Margarita Graziana Di Tullio nació el 15 de junio de 1948 en Mar del Plata, en una familia vinculada al barrio portuario. Décadas después se convertiría en una de las mujeres más conocidas de la crónica policial argentina. El sobrenombre que la hizo famosa fue “Pepita la Pistolera”, aunque ella misma rechazaba ese apodo.
Su vida estuvo marcada desde muy temprano por la pobreza, la violencia, los robos, las armas y el mundo nocturno. Pero también fue una mujer que buscó deliberadamente la fama y que, con el tiempo, consiguió transformar su propia historia en una leyenda.
Una infancia poco convencional
Su padre, Antonio Di Tullio, tuvo una influencia determinante. Según distintos relatos periodísticos, desde pequeña la incentivó a practicar boxeo y a aprender a defenderse físicamente. Margarita llegó a participar en peleas por dinero y, siendo todavía una niña, comenzó a involucrarse en pequeños robos.
Las versiones periodísticas señalan que a los siete años ya robaba limosnas en una iglesia. Más tarde su padre también le enseñó a manejar armas de fuego.
Aquella educación terminó teniendo una influencia enorme en su personalidad adulta.
Margarita creció aprendiendo que para sobrevivir había que ser fuerte y que la violencia formaba parte del ambiente que la rodeaba.
Los primeros delitos
Durante su juventud comenzó a involucrarse directamente en robos.
En 1969, cuando tenía 21 años, fue detenida junto con personas vinculadas a una serie de asaltos cometidos contra parejas que se encontraban en lugares apartados de Mar del Plata. Las crónicas de la época describieron a Margarita como una mujer que participaba activamente y que portaba armas.
En 1971 fue condenada a cinco años de prisión.
Su paso por la cárcel no significó el final de su carrera criminal. Cuando recuperó la libertad regresó a Mar del Plata y comenzó a construir una nueva vida en el mundo de la noche.
La reina de la noche marplatense
Durante los años setenta y ochenta, Margarita fue alejándose de los robos tradicionales y se convirtió en una figura importante de la noche de Mar del Plata.
Junto con su pareja, Guillermo “el Negro” Schelling, estuvo vinculada a distintos negocios nocturnos. Uno de los más famosos fue Neisis Drinks, situado en la zona portuaria.
El establecimiento llegó a convertirse en un punto conocido de la noche marplatense. Por allí pasaban marineros, comerciantes, profesionales y personas relacionadas con distintos sectores de la sociedad.
Margarita terminó siendo conocida como una especie de madama o empresaria de la noche y llegó a manejar un verdadero pequeño imperio nocturno.
Su personalidad también contribuía a su reputación.
Vestía de manera llamativa, utilizaba frecuentemente anteojos oscuros y hablaba con una seguridad que contrastaba con el ambiente tradicionalmente masculino del mundo criminal.
La mañana que nació “Pepita la Pistolera”
El episodio decisivo ocurrió el 20 de agosto de 1985.
Margarita tenía 37 años y vivía con Schelling y sus hijos en una casa de Mar del Plata.
Aquella mañana, tres hombres ingresaron a la vivienda. Según la versión de Margarita, habían ido a reclamar dinero y amenazaron a su pareja y a la familia.
La situación terminó en un tiroteo.
Los tres atacantes murieron.
Margarita sostuvo siempre que había actuado para defenderse y proteger a su familia.
El episodio tuvo una enorme repercusión en los medios. La mujer que ya tenía antecedentes policiales pasó a ocupar las primeras páginas de los diarios.
Fue entonces cuando apareció el sobrenombre que la acompañaría durante el resto de su vida: “Pepita la Pistolera”.
La Justicia finalmente consideró que había actuado en un contexto de legítima defensa, aunque distintas fuentes periodísticas señalan que existieron discusiones jurídicas sobre el alcance de esa defensa y que fue condenada por exceso en la legítima defensa a una pena de tres años en suspenso.
El episodio la convirtió definitivamente en un personaje.
Del hampa a la televisión
Lo extraordinario de Margarita fue que no permaneció escondida.
Al contrario.
Comenzó a aparecer en los medios de comunicación y comprendió que su historia tenía un enorme atractivo para el público.
Llegó incluso a participar en el programa de Mirtha Legrand, uno de los espacios televisivos más importantes de la Argentina.
También apareció en programas periodísticos y participó en un conocido detector de mentiras televisivo.
Margarita disfrutaba de la atención.
Le gustaban las celebridades y la posibilidad de codearse con personas famosas. Según diferentes relatos, tenía una especial admiración por el cantante Sandro.
La mujer que había aparecido en las páginas policiales ahora se había convertido en una personalidad televisiva.
El lado oscuro de la fama
Sin embargo, la fama también volvió a colocarla bajo sospecha.
Durante la década de 1990 su nombre apareció relacionado con diferentes investigaciones policiales.
Una de las más importantes fue el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, ocurrido en enero de 1997.
Margarita fue investigada y posteriormente detenida en relación con el caso, pero no fue condenada por el asesinato.
Es fundamental hacer esta distinción: su vinculación con el caso Cabezas pertenece a la historia judicial y policial de Margarita, pero afirmar que fue responsable del crimen sería incorrecto.
Finalmente, las investigaciones y procesos judiciales siguieron otros caminos y la condena por el asesinato recayó sobre otros integrantes de la trama criminal.
Su nombre también apareció posteriormente en una causa relacionada con el supuesto pago de sobornos para obtener la liberación de personas detenidas.
Nuevamente, estas circunstancias forman parte de una etapa posterior y mucho más controvertida de su vida.
Una mujer rodeada de contradicciones
La figura de Margarita Di Tullio resulta difícil de clasificar.
Fue delincuente.
Fue presa.
Fue empresaria de la noche.
Fue acusada en investigaciones policiales.
Fue protagonista de un tiroteo en el que murieron tres hombres.
Y también fue una personalidad televisiva que disfrutaba de la fama.
Ella misma construyó una imagen de mujer dura, alguien que tenía “códigos” dentro del mundo del delito.
Pero esa imagen también fue alimentada por los medios.
Su vida terminó convirtiéndose en una mezcla de hechos comprobados, declaraciones personales, rumores y leyendas urbanas.
Separar cada elemento es fundamental para comprender quién fue realmente.
Una mujer que quería ser famosa
Quizás uno de los aspectos menos conocidos de Margarita es que buscaba deliberadamente la notoriedad.
No parecía conformarse con ser una figura conocida únicamente en el puerto de Mar del Plata.
Quería aparecer en televisión.
Quería contar su historia.
Quería que la gente conociera su nombre.
En cierto sentido, consiguió exactamente lo que buscaba.
Su vida terminó siendo objeto de libros, documentales, investigaciones periodísticas y finalmente una película de ficción.
En 2026 se estrenará “Pepita, la Pistolera”, dirigida por Lucía Puenzo y protagonizada por Luisana Lopilato, basada en su vida.
La muerte
Margarita Di Tullio murió el 30 de septiembre de 2009, a los 61 años.
Había sufrido un accidente cerebrovascular mientras se encontraba de vacaciones en San Juan y posteriormente su estado de salud se agravó debido a una infección.
Murió en el Hospital Privado de la Comunidad de Mar del Plata.
Su funeral fue tan llamativo como había sido su vida.
Según las crónicas, hubo aplausos, champagne y música de Sandro.
Incluso después de su muerte, Margarita continuó siendo una figura peculiar de la memoria marplatense.
El legado de “Pepita”
Margarita Di Tullio no fue simplemente una delincuente.
Fue también un producto de una época y de un ambiente determinado de Mar del Plata, una ciudad donde el puerto, la vida nocturna, el juego, los cabarets y el delito convivían con enorme proximidad.
Su historia refleja además una sociedad argentina en la que las páginas policiales podían transformar a determinados delincuentes en auténticos personajes populares.
Pero hay que tener cuidado con la fascinación.
La historia de Margarita incluye víctimas, violencia, armas, prisión y acusaciones graves.
Convertirla exclusivamente en una heroína o en una “mujer rebelde” sería ignorar una parte esencial de su vida.
Al mismo tiempo, reducirla simplemente a “una criminal” tampoco explica por qué llegó a convertirse en una figura tan conocida.
Margarita Di Tullio fue una mujer llena de contradicciones: víctima y victimaria en diferentes momentos de su vida, delincuente y empresaria, figura del submundo y celebridad televisiva.
Su historia comenzó en los barrios portuarios de Mar del Plata y terminó convirtiéndose en una de las leyendas más famosas de la crónica policial argentina.
Y quizás la imagen que mejor resume su existencia sea precisamente aquella que ella misma rechazaba: “Pepita la Pistolera”.
El apodo nació de una mañana sangrienta de 1985, pero terminó sobreviviendo durante décadas a la mujer que lo recibió.
Margarita murió en 2009.
La leyenda, en cambio, continúa.
PrisioneroEnArgentina.com
Setiembre 10, 2026
4 thoughts on ““Pepita la Pistolera”: la vida de una mujer que se convirtió en leyenda del hampa marplatense”
I am making a good salary from home $4580-$5240/week , which is amazing under a year ago I was jobless in a horrible economy. I thank God every day I was blessed with these instructions and now its my duty to pay it forward and share it with Everyone,
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Margarita Graziana Di Tullio nació el 15 de junio de 1948 en Mar del Plata, en una familia vinculada al barrio portuario. Décadas después se convertiría en una de las mujeres más conocidas de la crónica policial argentina. El sobrenombre que la hizo famosa fue “Pepita la Pistolera”, aunque ella misma rechazaba ese apodo.
Su vida estuvo marcada desde muy temprano por la pobreza, la violencia, los robos, las armas y el mundo nocturno. Pero también fue una mujer que buscó deliberadamente la fama y que, con el tiempo, consiguió transformar su propia historia en una leyenda.
Una infancia poco convencional
Las versiones periodísticas señalan que a los siete años ya robaba limosnas en una iglesia. Más tarde su padre también le enseñó a manejar armas de fuego.
Aquella educación terminó teniendo una influencia enorme en su personalidad adulta.
Margarita creció aprendiendo que para sobrevivir había que ser fuerte y que la violencia formaba parte del ambiente que la rodeaba.
Los primeros delitos
Durante su juventud comenzó a involucrarse directamente en robos.
En 1969, cuando tenía 21 años, fue detenida junto con personas vinculadas a una serie de asaltos cometidos contra parejas que se encontraban en lugares apartados de Mar del Plata. Las crónicas de la época describieron a Margarita como una mujer que participaba activamente y que portaba armas.
En 1971 fue condenada a cinco años de prisión.
Su paso por la cárcel no significó el final de su carrera criminal. Cuando recuperó la libertad regresó a Mar del Plata y comenzó a construir una nueva vida en el mundo de la noche.
La reina de la noche marplatense
Durante los años setenta y ochenta, Margarita fue alejándose de los robos tradicionales y se convirtió en una figura importante de la noche de Mar del Plata.
Junto con su pareja, Guillermo “el Negro” Schelling, estuvo vinculada a distintos negocios nocturnos. Uno de los más famosos fue Neisis Drinks, situado en la zona portuaria.
El establecimiento llegó a convertirse en un punto conocido de la noche marplatense. Por allí pasaban marineros, comerciantes, profesionales y personas relacionadas con distintos sectores de la sociedad.
Margarita terminó siendo conocida como una especie de madama o empresaria de la noche y llegó a manejar un verdadero pequeño imperio nocturno.
Su personalidad también contribuía a su reputación.
Vestía de manera llamativa, utilizaba frecuentemente anteojos oscuros y hablaba con una seguridad que contrastaba con el ambiente tradicionalmente masculino del mundo criminal.
La mañana que nació “Pepita la Pistolera”
El episodio decisivo ocurrió el 20 de agosto de 1985.
Margarita tenía 37 años y vivía con Schelling y sus hijos en una casa de Mar del Plata.
Aquella mañana, tres hombres ingresaron a la vivienda. Según la versión de Margarita, habían ido a reclamar dinero y amenazaron a su pareja y a la familia.
La situación terminó en un tiroteo.
Los tres atacantes murieron.
Margarita sostuvo siempre que había actuado para defenderse y proteger a su familia.
El episodio tuvo una enorme repercusión en los medios. La mujer que ya tenía antecedentes policiales pasó a ocupar las primeras páginas de los diarios.
Fue entonces cuando apareció el sobrenombre que la acompañaría durante el resto de su vida: “Pepita la Pistolera”.
La Justicia finalmente consideró que había actuado en un contexto de legítima defensa, aunque distintas fuentes periodísticas señalan que existieron discusiones jurídicas sobre el alcance de esa defensa y que fue condenada por exceso en la legítima defensa a una pena de tres años en suspenso.
El episodio la convirtió definitivamente en un personaje.
Del hampa a la televisión
Lo extraordinario de Margarita fue que no permaneció escondida.
Al contrario.
Comenzó a aparecer en los medios de comunicación y comprendió que su historia tenía un enorme atractivo para el público.
Llegó incluso a participar en el programa de Mirtha Legrand, uno de los espacios televisivos más importantes de la Argentina.
También apareció en programas periodísticos y participó en un conocido detector de mentiras televisivo.
Margarita disfrutaba de la atención.
Le gustaban las celebridades y la posibilidad de codearse con personas famosas. Según diferentes relatos, tenía una especial admiración por el cantante Sandro.
La mujer que había aparecido en las páginas policiales ahora se había convertido en una personalidad televisiva.
El lado oscuro de la fama
Sin embargo, la fama también volvió a colocarla bajo sospecha.
Durante la década de 1990 su nombre apareció relacionado con diferentes investigaciones policiales.
Una de las más importantes fue el asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas, ocurrido en enero de 1997.
Margarita fue investigada y posteriormente detenida en relación con el caso, pero no fue condenada por el asesinato.
Es fundamental hacer esta distinción: su vinculación con el caso Cabezas pertenece a la historia judicial y policial de Margarita, pero afirmar que fue responsable del crimen sería incorrecto.
Finalmente, las investigaciones y procesos judiciales siguieron otros caminos y la condena por el asesinato recayó sobre otros integrantes de la trama criminal.
Su nombre también apareció posteriormente en una causa relacionada con el supuesto pago de sobornos para obtener la liberación de personas detenidas.
Nuevamente, estas circunstancias forman parte de una etapa posterior y mucho más controvertida de su vida.
Una mujer rodeada de contradicciones
La figura de Margarita Di Tullio resulta difícil de clasificar.
Fue delincuente.
Fue presa.
Fue empresaria de la noche.
Fue acusada en investigaciones policiales.
Fue protagonista de un tiroteo en el que murieron tres hombres.
Y también fue una personalidad televisiva que disfrutaba de la fama.
Ella misma construyó una imagen de mujer dura, alguien que tenía “códigos” dentro del mundo del delito.
Pero esa imagen también fue alimentada por los medios.
Su vida terminó convirtiéndose en una mezcla de hechos comprobados, declaraciones personales, rumores y leyendas urbanas.
Separar cada elemento es fundamental para comprender quién fue realmente.
Una mujer que quería ser famosa
No parecía conformarse con ser una figura conocida únicamente en el puerto de Mar del Plata.
Quería aparecer en televisión.
Quería contar su historia.
Quería que la gente conociera su nombre.
En cierto sentido, consiguió exactamente lo que buscaba.
Su vida terminó siendo objeto de libros, documentales, investigaciones periodísticas y finalmente una película de ficción.
En 2026 se estrenará “Pepita, la Pistolera”, dirigida por Lucía Puenzo y protagonizada por Luisana Lopilato, basada en su vida.
La muerte
Margarita Di Tullio murió el 30 de septiembre de 2009, a los 61 años.
Había sufrido un accidente cerebrovascular mientras se encontraba de vacaciones en San Juan y posteriormente su estado de salud se agravó debido a una infección.
Murió en el Hospital Privado de la Comunidad de Mar del Plata.
Su funeral fue tan llamativo como había sido su vida.
Según las crónicas, hubo aplausos, champagne y música de Sandro.
Incluso después de su muerte, Margarita continuó siendo una figura peculiar de la memoria marplatense.
El legado de “Pepita”
Margarita Di Tullio no fue simplemente una delincuente.
Fue también un producto de una época y de un ambiente determinado de Mar del Plata, una ciudad donde el puerto, la vida nocturna, el juego, los cabarets y el delito convivían con enorme proximidad.
Su historia refleja además una sociedad argentina en la que las páginas policiales podían transformar a determinados delincuentes en auténticos personajes populares.
Pero hay que tener cuidado con la fascinación.
La historia de Margarita incluye víctimas, violencia, armas, prisión y acusaciones graves.
Convertirla exclusivamente en una heroína o en una “mujer rebelde” sería ignorar una parte esencial de su vida.
Al mismo tiempo, reducirla simplemente a “una criminal” tampoco explica por qué llegó a convertirse en una figura tan conocida.
Margarita Di Tullio fue una mujer llena de contradicciones: víctima y victimaria en diferentes momentos de su vida, delincuente y empresaria, figura del submundo y celebridad televisiva.
Su historia comenzó en los barrios portuarios de Mar del Plata y terminó convirtiéndose en una de las leyendas más famosas de la crónica policial argentina.
Y quizás la imagen que mejor resume su existencia sea precisamente aquella que ella misma rechazaba: “Pepita la Pistolera”.
El apodo nació de una mañana sangrienta de 1985, pero terminó sobreviviendo durante décadas a la mujer que lo recibió.
Margarita murió en 2009.
La leyenda, en cambio, continúa.
4 thoughts on ““Pepita la Pistolera”: la vida de una mujer que se convirtió en leyenda del hampa marplatense”
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- Ruben Hernandez
- posted on September 11, 2026
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- Katlyn Fried
- posted on September 11, 2026
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- Marga O.
- posted on September 10, 2026
-
- Sonia
- posted on September 10, 2026
CommentEsta era una famosa de primera
I am making a good salary from home $4580-$5240/week , which is amazing under a year ago I was jobless in a horrible economy. I thank God every day I was blessed with these instructions and now its my duty to pay it forward and share it with Everyone,
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Despues de donde y por las que paso. murio de un problema de salud.
Ah ya murio? o pensaba que andaba vivita y cu……