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Su elaboración da trabajo al campesino, al agrónomo, al operario de fábrica, al industrial, a los talleres. A gente que cultiva los campos, que transporta cosechas, que mueve fábricas, y a todos los que necesitan ganar un jornal.

 

Los tucumanos siempre vimos al alcohol como buen combustible, y  propiciamos que se lo use en consideración a que era argentino en tiempos en que a la nafta principalmente la hacían empresas petroleras extranjerasy a que su elaboración da trabajo al campesino, al agrónomo, al operario de fábrica, al industrial, a los talleres. En oportunidad que el presidente Alvear visitó Tucumán,  se demostró que el alcohol era apto hasta para motores de aviación. Sí: el alcohol es un excelente carburantepero tiene un problema: su precio. En su elaboración interviene gente que cultiva los campos, que transporta cosechas, que muevefábricas, y todos necesitan ganar un jornal.

En cambio al petróleo no hay más que bombearlo de un pozo y sacarle productos de mayor valor hasta dejar el gas oil y la nafta. Un tiempo, cuando el alcohol tenía un mercado muy reducido y había posibilidades de elaborar más con la caña existente y que sobraba del cupo para el azúcar, sus fabricantes estuvieron dispuestos a venderlo al mismo precio que la nafta. Sí, pero en el precio de la nafta más de la mitad son impuestos estatales que el alcohol no pagaría. Pudo así prepararse una mezcla de alcohol y nafta en proporciones estudiadas por Eduardo Vallejo, ingeniero civil que hiciera prolijas investigaciones en la universidad tucumana, de tal modo que no se precisara una especial preparación de los motores. El fisco nacional se avino a no percibir sus impuestos gracias a las gestiones de Federico Lannes, que en su momento dirigía la economía tucumana. Así fue que el 15 de marzo de 1981 la alconafta se puso en venta.

“La alconafta es futuro”, decía Lannes con esperanzas de afianzar el sistema. El alcohol también puede elaborarse a partir de sorgos, para los que se prestan el clima y los suelos  tucumanos. ¿Podría nacer aquí una gran industria alcoholera -con los transportistas como clientes compradores- sobre base soguera? Muchos lo vieron como una perspectiva muy halagüeña, pero al hacerse números se encuentra que esos alcoholes no podrían competir con el precio de los que resultan de la caña de azúcar.

La alconafta nacía como un estímulo a la decaída industria tucumana en el período siguiente al del asentamiento de la guerrilla. Demostraba que la desocupación puede combatirse. Pero cambiaron las circunstancias y ahora se alienta la competencia de precios, y la nafta de petróleo resulta más barata que el alcohol anualmente renovable. Volverá a surgir el alcohol, seguramente, cuando la nafta sea escasa por agotamiento de yacimientos. Se ve que “la alconafta es futuro”, como decía Lannes. Por ahora, futuro lejano.

 

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

jorgeloboaragon@gmail.com


PrisioneroEnArgentina.com

Noviembre 28, 2018