Dr. Gonzalo P. Miño para PrisioneroEnArgentina.com.
Tras varios días de debate nacional, con medida judicial rechazada de por medio, finalmente el Presidente de la Nación hizo entrega del sable corvo del General San Martin a su Regimiento de Granaderos a Caballo, para que sea exhibido en el moderno museo que posee dicha Unidad Militar, en forma pública y totalmente gratuita.
Como corresponde, el sable que trajo LIBERTAD a estas tierras, estará donde debe estar, junto a los bravos soldados que el mismo General San Martin forjó y que a lo largo de toda la historia y fieles a su tradición, son sus legítimos herederos.
En rigor de verdad, hay que decir que todo el Ejército Argentino son sus legítimos herederos, el de ayer, el de hoy, el de siempre, y que por antonomasia es extensible esa calidad a la Marina, la Fuerza Área, las fuerzas de seguridad y obvio, a las fuerzas policíales.
El problema es que esta realidad no termina de ser entendida por los libertarios, en especial por el “León”, para quien la historia argentina se termina en los años 60 y se retoma “mágicamente” en los años 90, borrando de su léxico todo lo ocurrido en los años 70 y 80. Deber ser, porque ese tramo de la historia “NO ES PARTE DE SU AGENDA”.
En el acto celebrado en el día de ayer en la ciudad de San Lorenzo, bramó el anarco capitalista: “SE TRATA DE LA ESPADA QUE TRAJO LIBERTAD A TIERRAS QUE SOLO CONOCÍAN EL SOMETIMIENTO, ES LA ESPADA QUE NOS RECUERDA QUE LA LIBERTAD ES INCLAUDICABLE Y QUE SI UNO LLEVA ADELANTE LOS SACRIFICIOS QUE ELLA DEMANDA SE PUEDEN ALCANZAR CIMAS INMENSAS”. Y vaya que el sacrificio por la libertad puede alcanzar cimas inmensas, tanto que, haberla desenvainado para enfrentar y vencer al terrorismo que quiso tomar el poder por las armas en los 70, permitió que hoy fuese Presidente de la Nación.
Claro, este enorme sacrificio por la libertad también trajo como consecuencia que quienes realizaron esa ofrenda valientemente, hoy se pudran en una cárcel o vegeten en sus domicilios. De ello calla estruendosamente el “León”.
También expresó el libertario, en el citado acto QUE “EL SABLE FUE ROBADO DOS VECES POR LA JUVENTUD PERONISTA EN 1963 Y 1965 EN ACTOS DE TERRORISMO”. ¡Guau! Si eso fue terrorismo, que fue entonces, lo que sucedió en Argentina en los años 70, cuando verdaderas y temibles organizaciones paramilitares de izquierda asesinaban ciudadanos inocentes, volaban edificios públicos, asaltaban cuartes y comisarias para robar armas, en un desquicio intento por tomar el poder por las armas para instalar una “dictadura socialista” en lugar de la democracia a la que consideraban “burguesa”; tal como ellos mismos lo proclamaban en sus “partes de guerra”, regando en el país el terror y la violencia. Al respecto ”silenzio stampa”, como se dice, por parte del “León”.
También vociferó en su discurso que: “No deberá sorprender qué quienes habían robado el sable en los 60 fueron invitados a la sala donde sería exhibido”, siendo que parece que no le sorprende que QUIENES TOMAR LAS ARMAS EN LOS 70 SON LOS MISMOS QUE POLITICAMENTE ENJUCIARON Y VEJARON A QUIENES ENFRENTARON A ESAS PSICOPATAS ORGANIZACIONES ARMADAS, A TRAVEZ DE UNA DIABOLICA Y PERVERSA ARQUITECTURA LEGAL, DONDE EL DERECHO DE DEFENSA DE LOS IMPUTADOS FUE LITERALMENTE BORRADO Y MASACRADO.
Sin tan siquiera sonrojarse ante esta realidad, el “León” nos cuenta que: “… desfinanciaron y desprestigiaron a nuestras fuerzas armadas… Durante años la política se dedicó a deslegitimar el rol de la defensa, el mando y la soberanía como pilares fundamentales de nuestra Nación…”.
Tan solo retorica barata, pues la tan mentada “batalla cultural” que los libertarios no se cansan de blandir solo es, como vulgarmente se dice, “jarabe de pico”. Nada han hecho nada para revertir el desprestigio y humillación que vienen sufriendo las fuerzas armadas, que se extiende también a las fuerzas de seguridad y policiales, manteniendo el revulsivo relato que ha transformado a verdaderos asesinos terroristas en románticos e inocentes jóvenes idealistas, en casi una reivindicación de las organizaciones armadas que integraban; a la par que transforma a las fuerzas armadas, de seguridad y policiales en despreciables y despiadados monstruos mitológicos, cuando solo obedecieron la orden de un gobierno constitucional de defender a la propia Republica. La historia bien entendida, que la clase política, incluida los libertarios, se niegan a reconocer, nos dice que LOS BUENOS NO FUERON TAN BUENOS Y LOS MALOS NO FUERON TAN MALOS.
Pasaron 213 años del valeroso combate de San Lorenzo y pasaron casi 50 años del valeroso combate contra el terrorismo. Nadie hubiese aceptado juzgar y condenar a las tropas de San Martin, pero si se aceptó juzgar y condenar a sus herederos, incluso con el desaprensivo mutismo de muchos de sus camaradas.
Como sea, se lleva más de 21 años de estos juicios. Ya se juzgaron y condenaron a las miembros de las Juntas Militares, los Comandantes de Cuerpo, los Altos Mandos, los Jefes de Regimiento, muchos fallecieron y los que quedan vivos, todos ancianos ya llevan más de 20 años presos sin que se le reconozcan -tan siquiera- el derecho a la libertad condicional, imponiéndoseles insólitas trabas que la ley no prevee, quitándoseles incluso sus haberes de retiro y hasta el uso de la obra social. Ahora, porque nunca van a saciar su sed de venganza, van por los tenientes, los cabos y hasta los agentes de policía.
Si como expresó el “León” ayer en el Campo de la Gloria: “ nuestra tarea es poner las cosas en su lugar”, estando ya el sable corvo de San Martin en su “casa”, cuando estarán en sus casas sus legítimos herederos…
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Tras varios días de debate nacional, con medida judicial rechazada de por medio, finalmente el Presidente de la Nación hizo entrega del sable corvo del General San Martin a su Regimiento de Granaderos a Caballo, para que sea exhibido en el moderno museo que posee dicha Unidad Militar, en forma pública y totalmente gratuita.
Como corresponde, el sable que trajo LIBERTAD a estas tierras, estará donde debe estar, junto a los bravos soldados que el mismo General San Martin forjó y que a lo largo de toda la historia y fieles a su tradición, son sus legítimos herederos.
En rigor de verdad, hay que decir que todo el Ejército Argentino son sus legítimos herederos, el de ayer, el de hoy, el de siempre, y que por antonomasia es extensible esa calidad a la Marina, la Fuerza Área, las fuerzas de seguridad y obvio, a las fuerzas policíales.
El problema es que esta realidad no termina de ser entendida por los libertarios, en especial por el “León”, para quien la historia argentina se termina en los años 60 y se retoma “mágicamente” en los años 90, borrando de su léxico todo lo ocurrido en los años 70 y 80. Deber ser, porque ese tramo de la historia “NO ES PARTE DE SU AGENDA”.
En el acto celebrado en el día de ayer en la ciudad de San Lorenzo, bramó el anarco capitalista: “SE TRATA DE LA ESPADA QUE TRAJO LIBERTAD A TIERRAS QUE SOLO CONOCÍAN EL SOMETIMIENTO, ES LA ESPADA QUE NOS RECUERDA QUE LA LIBERTAD ES INCLAUDICABLE Y QUE SI UNO LLEVA ADELANTE LOS SACRIFICIOS QUE ELLA DEMANDA SE PUEDEN ALCANZAR CIMAS INMENSAS”. Y vaya que el sacrificio por la libertad puede alcanzar cimas inmensas, tanto que, haberla desenvainado para enfrentar y vencer al terrorismo que quiso tomar el poder por las armas en los 70, permitió que hoy fuese Presidente de la Nación.
Claro, este enorme sacrificio por la libertad también trajo como consecuencia que quienes realizaron esa ofrenda valientemente, hoy se pudran en una cárcel o vegeten en sus domicilios. De ello calla estruendosamente el “León”.
También expresó el libertario, en el citado acto QUE “EL SABLE FUE ROBADO DOS VECES POR LA JUVENTUD PERONISTA EN 1963 Y 1965 EN ACTOS DE TERRORISMO”. ¡Guau! Si eso fue terrorismo, que fue entonces, lo que sucedió en Argentina en los años 70, cuando verdaderas y temibles organizaciones paramilitares de izquierda asesinaban ciudadanos inocentes, volaban edificios públicos, asaltaban cuartes y comisarias para robar armas, en un desquicio intento por tomar el poder por las armas para instalar una “dictadura socialista” en lugar de la democracia a la que consideraban “burguesa”; tal como ellos mismos lo proclamaban en sus “partes de guerra”, regando en el país el terror y la violencia. Al respecto ”silenzio stampa”, como se dice, por parte del “León”.
Sin tan siquiera sonrojarse ante esta realidad, el “León” nos cuenta que: “… desfinanciaron y desprestigiaron a nuestras fuerzas armadas… Durante años la política se dedicó a deslegitimar el rol de la defensa, el mando y la soberanía como pilares fundamentales de nuestra Nación…”.
Tan solo retorica barata, pues la tan mentada “batalla cultural” que los libertarios no se cansan de blandir solo es, como vulgarmente se dice, “jarabe de pico”. Nada han hecho nada para revertir el desprestigio y humillación que vienen sufriendo las fuerzas armadas, que se extiende también a las fuerzas de seguridad y policiales, manteniendo el revulsivo relato que ha transformado a verdaderos asesinos terroristas en románticos e inocentes jóvenes idealistas, en casi una reivindicación de las organizaciones armadas que integraban; a la par que transforma a las fuerzas armadas, de seguridad y policiales en despreciables y despiadados monstruos mitológicos, cuando solo obedecieron la orden de un gobierno constitucional de defender a la propia Republica. La historia bien entendida, que la clase política, incluida los libertarios, se niegan a reconocer, nos dice que LOS BUENOS NO FUERON TAN BUENOS Y LOS MALOS NO FUERON TAN MALOS.
Pasaron 213 años del valeroso combate de San Lorenzo y pasaron casi 50 años del valeroso combate contra el terrorismo. Nadie hubiese aceptado juzgar y condenar a las tropas de San Martin, pero si se aceptó juzgar y condenar a sus herederos, incluso con el desaprensivo mutismo de muchos de sus camaradas.
Como sea, se lleva más de 21 años de estos juicios. Ya se juzgaron y condenaron a las miembros de las Juntas Militares, los Comandantes de Cuerpo, los Altos Mandos, los Jefes de Regimiento, muchos fallecieron y los que quedan vivos, todos ancianos ya llevan más de 20 años presos sin que se le reconozcan -tan siquiera- el derecho a la libertad condicional, imponiéndoseles insólitas trabas que la ley no prevee, quitándoseles incluso sus haberes de retiro y hasta el uso de la obra social. Ahora, porque nunca van a saciar su sed de venganza, van por los tenientes, los cabos y hasta los agentes de policía.
Si como expresó el “León” ayer en el Campo de la Gloria: “ nuestra tarea es poner las cosas en su lugar”, estando ya el sable corvo de San Martin en su “casa”, cuando estarán en sus casas sus legítimos herederos…
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Febrero 8, 2026