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 Escribe JUAN MANUEL OTERO.

 

 

La ciudadanía asiste expectante y desconcertada al insólito procesamiento y embargo dictado por el juez de Menores Enrique Gustavo Velázquez contra un servidor público.

Es por todos conocido el hecho, Joe Wolek un turista americano que pasea por la Boca y un par de delincuentes que en su intención de robo no se privan de acuchillarlo, doce puñaladas, una de ellas al corazón… salvó su vida por la oportuna intervención de un policía que defendió al agredido y luego de pedir auxilio, pretendió capturar a los asaltantes, hirió a uno de ellos quien falleció cinco días después.

Los médicos del Hospital Argerich hicieron el resto y con su ciencia y la mano de Dios salvaron la vida del inocente turista.

Pero la decidida acción del Agente policial Luis Chocobar no solo fue oportuna, también determinante.

Este suceso da por tierra con la absurda y perversa teoría del Dr. Zaffaroni quien sostiene alegremente que quienes delinquen lo hacen porque la sociedad no les da oportunidad de desarrollar sus condiciones. Conclusión zafaroniana: Los ciudadanos honestos somos los culpables por los delitos de aquellos a quienes no permitimos triunfar en la vida….

¿Hay algo más absurdo que este fundamento?

Tanto el Policía Luis Chocobar como el delincuente Pablo Kukok provienen de humildes hogares, tal vez con horizontes limitados, conviviendo con las privaciones, sorteando los obstáculos, pero uno eligió el esfuerzo, el respeto, el trabajo honrado, el servicio público… el otro optó por el delito…

Dr. Zaffaroni y jueces garantistas, sus mentiras ya no las cree nadie.

El Agente Chocobar merece todo nuestro respeto y agradecimiento.

Y con respecto a este juez no es merecedor de semejante cargo público, vemos que no es nueva esta perversa conducta. Al margen de las varias denuncias que sus dependientes hicieron ante el Consejo de la Magistratura por distintos abusos, se comprueba que al delincuente Kukok lo había liberado luego de cometer el delito de robo y robo con agravantes…. Supongo que estaría pensando en su mentor, el mismo dueño de garitos donde se ejerce la prostitución y trata de mujeres… quien como hoy se encuentra ocupando un altísimo e inmerecido cargo en un organismo internacional no puede atenderlo, tarea que delega en su novio el Dr. Grossman.

Tampoco debemos olvidar que fue este mismo Juez quien en enero del año pasado decidió liberar a un adolescente de 14 años acusado por el crimen de Brian Aguinaco, también de 14 años, asesinado en la previa al festejo de Navidad de 2016.

Juez Velázquez, haga un favor a la Patria: RENUNCIE!

Finalmente merece citarse la brillante y humanitaria actuación de los médicos del Hospital Argerich y especialmente del cirujano Yamil Ponce quien luego de 4 horas de operación salvó la vida de Joe Wolek quien emocionado expresara al salir del hospital: “Estoy muy bien. Fueron tres semanas muy duras. Los médicos de aquí son realmente héroes. Salvaron mi vida”

 

Juan Manuel Otero

juanm.otero@usal.edu.ar


PrisioneroEnArgentina.com

Febrero 2, 2018