“Reflexión sobre nuestra misión de paz, la fidelidad a la Palabra, la guarda de la memoria y la historia.”
Estimado Presidente del Episcopado
Arzobispo de Mendoza
Monseñor Marcelo Colombo s/d
Me dirijo a usted con el respeto que su investidura merece y con el deseo profundo de que nuestra República siga siendo un refugio de verdad en tiempos de polarización; Como siervos servidores del Señor, nuestra responsabilidad es que el púlpito sea siempre un eco de la eternidad y no un megáfono de las tensiones temporales.
Me permito compartirle una inquietud fraterna.
He advertido cómo el uso de celebraciones históricas con fines políticos y mensajes basados en una memoria que enfatiza agravios pasados, están ganando terreno; Cuando resaltamos una “memoria enfermiza” apoyada en interpretaciones humanas o apócrifas, nos alejamos del mandato de velar por la paz del Pueblo Argentino.
Las Santas Escrituras nos advierte sobre el peligro de usar la historia y la religión para alimentar la contienda:
Desde el Antiguo Testamento: Se nos recuerda que la verdadera religión no es la que busca la victoria política, sino la que busca la justicia y la paz.
El Profeta Isaías nos dice: “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17); Si nuestro mensaje no produce reposo y seguridad en la comunidad, sino agitación y división, debemos revisar si estamos sembrando Justicia Divina o ideología humana.
Desde el Nuevo Testamento: El amado Apóstol San Pablo es tajante al advertirnos que no debemos enredarnos en genealogías e historias que solo traen disputas: “Ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Timoteo 1:4); Nuestra meta debe ser el amor nacido de corazón limpio y de fe no fingida.
Resaltar historias que dividen bajo una apariencia de piedad, contradice el principio escrito en las Santas Escrituras en 2 Corintios 5:18, que nos dice, “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el Ministerio de la reconciliación“
Un líder que usa el pasado para levantar muros en el presente está descuidando su “Ministerio de Reconciliador”.
Le ruego, en el amor de Cristo, que volvamos a la centralidad del perdón y al amor al prójimo, que es el cumplimiento de la ley.
Que nuestra memoria no sea un archivo de rencores, sino la Anamnesis de la Gracia: recordar lo que Dios hizo por nosotros para poder abrazar al hermano, sin importar su bando o su historia.
¡Nunca más olvidarnos la Palabra de Nuestro Salvador!
Una Nación no puede sanar si su memoria es selectiva; la juventud debe ser alentada a investigar la historia en toda su complejidad integral, reconociendo que la violencia y el dolor afectaron a “todos los sectores de la sociedad.”; Y a que se esfuercen para que la desolación abandone definitivamente la vida del Pueblo Argentino, con el objetivo de construir un futuro sin rencores.
La verdad no debe ser un arma para el rencor, sino el cimiento sobre el cual se edifica la justicia real.
Es vital advertir sobre cómo los relatos históricos pueden ser utilizados para alimentar tensiones temporales o intereses políticos; Cuando el pasado se usa para levantar muros en el presente, se traiciona la misión de paz.
La historia debe servir para aprender de los errores y garantizar que no se repitan, no para perpetuar una “administración de la venganza”
“Como bien señala el pensamiento bíblico, que ya lo he mencionado, el efecto de la justicia debe ser el reposo y la seguridad (Isaías 32:17); Si una interpretación de la historia
solo produce agitación y división, es necesario revisar si se está sembrando justicia o ideología.”
La verdadera justicia debe ser imparcial y estar sujeta a la ley, no al aplauso de turno.
“La memoria no debe ser un archivo de agravios, sino un recordatorio de la fragilidad humana y la necesidad del perdón; Reconciliarse no significa olvidar, sino recordar con una mirada que permita abrazar al prójimo”, superando los bandos que alguna vez dividieron al país; Salmos 103: 13-14 ; 2 Corintios 5: 16-18 ; Efesios 4: 31-32.
“Nuestro compromiso como los líderes —religiosos, sociales y políticos— debe ser el de actuar como puentes”.
La juventud merece recibir un país donde la palabra “Nunca Más” incluya también el nunca más al odio fratricida, al desprecio por la Constitución y a la descalificación del otro.
La meta debe ser siempre el amor nacido de un corazón limpio.
“Solo a través de una memoria que busque la paz y la unidad del Pueblo logrará que la Argentina sane sus heridas y ofrezca a los jóvenes un futuro de esperanza, lejos de la entropía del rencor”.
“Quedo a su disposición para orar por la unidad y la paz de nuestro amado Pueblo Argentino”.
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Pastor Misionero IEBA
“Reflexión sobre nuestra misión de paz, la fidelidad a la Palabra, la guarda de la memoria y la historia.”
Estimado Presidente del Episcopado
Arzobispo de Mendoza
Monseñor Marcelo Colombo s/d
Me dirijo a usted con el respeto que su investidura merece y con el deseo profundo de que nuestra República siga siendo un refugio de verdad en tiempos de polarización; Como siervos servidores del Señor, nuestra responsabilidad es que el púlpito sea siempre un eco de la eternidad y no un megáfono de las tensiones temporales.
Me permito compartirle una inquietud fraterna.
He advertido cómo el uso de celebraciones históricas con fines políticos y mensajes basados en una memoria que enfatiza agravios pasados, están ganando terreno; Cuando resaltamos una “memoria enfermiza” apoyada en interpretaciones humanas o apócrifas, nos alejamos del mandato de velar por la paz del Pueblo Argentino.
Las Santas Escrituras nos advierte sobre el peligro de usar la historia y la religión para alimentar la contienda:
Desde el Antiguo Testamento: Se nos recuerda que la verdadera religión no es la que busca la victoria política, sino la que busca la justicia y la paz.
El Profeta Isaías nos dice: “Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre” (Isaías 32:17); Si nuestro mensaje no produce reposo y seguridad en la comunidad, sino agitación y división, debemos revisar si estamos sembrando Justicia Divina o ideología humana.
Desde el Nuevo Testamento: El amado Apóstol San Pablo es tajante al advertirnos que no debemos enredarnos en genealogías e historias que solo traen disputas: “Ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora” (1 Timoteo 1:4); Nuestra meta debe ser el amor nacido de corazón limpio y de fe no fingida.
Resaltar historias que dividen bajo una apariencia de piedad, contradice el principio escrito en las Santas Escrituras en 2 Corintios 5:18, que nos dice, “Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el Ministerio de la reconciliación“
Un líder que usa el pasado para levantar muros en el presente está descuidando su “Ministerio de Reconciliador”.
Le ruego, en el amor de Cristo, que volvamos a la centralidad del perdón y al amor al prójimo, que es el cumplimiento de la ley.
Que nuestra memoria no sea un archivo de rencores, sino la Anamnesis de la Gracia: recordar lo que Dios hizo por nosotros para poder abrazar al hermano, sin importar su bando o su historia.
¡Nunca más olvidarnos la Palabra de Nuestro Salvador!
Una Nación no puede sanar si su memoria es selectiva; la juventud debe ser alentada a investigar la historia en toda su complejidad integral, reconociendo que la violencia y el dolor afectaron a “todos los sectores de la sociedad.”; Y a que se esfuercen para que la desolación abandone definitivamente la vida del Pueblo Argentino, con el objetivo de construir un futuro sin rencores.
La verdad no debe ser un arma para el rencor, sino el cimiento sobre el cual se edifica la justicia real.
La historia debe servir para aprender de los errores y garantizar que no se repitan, no para perpetuar una “administración de la venganza”
“Como bien señala el pensamiento bíblico, que ya lo he mencionado, el efecto de la justicia debe ser el reposo y la seguridad (Isaías 32:17); Si una interpretación de la historia
solo produce agitación y división, es necesario revisar si se está sembrando justicia o ideología.”
La verdadera justicia debe ser imparcial y estar sujeta a la ley, no al aplauso de turno.
“La memoria no debe ser un archivo de agravios, sino un recordatorio de la fragilidad humana y la necesidad del perdón; Reconciliarse no significa olvidar, sino recordar con una mirada que permita abrazar al prójimo”, superando los bandos que alguna vez dividieron al país; Salmos 103: 13-14 ; 2 Corintios 5: 16-18 ; Efesios 4: 31-32.
“Nuestro compromiso como los líderes —religiosos, sociales y políticos— debe ser el de actuar como puentes”.
La juventud merece recibir un país donde la palabra “Nunca Más” incluya también el nunca más al odio fratricida, al desprecio por la Constitución y a la descalificación del otro.
La meta debe ser siempre el amor nacido de un corazón limpio.
“Solo a través de una memoria que busque la paz y la unidad del Pueblo logrará que la Argentina sane sus heridas y ofrezca a los jóvenes un futuro de esperanza, lejos de la entropía del rencor”.
“Quedo a su disposición para orar por la unidad y la paz de nuestro amado Pueblo Argentino”.
En la paz del Señor
Gonzalo Sánchez
Siervo de Cristo
Pastor Misionero Te : 011 6240-8770
Campo de Mayo, Argentina.
PrisioneroEnArgentina.com
Marzo 23, 2023