“…La Bandera Tucumana y la Cruz…

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Se me  pide con énfasis  que insista a través de mis escritos en recuperar la Bandera oficial  tucumana-que no refleja para nada la gestión de Bussi en su momento-, sino que  identifica a la Provincia y a una población mayoritariamente Católica y devota de nuestra Virgen de la Merced, Patrona y Generala del Ejército Argentino, a quien el General José Manuel del Corazón de Jesús Belgrano le entregó su bastón de mando. En ese sentido entiendo que el próximo 20 de Junio, día de la Bandera, los balcones de  nuestra Provincia además de engalanarse con la bandera patria, deberíamos recordar a la bandera de los Tucumanos, como la mejor forma de recuperar nuestro derecho y orgullo. Esta  Bandera es  resguardo de nuestra identidad como tucumanos y llevarla, es comprender el llamado que en 1987 nos hizo el Papa San Juan Pablo II en Tucumán…“…Tucumanos sentid el orgullo de  vuestra Fe Cristiana…”  los símbolos que lleva estampados: 1812-1816 – la  cruz  cristiana -la casa histórica de la independencia, manifiestan-, la responsabilidad de custodiar la libertad y la tradición cultural de la  argentina…. en el Cristiano, esos nobles sentimientos se enraízan en el don de la  filiación divina, y allí encuentran también su fundamento, su sentido y su medida…”Sois dignos herederos de aquellos hombres y mujeres que os trajeron la semilla de la Fe…”. 

Quien suscribe, como legislador en esa oportunidad, al exponer los motivos de su creación ha manifestado con relación a la bandera tucumana – la que fue derogada-, que no me parecía necesario que las provincias tengan banderas…Con la de Belgrano alcanza para todas. Pero lo que estimaba que era un acierto y lo que hacía valiosa a nuestra bandera eliminada era la Cruz que nos representaba. La Cruz nos representa a los cristianos, a los católicos, porque somos la comunidad que nació junto a la Cruz que Don Diego de Villarroel plantó en Ibatín. Desde entonces tenemos esta lengua española, la rueda, la escritura, las tablas de multiplicar, todos los elementos de la civilización que junto a la cruz, y en nombre de ella, se plantaron en este suelo. Ahora bien…Había quienes interpretaban que la Bandera Tucumana por tener el signo de la Cruz en su emblema “discriminaba a los Cristianos y no Cristianos”. Es evidente que nuestra civilización no solo fue cristiana, sino que lo tuvo al cristianismo como razón de ser. Se fundó la Ciudad para afianzar y difundir la cristiandad. De ahí nacemos como sociedad organizada. Las banderas existen como un modo satisfactorio de identificarse, de mostrarse distinto a otros. Ponemos a la cruz, porque es lo que nos encuentra, abarca e identifica. No olvidemos que el Dr. Narciso Laprida y los otros veintisiete diputados de las provincias que se pronunciaron por la independencia un 9 de Julio, lo hicieron “invocando al Eterno que preside el universo”, y a la voluntad de que fuéramos independientes la manifestaron “al Cielo”, a las naciones y hombres todos del globo. Invocando al Eterno manifestaron la independencia Argentina. Se habla de la libertad de culto y de la cantidad de religiones existentes. A pesar de las libertades que comparto y respeto, no pueden ponerse en una bandera los signos de todas las religiones autorizadas. Y abstenernos de expresar cuál ha sido la razón de nuestro resurgimiento al mundo civilizado, como resultado de una conquista hecha por nosotros, la gente de la civilización que habla español nos llevaría a plantear una bandera que fuese inodora, incolora e insípida, para que no moleste a nadie. Los símbolos religiosos en las banderas no son arcaicos y no tienden a dividir de manera alguna. Israel. Uno de los Estados más modernos, ha incluido en su bandera la Estrella de David. Signo marcadamente religioso a pesar de que los israelitas reconozcan la libertad de culto, lo que les da carácter, lo que los identifica como pueblo que se vislumbra y abarca en la estrella, es su Estrella de David. El lenguaje de los emblemas, de los signos, de los símbolos, pertenece a la heráldica un arte que fue popular y comprensible. Muchas críticas se le podían hacer a la bandera tucumana eliminada, pero nunca a nuestra Cruz. Esperamos que no empiecen a decir que las cruces de las oficinas públicas “ofenden” la sensibilidad de los no cristianos. Así lo hicieron en Europa hoy ese continente “tolerante” desfallece en el indiferentismo y ateísmo más triste. Me gustaría que compartan esta publicación para que el próximo 20 de Junio nuestra señora Virgen de la Merced, Patrona y Generala del Ejército Argentino,bendiga nuevamente a nuestro Tucumán. El final de esta historia queda abierto  para que mis compatriotas valientes tucumanos no seamos llamados “chicharrón de vizcacha…Que todos podemos “cambiar” la historia de bandera derogada por gente sesgada y con intenciones que no son de la mayoría de los Tucumanos.

 

JORGE B. LOBO ARAGÓN

jorgeloboaragon@gmail.com

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 15, 2019


 

“…San Miguel De Tucumán…

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 Por JORGE BERNABE LOBO ARAGÓN

Hace 333 años, ocurría un hecho trascendental en la historia provincial. Se producía el traslado a su actual emplazamiento. Tucumán que había sido fundada en el paraje de Ibatín por el capitán Diego de Villarroel, por orden del gobernador Francisco de Aguirre permaneció en ese lugar a lo largo de 120 años. Si…Como consecuencia del paludismo y de sus aguas contaminadas que afectó en ese entonces a la pequeña ciudad, la mudanza fue realizada por el teniente de gobernador, Miguel de Salas y Valdés, cuando arrancó de la plaza el Árbol de la Justicia (un grueso tronco, símbolo del rey, junto al cual se ejecutaban las condenas) y lo cargó en una carreta, junto con “la caja del archivo de los papeles de esta ciudad y su Cabildo, convirtiéndose en la Capital de la provincia . Este acontecimiento vuelve una vez más a recordarnos las maravillas del nacimiento. Un milagro cargado de premoniciones. Es que Don Diego de Villarroel cuando fundaba la Provincia y luego trasladada por Salas y Valdez, la ciudad tendría un tendría un ámbito sobre la que se extendería la actividad de su ciudadanos. Fueron explícitos. Claros. Se fundó nuestra Provincia y ciudad, en nombre de la “…Santísima Trinidad; de la Virgen María, Madre de Dios; de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, príncipes de la Iglesia, con una especial mención al Apóstol Santiago, “luz y espejo de los Españas”. Referencias colosales que está imponiéndonos una vocación de patria; Además se nos ofrece el patro­nazgo del “… Bien Aventurado Arcángel San Miguel”, capitán de las milicias celestes cuya activa beligerancia con el Demonio debe servirnos de ejemplo y guía. Villarroel la llama a nuestra Ciudad San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión. Nos pone ante una promesa. Que es el deber de todos nosotros. Comprometernos ante nuestra tierra a cuidarla, fecundarla y fructificaría sin exigir la obligación de una compensación. Es que nosotros necesitamos recordar, los orígenes para entender nuestros compromisos actuales. Lo primero que hace el fundador es crear el cabildo, para que la ciudad tuviera justicia, ya que es impensable una comunidad sin justas relaciones entre sus integrantes. Les da a los alcaldes ordinariossend varas de justicia con cruz encima”. Nos está diciendo que lo primero es la justicia, y que la justicia lo ha de tener por encima a Dios. A nadie más que Dios. Traza la plaza de la ciudad y en su centro hace plantar el poste de la justicia, palo y picota, la pena que se ha de aplicar a quienes transgredan las justas leyes. Puede pensarse que aludir a la historia es ocuparse de cosas perdida de épocas que nada tienen que ver con la actualidad, de vejeces olvidables. Pero siempre nos debe alentar la voz de don Diego, el fundador, para recordarnos que puso como prioridad y centro de nuestra comunidad a la justicia. Justicia que ha de ser libre y que como supremacía sólo ha de reconocer a Dios Nuestro Señor. A nosotros, los ciudadanos, nos da de patrón y guía al Arcángel que es el campeón de la lucha por las causas Justas. En estos tiempos de crisis y desventuras, nos queda a la sociedad la llama de la esperanza y a los gobernantes y dirigentes la obligación de reavivar la ilusión y convicción de la promesa de nuestro fundador y de quienes otrora hicieron posible que nuestra provincia fuera llamada el Jardín de la Republica y fuera la cuna de la independencia argentina.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Octubre 1, 2018


 

“…La Promesa…”

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San Miguel de Tucumán, fue fundada el 31 de mayo de 1565 por Diego de Villarroel originalmente en la desembocadura de la Quebrada del Portugués en los campos de Ibatín, pero debido a la mala calidad del agua disponible, al cambio del camino desde y hacia el Río de la Plata y al acoso de los calchaquíes fue trasladada y refundada a su actual emplazamiento en 1685 por Fernando Mate de Luna, en el paraje hasta entonces denominado “La Toma” ubicada en la margen derecha del río Salí. San Miguel, hoy conmemora  a la primera fundación. Su traslado ocurrido 120 años después, concluyó el 29 de septiembre de 1685. Este acontecimiento vuelve una vez más a recordarnos las maravillas del nacimiento. Un milagro cargado de premoniciones. Es que hace casi 453 años Don Diego de Villarroel fundaba la ciudad, y al mismo tiempo la provincia, puesto que la ciudad tendría un tendría un ámbito sobre la que se extendería la actividad de su ciudadanos. Fue explícito, claro. Fundó en nombre de la Santísima Trinidad; de la Virgen María, Madre de Dios; de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, príncipes de la Iglesia, con una especial mención al Apóstol Santiago, “luz y espejo de los Españas”, referencia que está imponiéndonos una vocación de patria; y muy especialmente el fundador nos ofrece el patro­nazgo de “el Bien Aventurado Arcángel San Miguel”, capitán de las milicias celestes cuya activa beligerancia con el Demonio debe servirnos de ejemplo y guía. Villarroel la llama a su ciudad San Miguel de Tucumán y Nueva Tierra de Promisión. Nos pone ante una promesa. Que es la promesa de todos nosotros. Comprometernos ante nuestra tierra a cuidarla, fecundarla y fructificaría sin exigir la obligación de una compensación. Es que nosotros necesitamos recordar, los orígenes para entender nuestros compromisos actuales. Lo primero que hace el fundador es crear el cabildo, para que la ciudad tuviera justicia, ya que es impensable una comunidad sin justas relaciones entre sus integrantes.  Les da a los alcaldes ordinarios “send varas de justicia con cruz encima”. Nos está diciendo que lo primero es la justicia, y que la justicia lo ha de tener por encima a Dios. Y a nadie más que Dios. Traza la plaza de la ciudad y en su centro hace plantar el poste de la justicia, palo y picota, la pena que se ha de aplicar a quienes transgredan las justas leyes. Puede pensarse que aludir a la historia es ocuparse de cosas perdida de épocas que nada tienen que ver con la actualidad, de vejeces olvidables. Pero nos debe alentar la voz de don Diego, el fundador, para recordarnos que puso como prioridad y centro de nuestra comunidad a la justicia. Justicia que ha de ser libre que primacía sólo ha de reconocer a Dios Nuestro Señor, y a nosotros, los ciudadanos, nos da de patrón y guía al arcángel que es el campeón de la lucha por las causas Justas. En estos tiempos de crisis y desventuras, pero también de esperanza nos debe reavivar la ilusión y convicción de la promesa de nuestro fundador.

 

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

jorgeloboaragon@gmail.com

 


PRISIONEROenARGENTINA.com

Junio 1, 2018