El Jefe del Estado Mayor del Ejército acaba de disponer, mediante una simple resolución basada en hechos ocurridos hace 50 años, la baja de 34 oficiales del Ejército, condenados y presos en las causas denominadas de “lesa humanidad”.
Hay condenas que no figuran en sentencia alguna, pero que se imponen y ejecutan con una eficacia implacable. La baja de 34 militares —presentada como un acto administrativo más— encierra una forma de muerte jurídica: la conversión de personas en “muertos civiles”. El derecho civil enseña que la persona se define por ciertos atributos esenciales: nombre, capacidad, domicilio, estado civil, patrimonio y nacionalidad. No es una enumeración caprichosa; es la estructura misma de la personalidad jurídica. Quitar uno de esos pilares no es un detalle técnico: es despojar a alguien de una parte de su humanidad. Y no se trata aquí de una poda menor, sino de la inicua confiscación del patrimonio de personas que han hecho aportes durante 40, 50 o más años, dejándolas sin sustento en la etapa más vulnerable de sus vidas.
A la supresión del haber de retiro se añade, en muchos casos, la pérdida de los servicios de la obra social. Es decir, se los priva no sólo de los recursos para vivir, sino también del cuidado de su salud cuando más lo necesitan. La vejez, que debería ser tiempo de amparo, se convierte así en brutal condena a vivir a la intemperie.
Frente a esto, la solución institucional oscila entre la frialdad burocrática y una ironía difícil de digerir. Un abogado del IAF, ante el reclamo de un militar despojado de su retiro, sostuvo que éste “pretende vivir cómodamente en su hogar pudiendo hacerlo en el sistema carcelario”, sugiriendo incluso que “bien podría el actor volver al sistema carcelario”, en vez de insistir en su derecho. La respuesta no sólo es de una refinada crueldad, sino que revela una concepción en la que el castigo no tiene límite ni proporción, como si la pena nunca fuera suficiente y su finalidad la anulación total de la persona.
Esto, en verdad, no es derecho ni justicia. La ley 19.101, en su artículo 20, prevé consecuencias para el personal militar condenado, pero su aplicación no puede desentenderse de principios elementales: la razonabilidad de las sanciones, la protección de derechos adquiridos, la dignidad humana. Este artículo establece que “la baja se produce por… condena emanada de tribunales comunes o federales, a penas equivalentes a las que en el orden militar lleven como accesoria la destitución”. Pero esa equivalencia hoy es, sencillamente, inexistente. El Código de Justicia Militar fue derogado, y con él desapareció el parámetro normativo al que la ley remite. Se aplica así una consecuencia grave apoyándose en una referencia que ya no tiene contenido jurídico real. La norma se invoca, pero su presupuesto ha sido vaciado. Y en ese vacío, lo que debería ser derecho se convierte en discrecionalidad.
En este escenario el desempeño de los jueces resulta decisivo. Sin embargo, lejos de erigirse como un límite frente a estos excesos, demasiadas veces optan por la comodidad de convalidarlos. Y no se trata de pedirles que actúen con heroísmo, sino de algo elemental, esto es, la voluntad de aplicar el derecho sin temor ni oportunismo. Cuando eso falta, la ley deja de ser un refugio para convertirse en un instrumento de demolición.
La paradoja es evidente. En un extremo, personas que dedicaron su vida al cuidado y defensa de la nación, se ven privadas por el Estado de sus medios de subsistencia y de la cobertura de su salud. En el otro, quienes integraron organizaciones terroristas que atentaron contra esa misma nación, reciben indemnizaciones millonarias.
Ese mismo Estado es el que ahora los da de baja del Ejército, humillándolos hasta el extremo, además de dejarlos en la indigencia. Todo ello después de haberlos mantenido encarcelados durante años, víctimas del escandaloso prevaricato en que incurrieron a mansalva jueces cobardes y corruptos, ejecutores de una política de odio y venganza como no se ha visto en ningún país civilizado, para vergüenza de los argentinos.
ES MAS HONESTA HASTA CFK QUE A LA CARA LES DECIA A LOS MILITARES QUE LOS ODIABA. NO HAY NADA PEOR QUE UN PROPIO CAMARADA QUE TE EHCA ILEGALMENTE Y COBARDEMENTE. MERECE UNA BUENA CAGADA A PALO
JUANA, CONCUERDO PLENAMENTE CON UD. EN LO QUE RESPECTA A CRISTINA KIRCHNER. IGUAL FUE EL DELINCUENTE DE SU MARIDO, QUIEN HIZO LO PROPIO A POCO DE HACERSE CARGO EN LA “CENA DE CAMARADERÍA” DE LAS FUERZAS ARMADAS, Y EL DÍA QUE FRENTE A UNA FORMACIÓN DE 3.000 UNIFORMADOS LES GRITÓ QUE NO LES TENIA MIEDO. ERAN EL ENEMIGO AL IGUAL QUE SUS SEGUIDORES Y COMO TALES SE IDENTIFICABAN Y LO SIGUEN HACIENDO. CLAUDIO KUSSMAN
Aparte de Balza y Milani, no hay que olvidarse de Bendini que bajó el cuadro subiéndose a un banquito. Todos deshonraron el uniforme igual que los Granaderos que le festejaron el cumpleaños a la primera dama Karina y que tan bien mostraron en este site.
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Excelente Artículo, me reconfortó leer que somos muchos los que pensamos de manera similar.
No obstante, aprecio que los Generales Zarich y Presti están incumpliendo con los tratados y convenciones que en materia de derechos humanos, son de acatamiento obligatorio según sentenció la CIDH y la CSJN.
El deber tuitivo del Estado es inexcusable y ellos son el Estado, aunque pareceria que no se den cuenta.
Pero cuando el funcionario burócrata se acostumbra a obedecer sin pensar en la ética, moralidad, licitud o racionalidad de lo que hace, se transforma en un Eichmann sin darse cuenta.
Eichmann jamás mató a nadie, cumplió las ordenes de transporte de personas a los distintos campos de trabajo forzado, concentración, traslado y exterminio.
En su libro “Eichmann en Jerusalén”, Hannah Arendt, describió a la banalidad del mal, como un concepto que explica, cómo personas comunes de la vida real, pueden cometer actos atroces simplemente por obedecer órdenes y cumplir con su rol burocrático, sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.
Hanna Arendt, no vio un monstruo en Eichmann durante el juicio en Jerusalén, vio un burócrata que decía que solo cumplía órdenes, que no odiaba a nadie y que solo hacía su trabajo.
Dijo que Eichmann no era un monstruo, era un hombre que dejó de pensar, que hacía ese mal silencioso, administrativo y que delegó su conciencia a un sistema y dejó de preguntarse si lo que hacía estaba bien o estaba mal. Dijo también, que esa actitud incomodaba más que un monstruo, porque un monstruo es fácil de reconocer, pero la maldad del burócrata silencioso pasa inadvertida.
Con la baja de los 34 ¿estaremos en presencia de una situación similar?
EXCELENTE LA COMPARACIÓN DE ESTE LAMENTABLE PRESENTE CON UN VETUSTO Y TRÁGICO PASADO, EN DONDE EL COMÚN DENOMINADOR ES EL DOLOR Y LA MUERTE. CLAUDIO KUSSMAN
Entonces conforme a sus criterios, Adolf Eichmann en 1940 tuvo un comportamiento similar a Zarich en 2026 con más de 86 años de distancia.
Si es así, como sociedad los argentinos no aprendimos nada.
Pero el artículo me dejó pensando en todos los burócratas silencioso de la administración pública y los empleados de las obras sociales que niegan atenciones o estudios a los solicitantes.
Muy interesante la comparación que hace el artículo.
Me parece que el concepto de la banalidad del mal, no ha muerto, especialmente en el poder judicial y todos aquellos que tienen una cuota de poder para imponer comportamientos o situaciones a otros.
En fin, para seguir analizando.
CON UN ENTORCHADO COMO EL GENERAL OSCAR SANTIAGO ZARICH, NO SE NECESITAN ENEMIGOS. PIENSO QUE CUANDO EL TERRORISTA HORACIO VERBITSKY HIZO EL MAQUIAVÉLICO PACTO CON NESTOR KIRCHNER, PARA SEGUIR MATANDO UNIFORMADOS, JAMÁS PENSÓ QUE TENDRÍA UN ALIADO COMO ZARICH. CLAUDIO KUSSMAN COMISARIO MAYOR (R) POLICÍA PCIA. BUENOS AIRES.
Un pedófilo que fundó un partido político y la masa de los argentinos, deformados mentalmente como él, lo admiraron, admiran y seguirán.
No es una cosa de locos este país, si es que así se lo quiere llamar
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Hay condenas que no figuran en sentencia alguna, pero que se imponen y ejecutan con una eficacia implacable. La baja de 34 militares —presentada como un acto administrativo más— encierra una forma de muerte jurídica: la conversión de personas en “muertos civiles”. El derecho civil enseña que la persona se define por ciertos atributos esenciales: nombre, capacidad, domicilio, estado civil, patrimonio y nacionalidad. No es una enumeración caprichosa; es la estructura misma de la personalidad jurídica. Quitar uno de esos pilares no es un detalle técnico: es despojar a alguien de una parte de su humanidad. Y no se trata aquí de una poda menor, sino de la inicua confiscación del patrimonio de personas que han hecho aportes durante 40, 50 o más años, dejándolas sin sustento en la etapa más vulnerable de sus vidas.
A la supresión del haber de retiro se añade, en muchos casos, la pérdida de los servicios de la obra social. Es decir, se los priva no sólo de los recursos para vivir, sino también del cuidado de su salud cuando más lo necesitan. La vejez, que debería ser tiempo de amparo, se convierte así en brutal condena a vivir a la intemperie.
Frente a esto, la solución institucional oscila entre la frialdad burocrática y una ironía difícil de digerir. Un abogado del IAF, ante el reclamo de un militar despojado de su retiro, sostuvo que éste “pretende vivir cómodamente en su hogar pudiendo hacerlo en el sistema carcelario”, sugiriendo incluso que “bien podría el actor volver al sistema carcelario”, en vez de insistir en su derecho. La respuesta no sólo es de una refinada crueldad, sino que revela una concepción en la que el castigo no tiene límite ni proporción, como si la pena nunca fuera suficiente y su finalidad la anulación total de la persona.
Esto, en verdad, no es derecho ni justicia. La ley 19.101, en su artículo 20, prevé consecuencias para el personal militar condenado, pero su aplicación no puede desentenderse de principios elementales: la razonabilidad de las sanciones, la protección de derechos adquiridos, la dignidad humana. Este artículo establece que “la baja se produce por… condena emanada de tribunales comunes o federales, a penas equivalentes a las que en el orden militar lleven como accesoria la destitución”. Pero esa equivalencia hoy es, sencillamente, inexistente. El Código de Justicia Militar fue derogado, y con él desapareció el parámetro normativo al que la ley remite. Se aplica así una consecuencia grave apoyándose en una referencia que ya no tiene contenido jurídico real. La norma se invoca, pero su presupuesto ha sido vaciado. Y en ese vacío, lo que debería ser derecho se convierte en discrecionalidad.
En este escenario el desempeño de los jueces resulta decisivo. Sin embargo, lejos de erigirse como un límite frente a estos excesos, demasiadas veces optan por la comodidad de convalidarlos. Y no se trata de pedirles que actúen con heroísmo, sino de algo elemental, esto es, la voluntad de aplicar el derecho sin temor ni oportunismo. Cuando eso falta, la ley deja de ser un refugio para convertirse en un instrumento de demolición.
La paradoja es evidente. En un extremo, personas que dedicaron su vida al cuidado y defensa de la nación, se ven privadas por el Estado de sus medios de subsistencia y de la cobertura de su salud. En el otro, quienes integraron organizaciones terroristas que atentaron contra esa misma nación, reciben indemnizaciones millonarias.
Ese mismo Estado es el que ahora los da de baja del Ejército, humillándolos hasta el extremo, además de dejarlos en la indigencia. Todo ello después de haberlos mantenido encarcelados durante años, víctimas del escandaloso prevaricato en que incurrieron a mansalva jueces cobardes y corruptos, ejecutores de una política de odio y venganza como no se ha visto en ningún país civilizado, para vergüenza de los argentinos.
Juan Antonio Vergara del Carril Alberto Solanet
Secretario Presidente
PrisioneroEnArgentina.com
Abril 14, 2026
21 thoughts on “MUERTOS CIVILES”
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- Juana
- posted on April 14, 2026
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- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on April 14, 2026
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- NESLİHAN
- posted on April 13, 2026
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- ANGELA LORENZO
- posted on April 13, 2026
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- Ratas inmundas
- posted on April 13, 2026
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- ALICIA SUCHINI
- posted on April 14, 2026
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- Víctoria Calli
- posted on April 14, 2026
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- Gabriel tomatito
- posted on April 13, 2026
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- Rufino Alberto Illescas
- posted on April 14, 2026
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- En iyi 5 proje yönetim aracı
- posted on April 13, 2026
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- Enrique Stel
- posted on April 13, 2026
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- Gerardo García Distrer
- posted on April 13, 2026
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- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on April 13, 2026
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- Ricardo Walter Estol
- posted on April 14, 2026
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- ROCIO ANGÉLICA
- posted on April 13, 2026
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- MARCELO FERNANDEZ
- posted on April 13, 2026
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- CLAUDIO KUSSMAN
- posted on April 13, 2026
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- Ricardo Estonger
- posted on April 13, 2026
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- Quiero mi plan FFAA y garnar como este entorchado
- posted on April 13, 2026
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- Patricio
- posted on April 13, 2026
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- Ignacio Ferchinner
- posted on April 13, 2026
CommentPRESTI Y ZARICH DOS COBARDES HIJOS DP.T
ES MAS HONESTA HASTA CFK QUE A LA CARA LES DECIA A LOS MILITARES QUE LOS ODIABA. NO HAY NADA PEOR QUE UN PROPIO CAMARADA QUE TE EHCA ILEGALMENTE Y COBARDEMENTE. MERECE UNA BUENA CAGADA A PALO
JUANA, CONCUERDO PLENAMENTE CON UD. EN LO QUE RESPECTA A CRISTINA KIRCHNER. IGUAL FUE EL DELINCUENTE DE SU MARIDO, QUIEN HIZO LO PROPIO A POCO DE HACERSE CARGO EN LA “CENA DE CAMARADERÍA” DE LAS FUERZAS ARMADAS, Y EL DÍA QUE FRENTE A UNA FORMACIÓN DE 3.000 UNIFORMADOS LES GRITÓ QUE NO LES TENIA MIEDO. ERAN EL ENEMIGO AL IGUAL QUE SUS SEGUIDORES Y COMO TALES SE IDENTIFICABAN Y LO SIGUEN HACIENDO. CLAUDIO KUSSMAN
Professionals die het regionale verkeer op de beste manier beheren
YO CREIA QUE BALZA Y MILANI ERAN LOS VILLANOS , SIGUEN APARECIENDO NUEVOS
Nuevos y peores.
Ganaron la partida en la primera mano
Aparte de Balza y Milani, no hay que olvidarse de Bendini que bajó el cuadro subiéndose a un banquito. Todos deshonraron el uniforme igual que los Granaderos que le festejaron el cumpleaños a la primera dama Karina y que tan bien mostraron en este site.
Todos usan el estado para divertirse y por ende los militares son forros de los políticos
No estamos solos…
Rufi
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Excelente Artículo, me reconfortó leer que somos muchos los que pensamos de manera similar.
No obstante, aprecio que los Generales Zarich y Presti están incumpliendo con los tratados y convenciones que en materia de derechos humanos, son de acatamiento obligatorio según sentenció la CIDH y la CSJN.
El deber tuitivo del Estado es inexcusable y ellos son el Estado, aunque pareceria que no se den cuenta.
Pero cuando el funcionario burócrata se acostumbra a obedecer sin pensar en la ética, moralidad, licitud o racionalidad de lo que hace, se transforma en un Eichmann sin darse cuenta.
Eichmann jamás mató a nadie, cumplió las ordenes de transporte de personas a los distintos campos de trabajo forzado, concentración, traslado y exterminio.
En su libro “Eichmann en Jerusalén”, Hannah Arendt, describió a la banalidad del mal, como un concepto que explica, cómo personas comunes de la vida real, pueden cometer actos atroces simplemente por obedecer órdenes y cumplir con su rol burocrático, sin reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.
Hanna Arendt, no vio un monstruo en Eichmann durante el juicio en Jerusalén, vio un burócrata que decía que solo cumplía órdenes, que no odiaba a nadie y que solo hacía su trabajo.
Dijo que Eichmann no era un monstruo, era un hombre que dejó de pensar, que hacía ese mal silencioso, administrativo y que delegó su conciencia a un sistema y dejó de preguntarse si lo que hacía estaba bien o estaba mal. Dijo también, que esa actitud incomodaba más que un monstruo, porque un monstruo es fácil de reconocer, pero la maldad del burócrata silencioso pasa inadvertida.
Con la baja de los 34 ¿estaremos en presencia de una situación similar?
Impecable. Mejor imposible.
EXCELENTE LA COMPARACIÓN DE ESTE LAMENTABLE PRESENTE CON UN VETUSTO Y TRÁGICO PASADO, EN DONDE EL COMÚN DENOMINADOR ES EL DOLOR Y LA MUERTE. CLAUDIO KUSSMAN
Entonces conforme a sus criterios, Adolf Eichmann en 1940 tuvo un comportamiento similar a Zarich en 2026 con más de 86 años de distancia.
Si es así, como sociedad los argentinos no aprendimos nada.
Pero el artículo me dejó pensando en todos los burócratas silencioso de la administración pública y los empleados de las obras sociales que niegan atenciones o estudios a los solicitantes.
Muy interesante la comparación que hace el artículo.
Me parece que el concepto de la banalidad del mal, no ha muerto, especialmente en el poder judicial y todos aquellos que tienen una cuota de poder para imponer comportamientos o situaciones a otros.
En fin, para seguir analizando.
MUY BIEN DICHO, TODOS LOS GENERALES TENDRIAN QUE PREOCUPARSE POR SU PROPIA GENTE.
Mal BIcho el hombre.
CON UN ENTORCHADO COMO EL GENERAL OSCAR SANTIAGO ZARICH, NO SE NECESITAN ENEMIGOS. PIENSO QUE CUANDO EL TERRORISTA HORACIO VERBITSKY HIZO EL MAQUIAVÉLICO PACTO CON NESTOR KIRCHNER, PARA SEGUIR MATANDO UNIFORMADOS, JAMÁS PENSÓ QUE TENDRÍA UN ALIADO COMO ZARICH. CLAUDIO KUSSMAN COMISARIO MAYOR (R) POLICÍA PCIA. BUENOS AIRES.
Son del arma de infantería, no piensan, marchan,
uno, dos, uno, dos, a compás. uno dos, uno dos,
Tiene razón. Con solo reflexionar sobre el corte de pelo de Zarich, uno se da cuenta que ese hombre es un bruto.
Juan Domingo Perón, el General auto ascendido, también era de INFANTERÍA.
Un pedófilo que fundó un partido político y la masa de los argentinos, deformados mentalmente como él, lo admiraron, admiran y seguirán.
No es una cosa de locos este país, si es que así se lo quiere llamar