño tamaño se encontraba desbordado. La muchedumbre lo cubría todo, no hay descanso en el diario trajín de sus calles y sus pobladores buscan reparo en el interior de sus casas que muchas veces ofrecieron albergue al desamparado que buscaba y perseguía afanosos  el MILAGRO. Desde aquel domingo en que todo era festejo íntimo de unos aldeanos y unas niñas  juguetonas que se toparon con el ÁNGEL EMISARIO, se fueron desmembrando los acontecimientos en aquellas humildes niñas que fueron elegidas.  A partir de una comunión que dejaría de ser invisible por su portento milagroso   hasta escuchar  las voces de incrédulos, curiosos y  ávidos de noticias sobre cuál sería la voluntad de MARÍA. Hechos que marcarían sus AVISOS para hacernos comprender que rumbo tan delirante habíamos emprendido. Quizás, desde nuestra dimensión etérea, podíamos  observar una suerte de luz particular que rodeaba al valle. No era la influencia del sol. En nuestro desplazamiento cotidiano los días de lluvias y tormentas eran sostenidos. Ese día el Sol aparecía sobre el poniente como una enorme masa de fuego radiante y refulgente. Sus movimientos circulares y centellantes como una masa viva en la mano del altísimo presagiaban que algo maravilloso estaba por ocurrir. Nos señalaba un  camino, al que muchas veces los buscamos, inquietos, con ansias suponiendo asombros y no nos dimos cuenta que muchas veces ellos nos llaman, se expanden, iluminan, nos hacen parte y comparten su grandeza. Todo camino tiene un significado y un mensaje solo es cuestión de detenerse, descubrirlo y honrarlo como se merece. Esos caminos nos llamaron, se mostraron,  nos permitieron los disfrutes, con la suave brisa que nos orientó y el silencio que nos fue abriendo camino. Agua, cielo, verdes, sonrisas, palabras y milagros enaltecieron nuestras almas. Es que el amor siempre guarda sorpresas y a cada uno le prodiga una distinta y las va entregando con cautela.  Nuestro vuelo  fue como construir una obra de arte a la que cada día se le agregaban más elementos para hacerla casi prodigiosa. El encuentro, evidente signado por Dios nos permitió el compartir sueños, aventuras, presagios, dónde el espacio era y es nuestro recinto mágico. Ahora el tiempo le ha dado un color misterioso  a nuestros escritos y una paleta sutil pero inolvidable al momento de plasmarlo. Hemos crecido,  sosteniendo y desvelando esta maravilla del milagro por la gracia del Espíritu que decidió un día que recorriendo el universo nos pudiéramos tomar de la mano. Descubrir que nos guían los mismos principios. Que sabemos de luchas pero también de alegrías. Qué cuando nuestras Palabras se cruzan y arriban a destino es un deleite leernos, acompañarnos, emprender el mismo itinerario sin nunca habernos visto. No hace falta, son las almas que todo lo entienden, que todo lo abarcan. Me inspiras, te inspiro, creamos, buscamos lo bueno y tratamos de contagiarlo, desconociendo el egoísmo. Solo sabemos que el espacio es nuestro aliado y desde él con generosidad nos arrojamos. Quizás hasta día en que Tata Dios corte según su voluntad nuestro hilo o cordón de plata. Pero mientras tanto, seguimos en vuelo…continuamos alabando…proseguimos agradeciendo lo que la vida nos da a cada paso, porque aún en esta pandemia interminable que nos alcanza a todos, somos dos seres afortunados esperando que sea cumplido el GRAN MILAGRO que sobrevenda y  del  que seguiremos pregonando hasta el último día.  Sabemos y lo decimos que será el mayor Portento de la historia, después de la Resurrección de Jesucristo.  El propósito es el de   conceder una última gran ayuda a los hombres para su conversión. Si el mundo no cambia con esto, Dios permitirá una gran tribulación y un Castigo de purificación universal.

 

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Prof. Gladys Semillan Villanueva


PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 19, 2020


 

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