Archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan que Jeffrey Epstein tenía intenciones de «derribar» al papa Francisco. «Hay que derribarlo», surge en uno de los intercambios de correos entre Epstein y Steve Bannon, exestratega de Donald Trump. Los documentos detallan que Bannon sugería distintas estrategias para influir en el Vaticano financiando grupos conservadores ultra conservadores.
Los correos muestran que la conspiración de Bannon y Epstein no se limitaba al papa Francisco. «En el mismo correo, Bannon reveló la decisión de querer atacar al presidente de China, Xi Jinping, a la Unión Europea y a Hillary y Bill Clinton», indica la información difundida. Los mensajes detallan planes para intervenir en la política exterior del Vaticano y expandir la influencia sobre instituciones internacionales.
En uno de los intercambios, Bannon menciona la sigla “ITCV”, que llamó la atención de Epstein. Al preguntar sobre su significado, Bannon respondió: “En el clóset del Vaticano”, refiriéndose al libro publicado en 2019 por el periodista francés Frédéric Martel, conocido como “Sodoma, poder y escándalo en el Vaticano”. El texto analiza la homosexualidad encubierta y las contradicciones internas de la cúpula eclesiástica.
Según los archivos, Epstein envió diversos fondos a organizaciones benéficas católicas a través de su fundación y remitió emisarios a eventos del Vaticano. Los correos destacan que su interés estaba centrado en la política exterior de la Santa Sede y en establecer vínculos con actores influyentes dentro del Vaticano.
En conclusión, los documentos desclasificados revelan un plan coordinado entre Jeffrey Epstein y Steve Bannon que buscaba influir en la política del Vaticano y desestabilizar la figura del papa Francisco, mientras exploraban la posibilidad de acciones contra líderes internacionales y el control de narrativas sobre la Iglesia.
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Archivos desclasificados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos revelan que Jeffrey Epstein tenía intenciones de «derribar» al papa Francisco. «Hay que derribarlo», surge en uno de los intercambios de correos entre Epstein y Steve Bannon, exestratega de Donald Trump. Los documentos detallan que Bannon sugería distintas estrategias para influir en el Vaticano financiando grupos conservadores ultra conservadores.
Los correos muestran que la conspiración de Bannon y Epstein no se limitaba al papa Francisco. «En el mismo correo, Bannon reveló la decisión de querer atacar al presidente de China, Xi Jinping, a la Unión Europea y a Hillary y Bill Clinton», indica la información difundida. Los mensajes detallan planes para intervenir en la política exterior del Vaticano y expandir la influencia sobre instituciones internacionales.
En uno de los intercambios, Bannon menciona la sigla “ITCV”, que llamó la atención de Epstein. Al preguntar sobre su significado, Bannon respondió: “En el clóset del Vaticano”, refiriéndose al libro publicado en 2019 por el periodista francés Frédéric Martel, conocido como “Sodoma, poder y escándalo en el Vaticano”. El texto analiza la homosexualidad encubierta y las contradicciones internas de la cúpula eclesiástica.
Según los archivos, Epstein envió diversos fondos a organizaciones benéficas católicas a través de su fundación y remitió emisarios a eventos del Vaticano. Los correos destacan que su interés estaba centrado en la política exterior de la Santa Sede y en establecer vínculos con actores influyentes dentro del Vaticano.
En conclusión, los documentos desclasificados revelan un plan coordinado entre Jeffrey Epstein y Steve Bannon que buscaba influir en la política del Vaticano y desestabilizar la figura del papa Francisco, mientras exploraban la posibilidad de acciones contra líderes internacionales y el control de narrativas sobre la Iglesia.