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– Garabandal –

(Parte Novena)

Rastrear en mi vuelo a través de la vía láctea los movimientos imperceptibles de los planetas y la posición inferida del sol es un privilegio de pocos. Coexisten sin duda un sinnúmero de estrellas en el universo…corales lumínicos que casi se tocan para ser una imagen continua desde la tierra. Luminarias de todos los colores, blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas y azules, que se esparcen como un abanico cósmico es parte del portento de la creación. Es lo grandioso y extraordinario del firmamento y del espacio infinito. Una gran misa cósmica como una inmensa liturgia que nos enseña al igual que las palabras proféticas de la Biblia que los astros, los animales, los números, las formas, los colores tienen cada uno su significado teológico. Nos indica además que cualquier señal debe ser mirada desde la Fe. Que el Apocalipsis seguirá siendo para siempre un escrito extraordinario y mágico que anuncia la salvación de Cristo de una forma asombrosamente bella y sugerente. Pero con el paso del tiempo, ante la apatía, la  desidia e indiferencia, de un planeta que dejo de mirar el firmamento un lucero se perdió¿Será que se perdió en el camino? De ningún modo, es que el cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece. ELLA resolvió una vez más quedarse  al igual que su HIJO entre los hombres. Pidió al PADRE venir y detenerse entre las benditas niñas en un pueblo remoto donde parecía que aún no había llegado la civilización ni la electricidad y su única luz es la que puede proporcionar el candil de nuestra Señora del Carmen de Garabandal. Fulgor divino que anunció a través de inconmensurables mensajes con perfiles proféticos como el mundo obtendrá una gran purificación universal. Es así que desde la década del sesenta con mi compañera de vuelo seguimos gozosamente revoloteando y aleteando sin cesar sobre la mansa y paciente aldea del centro norte de España. Fueron incontables las revelaciones que los signos de la naturaleza desde las alturas nos  fueron compartiendo. Hemos visto, sentido y percibido en la inmensidad del silencio ¿Algo parecido a una nube? ¿Una niebla? ¿Un fuego? Y en la noche como un foco sublime, un prisma, una aurora, nimbos inusuales…extraños humos efímeros flotando entre la colina durante el día, y una especie de columna de luz en la noche que se parecía a una  estela de fuego. Estos signos que hemos avistado y que compartimos a través de los numerosos vuelos publicados son seguramente descripciones inexplicables de las grandes señales que nos esperan. Estamos en tiempo difíciles, de pandemias y conflictos. El mundo se ha detenido.  Es el tiempo del coronavirus y todo se hace diferente. Los sacerdotes celebran liturgias frente a las cámaras. Las Iglesias cerradas y apenas un espacio definido para orar frente al Sagrario. Vidas rotas, locura, dolor duradero, tinajas vacías que esperan de nuestra agua. Mucha gente lamentablemente ha dejado de creer o se ha olvidado de las apariciones de Garabandal, de Fátima, Lourdes, de Nuestra Señora de Akita o Medjugorjel. Pero la pequeña vidente de San Sebastián – Conchita -, ya en su adultez, casi olvidada pero nunca apremiada ni contenida, nos viene advirtiendo por mandato de la Virgen  de manera cierta, clara, precisa sobre lo que sin duda sucederá y MUY PRONTO: “…Le diré todo cuanto puedo, tal como me lo dijo la Virgen. Me dijo que Dios iba a hacer un gran Milagro y que no habría ninguna duda de que fuera un milagro. Vendrá directamente de Dios, sin intervención humana. El día llegará…la Virgen me dijo el día, mes y año, así que sé la fecha exacta. Llegará pronto, pero no puedo revelarlo hasta ocho días antes de la fecha. No me está permitido decir exactamente lo que va a suceder. Lo que sí puedo revelar es que la Virgen dijo que todos los que estuvieran presentes allí (en Garabandal) ese día, lo verían. Los enfermos que estén allí quedarán curados, cualquiera sea el mal que padezcan o la religión que profesen. Pero tendrán que estar allí. La Virgen dijo que todos los que estuvieren presentes, creerán. Todos los pecadores que estén presentes se convertirán. También dijo que se podrán sacar fotografías del Milagro y televisarlo. Desde ese momento quedará grabada una señal permanente en los pinos, que todos podrán ver y tocar pero no sentir. Esa señal perdurará hasta la consumación de los siglos. Será como el humo, que se puede tocar sin palparlo. La Santísima Virgen nunca miente. Para que las palabras de la Virgen se cumplan, deben producirse el Aviso y el Milagro. Todo constituye un único mensaje. Será una “cosa” nunca antes vista en la tierra. Existen promesas como las que venimos describiendo que inexorablemente deben ser cumplidas y que la  promisión de una “gran señal” tiene, en realidad, sus raíces en revelaciones personales que han sido aprobadas por la Iglesia.  Muchas veces acuciados por él temor, miedo o pánico a lo que vendrá  nos olvidamos de lo primordial y esencial. La vida eterna. Sor Faustina Kowalska, la monja polaca beatificada por el Papa San Juan Pablo II, escribió, en su diario que es quizás la mejor fuente de información que: “…Antes de que el día de la justicia llegue, se le dará a los hombres esta señal: Toda las luces en los cielos se extinguirán, y habrá una gran oscuridad sobre toda la tierra. Entonces aparecerá la señal de la cruz en el cielo, y de los orificios donde se clavaron las manos y los pies del Salvador saldrán grandes luces que iluminarán la tierra por un período de tiempo. Los fantásticos y reales sucesos  de Medjugorje en Bosnia-Herzegovina, donde se ha dicho que uno de los “secretos” dados a los seis videntes incluye una señal que va a ocurrir en Podbrdo, la “colina de las apariciones”…Va a ser indestructible, visto por cualquier persona que vaya allí, e inexplicable. Aparecerá de pronto, como si de la nada. Llegará de manera tal que la gente no tendrá palabras para decir lo que es. Aparecerá en la tierra, puede ser visto y fotografiado, pero no se puede tocar. Hermoso e indestructible, el signo dará lugar a muchas conversiones. “Cuando llegue el Signo Permanente, la gente vendrá aquí de todas partes del mundo en número aún mayor. Muchos más creerán”. Acontecimientos extraordinarios de increíble credibilidad, investigados por una asamblea de los más renombrados médicos, siquiatras y teólogos dan cuenta que  los bendecidos por la gracia de la Reina de la Paz han sido sometidos a las pruebas más sofisticadas que la ciencia ha inventado para escudriñar la psique humana. ¡Ay del que retrasa su conversión, a la espera del signo! Una vez dije que muchos vendrían, y tal vez, incluso se arrodillarán ante la señal, pero que, sin embargo, no creerán. ¡Feliz si usted si no está entre ellos! Aquí, también se predice al igual que en todas las revelaciones que el Segundo Pentecostés será causado a raíz de una gran aparición. Así que habrá una serie de eventos interconectados que conducirán a la restauración de la Iglesia perdida y dañada en gran parte. Es en estas  prometidas “Grandes señales” que se informará al pueblo de Dios que salga del estado de apostasía y de miedo. Que salga de su encierro espiritual y vuelvan a la casa de su maestro antes de la llegada del periodo de castigo. Si…mis queridos lectores “Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sepan que esta es la gran señal dada por Dios. Algo se acerca, eso está profetizando y lo seguiremos relatando en el tiempo. No podemos despreciar a los consagrados por  el esplendor de la Virgen. No podemos negar a Garabandal y lo que en nuestro vuelo hemos contado Usted cree ¿que  el Lucero está perdido? Nuestra Señora del Cielo es y será la eterna esperanza en esta época de dolor. La estrella celeste nos llama a la conversión y a pedir perdón.

                                  Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 4, 2020


 

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