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  Por Avery Capitano.

George Washington fue una de las figuras más importantes de la historia estadounidense. Nacido el 22 de febrero de 1732 en el condado de Westmoreland, Virginia, creció en una sociedad colonial marcada por la agricultura, la propiedad de la tierra y la lealtad a la Corona británica. Aunque no recibió una educación formal extensa, Washington desarrolló sólidas habilidades en matemáticas, agrimensura y liderazgo que posteriormente forjarían su destino.

De joven, Washington trabajó como agrimensor en la frontera de Virginia. Esta experiencia le brindó un conocimiento profundo del territorio y de los desafíos que enfrentaban los colonos. Su carrera militar comenzó durante la Guerra Franco-India (1754-1763), parte del conflicto global conocido como la Guerra de los Siete Años. Sirviendo como oficial en la milicia de Virginia, Washington adquirió una valiosa, aunque a veces difícil, experiencia de mando. Estas primeras lecciones lo prepararon para un papel mucho más importante en el futuro.

En 1775, cuando las tensiones entre las colonias americanas y Gran Bretaña estallaron en un conflicto abierto, el Segundo Congreso Continental nombró a Washington Comandante en Jefe del Ejército Continental. Durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, enfrentó enormes desafíos. Su ejército a menudo estaba mal abastecido, mal entrenado y era superado en número por las fuerzas británicas. Sin embargo, la perseverancia, la paciencia estratégica y la capacidad de Washington para inspirar a sus tropas resultaron decisivas.

Momentos clave como el cruce del río Delaware en 1776 y el invierno en Valley Forge demostraron su resiliencia y liderazgo. A pesar de las duras condiciones, Washington mantuvo unido al ejército. Con la crucial ayuda de Francia, las fuerzas estadounidenses finalmente derrotaron a los británicos en la Batalla de Yorktown en 1781, asegurando así la independencia de la nueva nación.

Después de la guerra, Washington podría haber buscado el poder, pero en lugar de ello renunció a su comisión militar en 1783. Esta renuncia voluntaria a la autoridad fortaleció los ideales democráticos y sentó un poderoso ejemplo. En 1787, presidió la Convención Constitucional en Filadelfia, donde los delegados redactaron la Constitución de los Estados Unidos. Su presencia dio credibilidad y unidad a los procedimientos.

En 1789, Washington fue elegido por unanimidad como el primer presidente de los Estados Unidos. Durante sus dos mandatos (1789-1797), estableció numerosas tradiciones y precedentes que aún hoy definen la presidencia. Formó el primer gabinete, apoyó la creación de un banco nacional y se esforzó por mantener la neutralidad en conflictos extranjeros, en particular entre Gran Bretaña y la Francia revolucionaria.

Una de las decisiones más importantes de Washington fue no presentarse a un tercer mandato. Al dimitir pacíficamente, reforzó el principio del poder ejecutivo limitado. Esta tradición perduró hasta el siglo XX y posteriormente se convirtió en ley mediante la Enmienda 22.

Washington se retiró a su plantación en Mount Vernon, donde murió el 14 de diciembre de 1799. A menudo se le llama el “Padre de la Patria” por su papel central en la fundación de los Estados Unidos. Mediante su liderazgo en tiempos de guerra y de paz, Washington contribuyó a establecer una república estable basada en el gobierno constitucional y el control civil del ejército. Su legado sigue siendo fundamental para la identidad estadounidense y los principios democráticos.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Febrero 22, 2026


 

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