John McCain, no abandonar al camarada caído

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  Por Cyd Ollak.

El 26 de octubre de 1967, John McCain emprende su bombardeo número 23 sobre Vietnam del Norte, supuestamente con la misión de destruir la central térmica de Hanoi. Justo cuando lanza sus bombas sobre el objetivo, un misil tierra-aire de fabricación rusa, descrito como “un poste telefónico volador”, golpea su avión y le arranca el ala derecha. McCain se eyecta, se rompe ambos brazos y una rodilla, y se lanza en paracaídas a un lago poco profundo.

Después de perder brevemente el conocimiento, se despierta y se encuentra “siendo arrastrado a tierra en dos postes de bambú por un grupo de unos 20 vietnamitas enojados. Una multitud de varios cientos de vietnamitas se reunió a mi alrededor mientras yo yacía aturdido ante ellos, gritándome salvajemente, desnudándome, escupiéndome, pateándome y golpeándome repetidamente… Alguien me golpeó el hombro con la culata de un rifle y lo rompió. Alguien más me clavó una bayoneta en el tobillo y en la ingle”.

Pronto llega un camión del ejército y se lleva a McCain como prisionero de guerra. Lo seguirá siendo durante cinco años y medio.

Los soldados norvietnamitas llevan a McCain, gravemente herido, a una prisión que los prisioneros de guerra estadounidenses han apodado el “Hanoi Hilton”. No recibe atención médica, pero lo interrogan y golpean repetidamente. Algunos días después, después de que sus captores descubren que es hijo de un almirante estadounidense y se dan cuenta de su potencial valor propagandístico, lo trasladan a un hospital, donde recibe transfusiones de sangre e inyecciones, pero poco más tratamiento para sus heridas. Después de seis semanas, ha perdido 50 libras y pesa apenas 100. Le dicen que no mejora y lo envían a un campo de prisioneros, presumiblemente para morir.

Con la ayuda de sus compañeros de prisión, McCain recupera poco a poco algo de fuerza y finalmente puede levantarse y caminar con la ayuda de muletas. Sin embargo, no disfrutará de la camaradería por mucho tiempo; en abril de 1968, lo ponen en régimen de aislamiento, donde permanecerá durante los próximos dos años.

Sin embargo, en junio de 1968, los captores de McCain hacen una oferta inesperada: lo dejarán regresar a casa. McCain sospecha que lo obligarán a firmar una confesión de último minuto a cambio, que quieren avergonzar a su padre y que creen que darle un trato especial desmoralizará a otros prisioneros de guerra cuyos padres no sean almirantes de la Marina. También estaría violando lo que él llama una política estándar entre los oficiales de permanecer rezagados hasta que los que han estado detenidos por más tiempo sean liberados.

McCain finalmente rechaza la oferta y le dice a un oficial norvietnamita que su decisión es definitiva. “Ahora será muy malo para ti, Mac Kane”, le dice el oficial.

Las palizas y los interrogatorios continúan, y McCain hace dos intentos de ahorcarse, ganándose más palizas como castigo. Incapaz de soportarlo más, dice, firma una confesión dictada por sus captores. Al día siguiente le dicen que grabe la confesión. Al principio se niega, pero pronto lo obligan a obedecer.

“Perdí todo mi orgullo y dudaba que alguna vez volvería a enfrentarme a ningún hombre”, recordó años después. “Nada podría salvarme. Nadie volvería a mirarme más que con lástima o desprecio”. La confesión perseguiría a McCain durante los años venideros.

McCain permanece prisionero hasta que Estados Unidos y Vietnam del Norte firman un acuerdo de paz a finales de enero de 1973, poniendo fin al conflicto. Es liberado en marzo, junto con otros 107 prisioneros de guerra, y aborda un avión de transporte estadounidense con destino a la Base de la Fuerza Aérea Clark en Filipinas.

Un reportero del New York Times describe la llegada de McCain a la base aérea: “Su cabello era gris, casi blanco en parches, después de casi cinco años y medio como prisionero, y mientras cojeaba fuera del avión se agarraba a la barandilla”. Los hombres, fueron llevados al hospital de la base y les dieron una cena de “filete, huevos, pollo frito, mazorcas de maíz, verduras, ensaladas, frutas y helado”.

Diez días después, los prisioneros de guerra repatriados son honrados en una recepción en la Casa Blanca. McCain es fotografiado estrechando la mano del presidente Richard M. Nixon, mientras está de pie con la ayuda de dos muletas. En los próximos meses, los cirujanos de la Marina intentarán repararle los brazos y la rodilla y soportará lo que él describe como “un período difícil de rehabilitación” con un “fisioterapeuta notablemente decidido”. Con el tiempo, estará lo suficientemente en forma para aprobar el examen físico requerido a los pilotos de la Armada, pero nunca recuperará el uso completo de sus brazos o pierna lesionada.

Durante el período de detención se le ofreció la libertad, pero él se negó, respetando el código militar estadounidense que prevé la liberación de los oficiales sólo después de la de los soldados rasos, para evitar que se haga por motivos de propaganda. Posteriormente se convirtió en un destacado político del Partido Republicano y se postuló para presidente en 2000, pero perdió las primarias frente a George W. Bush. Se postuló nuevamente en 2008, ganando las primarias pero perdiendo las elecciones presidenciales ante Barack Obama. Murió el 25 de agosto de 2018, tras una larga batalla contra el cáncer. Fue un gran crítico de Trump, hasta el punto de pedir específicamente que no estuviera presente en su funeral. Por el contrario, Obama, durante el rito fúnebre, pronunció un emotivo discurso en memoria de su antiguo rival.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Febrero 20, 2024


 

George H. W. Bush muere a los 94 años

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George Bush padre, el presidente que selló el fin de la Guerra Fría y derrotó a Sadam Hussein en la Guerra del Golfo, falleció este viernes por la noche a los 94 años. Nacido en el seno de una familia patricia de Nueva Inglaterra, representaba un republicanismo moderado y pragmático que echa chispas en su contraste con la era de Donald Trump. Sus cuatros años de mandato en la Casa Blanca (1989-1993) quedaron marcados por las turbulencias de la política exterior, que navegó con éxito y le concedieron altos niveles de popularidad, pero la crisis económica y su falta de carisma le impidieron salir reelegido. Llevaba varios años de salud muy delicada, aquejado de la enfermedad de Parkinson. Su esposa, Barbara, con la que estuvo casado 73 años, había fallecido en abril. Tuvieron seis hijos, entre los cuales figura un expresidente y un precandidato presidencial. Con él se va el patriarca de una de las grandes dinastías políticas americanas.

Antes de llegar a la presidencia, George Herbert Walker Bush (Nacido en Milton, Massachusetts, en 1924), había sido de todo en la vida pública: congresista, embajador ante las Naciones Unidas y en China, jefe del Partido Republicano, director de la CIA y vicepresidente de la era Reagan. Labró su carrera política y empresarial en Texas, a donde se había mudado muy joven, pero provenía de la Nueva Inglaterra de la derecha moderada y la izquierda exquisita y encarnaba la quintaesencia del hoy denostado establishment. Su padre era un rico empresario del acero, amén de senador y broker en Wall Street, que jugaba a golf con Dwight Eisenhower. A los 18 años, cuando la historia no escrita de su vida mandaba ir a Yale y comenzar en el mundo de los negocios, decidió alistarse en el Ejército y combatió como piloto en la Segunda Guerra Mundial. Cayó derribado en 1944, pero un submarino lo rescató y pudo regresar con vida y condecorado. Entonces sí se graduó en Yale y se casó con Barbara, su novia desde la adolescencia, cuando él tenía 21 años y ella 20. Se mudaron a Texas y comenzó en el negocio del petróleo y se convirtió en congresista en los 60. Como el senador John McCain, muerto hace tres meses, de George H. W. Bush simboliza ese tipo de político con el que a Estados Unidos le gusta identificarse, un viejo héroe de guerra cuyas decisiones, más o menos acertadas, superaban los cálculos de la lucha partidista.

Este viernes recibió palabras de reconocimiento de republicanos y demócratas. El presidente Donald Trump, que se encuentra en la cumbre del G-20 en Buenos Aires, emitió un comunicado destacando su liderazgo. “Con su esencial autenticidad, agudo ingenio, y compromiso inquebrantable con la fe, la familia y el país, el presidente Bush inspiró a generaciones de compatriotas estadounidenses hacia el servicio público”, señaló. El expresidente Barack Obama, quien ya elogió su política exterior en vida, lo definió como un ejemplo de que el servicio público puede ser una llamada “noble y feliz”. “Lo hizo muy bien durante su viaje. Expandió la promesa de América a los nuevos inmigrantes y las personas con discapacidades. Redujo la amenaza de las armas nucleares y construyó una amplia coalición internacional para expulsar a un dictador de Kuwait. Y cuando las revoluciones democráticas florecieron en la Europa del Este, fue su mano firme y diplomática la que consiguió terminar la Guerra Fría sin disparar un solo tiro”. Si no era cautivador como político, George H. W. Bush sí destacaba por sus habilidades diplomáticas. Su política exterior se concibió siempre desde la realpolitik y combinó la cautela con la fuerza. Firmó con Mijaíl Gorbachov en 1991 el tratado para la reducción de armas nucleares. En la Guerra de Golfo impulsó una coalición militar de más de una treinta de países que logró expulsar rápidamente a Sadam Hussein de Kuwait en 1991, aunque por prudencia evitó entrar a combatir en Irak y derrocar al dictador, algo que años después haría su hijo, el presidente George W. Bush (2001-2009), iniciando una guerra de consecuencias desastrosas y aún por cerrar. Sí optó por la invasión en Panamá el 20 de diciembre de 1989, con un ataque que duró apenas unas horas y llevó al dictador Manuel Antonio Noriega a rendirse en apenas unos días. Fue llevado a Estados Unidos y juzgarlo por narcotráfico. Durante la época de la Guerra del Golfo, su popularidad llegó a rebasar el 80% y recibió el reconocimiento de la oposición, en una época en la que los consensos bipartitos no resultaban tan complicados como ahora. Parecía, de nuevo, el guión de quien está llamado a repetir mandato en la Casa Blanca, pero la recesión y el atractivo de un joven candidato demócrata llamado Bill Clinton lo apearon de la presidencia. Aquel famoso mantra de “Es la economía, estúpido”, frase que se atribuye a un asesor del demócrata y que sintetiza el éxito de esa campaña, fue lo que sentenció a Bush padre. En materia económica, impulsó las negociaciones del gran tratado de libre comercio entre EE UU, México y Canadá (la antigua Nafta, en sus siglas en inglés), pero fue Clinton quien lo firmó. Y, pese a sus promesas electorales y el credo conservador, se vio obligado a subir los impuestos tras la era de las grandes rebajas de Reagan. Había perdido su primera intentona hacia la presidencia de EE UU frente al exactor, que tras derrotarle en las primarias lo escogió número dos en las elecciones, como candidato a la vicepresidencia.

En las últimas presidenciales, en 2016, el clan Bush dio la espalda a Trump. Otro de los hijos, Jeb, exgobernador de Florida, había partido como precandidato favorito de las primarias republicanas: conjugaba las ventajas de pertenencia a una familia poderosa del republicanismo, con su consiguiente jugosa agenda de donantes y aliados, y su tirón entre un colectivo de votantes cada vez más numeroso, el latino. Pero la reacción al establishment se lo llevó por delante y el trumpismo se impuso con un discurso incendiario del que la saga se desmarcó explícitamente. Con la victoria de Trump, tras una campaña crispada que partió EE UU en dos, se recordó la carta de bienvenida a la Casa Blanca que Bush padre dejó a Bill Clinton al perder las elecciones, como ejemplo de un estilo de política ya extinto. “Habrá momentos duros, más difíciles aún por críticas que puedes considerar injustas, pero no dejes que los críticos te desanimen o te desvíen del camino”, dejó escrito.


PrisioneroEnArgentina.com

Diciembre 1, 2018


No hay flores de ceibo para McCain

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El primer ministro, Benjamín Netanyahu, al igual que políticos del Gobierno y la oposición, lamentaron la muerte del senador estadounidense John McCain a quien elogiaron por su liderazgo principista y su apoyo incondicional al Estado judío.

 

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McCain, un héroe de guerra y figura clave de la política estadounidense falleció en su rancho de Arizona, tras una batalla de un año con un cáncer cerebral, a los 81 años.

“Estoy profundamente entristecido por el fallecimiento de John McCain, gran patriota norteamericano y partidario de Israel”, expresó Netanyahu. “Siempre atesoraré la amistad constante que mostró hacia el pueblo de Israel y hacia mí personalmente”.

“Su apoyo a Israel nunca vaciló”, subrayó el primer ministro. “Surgió de su fe por la democracia y la libertad. El Estado de Israel saluda a John McCain”.

El presidente, Reuven Rivlin, despidió al “gran líder”, aclamándolo como un “defensor de su pueblo, un hombre de fuertes valores, y un verdadero partidario de Israel”.

El ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, elogió a McCain como “un héroe de guerra de Estados Unidos” y uno de los “grandes amigos” de Israel. Liberman recordó que en una reciente reunión con McCain, el senador le mostró una foto de cuando estuvo en cautiverio y le dijo que “incluso a pesar mi terrible sufrimiento nunca flaqueé en mi compromiso con los valores de la libertad y la justicia”.

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El ex primer ministro laborista, Ehud Barak, dijo que McCain, un viejo amigo personal, era uno de los pocos líderes políticos de principios en la actualidad.

“Un hombre que estuvo a punto de alcanzar la Casa Blanca; pero nunca dejó que eso aplastara su espíritu. Ni en Vietnam, ni en el pico de su carrera política en Washington. “Barak agregó que McCain fue “un gran amigo de Israel, especialmente en cuanto a su seguridad”.

La líder de la oposición, Tzipi Livni (Campo Sionista) puso de relieve que McCain fue “un héroe de guerra que siguió luchando en la vida pública por sus creencias con una voz clara y firme hasta sus últimos días.”

“Amaba a Israel y creía en su superioridad moral y siempre apoyó su seguridad. Israel le debe un gran agradecimiento. Tuve el privilegio de trabajar con él y siempre recordaré lo especial que era”, agregó Livni, quien fue ministra de Exteriores cuando McCain visitó Israel en 2008.

La ministra de Justicia, Ayelet Shake, aseveró que McCain era “uno de los mejores amigos de Israel”.

“Amó su tierra con todas sus fuerzas y reconoció los desafíos de Israel. Durante más de 36 años de servicio público en la Cámara de Representantes y el Senado, los gobiernos israelíes sabían que siempre tenían en él a un amigo”, aseveró Shaked.

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Envío y colaboración: Beni Cotler


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 27, 2018


 

MÁXIMO TRIBUTO A UN GUERRERO

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Los ciudadanos en Vietnam se encuentran presentando sus respetos al Senador de los Estados Unidos John McCain, quien fue prisionero de guerra en Vietnam y luego fue instrumental en unir a los enemigos de la guerra.

McCain murió de cáncer cerebral el sábado en su estado natal de Arizona, que había servido durante más de seis períodos en el Senado de los EE. UU.

La gente rindió homenaje a McCain en la Embajada de los EE. UU. En Hanoi el lunes y también en el monumento construido donde se lanzó en paracaídas desde su cazabombardero Navy Skyhawk en octubre de 1967 y fue tomado prisionero de guerra. Estuvo detenido más de cinco años en la infame prisión de “Hanoi Hilton”.

McCain y el exsenador John Kerry desempeñaron un papel importante en la normalización bilateral de las relaciones en 1995.

Recuerdos, homenajes y condolencias llenaron las redes sociales cuando se conoció la noticia de la muerte del senador John McCain el sábado.

Muchos elogiaron al senador estadounidense de 81 años que murió el sábado después de una batalla de 13 meses con cáncer cerebral, pero otros tomaron un tono más crítico, recordando el apoyo de McCain para bombardear Irán y las acciones militares en todo el mundo.

Y tal vez debido a la diferencia horaria, los líderes mundiales cuyas voces se perdieron el sábado por la noche sonaron el domingo con comentarios de Irlanda, Vietnam y más allá.

El Fiscal General Jeff Sessions elogió la determinación de McCain de presionar por un aumento de tropas en Irak durante la administración de George W. Bush. Sessions, que se desempeñó como senador de McCain, calificó el esfuerzo como “una de las acciones más dramáticas, importantes, patrióticas y desinteresadas que tuve el honor de presenciar en ese cuerpo”.

Sessions, en un comunicado, recordó que McCain dejó de lado sus ambiciones presidenciales para abogar por el aumento.

“Desplegó totalmente su considerable fuerza y ​​energía a lo que él creía que era lo mejor para su país, y al servicio de aquellos que luchaban valientemente por la misión que la nación les había otorgado. Fue un debate muy polémico. Su dedicación personal y liderazgo se movieron decisión muy incierta a un resultado favorable “.

El senador Bernie Sanders, Recordó a su colega del Senado, llamándolo “un héroe estadounidense, un hombre de decencia y honor y un amigo mío”.

Le Ma Luong, el ex director del Museo de Historia Militar de Vietnam en Hanoi que se reunió con McCain poco después de 2010, dijo al periodismo que recordaba al difunto senador como un hombre articulado y profesional que contribuyó en gran medida a forjar relaciones con Vietnam.

Luong dijo que lamentaba que a cambio Vietnam no hubiera podido encontrar el anillo que McCain llevaba puesto el día en que fue arrastrado fuera del lago.

“Ese era el anillo que su esposa le dio y desapareció después de que lo derribaron y lo rescataron. Hemos hecho todo lo posible para encontrarlo, pero fue en vano “, dijo Luong. “Cualquiera que perdiera un anillo de su ser amado quedaría devastado, no solo él”.

“Su contribución a Vietnam-U.S. la relación será recordada “.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 27, 2018


 

EL PRESIDENTE QUE NO FUE

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“Obviamente deseo ser el presidente de los Estados Unidos, y por supuesto quiero que Obama pierda, pero permítanme decirles algo: Es un hombre decente y alguien que ustedes no deben temer si él es electo presidente”

Cuando un ser humano deja de existir nos aborda la tentación de tener que exponer todo lo bueno que este realizó durante su permanencia en la tierra, pero en este mundo brutal -en el universo político- donde es obligatorio vestir con basura al oponente, la frase del senador, soldado, prisionero de guerra, fue remarcable. Tal vez, en el confuso ambiente pre eleccionario, y ante el semblante de los indecisos, la construcción de esa oración le obsequió la derrota (Aunque es probable que lo haya hecho la elección de Sarah Palin como su candidata a vicepresidente) pero lo entregó al mundo como un hombre con integridad.

Cuando hablo de confuso ambiente pre eleccionario, afloran las sensaciones de decepción. La sociedad de la superpotencia no tiene en sus filas quien posea una idea clara del porvenir del país en el momento de emitir su sufragio. Hay costumbres. Hay desinterés hasta el momento en que se note en las góndolas del mercado un aumento considerable en los comestibles. Un diez por ciento de mentes brillantes sostienen el desarrollo y la prosperidad, y están sentados en empresas privadas, no en Washington. El grupo restante son familias. Personas que trabajan buscando su libertad económica y la felicidad mencionada en la Constitución. Entre estas, me incluyo admitiendo mi ignorancia en Wall Street o tratados internacionales que puedan o no tener sustento en la visión de un empresario o un dirigente político. Pero igualmente decidimos con un voto. Y la emisión de esa decisión no siempre es meditada. McCain fue la prueba viviente. “No es (McCain) un héroe de guerra. Fue un héroe porque fue capturado. Me gusta la gente que no fue capturada”, vomitó Donald Trump tres años atrás en referencia a un McCain prisionero de guerra, mientras el actual presidente jugaba basquetbol en una academia militar en Nueva York y sorteaba su reclutamiento como soldado por tener pies planos. Sin embargo, el pueblo americano abrazó al millonario para que guíe los pasos de la Nación desde la Oficina Oval.

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En su carrera hacia habitar a Casa Blanca, McCain sostuvo un combate desigual por su propio designio, Sarah Palin. El educar -no solo políticamente, sino en sus razonamientos- a la gobernadora de Alaska tal vez haya sido un desafío personal y si bien América cometió muchos errores, aún no estaba preparada para el correr ese riesgo.

Tal vez la aventura de tratar de incluir a la segunda candidata a esa posición en la historia norteamericana haya servido para algo.

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En el otoño de 1970, John S. “Jack” McCain -padre del senador- se mostraba preocupado y en su análisis exponía que el plan de Kissinger de un extenso compromiso de las tropas de Vietnam del Sur para preservar el régimen camboyano pondría en peligro el progreso de la vietnamización.  
McCain también estaba muy alarmado por la presencia norvietnamita en Laos y es por ello que pasaba cada instante en el frente. Cada año, mientras Jack McCain era “El Hombre en el Pacífico”, realizaba una visita de navidad a las tropas estadounidenses en Vietnam del Sur que prestaban sus servicios más cerca de la zona desmilitarizada; se quedaría solo y miraría al norte, para estar lo más cerca posible de su hijo.
Durante la Operación Linebacker, el bombardeo reanudado del norte a partir de abril de 1972, los objetivos americanos incluyeron el área de Hanoi.
Las órdenes diarias fueron emitidas por McCain, sabiendo que su hijo encarcelado estaba allí.
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Pero McCain no solo fue un presidente frustrado o un senador activo. De los muchos relatos de soldados que salieron a la luz sobre el tratamiento increíblemente cruel otorgado a los prisioneros de guerra estadounidenses en Vietnam, ninguno es más dramático que el del Teniente John Sídney McCain III, aviador de la Marina, hijo de un almirante que comandó la guerra en el Pacífico, y un prisionero que vino a “recibir atención especial” durante 5 años y 6 meses de cautiverio en Vietnam del Norte. McCain fue derribado por un misil ruso y su avión terminó en el fondo de un lago. De allí fue “rescatado” por el enemigo. El saludo antes de tomarlo como “huésped” fue clavarle una bayoneta en el pie, destrozarle una rodilla y luxarle un hombro de manera permanente. Una vez en su celda, era golpeado sistemáticamente cada dos horas. Esto continuó bajo la condición de sufrir disentería. Como a todo hombre en tales condiciones, le llegó el momento de quebrarse y debió firmar ciertas confesiones antiamericanas. Con el transcurso de los meses, fue golpeado salvajemente por negarse a continuar haciéndolo o firmando los documentos.

Algunas guerras duran pocos meses, otras toda la vida. Sospecho que es el temple para sobreponerse a la adversidad es lo que deja el horror detenido, cuando a la noche se cierran las puertas de la casa.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 26, 2018


 

Estados Unidos lanzó 59 misiles contra una base aérea en Siria

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El ataque estadounidense a Siria y la amenaza rusa.

 

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Trump ordenó un ataque a Siria

Donald Trump ordenó un asalto militar dirigido contra el aeródromo de Siria debido desde a que el gobierno de ese país propinó un ataque químico mortal contra sus propios ciudadanos.

“Es en el vital interés de seguridad nacional de los Estados Unidos prevenir y disuadir la propagación y el uso de armas químicas mortales”, dijo el presidente norteamericano.

“No puede haber ninguna duda de que Siria usó armas químicas prohibidas, violó sus obligaciones bajo la convención de armas químicas y no hizo caso de los pedidos del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, agregó Trump.

El millonario concluyó: “Esta noche invito a todas las naciones civilizadas a tratar de poner fin a la matanza y el derramamiento de sangre en Siria”.

El miércoles, el Sr. Trump afirmó que su visión de cómo manejar la crisis siria cambió cuando vio el impacto del “atroz” ataque químico contra niños.

El neoyorkino señalo que “El ataque químico de ayer, un ataque químico tan horrible en Siria contra personas inocentes, incluidas mujeres, niños pequeños e incluso pequeños bebés hermosos -sus muertes- fueron una afrenta a la humanidad”.

Los senadores John McCain y Lindsey Graham, ambos miembros del comité de servicios armados que han criticado severamente a Trump, elogiaron la decisión del presidente el jueves por la noche.

En una declaración conjunta, dijeron: “Saludamos la habilidad y el profesionalismo de las fuerzas armadas estadounidenses que llevaron a cabo las maniobras de esta noche en Siria”.

“Actuando bajo las órdenes de su comandante en jefe, han enviado un mensaje importante: Estados Unidos ya no se quedará ocioso mientras Asad, ayudado e instigado por la Rusia de Putin, asesina inocentes sirios con armas químicas y bombas de cañón”.

El embate se produjo momentos después de que Rusia advirtió a los Estados Unidos que evitaran lanzar ofensivas contra el régimen del presidente Assad o podrían enfrentar “consecuencias”.

En respuesta a una pregunta sobre si el presidente Donald Trump podría lanzar ataques en Siria, el enviado adjunto de la ONU, Vladimir Safronkov, dijo: “Piense, presidente Trump, en las consecuencias negativas”.

Anteriormente -En octubre del año pasado- Rusia habia advertido a Estados Unidos que no intervenga militarmente en Siria contra las fuerzas leales al presidente Bashar al-Assad, amenazando con que pueda derribar cualquier avión que intente lanzar ataques. La pregunta es si Rusia llevará adelante sus amenazas.

Sanfronkov agregó: “Tenemos que pensar en las consecuencias negativas, y toda la responsabilidad si la acción militar se produce. Estará en los hombros de aquellos que iniciaron una empresa tan dudosa y trágica”.

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La elección de Tomahawks

La Marina estadounidense lanzó más de 50 misiles Tomahawk a objetivos militares en Siria en respuesta a un ataque de armas químicas esta semana contra civiles, apoyándose en un arma de apoyo cuando el Pentágono quiere atacar desde una distancia segura.

Los misiles fueron lanzados desde el USS Ross y USS Porter, destructores de la Marina americana en el mar Mediterráneo oriental, en la costa occidental de Siria. Estados Unidos atacó la base aérea de al-Shayrat en la provincia de Homs, de la cual los militares sirios presuntamente lanzaron ataques contra armas químicas contra civiles el martes. Otro objetivo es la destrucción de aviones para un posible contrataque. En la mencionada base, se lleva a cabo también el llenado de tanques de combustibles de las unidades áreas.

El Tomahawk ha sido una herramienta crítica de la guerra para los Estados Unidos desde la Guerra del Golfo Pérsico en 1991 y comúnmente lleva una ojiva de 1,000 libras. Fue utilizado por última vez por el Pentágono en octubre, cuando los militares lanzaron Tomahawks del Mar Rojo en tres sitios de radar costeros en Yemen después de que los rebeldes Houthi dispararon misiles a varias naves estadounidenses durante una serie de días.

Antes de eso, los Estados Unidos los usaron en septiembre de 2014 cuando el país expandió su guerra aérea contra militantes de Irak en Siria. El Pentágono dijo que lanzó 47 Tomahawks desde dos naves – el USS Philippine Sea en el Golfo Pérsico y el USS Arleigh Burke en el Mar Rojo – y alcanzó sitios usados por el Grupo Khorasan, una célula islámica vinculada a al-Qaeda.

Una de las ventajas más grandes al usar el Tomahawk es que no requiere un piloto cerca de un blanco potencial. Pueden lanzarse desde destructores de la Armada desde hasta 1.000 millas de distancia, una consideración táctica cuando se enfrentan a las defensas aéreas enemigas. El ejército de Assad opera sistemas modestos de misiles tierra-aire S-200, pero está respaldado por las fuerzas rusas, que tienen más avanzados misiles S-300 y S-400. Esos sistemas tienen mejores radares y se trasladan más rápido que los viejos misiles tierra-aire.

Los Tomahawks tienen un rendimiento menos explosivo que las bombas más grandes llevadas por aviones estadounidenses tripulados, pero para bombardear aviones sirios estacionados, es suficiente. Los aviones son “blancos fáciles” y no requieren que las municiones estadounidenses más grandes destruyan o incapaciten los mismos. También hay una variante específica del Tomahawk y es que puede transportar municiones de racimo que se separan sobre un objetivo, causando fragmentación y daño incendiario que podría destruir vehículos, suministrar depósitos y aviones en una línea de vuelo. Los misiles no causarían tanto daño a una pista como una bomba más grande de la Fuerza Aérea lanzada desde un bombardero o un luchador. La decisión pudo haber sido impulsada en parte por preocupaciones políticas y diplomáticas. El aeropuerto más cercano que Estados Unidos utiliza en la región es la base aérea de Incirlik en Turquía, pero una operación contra el gobierno sirio probablemente requeriría el consentimiento de Turquía. Estados Unidos también tiene aviones de ataque en otros países de Oriente Medio, pero su uso también podría plantear cuestiones y planteos diplomáticos.

Si la administración de Trump decidiera utilizar aviones tripulados, la opción más probable fuera el avión naval. Eso podría haber incluido aviones Harrier desplegados con la 24ª Unidad Expedicionaria de Marines, que estaban en barcos de la Armada en el Mar Mediterráneo a partir del miércoles, según las fotos publicadas por los militares.

El portaaviones USS George H.W. Bush también está en el Medio Oriente, pero más lejos, en el Golfo Pérsico.

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PrisioneroEnArgentina.com

Abril 6, 2017