Holanda suele asociarse con canales tranquilos, ciudades históricas y una sociedad ordenada. Sin embargo, detrás de esa imagen existieron algunos de los casos criminales más inquietantes de Europa. Entre ellos sobresale la historia de Hans van Zon, un hombre que durante la década de 1960 pasó de ser considerado un joven inteligente y encantador a convertirse en uno de los asesinos seriales más notorios de la historia criminal neerlandesa.
Johannes Marinus van Zon nació en Utrecht durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes lo conocieron lo describieron como un hombre de buena presencia, inteligente y capaz de conquistar fácilmente a otras personas. Esa apariencia, aparentemente normal, contrastaba con el comportamiento violento que terminaría revelándose años después.
Van Zon tenía dificultades económicas y mantenía relaciones con varias mujeres. En aquella época también obtenía dinero mediante la fotografía. Su vida comenzó a entrar progresivamente en el mundo de la delincuencia.
El primer asesinato
El 29 de abril de 1967, Coby van der Voort, una mujer de 37 años que había mantenido una relación con Van Zon, fue asesinada en Utrecht.
Según la investigación, Van Zon la golpeó mortalmente con una barra de plomo. Después intentó hacer creer a la policía que se había producido un robo y se llevó objetos de valor de la víctima.
El asesinato marcó el comienzo de una cadena de crímenes que convertiría su nombre en sinónimo de terror en Utrecht.
Van Zon terminó contando el crimen a Arnoldus “Ouwe Nol” Rietbergen, un conocido delincuente de la ciudad. En lugar de denunciarlo, Rietbergen utilizó la información para involucrarlo en nuevas actividades criminales.
Dos asesinatos más
El 31 de mayo de 1967 fue asesinado Jan Donse, un comerciante de 80 años conocido en Utrecht. El crimen estuvo relacionado con un robo.
Poco después, el 12 de agosto, Van Zon volvió a matar. La víctima fue Reijer de Bruijn, un repartidor de leche.
En ambos casos existía un elemento común: el dinero y los objetos de valor.
La policía comenzó a relacionar los crímenes y Van Zon terminó convirtiéndose en el principal sospechoso.
También existió una cuarta víctima que sobrevivió. Dora Woortmeijer fue atacada y golpeada, pero consiguió sobrevivir y posteriormente ayudó a identificar al agresor.
La investigación
La policía fue reconstruyendo lentamente la cadena de acontecimientos. Las declaraciones de personas vinculadas al ambiente criminal de Utrecht fueron importantes para establecer la relación entre Van Zon y los asesinatos.
Finalmente, Van Zon fue detenido en diciembre de 1970.
El proceso judicial despertó enorme interés en los Países Bajos. La prensa siguió de cerca el caso y Van Zon fue presentado como uno de los criminales más peligrosos del país. El juicio llegó a ser descrito como uno de los grandes procesos criminales de aquella época.
Fue condenado a cadena perpetua por los asesinatos que se pudieron demostrar.
Pero el expediente tenía una característica inquietante: existían sospechas de que Van Zon podía haber cometido otros homicidios.
¿Más víctimas?
Antes de los asesinatos de 1967, Van Zon había sido relacionado con otros casos. Entre ellos figuraban las muertes de Elly Segov, en 1964, y Claude Berkeley, un director de cine británico, en 1965.
Sin embargo, esas sospechas nunca fueron demostradas judicialmente. Esta distinción es fundamental: que un criminal sea considerado sospechoso de un homicidio no significa que pueda afirmarse que fue responsable.
Algunas investigaciones posteriores y publicaciones sobre Van Zon han elevado todavía más el número de posibles víctimas, pero las cifras no coinciden y muchas de esas atribuciones permanecen sin confirmación judicial.
Los tres asesinatos por los que fue condenado son, por tanto, la parte más sólida de su historial criminal.
Una vida extraordinaria en prisión
Van Zon pasó muchos años encarcelado. Durante su permanencia en prisión mantuvo una relación con Riet van der Brink, una trabajadora social que posteriormente se convirtió en su esposa.
Su situación penitenciaria también generó controversias. Con el tiempo, su condena a cadena perpetua fue transformada en una pena determinada y Van Zon terminó siendo liberado en 1986, después de aproximadamente dos décadas de prisión.
La liberación sorprendió a muchas personas.
Para entonces, Van Zon ya se había convertido en una figura conocida de la crónica policial neerlandesa.
Después de la cárcel
La libertad no significó el final de la controversia.
La prensa continuó interesándose por su vida. Su consumo excesivo de alcohol y otros aspectos de su existencia fueron objeto de atención pública.
Una de las historias más sorprendentes relacionadas con Van Zon fue su vínculo posterior con la periodista y escritora Loes Leeman. Ella lo había conocido siendo adolescente y, años después, volvió a relacionarse con él tras su salida de prisión. Su experiencia terminó convirtiéndose en material para investigaciones y libros sobre el criminal.
Van Zon murió en 1998, después de años de consumo excesivo y prolongado de alcohol.
El legado de un asesino
Hans van Zon permanece como una de las figuras más conocidas de la historia criminal de los Países Bajos. Su caso reúne varios elementos característicos de los grandes expedientes policiales: una personalidad aparentemente normal, relaciones personales complicadas, delitos económicos, asesinatos y sospechas sobre crímenes adicionales que nunca pudieron ser demostrados.
Pero su historia también demuestra la importancia de separar los hechos comprobados de las especulaciones.
Van Zon fue condenado por tres asesinatos. Otras muertes fueron vinculadas a él como sospechas, pero nunca recibieron una confirmación judicial suficiente.
En la memoria criminal neerlandesa, sin embargo, su nombre continúa apareciendo como uno de los grandes asesinos seriales del país.
Un hombre que durante años pudo presentarse como un ciudadano elegante y carismático terminó revelando un lado completamente diferente.
Y quizás esa sea una de las características más inquietantes de su historia: el monstruo que aterrorizó Utrecht no tenía la apariencia de un monstruo.
PrisioneroEnArgentina.com
Octubre 20, 2026
2 thoughts on “El asesino serial que aterrorizó Holanda”
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Holanda suele asociarse con canales tranquilos, ciudades históricas y una sociedad ordenada. Sin embargo, detrás de esa imagen existieron algunos de los casos criminales más inquietantes de Europa. Entre ellos sobresale la historia de Hans van Zon, un hombre que durante la década de 1960 pasó de ser considerado un joven inteligente y encantador a convertirse en uno de los asesinos seriales más notorios de la historia criminal neerlandesa.
Johannes Marinus van Zon nació en Utrecht durante la Segunda Guerra Mundial. Quienes lo conocieron lo describieron como un hombre de buena presencia, inteligente y capaz de conquistar fácilmente a otras personas. Esa apariencia, aparentemente normal, contrastaba con el comportamiento violento que terminaría revelándose años después.
Van Zon tenía dificultades económicas y mantenía relaciones con varias mujeres. En aquella época también obtenía dinero mediante la fotografía. Su vida comenzó a entrar progresivamente en el mundo de la delincuencia.
El primer asesinato
El 29 de abril de 1967, Coby van der Voort, una mujer de 37 años que había mantenido una relación con Van Zon, fue asesinada en Utrecht.
Según la investigación, Van Zon la golpeó mortalmente con una barra de plomo. Después intentó hacer creer a la policía que se había producido un robo y se llevó objetos de valor de la víctima.
El asesinato marcó el comienzo de una cadena de crímenes que convertiría su nombre en sinónimo de terror en Utrecht.
Van Zon terminó contando el crimen a Arnoldus “Ouwe Nol” Rietbergen, un conocido delincuente de la ciudad. En lugar de denunciarlo, Rietbergen utilizó la información para involucrarlo en nuevas actividades criminales.
Dos asesinatos más
El 31 de mayo de 1967 fue asesinado Jan Donse, un comerciante de 80 años conocido en Utrecht. El crimen estuvo relacionado con un robo.
Poco después, el 12 de agosto, Van Zon volvió a matar. La víctima fue Reijer de Bruijn, un repartidor de leche.
En ambos casos existía un elemento común: el dinero y los objetos de valor.
La policía comenzó a relacionar los crímenes y Van Zon terminó convirtiéndose en el principal sospechoso.
También existió una cuarta víctima que sobrevivió. Dora Woortmeijer fue atacada y golpeada, pero consiguió sobrevivir y posteriormente ayudó a identificar al agresor.
La investigación
La policía fue reconstruyendo lentamente la cadena de acontecimientos. Las declaraciones de personas vinculadas al ambiente criminal de Utrecht fueron importantes para establecer la relación entre Van Zon y los asesinatos.
Finalmente, Van Zon fue detenido en diciembre de 1970.
El proceso judicial despertó enorme interés en los Países Bajos. La prensa siguió de cerca el caso y Van Zon fue presentado como uno de los criminales más peligrosos del país. El juicio llegó a ser descrito como uno de los grandes procesos criminales de aquella época.
Fue condenado a cadena perpetua por los asesinatos que se pudieron demostrar.
Pero el expediente tenía una característica inquietante: existían sospechas de que Van Zon podía haber cometido otros homicidios.
¿Más víctimas?
Antes de los asesinatos de 1967, Van Zon había sido relacionado con otros casos.
Entre ellos figuraban las muertes de Elly Segov, en 1964, y Claude Berkeley, un director de cine británico, en 1965.
Sin embargo, esas sospechas nunca fueron demostradas judicialmente. Esta distinción es fundamental: que un criminal sea considerado sospechoso de un homicidio no significa que pueda afirmarse que fue responsable.
Algunas investigaciones posteriores y publicaciones sobre Van Zon han elevado todavía más el número de posibles víctimas, pero las cifras no coinciden y muchas de esas atribuciones permanecen sin confirmación judicial.
Los tres asesinatos por los que fue condenado son, por tanto, la parte más sólida de su historial criminal.
Una vida extraordinaria en prisión
Van Zon pasó muchos años encarcelado. Durante su permanencia en prisión mantuvo una relación con Riet van der Brink, una trabajadora social que posteriormente se convirtió en su esposa.
Su situación penitenciaria también generó controversias. Con el tiempo, su condena a cadena perpetua fue transformada en una pena determinada y Van Zon terminó siendo liberado en 1986, después de aproximadamente dos décadas de prisión.
La liberación sorprendió a muchas personas.
Para entonces, Van Zon ya se había convertido en una figura conocida de la crónica policial neerlandesa.
Después de la cárcel
La libertad no significó el final de la controversia.
La prensa continuó interesándose por su vida. Su consumo excesivo de alcohol y otros aspectos de su existencia fueron objeto de atención pública.
Una de las historias más sorprendentes relacionadas con Van Zon fue su vínculo posterior con la periodista y escritora Loes Leeman. Ella lo había conocido siendo adolescente y, años después, volvió a relacionarse con él tras su salida de prisión. Su experiencia terminó convirtiéndose en material para investigaciones y libros sobre el criminal.
Van Zon murió en 1998, después de años de consumo excesivo y prolongado de alcohol.
El legado de un asesino
Hans van Zon permanece como una de las figuras más conocidas de la historia criminal de los Países Bajos. Su caso reúne varios elementos característicos de los grandes expedientes policiales: una personalidad aparentemente normal, relaciones personales complicadas, delitos económicos, asesinatos y sospechas sobre crímenes adicionales que nunca pudieron ser demostrados.
Pero su historia también demuestra la importancia de separar los hechos comprobados de las especulaciones.
Van Zon fue condenado por tres asesinatos. Otras muertes fueron vinculadas a él como sospechas, pero nunca recibieron una confirmación judicial suficiente.
En la memoria criminal neerlandesa, sin embargo, su nombre continúa apareciendo como uno de los grandes asesinos seriales del país.
Un hombre que durante años pudo presentarse como un ciudadano elegante y carismático terminó revelando un lado completamente diferente.
Y quizás esa sea una de las características más inquietantes de su historia: el monstruo que aterrorizó Utrecht no tenía la apariencia de un monstruo.
2 thoughts on “El asesino serial que aterrorizó Holanda”
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- John A. Small
- posted on October 22, 2026
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- Alaya Pope
- posted on October 20, 2026
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