A comienzos del siglo XX, Alejandría era una de las ciudades más importantes de Egipto. Su puerto conectaba al país con el Mediterráneo y con Europa, mientras miles de personas llegaban buscando trabajo y mejores oportunidades. Pero detrás de esa ciudad cosmopolita se desarrolló uno de los casos criminales más impactantes de la historia egipcia: el de Raya y Sakina, dos hermanas que terminaron asociadas a una serie de asesinatos que conmocionó al país.
El caso comenzó a salir a la luz en 1920, cuando las autoridades descubrieron restos humanos enterrados debajo de viviendas del barrio de al-Labban, en Alejandría. La investigación terminó revelando una red criminal integrada por seis personas y vinculada con la desaparición y asesinato de numerosas mujeres. La cifra que aparece en las investigaciones históricas es de 17 víctimas.
Una familia que llegó a Alejandría
Raya
Raya y Sakina eran hermanas originarias del Alto Egipto. Durante una época marcada por dificultades económicas, ambas se trasladaron con sus respectivos esposos a Alejandría en busca de una vida mejor.
La Primera Guerra Mundial había provocado importantes problemas económicos en Egipto. Según investigaciones históricas posteriores, los esposos de las hermanas habían perdido sus empleos relacionados con la industria algodonera. La familia comenzó entonces a buscar otras fuentes de ingresos.
Las hermanas y sus maridos terminaron involucrándose en negocios clandestinos relacionados con la prostitución. En aquella época, esa actividad estaba prohibida y el entorno social de los barrios populares de Alejandría era particularmente complejo.
Con el tiempo, según las investigaciones, el grupo pasó de las actividades clandestinas al crimen organizado.
El método
El grupo criminal tenía un procedimiento que se repetiría en diferentes ocasiones.
Raya y Sakina establecían contacto con mujeres que podían llevar consigo dinero o joyas. Las víctimas eran atraídas hacia las viviendas de las hermanas. Una vez dentro, se producía el ataque.
Las investigaciones sostuvieron que los maridos de las hermanas, Hasaballah y Abdel A’al, participaban directamente en los asesinatos. Las víctimas eran estranguladas y posteriormente enterradas debajo de los pisos de las casas. Sus joyas eran robadas y posteriormente vendidas.
El oro tenía una importancia particular. Muchas mujeres egipcias de la época utilizaban joyas como una forma de conservar sus ahorros, lo que las convertía en objetivos atractivos para los delincuentes.
Durante meses, las desapariciones no pudieron ser conectadas inmediatamente entre sí. Pero el número de mujeres desaparecidas comenzó a llamar la atención.
El descubrimiento que cambió todo
El 15 de noviembre de 1920, un hombre que vivía en al-Labban realizó un descubrimiento que puso en marcha la investigación definitiva. Mientras se realizaban trabajos relacionados con un sistema de desagüe, aparecieron restos humanos enterrados debajo de una vivienda.
La policía comenzó entonces a registrar otras casas vinculadas con el grupo.
Lo que encontraron fue estremecedor: aparecieron más cuerpos ocultos debajo de los pisos. La investigación permitió reconstruir una serie de asesinatos y relacionarlos con Raya, Sakina y sus colaboradores.
El hallazgo produjo una enorme conmoción. El caso se convirtió rápidamente en una sensación nacional y los periódicos comenzaron a publicar numerosos artículos sobre los asesinatos.
De acuerdo con Oxford Academic, el descubrimiento de los 17 cuerpos provocó lo que puede considerarse una de las primeras grandes sensaciones mediáticas de la historia moderna de Egipto.
¿Raya y Sakina fueron las únicas responsables?
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del caso.
Durante décadas, la cultura popular presentó a Raya y Sakina como las principales responsables de los asesinatos. Sin embargo, investigaciones históricas posteriores han señalado que no actuaron solas.
El grupo estaba compuesto por seis personas. Los esposos de las hermanas y otros hombres también tuvieron participación en los crímenes. Sin embargo, los periódicos de la época concentraron buena parte de su atención en las dos mujeres.
La historiadora Elena Chiti y otros investigadores han estudiado la manera en que la prensa egipcia presentó el caso. La cobertura periodística se concentró especialmente en el comportamiento de las mujeres y en cuestiones relacionadas con la prostitución, la moralidad y la sexualidad.
Por eso, algunos historiadores consideran que el nombre “Raya y Sakina” terminó simplificando una historia que, en realidad, correspondía a una organización criminal más amplia.
El juicio
Sakima
La investigación terminó con la detención de los integrantes de la banda. El proceso judicial despertó enorme interés público.
Raya y Sakina fueron declaradas culpables junto con sus cómplices. Las dos hermanas recibieron la pena de muerte y fueron ejecutadas en diciembre de 1921. Se convirtieron en las primeras mujeres ejecutadas bajo el sistema judicial moderno egipcio, un hecho que contribuyó todavía más a convertirlas en figuras legendarias de la historia criminal del país.
El caso también reflejó las transformaciones que atravesaba Egipto. El país se encontraba bajo fuerte influencia británica, mientras crecían las tensiones sociales y políticas que desembocarían en importantes cambios durante las décadas siguientes.
Más que un caso policial
La historia de Raya y Sakina no solamente es importante por la cantidad de víctimas. También permite observar cómo funcionaban la prensa, la justicia y la sociedad egipcia de comienzos del siglo XX.
El caso se convirtió en una especie de espejo de los conflictos de aquella época: pobreza, desigualdad, prostitución clandestina, delincuencia, relaciones de género y cambios sociales.
La prensa convirtió rápidamente a las dos hermanas en símbolos del mal. Sus nombres quedaron asociados para siempre con los asesinatos de Alejandría. Pero los estudios históricos modernos han intentado separar la leyenda de los hechos y analizar también el papel de los otros miembros de la banda y el contexto social en que ocurrieron los crímenes.
Una historia que nunca desapareció
A pesar de haber transcurrido más de un siglo, Raya y Sakina continúan siendo conocidas en Egipto. Su historia ha sido llevada al cine, al teatro y a la televisión en numerosas ocasiones. Una producción televisiva de 2005 volvió a convertirlas en personajes populares de la cultura egipcia.
Sin embargo, las representaciones modernas también han contribuido a mezclar realidad y ficción. Con el paso del tiempo, las dos hermanas dejaron de ser simplemente protagonistas de un expediente criminal y se transformaron en personajes de la cultura popular.
La historia real es mucho más compleja.
Raya y Sakina formaron parte de un grupo criminal responsable de una serie de asesinatos motivados principalmente por el robo. Las autoridades encontraron 17 cuerpos y el caso produjo una conmoción nacional sin precedentes. Pero la investigación histórica demuestra que no se trató simplemente de “dos mujeres asesinas”: detrás de ellas existía una red de seis personas y un contexto social marcado por la pobreza, la clandestinidad y las profundas transformaciones que atravesaba Egipto.
Más de cien años después, sus nombres siguen provocando fascinación y horror. Raya y Sakina se convirtieron en las asesinas más famosas de Alejandría y en uno de los casos criminales más recordados de la historia de Egipto.
PrisioneroEnArgentina.com
Octubre 5, 2026
2 thoughts on “Raya y Sakina, las asesinas de Alejandría”
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A comienzos del siglo XX, Alejandría era una de las ciudades más importantes de Egipto. Su puerto conectaba al país con el Mediterráneo y con Europa, mientras miles de personas llegaban buscando trabajo y mejores oportunidades. Pero detrás de esa ciudad cosmopolita se desarrolló uno de los casos criminales más impactantes de la historia egipcia: el de Raya y Sakina, dos hermanas que terminaron asociadas a una serie de asesinatos que conmocionó al país.
El caso comenzó a salir a la luz en 1920, cuando las autoridades descubrieron restos humanos enterrados debajo de viviendas del barrio de al-Labban, en Alejandría. La investigación terminó revelando una red criminal integrada por seis personas y vinculada con la desaparición y asesinato de numerosas mujeres. La cifra que aparece en las investigaciones históricas es de 17 víctimas.
Una familia que llegó a Alejandría
Raya y Sakina eran hermanas originarias del Alto Egipto. Durante una época marcada por dificultades económicas, ambas se trasladaron con sus respectivos esposos a Alejandría en busca de una vida mejor.
La Primera Guerra Mundial había provocado importantes problemas económicos en Egipto. Según investigaciones históricas posteriores, los esposos de las hermanas habían perdido sus empleos relacionados con la industria algodonera. La familia comenzó entonces a buscar otras fuentes de ingresos.
Las hermanas y sus maridos terminaron involucrándose en negocios clandestinos relacionados con la prostitución. En aquella época, esa actividad estaba prohibida y el entorno social de los barrios populares de Alejandría era particularmente complejo.
Con el tiempo, según las investigaciones, el grupo pasó de las actividades clandestinas al crimen organizado.
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Raya y Sakina establecían contacto con mujeres que podían llevar consigo dinero o joyas. Las víctimas eran atraídas hacia las viviendas de las hermanas. Una vez dentro, se producía el ataque.
Las investigaciones sostuvieron que los maridos de las hermanas, Hasaballah y Abdel A’al, participaban directamente en los asesinatos. Las víctimas eran estranguladas y posteriormente enterradas debajo de los pisos de las casas. Sus joyas eran robadas y posteriormente vendidas.
El oro tenía una importancia particular. Muchas mujeres egipcias de la época utilizaban joyas como una forma de conservar sus ahorros, lo que las convertía en objetivos atractivos para los delincuentes.
Durante meses, las desapariciones no pudieron ser conectadas inmediatamente entre sí. Pero el número de mujeres desaparecidas comenzó a llamar la atención.
El descubrimiento que cambió todo
El 15 de noviembre de 1920, un hombre que vivía en al-Labban realizó un descubrimiento que puso en marcha la investigación definitiva. Mientras se realizaban trabajos relacionados con un sistema de desagüe, aparecieron restos humanos enterrados debajo de una vivienda.
La policía comenzó entonces a registrar otras casas vinculadas con el grupo.
Lo que encontraron fue estremecedor: aparecieron más cuerpos ocultos debajo de los pisos. La investigación permitió reconstruir una serie de asesinatos y relacionarlos con Raya, Sakina y sus colaboradores.
El hallazgo produjo una enorme conmoción. El caso se convirtió rápidamente en una sensación nacional y los periódicos comenzaron a publicar numerosos artículos sobre los asesinatos.
De acuerdo con Oxford Academic, el descubrimiento de los 17 cuerpos provocó lo que puede considerarse una de las primeras grandes sensaciones mediáticas de la historia moderna de Egipto.
¿Raya y Sakina fueron las únicas responsables?
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes del caso.
Durante décadas, la cultura popular presentó a Raya y Sakina como las principales responsables de los asesinatos. Sin embargo, investigaciones históricas posteriores han señalado que no actuaron solas.
El grupo estaba compuesto por seis personas. Los esposos de las hermanas y otros hombres también tuvieron participación en los crímenes. Sin embargo, los periódicos de la época concentraron buena parte de su atención en las dos mujeres.
La historiadora Elena Chiti y otros investigadores han estudiado la manera en que la prensa egipcia presentó el caso. La cobertura periodística se concentró especialmente en el comportamiento de las mujeres y en cuestiones relacionadas con la prostitución, la moralidad y la sexualidad.
Por eso, algunos historiadores consideran que el nombre “Raya y Sakina” terminó simplificando una historia que, en realidad, correspondía a una organización criminal más amplia.
El juicio
La investigación terminó con la detención de los integrantes de la banda. El proceso judicial despertó enorme interés público.
Raya y Sakina fueron declaradas culpables junto con sus cómplices. Las dos hermanas recibieron la pena de muerte y fueron ejecutadas en diciembre de 1921. Se convirtieron en las primeras mujeres ejecutadas bajo el sistema judicial moderno egipcio, un hecho que contribuyó todavía más a convertirlas en figuras legendarias de la historia criminal del país.
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Más que un caso policial
La historia de Raya y Sakina no solamente es importante por la cantidad de víctimas. También permite observar cómo funcionaban la prensa, la justicia y la sociedad egipcia de comienzos del siglo XX.
El caso se convirtió en una especie de espejo de los conflictos de aquella época: pobreza, desigualdad, prostitución clandestina, delincuencia, relaciones de género y cambios sociales.
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Sin embargo, las representaciones modernas también han contribuido a mezclar realidad y ficción. Con el paso del tiempo, las dos hermanas dejaron de ser simplemente protagonistas de un expediente criminal y se transformaron en personajes de la cultura popular.
La historia real es mucho más compleja.
Raya y Sakina formaron parte de un grupo criminal responsable de una serie de asesinatos motivados principalmente por el robo. Las autoridades encontraron 17 cuerpos y el caso produjo una conmoción nacional sin precedentes. Pero la investigación histórica demuestra que no se trató simplemente de “dos mujeres asesinas”: detrás de ellas existía una red de seis personas y un contexto social marcado por la pobreza, la clandestinidad y las profundas transformaciones que atravesaba Egipto.
Más de cien años después, sus nombres siguen provocando fascinación y horror. Raya y Sakina se convirtieron en las asesinas más famosas de Alejandría y en uno de los casos criminales más recordados de la historia de Egipto.
2 thoughts on “Raya y Sakina, las asesinas de Alejandría”
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- Skylar Jäger
- posted on October 6, 2026
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- esprunki
- posted on October 5, 2026
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