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Por JORGE B. LOBO ARAGÓN

Al cumplirse un nuevo aniversario – del día de la Bandera – no se debe olvidar a uno de nuestros próceres supremos el General Belgrano, y ofrecerle un homenaje, no sólo porque la mera marcha ineludible del tiempo una vez más nos coloque ante el hecho de un nueva conmemoración, sino por lo que de ejemplar tiene la figura del ilustre general. El gobierno de Buenos Aires, el Triunvirato, gobernaba con mezquino ánimo centralista, con el menguado propósito de defender sólo la pampa húmeda dejando desprotegido el amplio territorio que aquellos días todavía integraba nuestra patria. Las medidas económicas y la prepotencia porteña habían tenido el resultado de que fuéramos rechazados por las provincias Altoperunas, las de población más numerosa e industrial, y ese mismo gobierno porteño alentaba la invasión brasileña sobre la banda oriental, una provincia mucho más grande que la floreciente Buenos Aires. Y aquel gobierno ordenaba al general Belgrano que retirara sus tropas hacia el sur, dejando a Tucumán a merced de las tropas realistas. Pero el General oyó los pedidos de la población, comprendió el anhelo de los tucumanos de integrarse en la patria común y adoptó la responsabilidad -tremenda responsabilidad en un jefe militar – de desobedecer al gobierno civil e interpretar según su criterio los altos intereses de la comunidad. Bien hizo en desacatar a aquel gobierno al que pocos días después lo destituirá un grupo de jefes entre los que se destacaría el comandante de los granaderos, coronel José de San Martín. Han cambiado los tiempos. Y mucho. Ahora la sociedad ya no vería con buenos ojos que el general de un ejército se insubordinara ante la autoridad política en defensa de derechos permanentes y superiores de la sociedad; tampoco se aceptaría que los comandantes de la milicia se conjuren para derrocar un gobierno civil, como ocurriera en Buenos Aires a los pocos días de recibir la noticia del triunfo de Belgrano y de los tucumanos. Los tiempos han cambiado y mucho; ya no basta con enclavar un facón en la punta de una tacuara, montar a caballo y largarse al combate implorando el amparo de la Virgen. Las circunstancias cambian con los tiempos, y por lo tanto cambian las armas a esgrimir. Pero hay algo que subsiste: el egoísmo de gobiernos insensibles a las necesidades del interior que ven a Tucumán, que ven junto con Tucumán a todo el norte argentino, como una posesión propia cuyo destino puede traficarse en una negociación. Por eso la conducta de Belgrano sigue siendo un ejemplo que  nuestra Provincia necesita. Las armas que él usara al alzarse contra un gobierno de egoísta centralismo ya no son aplicables; pero su criterio de defender con energía a Tucumán, a pesar de las órdenes recibidas, sigue siendo una lección a mantener y a perpetuar. Aquel 24 de septiembre en el campo de las carreras, no lucharon sólo los tucumanos; también soldados  y hombres venidos de las demás provincias que ofrendaban sus vidas, solidarios con nosotros. Hoy una gran parte de los Tucumanos y del interior esperamos que desde el Congreso de la Nación, la más alta tribuna para la expresión de las voluntades autónomas de todas las provincias, sean solidarios en la defensa de nuestras industrias, del campo, de la libertad de expresión y de nuestra identidad como hombre y mujer, más allá del derecho positivo por derecho Natural. Queremos que no se avasalle el Derecho de Propiedad con intervenciones transitorias y expropiaciones encubiertas. Ahora como entonces aún podremos contar con el auxilio bienhechor de nuestra SEÑORA DE LA MERCED, si lo solicitamos con fervor.

 

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 19, 2020


1 thought on “El paradigma de BELGRANO”

    • Carlos del Señor Hidalgo Garzón
    • posted on June 19, 2020

    Sigo con muy agradable espíritu sus loables notas, siempre llenas de Patriotismo, Lógica, Verdad y defensa de de la Justicia – de la Honorable Justicia – y sus percepción y letra de nuestra problematizada Argentina, donde es posible pensar, que nada cambie y sigamos a “caudillejos mafiosos” que solo se sustentan en la poseción de los derechos del pueblo, al que psicopolítica ha subsumido en masa. Perm´tame con todo respeto, adueñarme de sus escritos, para no amilanar mi ser y entender.La Patria , ya ni se menciona. De una vez por todas hay que derrocar la TIFA (Tiranía Ideológica Financiera y Asesina). Pero como diría San Martín – faltan pelotas y salir de la anomia en que nos tienen los Soviets de la Nomenklatura- asida hasta el hartazgo en el poder. Pido a Santísima Virgen intercesora eleve nuestros ruego , Como Belgrano elevó en preces y supo desobedecer. Saludos cordiales. cshg.krieg.357m@gmail.com

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