Tras leer con detenimiento la nota CINCUENTA AÑOS DE RELATO https://prisioneroenargentina.com/cincuenta-anos-de-relato/, considero que es una descripción objetiva de nuestra claudicación como país y como república, y el curso de involución indetenible en el cual estamos inmersos, pese a grititos y carajos de ocasión.
Desde hace más de cuarenta años, cuando recitamos esperanzados el Preámbulo, por el nacimiento de lo que a la postre resultó un sistema político dominado por corrupción y mafias crecientes, estamos asistiendo a un genocidio de millones de argentinos que viven y mueren en la miseria y el analfabetismo, para poder financiar los lujos y caprichos de centenares de miles de parásitos (as) (es) charlatanes, que manejan a su antojo los recursos de todos sin casi interrupción.
Por lo visto y tal cual leemos y escuchamos las historietas creadas al efecto, el gran pueblo argentino salud tenía vocación en la década de los setenta, para transformarse en la Cuba de América del Sur, bajo los lineamientos del imperialismo ideológico y la conducción sangrienta del carnicero Guevara, quien había prometido fusilar a un millón de opositores en cuanto llegara al poder.
Un puñado de soldados civiles, militares y de seguridad, resolvió pelear, en cumplimiento de su juramento sagrado para con la Patria y orden de los mandos políticos de entonces, a fin de que eso no ocurriera. Lo lograron en una guerra irregular inaudita, pero por atreverse a tanto, fueron traicionados por sus conciudadanos y perdieron su libertad de por vida y la felicidad de sus familias.
Ésta es la Argentina que hemos sabido destruir y seguimos. Una sociedad que tuvo la capacidad suicida de ¿elegir? y tolerar para su conducción política, a individuos sinvergüenzas, ineptos moral y técnicamente y mefistofélicos. Desde 1983, y especialmente en forma creciente y ruinosa, a partir del 2.002, ingeniándose además para crear estructuras viciosas sostenedoras de esas atrocidades, en especial un aparato judicial afín y mecanismos de comunicación mercenarios, generosamente lubricados.
Pobre Patria, pobres nuestros descendientes…Resulta imposible imaginar las desventuras y contrasentidos que tendremos que vivir por seguir los dictados de individuos mediocres, caprichosos y payasescos, producidos creativamente por el gran pueblo argentino salud para su fracaso final.
DIOS y NUESTRA SANTA MADRE se apiaden de nuestras negligencias e incapacidades, y nos ayuden a renacer.
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Tras leer con detenimiento la nota CINCUENTA AÑOS DE RELATO https://prisioneroenargentina.com/cincuenta-anos-de-relato/, considero que es una descripción objetiva de nuestra claudicación como país y como república, y el curso de involución indetenible en el cual estamos inmersos, pese a grititos y carajos de ocasión.
Desde hace más de cuarenta años, cuando recitamos esperanzados el Preámbulo, por el nacimiento de lo que a la postre resultó un sistema político dominado por corrupción y mafias crecientes, estamos asistiendo a un genocidio de millones de argentinos que viven y mueren en la miseria y el analfabetismo, para poder financiar los lujos y caprichos de centenares de miles de parásitos (as) (es) charlatanes, que manejan a su antojo los recursos de todos sin casi interrupción.
Por lo visto y tal cual leemos y escuchamos las historietas creadas al efecto, el gran pueblo argentino salud tenía vocación en la década de los setenta, para transformarse en la Cuba de América del Sur, bajo los lineamientos del imperialismo ideológico y la conducción sangrienta del carnicero Guevara, quien había prometido fusilar a un millón de opositores en cuanto llegara al poder.
Un puñado de soldados civiles, militares y de seguridad, resolvió pelear, en cumplimiento de su juramento sagrado para con la Patria y orden de los mandos políticos de entonces, a fin de que eso no ocurriera. Lo lograron en una guerra irregular inaudita, pero por atreverse a tanto, fueron traicionados por sus conciudadanos y perdieron su libertad de por vida y la felicidad de sus familias.
Ésta es la Argentina que hemos sabido destruir y seguimos. Una sociedad que tuvo la capacidad suicida de ¿elegir? y tolerar para su conducción política, a individuos sinvergüenzas, ineptos moral y técnicamente y mefistofélicos. Desde 1983, y especialmente en forma creciente y ruinosa, a partir del 2.002, ingeniándose además para crear estructuras viciosas sostenedoras de esas atrocidades, en especial un aparato judicial afín y mecanismos de comunicación mercenarios, generosamente lubricados.
Pobre Patria, pobres nuestros descendientes…Resulta imposible imaginar las desventuras y contrasentidos que tendremos que vivir por seguir los dictados de individuos mediocres, caprichosos y payasescos, producidos creativamente por el gran pueblo argentino salud para su fracaso final.
DIOS y NUESTRA SANTA MADRE se apiaden de nuestras negligencias e incapacidades, y nos ayuden a renacer.
Por lo menos, así, lo veo yo.
Francisco Cervo.
PrisioneroEnArgentina.com
Marzo 24, 2026