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  Por Paul Battistón.

Hace 19 años cuando Zapatero ya dejaba vislumbrar las políticas pusilánimes que traerían a España y a toda Europa a este presente de idiotez anodina, el rey Juan Carlos en la XVII cumbre Iberoamericana callaba a Hugo Chávez rompiendo todos los protocolos en defensa del derecho de Zapatero de poder concretar su palabra. La distancia entre las izquierdas era abismal y la película de terror que Latinoamérica significaba hacía pensar en un detalle que Europa tendría muy en cuenta para evitar cualquier proximidad a semejante desquicio. La sagacidad con que la idiotez toma estado quizás no dejó ver que los 16 años de impecable gobierno de Merkel fueron también un impecable rumbo hacia una entrega de lo más valioso de Europa, su nombre como marca registrada. Un wokismo de elegancia propia fue cultivado para la comodidad de la conciencia de quienes necesitan constantemente engañarla, los políticos. El cultivo paralelo fue el de la incomodidad de los ciudadanos que acostumbrados a la inercia de la resolución de sus problemas terminan siendo capaces de aceptar desmejoras como una situación normal. El resultado final nada que en Latinoamérica no hayamos aceptado como irracional por el simple hecho de que en algún momento aceptamos la irracionalidad de convencernos de una inviabilidad como naciones estables o en nuestro caso peor aun encontrando en el rincón del planeta indicado por nuestros políticos la causa de nuestras desgracias por ellos mismo creada.

Merkel

Nadie es inocente pero menos inocente es quien refugia su traición bajo un tapizado de supuestas y paulatinas buenas intenciones pontificadas como el rumbo inevitable de la humanidad elaboradas por la usina del emparejamiento hacia la mediocridad de la aceptación sin concesiones, la ONU.

Artífices del desconsuelo de sus gobernados, de la desgracia de sus productores, del sometimiento energético a manos del matón del barrio, los gobernantes europeos han rifado el título de Comunidad Europea al desacierto. El viejo este Europeo quizás por su más corto trayecto en el juego de la memoria y su más reciente incorporación a la “civilización occidental” han mostrado mayor resistencia a esta caída al vacío de la que asombrosamente Francia, Países Bajos, Alemania, Gran Bretaña, España no han escapado.

Podríamos apostar a España como la primera salida de la OTAN (tampoco merecían estar). Después de la corrida de Rajoy resulta increíble la resistencia a una caída del rey de los obtusos, Pedro Sánchez (bañado en corrupción). No hay duda que vino a quedarse a concretar el trabajo final, el de la caída definitiva de España (entonces no tendría nada de obtuso sería un agudo especialista)

Países Bajos lleva la delantera en joderle la vida a sus propios productores anotándose en cuanta estupidez que la ONU  (o sea ellos mismos) prescriba, Francia lleva la delantera en suicidar su cultura, Alemania se debate entre cuidar su mano de obra y calidad o evitar ser señalada con el dedo indicador de su pasado. España es un caso especialísimo, están llevando su historia en reversa, abren la puerta a lo que les costó 700 años cerrarles paso, reavivan sus riesgos de desmembramiento y todo en un caldo de marcha contra el sentido común que pone la vida de los Españoles patas para arriba con un estado presente solo para cagarla. Las mujeres europeas ya no son libres, sus espacios se ven acotados por el terror, sus productores extorsionados y sus productos de calidad amenazados por los modelos orientales.

No pudo ser Napoleón, no pudo ser Hitler, quizás sea Putin el que finalmente someta a toda Europa con su jaque de 4 años que aún no han podido resolver. El mismo matón que financiaron con su propio desabastecimiento energético inculcado por todas las modernas estupideces progresistas (esas que atentan contra el progreso) ¿Alguien se hubiera imaginado una Alemania sin reactores nucleares?

He aquí el dilema, tener energía y seguir financiando a quien ya ha comenzado la invasión que en algún momento los alcanzara o quedarse sin energía atentando contra la producción que pueda defenderlos de ese potencial invasor

Otro dilema, seguir fingiendo que Turquía es parte de Europa o darle el verdadero cuidado a un ingreso preexistente que está en manos de un demagogo de cercanías ambiguas

Mientras la invasión prospera y progresa desde España y Francia sin control (ese es exactamente el método) quienes especulan con aplicar control son los que el aparato propagandístico financiado por subsidiarias de la ONU etiquetan como ultraderecha. El trabajo está hecho, Europa no dispone del mismo tiempo que Latinoamérica para reaccionar y hasta su eficiencia puede haber sido la mejor arma usurpada para lograr este exponencial derrumbe. Al revés, en Latinoamérica la ineficiencia de sus instituciones jugaron provechosamente en el fracaso de los intentos progresistas más allá de que sus objetivos sean en sí mismos el fracaso destructivo

La condena a la derrota parece haber sido elegida por Europa al desentenderse de la situación que puede afectar el futuro energético del planeta y a la que Trump se ha anticipado con Venezuela y continúa con Ormuz.

Europa ha perdido el control de los flujos a excepción de el de las partículas inútilmente aceleradas para ver en una milésima de segundos en forma física lo que las IA pueden adelantar y sobrepasar.

¿Merece Europa tener un control sobre territorios  americanos siendo incapaces de llevar adelante una estrategia para conservar su propia integridad y resguardo de la cultura occidental?

Un tablero con una sucesión de jaques interminables es el resultado de la blandura que un continente ha cultivado frente a peligros latentes que siempre estuvieron a la vista

Ing. Paul Battistón

 


PrisioneroEnArgentina.com

Abril 1, 2026


 

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