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   Por Enrique Guillermo Avogadro. 

“El verdadero soldado no lucha porque odia lo que tiene

 por delante, sino porque ama lo que tiene por detrás”.

 Gilbert K. Chesterton

La Argentina ya se cayó del buque en que un mundo, tan golpeado por las consecuencias de la criminal invasión rusa a Ucrania, pide desesperadamente aquellas cosas que podríamos vender si tuviéramos libertad para comerciar y competir y, por supuesto, las inversiones necesarias: alimentos, petróleo, gas, agua potable, minerales, tecnología agroindustrial, capacidad informática, etc.. Es imposible que esos capitales aterricen en este país enloquecido y suicida, que carece de seguridad jurídica, o sea, no pasará hasta que recuperemos la confianza perdida.

Cristina Fernández

En un escenario global de exceso de dinero, quienes podrían venir observan, con indisimulado horror, las incongruencias que significan 50% de pobreza y 10% de miseria, economía con una informalidad de 50%, inflación de 100% anual y creciente, quince tipos de cambio diferentes, proliferación de cepos y prohibiciones, corrupción rampante y desmadrada, trabas a las importaciones esenciales, imposibilidad de remisión de ganancias, insólitas protecciones sectoriales para evitar la competencia, desprecio por la propiedad privada, demenciales sistemas impositivo y laboral, educación pública destruida, expansión geométrica del narcotráfico y la inseguridad, extensión de la violencia sindical extorsiva, multiplicación de planes sociales y, actualmente, la insólita conversión de Cristina Fernández en jefa de la oposición a su propio Gobierno y el golpe de Estado que está ejecutando, desde el Senado, contra la Corte Suprema de Justicia.

Mauricio Macri creyó que bastaba con sus racionales pero tibias políticas de sinceramiento para generar una lluvia de esenciales inversiones, olvidando que la confianza es de cristal y, cuando se rompe, su reconstrucción exige mucho tiempo y mucha perseverancia. En especial porque los dueños del capital, que conocen nuestra historia mejor que nosotros, recuerdan nuestra fama de defaulteadores seriales, que fuimos capaces de falsificar las estadísticas públicas y romper arbitrariamente contratos y concesiones, y que nuestro Congreso deroga sus propias leyes cuando el poder político así lo requiere. Quien se quema con leche, ve una vaca y llora, y llevan años quemándose con nosotros.

El oficialismo, atónito, se muestra incapaz de metabolizar una situación inédita en sus gestiones anteriores: el viento ha borneado y sopla decididamente en contra. La sequía mermará cosechas y recaudaciones por retenciones, la bola de nieve de las Leliqs y otros bonos ha crecido tanto que peligra su refinanciación aún a tasas siderales y lo obligará a seguir emitiendo para cubrir todo aquello que no capte del mercado, el loteo de ministerios y áreas de decisión paraliza la gestión, los precios internacionales de la energía que deberá comprar siguen elevados, la falta de dólares no le permite abrir la importación de insumos esenciales, carece de acceso a los mercados externos de deuda, crece la percepción de una fuerte recesión, el empleo privado no crece y los jóvenes lo abandonan. Qatar no se trasformó en el somnífero social que muchos imaginaban y, aunque la selección nacional pudiera llegar a la final, su efecto no durará lo suficiente para paliar tantas necesidades angustiantes.

Sergio Aceitoso Massa sigue haciendo equilibrio, utilizando la imparable inflación como piedra de honda contra el Goliat del gasto público. Pero está claro que la emperatriz hotelera, aún aterrada ante la probabilidad de verse obligada a asumir en directo la Presidencia y tomar el timón simbólico de este desastre, no se resignará a poner en riesgo su principal bastión electoral y futuro refugio para atravesar el desierto,  obligándolo a abrir aún más la bolsa para financiar a la Provincia de Buenos Aires y permitirle a Axel Kiciloff continuar designando a miles de militantes y parásitos. Además, ella evita que sus quintas y cajas privadas dentro de la Administración (PAMI, ANSES, Aerolíneas, AySA, YPF, Hidrovía, etc.) vean recortados sus ingentes recursos.

Es cierto que tampoco contribuye a enviar señales tranquilizadoras una oposición que sigue exhibiendo impunemente sus bastardas disputas, sus injustificables festejos y viajes, y sus “sensualismos de camastro”, como diría Leopoldo Lugones. La ausencia de un público compromiso de los partidos que integran Juntos por el Cambio de respetar a rajatabla un programa de gobierno común, convirtiéndolo en vinculante y obligatorio para la fórmula que surja de las PASO (si es que el cristi-camporismo no consigue doblar el brazo a Alberto Fernández, que sabe que suspenderlas significará el definitivo certificado de defunción de su gestión), se está transformando en un duro pasivo. Mucho tiene que ver esa falencia, que permite suponer que la coalición ya se siente –estúpidamente, por cierto- triunfadora en las próximas elecciones, en el renovado crecimiento de la intención de voto de Javier Milei y su proyecto anarco-capitalista.

Aún estamos a tiempo de evitar ahogarnos y morir en ese proceloso mar de problemas e inconsistencias, con los cuales hemos convivido hace ya demasiadas décadas, y con todas las resistencias y hasta probablemente violentas manifestaciones, tanto en el terreno social cuanto económico, que deberá enfrentar quien se atreva a marcar el camino de esa redención común. Deberá tocar muchos intereses: empresarios acostumbrados a tener ventajas y cotos de caza exclusivos, sindicalistas eternizados y enriquecidos, fanáticos kirchneristas, narcotraficantes protegidos por el poder, policías, jueces y fiscales cómplices del crimen y, por supuesto, de los millones de empobrecidas víctimas de este populismo mafioso.

Pero necesitamos tomar colectiva consciencia de ese fenomenal y angustioso inventario y convencernos todos de la urgencia de nadar hacia una aún muy lejana orilla de simple normalidad. El esfuerzo que deberemos realizar es inconmensurable, y las correcciones necesarias insumirán varios períodos presidenciales consecutivos, pero vale la pena emprenderlo y mantener el rumbo contra viento y marea. La Argentina misma está en juego y, hasta ahora, vamos perdiendo por goleada.

Bs.As., 26 Nov 22

— Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401 Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003 Cel. en Brasil (+5521) 98128 7896 E.mail: ega1@avogadro.com.ar E.mail: ega1avogadro@gmail.com Site: www.avogadro.com.ar Blog: http://egavogadro.blogspot.com Facebook: Enrique Guillermo Avogadro Twitter: @egavogadro

 


PrisioneroEnArgentina.com

Noviembre 26, 2022


 

21 thoughts on “¡País al agua!”

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    • GRACIAS AL JODER JUDICIAL no tenemos un FUTURO VISIBLE,
    • posted on November 27, 2022

    Paciencia en demasía es cobardía !!!! Y me parece que los argentinos son muy pacientes

  3. El mejor dirigente fue Guillermo “Patota” Moreno, con sus números eramos potencia

  4. Para rescatar al pais se necesita talento, efectividad, honestidad y contracción al trabajo.
    Alguno puede tirar un noombre?

    1. Algún planero…?

      1. Yo voto a Delia y chori para todos y todes

  5. Inflation is a global phenomenon today, it’s pretty alarming. I can’t imagine how my countrymen get along beyond our present 8.2% inflation rate vs Argentina’s 50-60%? This is next to famine.

  6. Somos el titanic de hace rato

  7. que puede hacer Milei, solo como loco malo?????

  8. No hay salida. Como nos sobra la plata ahora vamos a comprar un nuevo Tango para que el presidente vaya al exterior a hacer papelones con mas comodidad.

  9. No hay lideres con inteleigencia y valores para sacar adelante al pais. Y si lo hubiera, es boleta por ir contra el sistema corrupto.

      • mathias
      • posted on November 26, 2022

      Ni hablar. ¿Quien hace una campaña diciendo la verdad? No saca 2 puntos

    • patricio andreatta
    • posted on November 26, 2022

    Quien va a venir a invertir a aca? No saben si mañana les cambian las leyes y los dejan con una mano atras y otra adelante.

    • Susana
    • posted on November 26, 2022

    Revolución????? AUXILIOOOOO

    • todavía respira
    • posted on November 26, 2022

    Insisto, a la Argentina la salva una nueva Reveolución de Mayo y una neva Declaración de la Independencia. Los cipayos de 1810 son la corporación mafiosa politico judicial sindical empresarial y eclesial. Hay que trasar una linea muy simple, los que estuvieron antes del día de la nueva revolución a sus casas y pongansen contentos con que están vivos y disfruten de la jubilación mínima, al que levanta el dedo, en aislamiento al medio de la patagonia. Gente nueva no quiere decir jente joven, gente nueva quiere decir persona no manchadas por la cultura del “todo para mi y los demás que se jodan”.
    Sin Revolución, no hay cambio.
    Muy buen el artículo señor Avogadro, excelente.

    1. Quien haria la revolución? Otra vez a bombardear la Plaza de mayo?

        • la revolución empieza bombardeando la cabeza
        • posted on November 26, 2022

        Hasta el cristianismo se edificó con sangre.

  10. debe considerar que hemos estado lidiando con el populismo y este movimiento político aumenta el gasto público a niveles ridículos. Una vez que el daño está hecho, se van y la nueva administración tiene que lidiar con el problema. En un país con el 40% de personas sin trabajo y sin educación no hay muchas opciones. Es una lucha entre aceptar o no el populismo, en la que los únicos perdedores son los ciudadanos. Un ignorante siempre es más fácil de controlar. Es muy triste para mí porque amo a mi país y está lleno de buena gente. Será un largo camino hasta que consigamos recuperar la nación.

  11. the title must have been “the eternal and never-ending crisis of Argentina”

    1. Totally

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