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– Garabandal –

(Parte octava)

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Por GLADYS SEMILLAN VILLANUEVA

Por JORGE B. LOBO ARAGÓN

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En este  fantástico fenómeno de vuelo espiritual que nos ha sido concedido, como un cordel luminoso y extraordinariamente elástico, podemos dimensionar con mi compañera de vuelo al universo y al espacio como una obra esplendida, maravillosa, perfecta, hecha por la mano de Dios. Disfrutamos de movimientos casi imperceptibles de círculos luminosos que se acercaban misteriosamente al lugar sagrado de Garabandal que nos daba la idea de lo acabado, de lo absoluto de este milagro olvidado. Redondeles celestiales fascinantes de colores indescriptibles que ningún artista podría describirlo ni siquiera el pincel sublime de mi acompañante. Y  ¿Cómo  describirlo?, sino de  una manera excelsa, teniendo en cuenta que el circulo en esa dimensión es la más perfecta de las figuras. Muchos interpretarán, que son visiones, entre sueños que se presentan en nuestra imaginación. Pero  lo observado en esa humilde y predestinada Aldea Cantábrica que tratamos de reseñar en los  distintos escritos es corolario de algo superior y seráfico. Es que San Sebastián de Garabandal, la pequeña población de las manifestaciones marianas de los años sesenta, fue testigo de miles de apariciones de la Santísima Virgen, estelas únicas de orden sobrenatural que indican otra realidad. El primer mensaje fue la presencia amorosa de la Madre de DiosMadre universal, de todos los hombres, y de cada uno en particular. Así la conocieron y transmitieron las niñas destinadas y luego    desairadas de Garabandal. La Virgen vino a las más sumisas de sus criaturas  a hablarnos en ese tiempo, de nuestro tiempo actual. Nos habló con su presencia, con sus palabras y también con signos. Con  el transcurso del tiempo, advertimos en nuestros días de encierro, arbitrariedades, confusiones, pandemias que los mensajes de otrora nos muestran una luz y camino de  Salvación. El primer mensaje del 18 de octubre de 1961 nuestra Madre nos decía con ternura Tenemos que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia, visitar al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos y si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo.  Nos daba la idea de la urgencia y premura con que debía ser escuchada y comprendida. Ahora, a casi 60 años de Garabandal, vemos cómo las grietas que separaban al mundo de Tata Dios se han vuelto abismos. Cómo la apostasía se ha convertido en un diluvio que envuelve la tierra. Que la tribulación más grande de la Iglesia no viene de afuera sino de dentro  por la gravedad de los pecados cometidos, donde escándalos y apostasía de la fe, tienen un efecto devastador que socaban sus cimientos. La Santísima Virgen, que apareció en Garabandal como Nuestra Señora del Monte Carmelo o del Carmen, vino a  acercarnos a su Hijo resaltando la presencia eucarística del Señor en medio de su Iglesia no sólo por medio de estos mensajes sino también por los gestos de adoración y reverencia que les hacía hacer a las niñas, por las comuniones místicas que recibían del Ángel y por el milagro del 18 de julio de 1962 en el que la sagrada Hostia, dada por el Arcángel San Miguel a Conchita, se hizo visible en su boca. Ante la sistemática negación de la Iglesia local en admitir ni siquiera la mera posibilidad de la sobrenaturalidad de los hechos, tuvo la Madre de Dios que dar, no Ella sino el Arcángel San Miguel, el siguiente mensaje del 18 de junio de 1965“Como no se ha cumplido mi mensaje del 18 de octubre y no se lo ha dado a conocer al mundo os diré que éste es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Muchos cardenales, obispos y sacerdotes van por el camino de la perdición y con ellos van muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del ángel san Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y Nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más. Pensad en la pasión de Jesús. “Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Esta parte de la  advertencia fue aún más difícil de aceptar por algunos miembros de la Iglesia que eran los que debían dar un juicio sobre la autenticidad de los mismos. No se quería ver el fondo de la verdad de lo que estaba ocurriendo. En rigor de verdad, vemos revoloteando por los aires tratando de purificar nuestras almas que estos acontecimientos ya han comenzado y es sobre el que seguiremos escribiendo si la tempestad que nos encierra nos deja seguir en vuelo.

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

Prof. Gladys Semillan Villanueva

 


PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 23, 2020


 

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