¿POR QUE LA INSEGURIDAD CRECE DÍA TRAS DÍA SI CADA VEZ HAY MAS POLICÍAS?

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  Por MARCOS GONZALEZ .

 

En los últimos años, nuestra provincia ha estado viviendo una paradoja ya que mientras la inseguridad se incrementa, nuestra policía provincial registra simultáneamente un aumento en la cantidad de aspirantes que buscan incorporarse a la fuerza. Esto que a primera vista podría interpretarse como una respuesta social directa ante el contexto de inseguridad, resulta más profundo. La ironía de contar con mayor cantidad de interesados en la carrera policial y, aun así, no lograr una disminución significativa de los niveles delictivos, invita a examinar tanto las motivaciones de quienes desean ingresar como las condiciones en cuanto a la estructura que impiden que ese incremento se traduzca en una mejora efectiva del sistema de seguridad.

El crecimiento en la cantidad de aspirantes responde a factores como: la búsqueda de estabilidad laboral en un contexto económico adverso (que ya es algo normal en nuestro país), el prestigio que aún conserva la figura del policía, la cual se viene revalorizando estos últimos años, la posibilidad de acceder a un trabajo formal con beneficios sociales y la percepción de que la policía representa una vía concreta de movilidad social ascendente y esto último es algo que sienten sensación muchos jóvenes del interior de la provincia, que son una mayoría dentro de la fuerza. Sin embargo, el aumento del interés no necesariamente implica una mejora en la calidad del personal incorporado, ni garantiza que el sistema policial esté preparado para absorber y capacitar adecuadamente a los aspirantes.

Por otro lado, también se podria considerar en cierto punto que la persistencia de la inseguridad en la provincia está vinculada a problemas que exceden la cantidad de efectivos disponibles. Entre ellos destacan la distribución desigual del personal, ya que no hay por ejemplo la misma distribución en lugares céntricos que en zonas marginales, la carencia de recursos materiales y tecnológicos, las limitaciones en la formación profesional, la insuficiente articulación entre la Policía, el Poder Judicial y los organismos municipales etc.

Teniendo esto y otros factores en cuenta, el foco principal del informe será tratar de comprender por qué cada vez más jóvenes desean ingresar a la Policía  y, al mismo tiempo, por qué la inseguridad se va incrementando cada día más. A continuación una breve introducción sobre la historia de la Policía de Tucumán:

 

Historia de la Policía de Tucumán:

Los antecedentes del origen de la Policía tucumana se remontan a la fundación de San Miguel de Tucumán, en 1565. Su fundador, Diego de Villaroel, designó entre los integrantes del Cabildo a un Alguacil Mayor quien fue el encargado de las funciones policiales.

Luego de las guerras de la Independencia, el gobernador Javier López designo el 30 de junio de 1824 a Juan Venancio Laguna con el título de “Intendente de Policía de esta ciudad y campaña”.

En 1832, el gobernador Alejandro Heredia dictó el primer “Reglamento de Policía” y en 1842 se dictó otro reglamento. El mismo otorgaba a la Policía algunas funciones judiciales y la facultaba para aplicar penas de azotes; todo esto mezclado con funciones municipales, como la inspección de las obras públicas por ejemplo.

En 1856 se dictó un nuevo Reglamento. En 1867, al sancionarse la Ley Orgánica de Municipalidades, e instalarse los organismos comunales, las funciones de la Policía fueron organizadas en ese orden. En 1877 se dictó un nuevo Reglamento.

En 1888 quedó habilitada la Cárcel Penitenciaria, en 25 de Mayo y Av. Sarmiento. El edificio tenía serias deficiencias y se le practicaron múltiples reformas en los años que siguieron. Se lo reservó para los penados, mientras que por ejemplo contraventores y encausados se alojaban en la planta baja del Cabildo. Allí también, se estableció en 1894 la Cárcel de Mujeres. En 1906, una ley permitió construir un edificio para sede de Cárcel de Encausados y oficinas de la repartición, en avenida Sarmiento 590, cuyo local subiste en parte.

En 1899 se fundó el Cuerpo de Bomberos , dependiente de la Policía, y en 1900 quedó sancionada la Ley de Contravenciones Policiales. Fue muy importante el nuevo Reglamento General, de 1901: un verdadero Código de Policía, con 1033 artículos.

En 1910 se instaló la primera Escuela de Cadetes, y en 1912 ya actuaba una específica sección de Investigaciones. La Jefatura se trasladó en 1914 a la nueva Casa de Gobierno (inaugurada dos años antes, y edificada en el solar del viejo Cabildo, que se demolió). Esta medida permitió anexar la cárcel de Encausados a la Penitenciaría, que se hallaba en la misma manzana.

En 1917 se creó la Gendarmería Volante, y en 1927 quedó inaugurada la monumental Cárcel de Villa Urquiza. La policía caminera se instaló en 1941, y en 1942 se abrieron la Escuela de Policía y el Museo Policial.

Un patrullero de la Policía de Tucumán en la ciudad de San Miguel de Tucumán

En 1970 se dictó la “Ley Orgánica de la Policía de Tucumán”, que con sucesivas modificaciones, es el ordenamiento que enmarca la estructura y el accionar de la repartición.[2]

Terrorismo de Estado

Planteamiento de la hipótesis y fundamentación de la hipótesis:

Es muy simplista la visión de que la inseguridad en Tucumán se explica prioritariamente por la escasez de personal policial o por la supuesta insuficiencia de recursos materiales, porque 30 o 40 años atrás la situación era peor y no había tanta inseguridad, casi ni existía directamente. Lo que pasa hoy es la existencia de una corrupción estructural que atraviesa a la institución policial y que condiciona, limita y finalmente distorsiona su funcionamiento esencial. Esta corrupción (que no debe pensarse únicamente como actos individuales, sino como prácticas institucionalizadas y toleradas por sectores enteros de la fuerza) produce una inoperancia interna que incapacita a la policía para desplegar sus funciones de control territorial, prevención del delito y articulación operativa. En otras palabras, la inseguridad crece no porque haya pocos policías en las calles, sino porque muchos de los que están no pueden, no saben o no quieren intervenir eficazmente debido a un sistema corrompído desde sus bases. Y esto de la corrupción desde sus bases es exactamente así, porque ya en los ingresos hay policías que piden coimas a cambio de hacer ingresar aspirantes.

En un contexto así, la cadena de mando, que debería ser el eje organizador del servicio, se vuelve frágil, errática y permeable a intereses ajenos a la seguridad pública. Cuando jefes y mandos medios son los cabecillas de la corrupción, o cuando prefieren mirar hacia otro lado para evitar conflictos internos, la autoridad vertical se desdibuja y la importancia de su figura pierde valor. La disciplina, que es el pilar fundamental de cualquier institución armada, queda sometida a acuerdos, favores y silencios estratégicos. Esto genera un clima que da lugar a que cada agente actúa según su conveniencia, sus alianzas internas o su deseo de evitar represalias. La institución deja de comportarse como un cuerpo coherente y empieza a fragmentarse en pequeños grupos con lógicas propias. Ese desorden interno repercute directamente sobre nosotros: una policía sin cohesión es una policía incapaz de garantizar seguridad.

Pero el problema no termina ahí. De ese despedazamiento institucional surgen redes delictivas paralelas que operan dentro o alrededor de la policía misma. Sectores de la fuerza comienzan a funcionar como actores con intereses propios, muchas veces en connivencia con redes criminales externas. La policía, que debería investigar y desarticular estas redes, se transforma parcialmente en su protectora, facilitadora o participante, incluso dentro de la misma policía se termina organizando redes criminales. Allí donde debería haber investigación, hay filtración de información; donde debería haber patrullaje preventivo, hay zonas liberadas; donde debería haber sanciones, hay encubrimientos. Este dualismo de ser a la vez órgano del Estado y formar practicas ilegales, es el núcleo que explica por qué la creciente cantidad de aspirantes, el aumento de patrulleros o la modernización del equipamiento no logran contener el avance del delito: se están fortaleciendo las herramientas de una institución debilitada en su esencia.

Mientras tanto, el policía honesto queda atrapado en un sistema que lo desalienta. La corrupción estructural genera un mecanismo perverso en el cual aquellos que intentan actuar correctamente enfrentan presiones, desplazamientos o amenazas. La inoperancia no es accidental: es la consecuencia final de una estructura que castiga el profesionalismo y premia el silencio. En estas condiciones, la cantidad de personal se vuelve un dato secundario. No importa cuántos nuevos agentes se incorporen cada año: si ingresan a una institucion que ya está degradada, esa degradación se reproduce, se amplifica y se normaliza. El problema, entonces, no se soluciona con más efectivos, sino con un replanteamiento profundo del modo en que la fuerza funciona, se organiza y se controla.

La realidad es que anualmente ingresan como personal transitorio aproximadamente 1000 aspirantes a la policía, hoy en día hay un personal policial de aproximadamente 13000 y el equipamiento es muy superior a años anteriores ya que hoy en día cuentan con un buen armamento como pistolas Bersa, escopetas (calibre 12/70), subfusiles, carabinas, etc. Hay chalecos antibalas de nivel RB3** muy avanzados, hay cascos balísticos, y en menor medida pistolas Taser 7 también. Ni hablar que constantemente se renuevan patrulleros, truckers y furgonetas para allanamientos, se compran más motos para el grupo motorizado el cual hasta hace unos años no existía etc. Pero esto es realmente innecesario y no sirve de nada si la policía no recibe una buena instrucción para el uso de todos este equipamiento, cosa que se refleja mucho y en un montón de operaciones, por ejemplo el accidente de dos policias en colalao del Valle después de un tiroteo o el policía lencina que hizo 14 disparos para matar a 2 delincuentes y termino hiriendo y matando accidentalmente a un civil. Además de la corrupción, tenés dentro de la policía a personal honesto pero que no está lo suficientemente capacitado. Ni hablar de que hay un número importante de adictos al consumo de drogas en el personal policial, cosa que por ahí se trata de tapar y minimizar y eso se hizo por ejemplo en el asesinato de un delincuente de 12 años por parte de dos miembros de la policía en 2018, después les hicieron los análisis correspondientes y dieron positivo en el consumo de cocaína y marihuana. Esto es algo muy minimizado dentro del personal policia, no solo de la provincia sino de todo el país y esto lo menciono el expolicía bonaerense y actual periodista, Nahuel Suárez en el transcurso de una entrevista en A24.

Y la verdad es que corrupción hubo siempre dentro de la policía, pero no al nivel que hay hoy en día, además antes tenían el suficiente valor de actuar con mano dura dejando a un lado los derechos humanos, por ejemplo habían grupos para policiales como el Comando Atila que prácticamente desintegraron a bandas de delincuentes como los Gardelitos y a esto lo hicieron con demasiada saña, no hablar de policías como el Malevo Ferreyra a quien no le temblaba el gatillo a la hora de enfrentarse a un delincuente. Hoy desgraciadamente son pocos los policías idealistas y de vocación, la mayoría ingresan porque se les garantiza un sueldo y un montón de beneficios más que por el deber ser y el idealismo de ser policía, y para colmo los pocos policías que ingresan con cierto idealismo terminan siendo devorados por el sistema. Muchos de ellos entran con la idealización de que la policía es una institución que realmente se dedica al combate contra la delincuencia, y se terminan dando cuenta que no es así, que es un sistema lleno de falencias dónde al que no se prende en actividades llictas lo desplazan o corren y de esto hay muy poca información por no decir nada, ya que la mayoría de los medios por complicidad al gobierno no cubren este tipo de cosas. Es una realidad que la mayoría de comandantes policiales están allí por estar prendidos en la corrupción, no pueden llegar a esos puestos sin ser funcionales al gobierno y al jefe de policía que son las caras visibles y quienes prácticamente manejan este sistema, los comandantes cobran coimas, establecen zonas liberadas para favorecer a delincuentes, arreglan con organizaciones delictivas y de narcotráfico,  usan a su personal en horas de servicio para poner a disposición de boliches, bares etc y de paso les cobran plata a esos respectivos establecimientos por la seguridad garantizada por su personal, usan personal personal e incluso delincuentes para la construcción de obras propias (casas, limpieza de sus departamentos etc). Esto y muchas otras actividades forman parte del accionar de las cúpulas policiales, pero no tienen la relevancia necesaria y en muchos casos no se obtienen las pruebas necesarias para juzgarlos por estos crímenes, tanto políticos como el mismo jefe de policía conocen acerca de esta forma de operar de la policía pero no actúan ya sea por complicidad, falta de voluntad política o porque sacan algún tipo de rédito.

Es imposible que la policía y su regulador que es el Estado, no sean capaces de frenar la delincuencia en nuestra provincia, ya que por definición el segundo tiene el monopolio legal de la fuerza, capacidad de legislar, acceso a recursos económicos, respaldo formal de la justicia y, en democracias, legitimidad social. Y por todo esto es que ningún grupo criminal debería siquiera poder competir con eso.

Pero eso solo se cumple cuando el Estado funciona como Estado: Cuando su policía es profesional, las fuerzas de seguridad responden a la ley, los mandos políticos no pactan con redes ilegales y cuando los controles internos existen de verdad.

Cuando algo de esto se rompe, el Estado sigue existiendo en papel, pero no opera como un Estado fuerte, sino como una estructura fragmentada, infiltrada o directamente cómplice. Y ahí, por más recursos que tenga, no puede derrotar al crimen porque partes de su interior juegan para el otro lado.

Y si el Estado no derrota al crimen es por complicidad o porque le conviene. La complicidad puede ser directa y esto es así cuando hay funcionarios, policías o políticos pactan con organizaciones criminales, sea por dinero, votos o poder territorial. Hay mucho en juego como la narcopolítica, la recaudación ilegal dentro de la policía y el financiamiento político con dinero sucio.

Ciertamente, si el Estado y la policía no pueden frenar la delincuencia es porque quizás no hay pacto directo, pero sí tolerancia con el por causas como las antes mencionadas. Y un fiel ejemplo de que si el estado provincial, o nacional se calientan por exterminar la inseguridad, realmente lo podrían hacer.

En el Salvador por ejemplo, Bukele no derrotó a las pandillas solo porque “el Estado es más fuerte”. Lo hizo porque transformó al Estado en un aparato cohesionado, con reglas internas muy claras y con un nivel de centralización del poder pocas veces visto en la región. No hay fragmentación: la policía, el ejército y el Estado responden a una única cabeza política sin fisuras internas.

En otros países, esto es imposible por rivalidades internas, corrupción, o porque cada agencia responde a su propio interés.

Ademas, antes  los gobiernos salvadoreños pactaban con las pandillas. Pero Bukele rompió eso por completo y ncarceló líderes, ocupó territorios bajo dominio de las maras, cortó su capacidad de comunicación y desarticuló la economía paralela.

Un Estado sin pactos con el crimen puede usar toda su fuerza real. La seguridad fue transformada en el eje total del gobierno. La población lo avaló y legitimó medidas extraordinarias (estado de excepción, militarización territorial, encarcelamientos masivos).Si hay legitimidad social, cohesión interna y ruptura de pactos, la capacidad del Estado se dispara.

En Tucumán y en gran parte de nuestro país, el problema no es que el Estado sea débil, sino que está corrompido por adentro.

Conclusión

De esta manera, la inseguridad en Tucumán no es un fenómeno que pueda atribuirse simplemente al crecimiento del delito o a la mayor sofisticación de las redes criminales externas. Es el resultado de un Estado que ha perdido capacidad para hacer cumplir la ley a través de su propia fuerza policial. Una policía corrompida es, en la práctica, un Estado debilitado. Y un Estado debilitado abre espacio para que el delito se expanda, se vuelva más violento y más cotidiano. Por eso, mientras persista esta lógica, ningún aumento de personal, ningún curso de formación acelerado, ninguna compra de equipamiento podrá revertir la tendencia: la inseguridad seguirá creciendo porque opera sobre un terreno institucional deteriorado que la favorece en vez de contenerla.

El Estado y la policía vencerán cuando quieran vencer. La realidad es que cuando no vence, es porque no quiere o porque está haciendo plata con el enemigo.

Lo que hay hoy en dias un estado y policía provincial corruptos, complices y cómodos que le sacan provecho a un crimen que mantiene a la población con miedo, listo para aceptar cualquier verso de “mano dura”. Esto se puede ver con las constantes declaraciones del jefe de policía Joaquín Girbau “Los delincuentes nacen y mueren delincuentes” que no son masque palabras, ya que muchos miembros de su institución son descritos a la perfección por esta frase.

El día que el estado y la policía se planten fuertes en esta provincia, el crimen se muere.

 

BIBLIOGRAFÍA:

Historia de la policía de Tucumán: http://www.policiadetucuman.gov.ar/historia.php

Se complica la situación de una empleada policial por una presunta estafa:

https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/seguridad/226913/se-complica-situacion-empleada-policial-presunta-estafa?com

Alto coimero”: urgente, descubren cuánto y a cambio de qué pedía dinero un hombre de la Policía de Tucumán:

https://www.eltucumano.com/noticia/actualidad/312113/alto-coimero-urgente-descubren-cuanto-y-a-cambio-de-que-pedia-dinero-un-hombre-de-la-policia-de-tucuman?.com

Jaldo tomó juramento a más de 1.200 policías y entregó equipamiento:https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/gobernacion/237097/jaldo-tomo-juramento-mas-1200-policias-entrego-equipamiento?.com

https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/gobernacion/236246/jaldo-entrego-equipamiento-armamento-3044-millones-pesos?.com “Jaldo entregó equipamiento y armamento por 3.044 millones de pesos – Comunicación Tucumán”

https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/gobernacion/230166/gobernador-entrego-insumos-armamento-para-policia-servicio-penitenciario?.com “El Gobernador entregó insumos y armamento para la Policía y el servicio Penitenciario – Comunicación Tucumán”

https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/gobernacion/232895/tucuman-incorpora-pistolas-taser-7-para-reforzar-seguridad-zonas-urbanas?.com “Tucumán incorpora pistolas Taser 7 para reforzar la seguridad en zonas urbanas – Comunicación Tucumán”

: https://www.lagaceta.com.ar/nota/1104242/politica/tucuman-refuerza-seguridad-1237-agentes-policia-fuerte-inversion-tecnologica.html?t.com “Tucumán refuerza la seguridad con 1.237 agentes de Policía y una fuerte inversión tecnológica”

https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/gobernacion/232802/jaldo-entrego-equipamiento-vehiculos-para-policia-servicio-penitenciario?.com “Jaldo entregó equipamiento y vehículos para la Policía y el Servicio Penitenciario – Comunicación Tucumán”

https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/seguridad/229828/dotan-equipamiento-tecnologico-proteccion-policia-tucuman?u.com “Dotan de equipamiento tecnológico y de protección a la Policía de Tucumán – Comunicación Tucumán” https://www.comunicaciontucuman.gob.ar/noticia/gobernacion/230295/gobernador-jaldo-entrego-100-motos-nuevas-fuerza-seguridad?.com “El gobernador Jaldo entregó 100 motos nuevas a la fuerza de seguridad – Comunicación Tucumán”

Volcó un patrullero y un policía murió durante una persecución a los tiros por una zona turística en Tucumán:https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/10/08/volco-un-patrullero-y-un-policia-murio-durante-una-persecucion-a-los-tiros-por-una-zona-turistica-en-tucuman/?utm_source=chatgpt.com

Tucumán: salió a correr con su hermana y murió baleado por unpolicía de civil que acribilló a dos ladrones

https://www.google.com/amp/s/www.clarin.com/policiales/tucuman-salio-correr-hermana-murio-baleado-policia-civil-disparo-ladrones_0_iBeRt2bBVo.amp.html

Tucumán: uno de los policías involucrados en la muerte de un chico de 12 años había consumido drogas: https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2018/04/17/tucuman-uno-de-los-policias-involucrado-en-la-muerte-de-un-chico-de-12-anos-habia-consumido-drogas/?.com

Girvau, sobre la problemática del delito en Tucumán: “Los delincuentes no se reintegran; nacen y mueren en el crimen”: https://www.google.com/amp/s/www.lagaceta.com.ar/nota/amp/1054677/seguridad/girvau-sobre-problematica-delito-tucuman-delincuentes-no-se-reintegran-nacen-mueren-crimen.html

 


PrisioneroEnArgentina.com

Febrero 14, 2026


 

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