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Después de meses de especulación sobre cuándo comenzará la construcción de la muralla de la frontera México-Estados Unidos propuesta por el presidente Donald Trump, el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, dijo que comenzará a finales de verano. El anuncio llega un día antes de la visita programada del Fiscal General Jeff Sessions y el mismo Kelly a San Diego para observar las operaciones federales en la frontera con México.

“Sólo en los últimos 60 a 90 días, el movimiento de inmigrantes ilegales desde Centroamérica a través de México ha caído del 70 por ciento”, dijo Kelly.

Aunque ha habido mucho debate acerca de si el muro fronterizo propuesto por Trump puede o no limitar el flujo ilícito de personas y drogas, el daño ambiental que causará no podrá ser supervisado. La existente malla de 654 millas y vallas en la frontera entre Estados Unidos y México ha dañado la ecología local. El muro ha cortado, aislado y reducido las poblaciones de algunos de los animales más raros en América del Norte, como el jaguar y el ocelote, que también se conoce como el jaguar enano. El muro ha llevado a la creación de carreteras a través de tierras silvestres y ha causado desequilibrio ecológico.

El nuevo muro fronterizo propuesto amenazará a 111 especies en peligro de extinción a medida que atraviesa cuatro reservas de fauna silvestre claves en el lado estadounidense de la frontera y también varias reservas naturales en el lado mexicano. Varias aves migratorias como el águila calva -el pájaro nacional de América- se verán afectadas junto con animales marinos como manatíes o tortugas marinas.

Otro factor es la emisión producida durante la construcción del muro fronterizo. Los conservacionistas señalan que la cantidad de hormigón necesaria para construir una sólida pared a través de toda la frontera produciría enormes cantidades de dióxido de carbono con Bloomberg New Energy Finance calculando una cifra de hasta 1,9 millones de toneladas dependiendo de lo alto que podría ser.

 

Los proyectos

El lunes próximo pasado venció el plazo para la entrega de propuestas para la construcción del muro en la frontera con México y el presidente Trump se encuentra en plena tarea examinando las primeras ideas presentadas.

Estos son variados y van desde construcciones tradicionales, similares a la muralla china, a concepciones basadas en 2.000 millas de paneles solares, un foso con desechos radioactivos y hasta una pared de hielo, inspirada en una serie de televisión, “Juego de Tronos”.

Además, se presentó mediante la arquitecta venezolana, Victoria Benatar -residente en Nueva York-, un proyecto seductor. La propuesta es un “anti-muro” y el aprovechamiento del espacio común entre los dos países para brindar oportunidades de desarrollo que amortigüen la migración indocumentada desde México.

Victoria Benatar explicó que la frontera no debe ser una “línea virtual o tierra de nadie”, o una franja de tensiones intermitentes entre los dos países, sino un “espacio binacional” con recursos compartidos. Es decir, en lugar de un muro que refuerce la separación, Benatar propone desarrollar un área de 100 kilómetros con urbanización, infraestructura, oportunidades de empleo e innovación tecnológica para mexicanos y estadounidenses.

Donald Trump declaró recientemente que ya vio por lo menos diez diseños, sin dar detalles sobre ellos, y aseguró que se involucró personalmente en la concreción de una de sus principales promesas de campaña, para la cual tomará “una decisión muy pronto”.

La idea, no obstante, plantea dudas logísticas debido a las dimensiones de la obra, así como por el costo, que podría triplicar el presupuesto inicial de 12.000 millones de dólares que estimó el Departamento de Seguridad Nacional.

El muro, que se construiría en tres etapas y requeriría tres años y medio de trabajo, tendrá unos treinta pies de altura (poco más de nueve metros) y deberá ser resistente a daños intencionados, según la convocatoria del proceso de licitación.

Paralelamente, una entidad ambientalista y un diputado estadounidense presentaron ante un tribunal del estado de Arizona la primera demanda contra la construcción del muro fronterizo. De acuerdo a lo informado por el legislador Raúl Grijalva, la demanda fue presentada formalmente el pasado miércoles 12 ante un tribunal federal en Tucson, capital de Arizona, y exige que los planes para la construcción sean suspendidos por falta de estudios sobre el impacto ambiental de semejante obra. Según Grijalva, las leyes ambientales estadounidenses “existen para proteger el bienestar la gente y la vida silvestre y el muro de Trump y su abordaje fanático sobre la frontera sur perpetuarán el sufrimiento humano y provocarán daño irreparable a nuestras tierras públicas y la vida silvestre”. Para Grijalva, la iniciativa de construir el muro viola la ley sobre Política Nacional Ambiental y la ley sobre Protección de Especies Animales Amenazadas. La demanda quedó ahora es manos de Cindy Kelly Jorgenson, juez federal de distrito del estado de Arizona.

 

El juicio

Incluso antes de que cualquier detalle concreto del muro propuesto por el presidente Donald Trump a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México pudiera ser liberado al público, ya se enfrenta a un desafío legal. El Centro para la Diversidad Biológica, una organización no lucrativa con sede en Arizona, que trabaja para proteger las especies en peligro de extinción, presentó la demanda el miércoles.

El grupo afirma que la construcción de una barrera desde San Diego, desde donde comenzaría la construcción hasta Texas, tendrá impactos desastrosos en animales como jaguares, lobos y más de 100 especies en la región fronteriza. “La pared fronteriza de Trump dividirá y destruirá las increíbles comunidades y paisajes salvajes a lo largo de la frontera”, dijo Kierán Suckling, director ejecutivo del Centro mencionado.

Junto con el Centro para la Diversidad Biológica, el representante Raúl Grijalva del distrito de Arizona, como se expresara anteriormente, también es demandante en esta demanda, que es la primera contra la pared propuesta de Trump. Grijalva es miembro del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes.

La demanda se dirige específicamente al Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, el cual es responsable de asegurar la seguridad fronteriza a lo largo de la frontera entre los Estados Unidos y México. La agencia no comentó sobre el litigio, citando la política estándar, de no responder.

La demanda alega que el plan de cumplimiento de la ley de seguridad fronteriza del gobierno federal no está en conformidad con la Ley de Política Ambiental Nacional. También pide a las agencias que lleven a cabo un estudio de impacto ambiental, que se suponía debía hacerse hace una década. Se realizó un estudio preliminar en 2001 y el Departamento de Seguridad Nacional debía realizar un estudio más completo cinco años después, pero no se ha hecho.

“La política de seguridad fronteriza ha evolucionado y cambiado dramáticamente desde 2001, la última vez que se hizo un análisis”, dijo Randy Serraglio, defensor de la conservación del Suroeste del Centro para la Diversidad Biológica. Agregó: “Las cosas son dramáticamente diferentes ahora, la Patrulla Fronteriza se duplicó de tamaño, ya se construyeron cientos de kilómetros de alambradas, y ​​ya se han hecho muchos daños”.

Esto llega al día de hoy, donde millones de activistas marchan en el mundo por mejoras a las políticas ambientales. Cientos de miles en Nueva York, en el Día de la Tierra, desfilan protestando por los cortes en presupuestos ordenados por Trump, afectando la continuación de programas de investigación en el ambiente y sus consecuentes cambios climáticos.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Abril 22, 2017