El viento de Campo de Mayo no trae aroma a flores, sino a olvido. Es un viento denso, que se mete por las rendijas de la Unidad 34 y se ensaña con los huesos de sesenta y dos hombres condenados a la simetría del tiempo; Todos ellos, con un promedio de setenta y ocho inviernos a cuestas, arrastran un pasado que el país afuera recuerda muy en la lejanía, pero que allí dentro, entre las paredes grises, se desmigajan en achaques cotidianos, en rencores masticados en silencio y en una piedad tardía que nadie se atreve a recordar. WEAquello no es un cuartel ni una celda común; es una barcaza encallada en el límite del colapso; Hay entre ellos viejos militares y policías de mirada fija que todavía dan órdenes a fantasmas en sus delirios febriles, suboficiales que ladean la cabeza buscando el eco de clarines ausentes, y hombres que alguna vez tuvieron el poder de decidir sobre tareas profesionales en dependencias del estado, hoy reducidos a la humillante tenencia de un turno para orinar o de una pastilla que retarde lo inevitable.
Sus personalidades, antes afiladas como bayonetas, se han vuelto rugosas, tumultuosas; Discuten con una ferocidad de náufragos por el último pedazo de pan dulce o por el canal de la televisión, en un esfuerzo desesperado por sentirse vivos, por demostrar que la sangre, aunque espesa y cansada, todavía les corre por las venas. Pasan los días dibujando esperanzas con el dedo en las ventanas empañadas; Inventan un futuro que saben inexistente, una libertad que, de llegar, solo encontraría tumbas esperándolos en el mundo exterior.
La salud de todos pende de un hilo tan delgado que el silencio de la noche se convierte en un examen de supervivencia; En la penumbra de los pabellones, el tictac de los relojes se confunde con los latidos irregulares de sesenta y dos corazones exhaustos; Un estornudo es una alarma; una tos prolongada, el presagio de una vacante en el comedor.
El afecto sincero es una mercancía más escasa que los analgésicos; Solo los días de visita el penal muda de piel, tiñéndose de un patetismo desgarrador. Las puertas se abren para dejar pasar a los únicos que todavía los recuerdan: esposas de cabellos de ceniza que llegan con las piernas hinchadas, amigos de la juventud que se arrastran por los pasillos con el andar vacilante de los espectros, sosteniéndose en bastones que repiquetean contra el suelo como un código Morse de la vejez. Son encuentros silenciosos, donde se llora sin lágrimas y se habla del pasado porque el presente es una herida abierta y el porvenir, un abismo.
Cuando la hora anuncia el fin de la visita, el desierto regresa, más implacable y frío. Últimamente, una sombra más densa se ha instalado entre las mesas de los comedores, han visto partir a tantos en los últimos meses. El ritual siempre es el mismo: una camilla que sale de prisa, el espacio vacío en el desayuno y un colchón enrollado que espera al próximo inquilino de la miseria. Los matemáticos de la desgracia ya han hecho el cálculo especulativo: en cinco, quizás ocho años con un golpe de suerte, el grupo dejaría de existir. Las leyes de la biología son más implacables que los tribunales de justicia de los hombres. Es entonces cuando la pregunta comienza a flotar en el aire del pabellón, suspendida como la humedad de Buenos Aires, instalada en los ojos de los que aún conservan la lucidez y en los monólogos de los que ya habitan la demencia; Nadie formula en voz alta por superstición, pero todos la leen en el rostro del vecino al cruzar las miradas en los pasillos:
¿Quién será el último? ¿Quién de todos nosotros tendrá la trágica condena de quedarse solo en esta inmensidad de camas vacías? ¿Quién cerrará la puerta?
¿Se imaginan al sobreviviente final, caminando con las suelas arrastradas por los pabellones despoblados, habitado por sesenta y un fantasmas que alguna vez compartieron su rancho, su encierro y sus culpas? El último hombre no tendría a nadie que le alcanzara el vaso de agua en la agonía, nadie que le cerrara los ojos, nadie que supiera quién fue; Sería el encargado de apagar la última luz de la Unidad 34, dejando que el olvido definitivo se tragara para siempre la memoria de los hombres del penal. El tiempo, ese juez invisible que no atiende a rangos ni a prórrogas, ha dictado su sentencia inapelable en los pabellones de la Unidad 34; No hace falta ser un estratega militar ni un matemático de la desdicha para entender lo que las camas vacías gritan en el silencio de la noche. La biología ha resultado ser más rigurosa que las leyes humanas, y el inventario de la vejez se está quedando sin existencias.
A quienes todavía gastan tinta, discursos y recursos en mantener abierta esta sucursal del olvido; a quienes insisten en vigilar las cenizas de un fuego que se apagó hace décadas, la realidad les propina un golpe de lucidez tardía.
El veredicto de los almanaques es definitivo:
“busquen urgente otro negocio, porque este ya se está acabando”.
Pronto no quedará nadie para escuchar los cerrojos, nadie a quien juzgar con el retrovisor de la historia, ni ojos cansados que miren las visitas arrastrarse por el patio; El último viejo apagará la luz, la puerta se cerrará para siempre y los mercaderes de la memoria tendrán que salir a buscar, con prisa y desconcierto, otro mostrador donde vender sus nostalgias.
Triste historia de un pueblo sinverguenza que mató a quienes les dieron la libertad y premió a quienes se la iban a sacar. El Presidente, el Ministro de defensa y la Jefa del Senado “Res non verba”. Perdónalos padre no saben lo que hacen. Los abrazo a todos mis queridos camaradas. Siento un profundo respeto y orgullo por lo que hicimos. Nos odian por tanta vergüenza.
Señor Gonzalo, Usted ha descripto a la perfección el Calvario que padecen quienes están detenidos por los mal llamados Juicios de Lesa Humanidad y están siendo Condenados por Jueces y Fiscales, que su Toga se transformó, en el FAL de la Venganza, contra todos aquellas personas que Combatieron y Derrotaron al Terrorismo Marxista Asesino
I am making a good salary from home $4580-$5240/week , which is amazing under a year ago I was jobless in a horrible economy. I thank God every day I was blessed with these instructions and now its my duty to pay it forward and share it with Everyone,
. Que puedo decirles ? Este requiem describe una auténtica tragedia con un desenlace desastroso, un desenlace fatal, aciago y nefasto para los camaradas en cautiverio en la UP 34. Imposible aunque quisiera, poder descalificar este presagio de este pastor misionero que anticipa un suceso fatídico, fatal para una situacion inevitable ante la indiferencia de politicos corruptos, jueces prevaricadores y complices mediáticos
♣
El viento de Campo de Mayo no trae aroma a flores, sino a olvido. Es un viento denso, que se mete por las rendijas de la Unidad 34 y se ensaña con los huesos de sesenta y dos hombres condenados a la simetría del tiempo; Todos ellos, con un promedio de setenta y ocho inviernos a cuestas, arrastran un pasado que el país afuera recuerda muy en la lejanía, pero que allí dentro, entre las paredes grises, se desmigajan en achaques cotidianos, en rencores masticados en silencio y en una piedad tardía que nadie se atreve a recordar. WEAquello no es un cuartel ni una celda común; es una barcaza encallada en el límite del colapso; Hay entre ellos viejos militares y policías de mirada fija que todavía dan órdenes a fantasmas en sus delirios febriles, suboficiales que ladean la cabeza buscando el eco de clarines ausentes, y hombres que alguna vez tuvieron el poder de decidir sobre tareas profesionales en dependencias del estado, hoy reducidos a la humillante tenencia de un turno para orinar o de una pastilla que retarde lo inevitable.
Sus personalidades, antes afiladas como bayonetas, se han vuelto rugosas, tumultuosas; Discuten con una ferocidad de náufragos por el último pedazo de pan dulce o por el canal de la televisión, en un esfuerzo desesperado por sentirse vivos, por demostrar que la sangre, aunque espesa y cansada, todavía les corre por las venas. Pasan los días dibujando esperanzas con el dedo en las ventanas empañadas; Inventan un futuro que saben inexistente, una libertad que, de llegar, solo encontraría tumbas esperándolos en el mundo exterior.
La salud de todos pende de un hilo tan delgado que el silencio de la noche se convierte en un examen de supervivencia; En la penumbra de los pabellones, el tictac de los relojes se confunde con los latidos irregulares de sesenta y dos corazones exhaustos; Un estornudo es una alarma; una tos prolongada, el presagio de una vacante en el comedor.
El afecto sincero es una mercancía más escasa que los analgésicos; Solo los días de visita el penal muda de piel, tiñéndose de un patetismo desgarrador. Las puertas se abren para dejar pasar a los únicos que todavía los recuerdan: esposas de cabellos de ceniza que llegan con las piernas hinchadas, amigos de la juventud que se arrastran por los pasillos con el andar vacilante de los espectros, sosteniéndose en bastones que repiquetean contra el suelo como un código Morse de la vejez. Son encuentros silenciosos, donde se llora sin lágrimas y se habla del pasado porque el presente es una herida abierta y el porvenir, un abismo.
Cuando la hora anuncia el fin de la visita, el desierto regresa, más implacable y frío. Últimamente, una sombra más densa se ha instalado entre las mesas de los comedores, han visto partir a tantos en los últimos meses. El ritual siempre es el mismo: una camilla que sale de prisa, el espacio vacío en el desayuno y un colchón enrollado que espera al próximo inquilino de la miseria. Los matemáticos de la desgracia ya han hecho el cálculo especulativo: en cinco, quizás ocho años con un golpe de suerte, el grupo dejaría de existir. Las leyes de la biología son más implacables que los tribunales de justicia de los hombres. Es entonces cuando la pregunta comienza a flotar en el aire del pabellón, suspendida como la humedad de Buenos Aires, instalada en los ojos de los que aún conservan la lucidez y en los monólogos de los que ya habitan la demencia; Nadie formula en voz alta por superstición, pero todos la leen en el rostro del vecino al cruzar las miradas en los pasillos:
¿Quién será el último? ¿Quién de todos nosotros tendrá la trágica condena de quedarse solo en esta inmensidad de camas vacías? ¿Quién cerrará la puerta?
¿Se imaginan al sobreviviente final, caminando con las suelas arrastradas por los pabellones despoblados, habitado por sesenta y un fantasmas que alguna vez compartieron su rancho, su encierro y sus culpas? El último hombre no tendría a nadie que le alcanzara el vaso de agua en la agonía, nadie que le cerrara los ojos, nadie que supiera quién fue; Sería el encargado de apagar la última luz de la Unidad 34, dejando que el olvido definitivo se tragara para siempre la memoria de los hombres del penal. El tiempo, ese juez invisible que no atiende a rangos ni a prórrogas, ha dictado su sentencia inapelable en los pabellones de la Unidad 34; No hace falta ser un estratega militar ni un matemático de la desdicha para entender lo que las camas vacías gritan en el silencio de la noche. La biología ha resultado ser más rigurosa que las leyes humanas, y el inventario de la vejez se está quedando sin existencias.
A quienes todavía gastan tinta, discursos y recursos en mantener abierta esta sucursal del olvido; a quienes insisten en vigilar las cenizas de un fuego que se apagó hace décadas, la realidad les propina un golpe de lucidez tardía.
El veredicto de los almanaques es definitivo:
“busquen urgente otro negocio, porque este ya se está acabando”.
Pronto no quedará nadie para escuchar los cerrojos, nadie a quien juzgar con el retrovisor de la historia, ni ojos cansados que miren las visitas arrastrarse por el patio; El último viejo apagará la luz, la puerta se cerrará para siempre y los mercaderes de la memoria tendrán que salir a buscar, con prisa y desconcierto, otro mostrador donde vender sus nostalgias.
Campo de Mayo, ARGENTINA
Gonzalo Sanchez – Pastor Misionero
6 thoughts on “RÉQUIEM POR 62 SOMBRAS”
-
- Eduardo José María Lance.
- posted on June 4, 2026
-
- ENVIADO POR MIGUEL PRESTOFELIPPO
- posted on June 2, 2026
-
- Emma
- posted on June 1, 2026
-
- Jorge
- posted on June 1, 2026
-
- Patricio
- posted on May 31, 2026
-
- Bizancio
- posted on May 31, 2026
CommentTriste historia de un pueblo sinverguenza que mató a quienes les dieron la libertad y premió a quienes se la iban a sacar. El Presidente, el Ministro de defensa y la Jefa del Senado “Res non verba”. Perdónalos padre no saben lo que hacen. Los abrazo a todos mis queridos camaradas. Siento un profundo respeto y orgullo por lo que hicimos. Nos odian por tanta vergüenza.
Señor Gonzalo, Usted ha descripto a la perfección el Calvario que padecen quienes están detenidos por los mal llamados Juicios de Lesa Humanidad y están siendo Condenados por Jueces y Fiscales, que su Toga se transformó, en el FAL de la Venganza, contra todos aquellas personas que Combatieron y Derrotaron al Terrorismo Marxista Asesino
I am making a good salary from home $4580-$5240/week , which is amazing under a year ago I was jobless in a horrible economy. I thank God every day I was blessed with these instructions and now its my duty to pay it forward and share it with Everyone,
Here is I started_______ https://www.jobathome1.com
. Que puedo decirles ? Este requiem describe una auténtica tragedia con un desenlace desastroso, un desenlace fatal, aciago y nefasto para los camaradas en cautiverio en la UP 34. Imposible aunque quisiera, poder descalificar este presagio de este pastor misionero que anticipa un suceso fatídico, fatal para una situacion inevitable ante la indiferencia de politicos corruptos, jueces prevaricadores y complices mediáticos
El negocio no se les acabará, enseguida encuentran otro y posiblemente, más lucrativo. En eso son genios.
Todo un requiem.
Para unos el “Requiem aeternam dona eis, Dómine.”
Para otros el fin del “negocio” de la usura sangrienta y un sin descanso.