El Wall Street Journal acaba de publicar un informe impactante que revela detalles alarmantes sobre la salud, la dieta y las decisiones médicas de Donald Trump. Los hallazgos confirman lo que muchos sospechaban: el estilo de vida de Trump plantea serias preocupaciones sobre su bienestar.
Según el informe, Trump toma mucha más aspirina de la que recomiendan los médicos, alegando que desea una “sangre fluida y equilibrada” para su corazón. Su médico confirmó que toma 325 mg al día, mientras que una aspirina típica de dosis baja es de tan solo 81 mg. Esta alta dosis ya le ha provocado hematomas visibles.
Trump también ha ignorado los consejos médicos de otras maneras. Dejó de usar medias de compresión para controlar la hinchazón de tobillo y minimiza repetidamente los signos de fatiga, alegando que las cámaras simplemente lo captan “parpadeando” en lugar de reconocer que se queda dormido durante las reuniones. Incluso las pruebas rutinarias, como una resonancia magnética, se convirtieron en una fuente de escrutinio público que Trump prefería evitar.
Dejando a un lado los problemas de salud, su dieta es otra preocupación. El presidente del Comité Nacional Republicano, Joe Gruters, describió haber visto a Trump consumir un cuarto de libra de McDonald’s, una Big Mac, un filete de pescado y papas fritas en una sola comida. Esto suma casi 1740 calorías, 2410 mg de sodio y 89 gramos de grasa, casi la ingesta diaria de un adulto promedio. Combinada con sus otros hábitos, esta dieta es extremadamente perjudicial para la salud.
El Wall Street Journal también señala que los signos físicos del envejecimiento de Trump son cada vez más evidentes. Por ejemplo, su piel es tan delicada que un choque de manos accidental de Pam Bondi le provocó una hemorragia durante el Comité Nacional Republicano.
En general, el informe presenta un panorama claro: las decisiones de salud de Trump son arriesgadas y podrían afectar su capacidad para manejar las presiones de la presidencia. Con su edad, dieta y decisiones médicas bajo escrutinio, es un duro recordatorio de la importancia de priorizar la salud, especialmente en el cargo más importante del país.
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El Wall Street Journal acaba de publicar un informe impactante que revela detalles alarmantes sobre la salud, la dieta y las decisiones médicas de Donald Trump. Los hallazgos confirman lo que muchos sospechaban: el estilo de vida de Trump plantea serias preocupaciones sobre su bienestar.
Según el informe, Trump toma mucha más aspirina de la que recomiendan los médicos, alegando que desea una “sangre fluida y equilibrada” para su corazón. Su médico confirmó que toma 325 mg al día, mientras que una aspirina típica de dosis baja es de tan solo 81 mg. Esta alta dosis ya le ha provocado hematomas visibles.
Dejando a un lado los problemas de salud, su dieta es otra preocupación. El presidente del Comité Nacional Republicano, Joe Gruters, describió haber visto a Trump consumir un cuarto de libra de McDonald’s, una Big Mac, un filete de pescado y papas fritas en una sola comida. Esto suma casi 1740 calorías, 2410 mg de sodio y 89 gramos de grasa, casi la ingesta diaria de un adulto promedio. Combinada con sus otros hábitos, esta dieta es extremadamente perjudicial para la salud.
El Wall Street Journal también señala que los signos físicos del envejecimiento de Trump son cada vez más evidentes. Por ejemplo, su piel es tan delicada que un choque de manos accidental de Pam Bondi le provocó una hemorragia durante el Comité Nacional Republicano.
En general, el informe presenta un panorama claro: las decisiones de salud de Trump son arriesgadas y podrían afectar su capacidad para manejar las presiones de la presidencia. Con su edad, dieta y decisiones médicas bajo escrutinio, es un duro recordatorio de la importancia de priorizar la salud, especialmente en el cargo más importante del país.
PrisioneroEnArgentina.com
Enero 4, 2026