¿PREFIERES QUEDARTE EN TU CASA ANTES QUE SUPERAR UNA COLINA?

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 Por CLAUDIO VALERIO

Un grupo de mujeres participaba de una campaña para visitar personas que estaban ausentes de todo evento social  y se quedaron muy preocupadas al constatar que la familia que irían a visitar habitaba en una casa bien en el alto de una colina. “¿Cómo iremos hasta allá?” dijo una de ellas. “A mi edad, creo que no tendré fuerzas para subir esa colina”, dijo otra. “¿Por qué no escogieron jóvenes para ésta visita?” dijo una tercera. La última de ellas dijo: “Si fuimos escogidas para esta visita, es porque es la voluntad de todos”. Y así siguieron juntas y, como resultado, de esa epopeya, toda la familia volvió a frecuentar las reuniones con mucha alegría y regocijo.  La mujer que dijo no llegar a aguantar la subida era la más feliz. “Gracias a nuestra buena voluntad y ganas nosotros no desistimos… Nuestra  bendición fue muy grande por ello.”
Si nosotros tenemos un espíritu fuerte, que nos permite victoria, ¿por  qué nos preocupamos antes de la batalla? ¿Por qué tenemos el hábito de cuestionarnos si la lucha será grande o no? No estamos somos en esta lucha, nuestra fe y perseverancia por lo que nosotros sabemos que se debe hacer y lograr nos alcanza y nos cabe apenas descansar y confiar… Es más fácil subir una colina agarrando, en el imaginario, unas manos salvadoras, que atravesar una calle sin convicciones claras de lo que hay por hacer. Son muchas las veces que murmuramos sin motivos. Otras veces nos lamentamos por obstáculos que ni tendremos de sobrepasar. Nos lamentamos de tener poco dinero cuando, es posible, que no precisemos de él. No nos conformamos por nuestro automóvil nuevo, olvidando que hasta poco tiempo atrás, andábamos a pie por no tener condiciones de tomar algún tipo de transporte público. Continuamos murmurando inútilmente siendo ya vencedores… Y tú, ¿Que prefieres? ¿Subir una colina con fe y fortaleza y así alcanzar lo deseado,  o quedarte sentado en casa… sin nada que recibir?

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), te envío un Abrazo,
y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes
en todo,  derramando sobre ti Salud, Paz, Amor, y mucha
Prosperidad.

Claudio Valerio

Valerius

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 9, 2020


 

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