Leon Frank Czolgosz nació el 5 de mayo de 1873 en Detroit, Michigan, en el seno de una numerosa familia polaco-estadounidense de clase trabajadora. Fue el cuarto de ocho hijos de Paul (Paweł) Czolgosz y Mary (Maryanna) Nowak. Su madre falleció en 1883, cuando Leon tenía apenas diez años, poco después de dar a luz a su hermana menor. La familia se mudó con frecuencia, buscando trabajo y subsistiendo ante las dificultades económicas, residiendo en lugares como Alpena, Michigan; Natrona, Pensilvania; y finalmente Cleveland, Ohio.
Durante su adolescencia y juventud, Czolgosz trabajó en diversos empleos industriales, incluyendo fábricas de vidrio y la Cleveland Rolling Mill Company. El pánico económico de 1893 y los consiguientes recortes salariales provocaron huelgas laborales y dejaron a Czolgosz desilusionado. Se alejó de la Iglesia Católica y de la sociedad convencional, inclinándose en cambio hacia las ideologías socialistas y anarquistas de la clase trabajadora. Primero se unió a los Caballeros del Águila Dorada, una organización fraternal de trabajadores, y más tarde al Club Sila, un grupo más radical donde profundizó su interés por la filosofía anarquista.
A finales de la década de 1890, Czolgosz se aisló cada vez más. Tras regresar a vivir con su padre en una pequeña granja en Warrensville, Ohio, se volvió solitario y quedó profundamente convencido de que los sistemas sociales y políticos estadounidenses eran fundamentalmente corruptos e injustos. En mayo de 1901, asistió a una conferencia de la renombrada anarquista Emma Goldman en Cleveland y, según se cuenta, quedó conmovido por su discurso. Se presentó como «Fred C. Nieman» —que significa «nadie»— y comenzó a seguir de cerca a grupos anarquistas conocidos en Cleveland y Chicago.
A pesar de su interés por sus ideas, el comportamiento de Czolgosz era errático y reservado. Hacía preguntas sospechosas sobre la violencia y parecía demasiado ansioso por participar en discusiones conspirativas. Periódicos radicales como Free Society empezaron a desconfiar de él y emitieron advertencias públicas a otros anarquistas, sospechando que podría ser un espía del gobierno.
Czolgosz idolatraba a los anarquistas europeos que asesinaban a jefes de Estado, en particular a Gaetano Bresci, quien había asesinado al rey Umberto I de Italia en 1900. Convencido de que el capitalismo estadounidense se sostenía mediante la opresión política, Czolgosz creía cada vez más que asesinar al presidente William McKinley sería un acto revolucionario en favor de la clase trabajadora.
CzolgoszMcKinley
El 31 de agosto de 1901, Leon Czolgosz viajó a Buffalo, Nueva York, para asistir a la Exposición Panamericana. Alquiló una habitación en un hotel y planeó asesinar al presidente William McKinley, quien tenía previsto dar un discurso allí. El 6 de septiembre, Czolgosz ocultó un revólver calibre .32 y se acercó a McKinley mientras el presidente saludaba al público dentro del Templo de la Música. Aproximadamente a las 4:07 p. m., cuando McKinley extendió la mano para saludarlo, Czolgosz le disparó dos veces en el abdomen a quemarropa.
La primera bala rebotó en el botón del abrigo de McKinley y no lo penetró. La segunda bala lo hirió gravemente, alojándose en su estómago. Aunque la herida no fue mortal al instante, McKinley falleció ocho días después a causa de una infección provocada por el disparo.
Inmediatamente después del tiroteo, varias personas entre la multitud intentaron atacar a Czolgosz. Un hombre logró golpearlo en el cuello y le arrebató el arma. La policía intervino y detuvo a Czolgosz en la comisaría local. Posteriormente, fue trasladado a la jefatura de policía para su procesamiento.
Tras la muerte de McKinley, Czolgosz fue procesado por asesinato en primer grado. Un gran jurado lo acusó formalmente el 16 de septiembre de 1901. Durante el juicio, que comenzó el 23 de septiembre, Czolgosz no presentó testigos para su defensa. Afirmó declararse culpable, pero el juez registró una declaración de inocencia en su nombre. El juicio duró solo unos días, y el jurado deliberó durante menos de media hora antes de declararlo culpable.
Czolgosz fue condenado a muerte y ejecutado en la silla eléctrica el 29 de octubre de 1901, apenas 45 días después del fallecimiento de McKinley. Sus últimas palabras indicaron que no sentía remordimiento por el asesinato, afirmando que mató a McKinley porque creía que el presidente era el enemigo de la clase trabajadora. Tras su ejecución, se le practicó una autopsia y sus restos fueron inhumados de forma que se evitara su futura exhibición pública.
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Leon Frank Czolgosz nació el 5 de mayo de 1873 en Detroit, Michigan, en el seno de una numerosa familia polaco-estadounidense de clase trabajadora. Fue el cuarto de ocho hijos de Paul (Paweł) Czolgosz y Mary (Maryanna) Nowak. Su madre falleció en 1883, cuando Leon tenía apenas diez años, poco después de dar a luz a su hermana menor. La familia se mudó con frecuencia, buscando trabajo y subsistiendo ante las dificultades económicas, residiendo en lugares como Alpena, Michigan; Natrona, Pensilvania; y finalmente Cleveland, Ohio.
Durante su adolescencia y juventud, Czolgosz trabajó en diversos empleos industriales, incluyendo fábricas de vidrio y la Cleveland Rolling Mill Company. El pánico económico de 1893 y los consiguientes recortes salariales provocaron huelgas laborales y dejaron a Czolgosz desilusionado. Se alejó de la Iglesia Católica y de la sociedad convencional, inclinándose en cambio hacia las ideologías socialistas y anarquistas de la clase trabajadora. Primero se unió a los Caballeros del Águila Dorada, una organización fraternal de trabajadores, y más tarde al Club Sila, un grupo más radical donde profundizó su interés por la filosofía anarquista.
A finales de la década de 1890, Czolgosz se aisló cada vez más. Tras regresar a vivir con su padre en una pequeña granja en Warrensville, Ohio, se volvió solitario y quedó profundamente convencido de que los sistemas sociales y políticos estadounidenses eran fundamentalmente corruptos e injustos. En mayo de 1901, asistió a una conferencia de la renombrada anarquista Emma Goldman en Cleveland y, según se cuenta, quedó conmovido por su discurso. Se presentó como «Fred C. Nieman» —que significa «nadie»— y comenzó a seguir de cerca a grupos anarquistas conocidos en Cleveland y Chicago.
A pesar de su interés por sus ideas, el comportamiento de Czolgosz era errático y reservado. Hacía preguntas sospechosas sobre la violencia y parecía demasiado ansioso por participar en discusiones conspirativas. Periódicos radicales como Free Society empezaron a desconfiar de él y emitieron advertencias públicas a otros anarquistas, sospechando que podría ser un espía del gobierno.
Czolgosz idolatraba a los anarquistas europeos que asesinaban a jefes de Estado, en particular a Gaetano Bresci, quien había asesinado al rey Umberto I de Italia en 1900. Convencido de que el capitalismo estadounidense se sostenía mediante la opresión política, Czolgosz creía cada vez más que asesinar al presidente William McKinley sería un acto revolucionario en favor de la clase trabajadora.
El 31 de agosto de 1901, Leon Czolgosz viajó a Buffalo, Nueva York, para asistir a la Exposición Panamericana. Alquiló una habitación en un hotel y planeó asesinar al presidente William McKinley, quien tenía previsto dar un discurso allí. El 6 de septiembre, Czolgosz ocultó un revólver calibre .32 y se acercó a McKinley mientras el presidente saludaba al público dentro del Templo de la Música. Aproximadamente a las 4:07 p. m., cuando McKinley extendió la mano para saludarlo, Czolgosz le disparó dos veces en el abdomen a quemarropa.
La primera bala rebotó en el botón del abrigo de McKinley y no lo penetró. La segunda bala lo hirió gravemente, alojándose en su estómago. Aunque la herida no fue mortal al instante, McKinley falleció ocho días después a causa de una infección provocada por el disparo.
Inmediatamente después del tiroteo, varias personas entre la multitud intentaron atacar a Czolgosz. Un hombre logró golpearlo en el cuello y le arrebató el arma. La policía intervino y detuvo a Czolgosz en la comisaría local. Posteriormente, fue trasladado a la jefatura de policía para su procesamiento.
Tras la muerte de McKinley, Czolgosz fue procesado por asesinato en primer grado. Un gran jurado lo acusó formalmente el 16 de septiembre de 1901. Durante el juicio, que comenzó el 23 de septiembre, Czolgosz no presentó testigos para su defensa. Afirmó declararse culpable, pero el juez registró una declaración de inocencia en su nombre. El juicio duró solo unos días, y el jurado deliberó durante menos de media hora antes de declararlo culpable.
Czolgosz fue condenado a muerte y ejecutado en la silla eléctrica el 29 de octubre de 1901, apenas 45 días después del fallecimiento de McKinley. Sus últimas palabras indicaron que no sentía remordimiento por el asesinato, afirmando que mató a McKinley porque creía que el presidente era el enemigo de la clase trabajadora. Tras su ejecución, se le practicó una autopsia y sus restos fueron inhumados de forma que se evitara su futura exhibición pública.
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Abril 6, 2026