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 Escribe CLAUDIA MUSCAT.

 

Apología

 

El viernes 9 de este mes, en su programa de TV de A24, el periodista Eduardo Feinmann moderó un debate entre la presidenta del Celtyv, la doctora Victoria Villarruel, y el diputado por el Frente de Izquierda Gabriel Solano. Cuando Feinmann le preguntó a este último si consideraba un acto terrorista poner una bomba en un colegio, él respondió: “Depende de quién la ponga”. Las víctimas del terrorismo subversivo no podemos menos que repudiar este y otros conceptos expresados por el legislador. Tampoco podemos permitirle que diga que a nosotros nos bancan los genocidas o que no calificamos como víctimas porque no fue el Estado quien mató salvajemente a nuestros seres queridos. A las víctimas de la izquierda violenta del 70 no nos banca nadie económicamente, y emocionalmente nos bancan la tragedia vivida en nuestras familias y la sangre derramada de nuestros inocentes. El calificativo más leve que se me ocurre es necio, y me quedo cortísima. Hipócrita, apologista de la violencia, irrespetuoso. Con admirable templanza, Villarruel nos representó de manera brillante desde nuestro lugar de víctimas que, a diferencia de gente como Solano, recordamos y repudiamos la historia de la década del 70 enterita, con terrorismo de Estado y terrorismo subversivo incluidos. Quiero ver si reaccionan y cómo reaccionan los comunicadores y los referentes de derechos humanos ante las barbaridades que dijo públicamente este diputado.

Claudia Muscat

DNI 12.622.699


 

Justicia Para Todos

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Terrorismo de aquí y de allá… tan diferentemente parecidos…

 

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Escribe Claudia Muscat.

 

Es un espanto lo que pasó en Manchester. Sin duda, todos repudiamos actos terroristas como éste, que se cobran vidas inocentes. Lo curioso es que en la Argentina hubo muchos de estos atentados en la década del 70, y parecería que a muy pocos -en los medios y en el ámbito político- se les mueve un pelo. ¿Qué pasó? ¿Se olvidaron de esa parte de nuestra historia? Los familiares de civiles inocentes muertos por la subversión, en cambio, lo tenemos muy presente. Y hoy, más de 40 años después, seguimos esperando justicia.

La historia de mi padre, Antonio Muscat, es una de tantas ocurridas en esos años. El 7 de febrero de 1975, en plena democracia, Montoneros acabó con su vida en un atentado que respondió a un plan logístico cuidadosamente organizado durante meses y que involucró la participación de unas 15 personas, la mayoría de ellas armadas, y cinco o seis vehículos. Iba a su trabajo, las oficinas de Bunge y Born en Capital Federal, acompañado por mi hermana, que lo vio caer indefenso ante ese ataque. ¿Cómo es posible que los autores intelectuales -y en algunos casos materiales- de estos crímenes de lesa humanidad no hayan sido condenados, que hoy aparezcan en los medios y que tengamos que escucharlos dar cátedra de derechos humanos, asegurar que no están arrepentidos y explicar que eran jóvenes soñadores que luchaban por un mundo mejor?

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PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 27, 2017


 

Prisionero En Argentina

Email@PrisioneroEnArgentina.com