DOS A CERO

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 Por CLAUDIO KUSSMAN.

 

NUESTROS EXTERMINADORES

Este fin de semana aparte del resultado de los partidos de futbol con los que todo adulto mayor prisionero ilegal o PP, que se precie de tal, embotó (1) sus sentidos, hubo otros importantísimos triunfos, en este caso de nuestros exterminadores. Gracias a una persistente acción y movilización en las calles, en el poder judicial, en los despachos políticos, en los medios de comunicación, pidiendo o presionando, diciendo “su” verdad o mintiendo, una vez más como en estas décadas pasadas, se impusieron por goleada.

 

Así un octogenario casi nonagenario enfermo terminal (MIGUEL ETCHECOLATZ), volvió a la cárcel a morir, otro (FRANCISCO GÓMEZ) con la intervención del gobierno falaz “que respeta la independencia de la justicia” estaría a punto de perder el otorgamiento de ese beneficio. Un tercero (JORGE LUIS MAGNACCO) en CABA, un cuarto (ENRIQUE ALFREDO MAFFEI) en Córdoba y un quinto (GABINO MANADER), en el Chaco fueron rigurosamente escrachados. También   llevaron  a cabo un acto conmemorativo frente a la unidad militar de Campo de Mayo. Porque su consigna es: “A DONDE VAYAN LOS IREMOS A BUSCAR”.

LUCHAR SIRVE

Mientras, nosotros seguimos en la nada para nada, a más y mejor. Sin ser sacerdotes únicamente rezamos, sin ser escritores ALGUNOS  dando la cara escribimos, o sin ser políticos quejumbrosamente  hablamos al vacío, ya que nadie escucha. Ver a los exterminadores nuestros, que no son muchos, festejar y destacar que “LUCHAR SIRVE”, resume lo que expongo y lo que ellos con su accionar permanente en LAS CALLES  y también dando la cara, demuestran día a día.  En las antípodas sobrevivimos nosotros, un par de miles de prisioneros y nuestros familiares con gran mayoría de ellos en anónimo silencio, o en el mejor de los casos expresándose a través de Facebook en círculos amigables, cuando no,   identificándose con seudónimos.  Contados altos jefes militares de otras épocas, a lo sumo expresan muy de vez en cuando, candorosas y evasivas opiniones y propuestas, en procura de una utópica paz “por el bien del país”. Esa paz, que jamás otorgarán nuestros exterminadores, porque son ganadores y para ellos la guerra continúa. Altos jefes de otras fuerzas directamente no existen.   Ver que muchos depositan sus esperanzas de libertad en el PAPA FRANCISCO, en CARRIÓ (a) “Lilita” e inclusive en MAURICIO MACRI a quien se le entrega a cambio de nada el voto incondicional, me hace creer que irremediablemente se ha perdido la cordura.

EL FRAUDE

La otra gran posibilidad es que como uniformados hombres de armas, hemos sido un fraude al formar parte de instituciones que eran y son un fraude. Está visto que el “Dios, Patria o Muerte” lo era, el “¡o juremos con gloria morir!” lo era y el “Honor”, bien gracias.  Sé que esta cruda descripción de la realidad no gusta y en muchos casos se prefiere censurarla, pero ello no oculta lo que realmente nos está ocurriendo. Debemos cambiar el comportamiento de “corderos que los llevan al matadero”.  Juntarnos y por lo menos por un mínimo de dignidad gritar ¡BASTA!, pero de eso sí que no se habla. Por otra parte, seguimos insistiendo a través de nuestros numerosos abogados defensores con kilométricos escritos que no son tenidos en cuenta ni por los jueces ni por los fiscales, ni por autoridad alguna.  Ellos solo escuchan e ilegalmente  favorecen a quienes los presionan y exigen a través del “escrache”, no a quienes consienten y aceptan indiferentes  la iniquidad en silencio. No comprendo como al mismo tiempo que en voz baja se habla de heroísmo y valentía del pasado, en el presente sea tan evidente el imperio de la cobardía.

 

Claudio Kussman

Interno L.U.P 345.349

Servicio Penitenciario Federal

Marzo 19, 2018

 

1) Quitar percepción o actividad a los sentidos, la voluntad u otra facultad.

 

“La cobardía tiene sobre el valor una gran ventaja:

la de encontrar siempre una excusa”.

Albert Guinon (1863-1923)

PONIENDO EL DEDO EN LA LLAGA

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Escribe CLAUDIO KUSSMAN.

 

 

LA TRAICIÓN Y EL HONOR

Leer una nota como “La Traición y el Honor” cuyo valiente y respetable autor Juan Manuel Otero, verazmente PONE EL DEDO EN LA LLAGA, hace que por millonésima vez me pregunte: ¿Qué nos pasó? ¿Como es posible que, en Argentina, el bien y el mal funcionen y se consideren al revés como se hace en otras partes del mundo?  Como es posible que un traidor asesino como Hernán César Invernizzi, sin demostrar arrepentimiento alguno,  es   respetado y premiado. ¿Mientras una de sus víctimas como el asesinado coronel RAÚL JUAN DUARTE HARDOY no sea reconocido?  Ni hablar de un héroe como el soldado LUNA y sus camaradas, quienes son  totalmente  ignorados.

Hernán Invernizzi

Eduardo Anguita

Hermindo Luna
La historia así se repite una y otra vez, sin solución de continuidad. Atención, como bien dice OTERO, esto no es patrimonio exclusivo del gobierno de la década ganada, esto es con MAURICIO MACRI, RODRÍGUEZ LARRETA y otros. Gente a la que en mayoría prisioneros adultos mayores y familiares recientemente le reiteraron su voto. Lo propio se hizo con la gobernadora MARIA EUGENIA VIDAL, quien con una ley nos impone 30.000 desaparecidos, haciéndose cómplice de una monumental mentira de 22.000 víctimas inexistentes. ¿Nos querrá decir que los restantes fueron “perseguidos políticos”? ¿Que nunca mataron a nadie, ni secuestraron, no colocaron bombas y solo se dedicaron a ayudas sociales y repartir volantes? En una palabra para ella y otros, todos fueron y  son jóvenes idealistas. ¿Aclaro que no niego la existencia de abusos propios de la guerra los cuales reprocho, pero todo fue eso? ¿Abusos, no hubo actos heroicos, no hubo víctimas inocentes asesinadas por los terroristas?

 

ALGO SALIÓ MUY MAL

Expresando lo que no se quiere expresar y mucho menos escuchar, diré que es más que evidente que algo salió muy mal. Que los terroristas que asolaron el país en los años 60 y 70, ganan de punta a punta la guerra que aún hoy en día cambiando la metodología y sin metralla,  llevan adelante. Se puede ver como por faces van cumpliendo sus objetivos, ante la indiferencia hipócrita o cómplice de gran parte de la  sociedad y una dirigencia anestesiada. Lograron abrir  una grieta gigantesca, dar por cierto un relato, estigmatizar a todas las fuerzas de la nación y que sus integrantes hagan lo propio con quienes estamos imputados a como dé lugar, por los mal llamados delitos de lesa humanidad. Lograron sacar a la superficie lo más negativo de  cada uno de sus integrantes, en actividad o retirados. Los jefes guardan silencio, se esconden o inclusive en algunos casos, falazmente van contra sus subalternos.

En los presos priva el individualismo, el miedo total  y el sálvese quien pueda, al tiempo que en el colmo de lo paradójico en círculos cerrados se repiten términos, como: Dios, patria, honor, valor, heroísmo y otras. Últimamente,  como en algunas profecías bíblicas, hasta lograron cooptar algunos hijos y ponerlos contra sus padres, yendo ahora por los nietos.    Existen mínimas excepciones de los que dando la cara no callan, pero al no haber unanimidad se fracasa.  ¡BASTA!  a las injusticias, la cárcel no merecida y a las muertes provocadas. Al accionar corrupto de no pocos togados que caprichosa e impunemente se pasan las leyes por donde no les pega el sol, sin que nada ni nadie los pueda o quiera detener. Más que comprobado está que no nos escuchan, ni nos quiere escuchar. Frases y promesas  como las de  Carrió son totalmente inconsistentes y falaces, mientras nuestro tiempo de vida se agota rápidamente.
La presencia y la lucha titánica llevada a cabo por unos pocos en donde son mayoría mujeres,  hasta ahora a lo largo de no pocos años no ha dado resultado, porque no son miles. Las autoridades del color político que sea, hipócritamente se hacen los ciegos, sordos y mudos. Así cada uno de nosotros morirá sin pena ni gloria, arrastrando en este calvario a nuestras compañeras de toda la vida.  428 muertes  así lo acreditan. SEÑORES O DESPIERTAN O TODOS MORIREMOS EN INDIGNO CAUTIVERIO.

 

Claudio Kussman

Claudio@PrisioneroEnArgentina.com

PrisioneroEnArgentina.com

Diciembre 13, 2017

 

 

“La humildad y la sumisión sólo conducirán al fortalecimiento

y la preservación de cautiverio.”

Józef Pilsudski (1867-1937)

 

 




PrisioneroEnArgentina.com

Diciembre 15, 2017




 

Punteros, malandras y porongas

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Por Enrique Guillermo Avogadro.

 

 

“Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez”.

Francisco de Quevedo

 

Debo el título de la nota a Jorge Ossona, catedrático en innumerables universidades, que publicó con ese mismo nombre y con el sello de Siglo XXI Editores, un indispensable estudio sobre la ocupación de tierras y los usos políticos de la pobreza en el conurbano bonaerense; le agradezco haberme inspirado y permitido utilizarlo.
 
Es que, en estas horas, han ingresado nuevamente a la pista central del circo argentino varios de los más tristes personajes de esta tragicomedia en que se ha convertido nuestra historia reciente. Me refiero, obviamente, a Amado Boudou, Luis D’Elía, Ariel Lijo, Julio de Vido y Sergio Maldonado y el cadáver de su hermano. Todos ellos, de un modo u otro, merecen entrar en una de las tres categorías inventariadas en el título.
 
El ex Vicepresidente de la Nación, el famoso Guita-rrita, llegó a las tablas semanales por su sorpresiva detención de la madrugada de ayer. Cuando los efectivos de la Prefectura Naval, por orden del Juez Lijo, lo despertaron y condujeron a tribunales, batió un record al transformarse en el primero en ir preso después de ocupar tan alto cargo. Su privación de libertad fue uno de los reclamos más fuertes de la sociedad, que veía en él el emblema de la impunidad, y no soportaba más su sonrisa triunfadora y su impúdica exhibición de lujos después de tantas denuncias que lo involucraban en hechos delictivos de todo tipo, desde la falsificación de los papeles de un auto y la permanente mentira sobre su domicilio, hasta llegar al robo de siete millones de pesos al sufriente pueblo de Formosa y a actuar como testaferro de la familia Kirchner en la apropiación de la máquina de imprimir dinero.
 
Claro que usted sabe, si ha tenido la paciencia de leer estas notas semanales que escribo hace ya trece años, que no lamento en absoluto lo sucedido, pero también sabe qué opino acerca de los indignos inquilinos de Comodoro Py, y la conducta de Lijo no ha hecho más que darme la razón. Tanto este magistrado cuanto su colega, Daniel Rafecas, fueron denunciados el lunes pasado ante el Consejo de la Magistratura por demorar por años los expedientes que involucraban a los grandes malhechores de la asociación ilícita gobernante; esa iniciativa correspondió al Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires y a la agrupación Será Justicia, y se fundó en los resultados de una auditoría ordenada por el mismo Consejo.
 
Pues bien; sin conocer la resolución de Lijo que ordenó la detención de Boudou confieso que me llamó la atención que hubiera sido dictada contra un individuo que siempre estuvo a derecho, es decir, que no intentó evadirse y concurrió a los juzgados cada vez que fue citado y, a mayor abundamiento, se encuentra sometido a varios procesos orales. Lo extemporáneo de la medida hace que ésta huela a podrido y resulte atribuible a la necesidad del Juez de lavar su imagen, comprometida por sus vinculaciones con el suspendido camarista Eduardo Freiler, para intentar zafar del complicado brete en que se encuentra su carrera y, quizás, hasta su propia libertad.
 
De todos modos, sorprende que tanto Gildo Insfrán, Gobernador vitalicio de Formosa, y Ricardo Echegaray (ex jefe de AFIP) no hayan sido siquiera llamados a prestar declaración indagatoria en la causa que tanto complica a Boudou, José María Núñez Carmona y Alejandro Vanderbroele, es decir, la apropiación de Ciccone Calcográfica. Sin los dos primeros, el que pagó por un ¿asesoramiento? para que su Provincia negociara su deuda con el Ministerio de Economía de la Nación y el que otorgó las facilidades para el pago de impuestos que negó a sus anteriores dueños, toda la maniobra hubiera resultado imposible y, sin embargo, continúan ajenos al juicio.
 
Lo que sucedió ayer con Boudou me recordó al General César Milani, huésped del Hospital Penitenciario Central de Ezeiza, ahora procesado por enriquecimiento ilícito; como le dije a él mismo, está mal preso por los delitos que se le atribuyen y que se relacionan con los hechos ocurridos en La Rioja y Tucumán en los 70’s, pero está bien preso por ladrón y, sobre todo, por haber manchado el uniforme de la Patria al haber intentado poner al Ejército al servicio del proyecto clepto-político de Cristina Kirchner.
 
También reingresó a la pista central el payaso Luis D’Elía, el mamarracho que prestó apoyo solidario a Boudou en sus recientes desventuras, muy preocupado por su propia libertad, tan en juego por estos días. El piquetero enriquecido -¡uno más!- se lamentó públicamente por la soledad en que su jefa espiritual dejó a su antes ponderado funcionario; es más, con un fuerte exabrupto, exigió que Cristina encabezara un “comando” que saliera a combatir contra la embestida judicial que ha mandado a tantos de sus más conspicuos laderos a la sombra tumbera. ¿Qué tipo de resistencia imagina que podrá ejercer, si ella misma ya debiera estar presa? ¿No sabe, acaso, que hoy la única preocupación de la ex Presidente es conservar su libertad y la de sus hijos, y gozar de la incalculable fortuna que tienen en el exterior?
 
Por su parte, De Vido adquirió el derecho a participar del show con la carta que envió a los medios, en la que muy veladamente amenazó con empezar a contar lo mucho que sabe, y quiénes fueron los beneficiarios finales de todas las maniobras que, bajo su comando directo, se realizaron para vaciar todas y cada una de las cajas de dinero público posibles: gasoductos, redes de alta tensión, importaciones de energía, empresas vendidas o expropiadas, trenes y colectivos, rutas, caminos, puentes, represas, minas y hasta películas que nunca fueron exhibidas. Es que la soledad en que se encuentra este colombófilo, abandonado por todos, debe pesarle en exceso, después de haber sido el más eficiente saqueador para sus jefes. Si don Julio comienza a hablar, muchas cabezas públicas y privadas, tal vez algunas cercanas al poder actual, rodarán por el polvo, y será muy bueno para la República que así suceda, caiga quien deba caer.
 
Sergio Maldonado volvió a sufrir un revés en su patético intento de ofrecer el cadáver de su hermano en el altar de los falsos derechos humanos, cuando las pericias determinaron que no sólo el tatuador no había sufrido agresión alguna, sino que su cuerpo estuvo sumergido en el lugar en que fue encontrado durante todo el tiempo. Así, cayeron sucesivamente las imputaciones a la Gendarmería y al Ministerio de Defensa por la “desaparición forzosa” y hasta la teoría del “plantado” del cuerpo. Anhelo, sin ninguna esperanza, que pida públicas disculpas por su triste actuación, exprimida al máximo por delincuentes como Hebe Bonafini, Estela Carlotto, Horacio Verbitsky y Eugenio Zaffaroni; de estos cuatro nada, porque los conozco demasiado.
 
El Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, que siente en la nuca el peligroso aliento de Elisa Lilita Carrió, fue apurado por el Presidente de la República y por el Ministro de Justicia, Germán Garavano, por la morosidad del accionar del Poder Judicial y por el desprestigio social que lo acompaña. Reaccionó con furia, y atribuyó justificadamente esos males a la enorme cantidad de vacantes de jueces y a la falta de equipamiento acorde con la época; me pregunto por qué nadie dijera que el enorme presupuesto que maneja diariamente y que, seguramente, le permitiría adquirir los medios necesarios para dotar a los tribunales al menos de computadoras modernas.
 

Enrique Guillermo Avogadro

 


PrisioneroEnArgentina.com

Noviembre  7, 2017


 

¿Quién revisaría las causas, doctora Carrió?

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 Escribe Juan Giovarruscio.

 

Señora diputada
Dra. Elisa Carrió:
De mi consideración:
Quien escribe estas líneas se encuentra preso con “prisión preventiva”, prorrogada indefinidamente por los mal llamados delitos de lesa humanidad. alojado hace cinco años en el penal de San Felipe de la provincia de Mendoza. Se me condenó a Prisión Perpetua (sentencia no firme). Esto, para una persona de 71 años – a quien “sistemáticamente” se le ha denegado la Prisión Domiciliaria en cuatro oportunidades – es igual a una pena de muerte. Condenado sin prueba, sin que ninguna persona me señale. Testificaron más de 200 presuntas víctimas y ninguno me acusó de nada.
Además, se debe recordar que se me condena por delitos que no existían hasta el 2007, fecha en que Argentina reconoce el Tratado de Roma.
No es mi propósito referirme al estudio de la génesis de este tema sino, más bien, a la opinión y tratamiento que se le ha dado al mismo a partir de su charla con personas, días previos a las elecciones, sobre una posible revisión de juicios y condenas a los cuales hemos sido sometidos.
En primer término, debo confesar que descreo de tal propósito tanto por el contenido del discurso como por la terminología utilizada.
Me explico. En sus dichos no se vislumbra la voluntad política de extirpar de raíz las bases que hicieron posible el espurio acuerdo Kirchner/Lorenzetti, el cual permitió reabrir un tema que estaba casi cerrado.  Eso sí, VIOLANDO la Constitución Nacional y el Tratado de Roma y, por lo tanto, permanecerá abierta la puerta para que los  juicios continúen indefinidamente.
En segundo lugar, advierto que se persiste con la utilización, al referirse a nosotros, de términos tales como “secuestros”, “torturas”,  “represores” y otros tantos que han sido acuñados por el relato constante de las ONG de DD.HH. que  distorsionan  la realidad.

Señora, a la tortura, al secuestro como a cualquier delito hay que “probarlos”, pero al ser ligeramente repetidos por personalidades como Ud. hace que se generalice y se lo acepte como una verdad irrefutable. Esta generalización es endilgada a todos aquellos que somos arriados como ganado a estos seudos juicios. Así, una generación de oficiales, suboficiales y policías que, sin especular, expusieron sus vidas de manera noble y desinteresada en aras de derrotar a aquellas bandas criminales, somos “considerados desde antes de ser juzgados como represores y torturadores”. Todo un despropósito, dado que hoy los argentinos, entre los cuales se encuentra Ud., viven en esta imperfecta democracia.
Yo diría que a la tortura hay que probarla, una por una, con evidencias, donde los extremos cumplan con los estándares de, por ejemplo, “más allá de toda duda razonable”.
Hoy, en estos juicios, se aplican condenas sostenidas en guiones cinematográficos. Por ello, considero que hay que reimplantar la historia real y con el lenguaje correcto.
Para corroborar lo expresado vea, a modo de ejemplo, lo siguiente:
Toda acción de detención e interrogatorio, traslado a una dependencia ya sea policial, militar o judicial de aquella época, se la denomina “secuestro”, “tortura”, “centro clandestino de detención”.
Por lo tanto, Ud., si realizó y cumplió con aquellas tareas, hoy termina siendo condenado por “secuestrador, torturador y responsable de un centro clandestino de detención y tortura”.
Por lo expuesto, no es tan simple, como usted expresa, “que el que fue culpable por torturas que se le condene”.
En cuanto a la revisión, la pregunta sería: ¿cuándo las van a revisar?; segundo: ¿quiénes las van a revisar? Y, tercero: ¿se continuará utilizando aquellos parámetros y significados que han distorsionado los hechos, tal cual se los repite y se viene utilizando?
Señora, estos juicios están instrumentados sobre un pacto canallesco entre dos inescrupulosos que Ud. conoce mejor que yo, que son Kirchner y Lorenzetti. Pacto que se vio beneficiado y motorizado por acciones políticas populistas impulsadas en el Congreso del cual Ud. formó parte.

A través de ese pacto “se llevaron puesta” la Justicia, abrieron las puertas para que una jauría de jueces prevaricadores, disfrazados de imparciales, comenzaran a encarcelar a miembros ya gerontes, de las FFPP, FFSS y FFAA, tal cual si fueran a cazar en un zoológico. A la par, bombardearon psicológicamente a la sociedad, con una historia inventada tal lo que pretenden imponer con Santiago Maldonado.
Luego, a partir de fallos nacidos de aquel espurio acuerdo, produjeron los fallos Simón, Arancibia Clavel, etc. y, con ellos, respaldan las condenas.
Por eso, el 90% que cae en estas garras es condenado.
Doctora, esto, desde el mismo momento que se celebró aquel mafioso pacto y el congreso dictó, sainete mediante, la anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, se dio paso a la justicia ordinaria con la cual no se puede resolver un conflicto bélico.
Doctora, aquello fue un conflicto armado, una guerra no declarada, dado que estos bandos fueron apoyados económica y militarmente por estados extranjeros tales como la ex URSS, Cuba, Libia y otros países del tercer mundo.
Por lo tanto, sino se cambia el discurso público y no se da un corte político, este tema no cerrará y tal Unitarios y Federales perdurará.
Entiéndase que los tribunales ya están conformados por exintegrantes del ERP, Montoneros y familiares de personas “desaparecidas” o que estuvieron detenidas en aquella época.
Estos jueces nunca podrán ser imparciales.
Por eso, cuando Ud. habla de “revisión”, yo pregunto:
¿Quiénes revisarán? ¿Los Slokar, David, Ruiz López, Diamante, Grosso, Rosansky, los tribunales de Córdoba, La Plata, Bahía Blanca, Neuquén, Tucumán? ¿Los van a desplazar a todos? ¿Cuánto tiempo llevará esa tarea? Lamentablemente, nosotros ya estamos mirando de cerca nuestro horizonte.
No nos engañe y menos engañe a nuestras familias, es cruel. Eso se llama “tortura” psicológica. Hace tiempo que escucho comentarios sobre estas intenciones (desde antes de las elecciones del 2015), pero los hechos, acciones y discursos, me demuestran lo contrario.
Esto no se puede reparar con la justicia “normal” dado que se trató de un conflicto bélico. Fue una guerra no declarada. En una guerra, los límites humanos se sobrepasan. Hoy, todo me indica que se utiliza a la justicia como un arma para continuar la guerra.
No pretendo justificar la violencia y la tortura. Solo digo que se llevó a los miembros de las FFAA, FFSS y FFPP al límite y estos no preguntaron si corrían riesgos legales, simplemente cumplieron.

Hoy se nos juzga considerando que todo lo que se hizo fue ilegal y se constituye en una prueba en contra. Toda la información acusatoria es tomada, principalmente, de nuestros legajos. Es decir, ayer el Estado me ordenó actividades legales, las asentó en mi legajo y hoy me dice que aquello es ilegal. Es lisa y llanamente una trampa. Una traición. Nadie actuó por decisión propia. Por eso, no carguen toda la culpa en los que obedecieron.
Hablar hoy de “tortura, secuestro…” cuando se trató de una detención e interrogatorio legal es lisa y llana una trampa tendida por el mismo Estado argentino que ayer me ordenó tales actividades como lícitas y, hoy, las transformó en ilícitas.
En la actualidad, el Estado se ve en la misma coyuntura y ordena reprimir, por ello, pregunto: ¿Qué tal que no se le obedeciera y se plantea que antes se les de todas las garantías legales? En el caso Maldonado, vimos que se estuvo a milésimas de condenar a un grupo de gendarmes inocentes, producto de la presión política mediática y carroñera de ONG subversivas.
Recordar que a aquel enfrentamiento de los 70 se llegó, pura y exclusivamente, por el fracaso del cuadro político corrupto de la época y NO por culpa de las FFAA.
Señora, háganse cargo (y con Ud. todos los políticos) de sus errores. Ud. es de origen radical. Recuerde que Balbín expresó que “no tenía la solución” y no quiso tomar el poder.
Señora Diputada, es hora que el estado Argentino, deje de engañar tanto a la sociedad Argentina como al mundo haciendo creer que juzga a los “genocidas” sin importarle que para ello “VIOLA LA CONSTITUCIÓN” y condena a personas inocentes que están en su ocaso y, junto a ellos, a sus seres queridos.
Sin otro particular, saludo a Ud. cordialmente, deseando que Dios la acompañe en este camino.

Juan Giovarruscio

 


PrisioneroEnArgentina.com

Noviembre 3, 2017


 

Receta Caníbal

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 Por Enrique Guillermo Avogadro.
“Mientras en la calle imperan el caos, el olvido, la prisa, la guerra contra el pasado y,
sobre todo, está esa gente ilusionada con un cambio, desbordada de júbilo, diría que
hasta muy contenta con lo que confían recibir por su fervorosa credulidad,
           sin pensar que pronto les llegarán las exigencias terribles de la fe que ahora profesan”.
Leonardo Padura

 

La Argentina política decidió esta semana castigar a los presuntos caníbales comiéndoselos. Confirmó así su siniestra selección de un grupo de dos mil ancianos para que asuman la culpa general de toda sociedad por haber apoyado la revolución militar de 1976 y así lograr el perdón.
Para preparar el adefesio que cocinó por unanimidad –salvo la honrosa y valiente actitud del Diputado Alfredo Olmedo- el ¿Honorable? Congreso de la Nación utilizó varios ingredientes, todos en descomposición, lo cual facilitó la cocción: la Constitución Nacional, el Código Penal, el Tratado de Roma, la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y la Convención Interamericana de los Derechos Humanos.
Estoy hablando, claro, de la ley que prohibió la aplicación del famoso “2×1” que había utilizado la Corte Suprema de Justicia para declarar cumplida la pena de un condenado por crímenes de lesa humanidad, un fallo que motivó la inmediata reacción de la izquierda, de los pseudo organismos de derechos humanos y del kirchnerismo (probando todos una vez más lo selectivo de su memoria), de los partidos políticos y hasta del Gobierno.
El Tribunal supremo, por una mayoría constituida por sus verdaderos juristas, falló conforme a derecho y, aún en contra de la posición personal y moral de cada uno, lo único que hizo fue aplicar el principio vigente en todas las legislaciones, que impone utilizar siempre la ley más benigna en el juzgamiento y la graduación de la pena de todo y cualquier delito.
Ese principio está consagrado en todas las normas, locales e internacionales, que he mencionado y hasta el ex Juez Eugenio Zaffaroni (de allí la desmemoria, ya que sus votos fueron calcados a lo ahora resuelto por la mayoría de la Corte) lo había respetado en sus fallos. Pero ello no fue óbice para que todos salieran corriendo a criticar a Elena Highton de Nolasco, Carlos Rosenkrantz y Horacio Rosatti, y hasta llegaron al extremo disparate de denunciarlos penalmente por prevaricato, es decir, por resolver teóricamente en contra de las pruebas de la causa.
Con la sanción de este espantajo, se viola nuevamente otro principio básico de toda la estructura jurídico-penal de Occidente: la irretroactividad de la ley. Porque, cuando otro caso de lesa humanidad llegue a la Corte, los legisladores pretenden que el “2×1” no sea aplicado siquiera a las causas en trámite, es decir, que esta delirante norma recién promulgada impida la concesión de ese beneficio a quienes ya lo tenían.
Pero no debe asombrarnos, porque también se lo hizo cuando, en nombre de una “política de Estado” ¡convenida! entre los tres poderes (el Presidente del máximo tribunal, Ricardo Lorenzetti, lo reafirmó así en su voto) se aplicó –y muy tuertamente, por cierto- el concepto de “genocidio”, descripto por el Tratado de Roma, al cual adhirió la Argentina en 1994, a delitos así calificados y presuntamente cometidos veinte años antes.
Como dijo nuestra “abogada exitosa” esta semana en Bruselas, “todo tiene que ver con todo” y, precisamente para imponer el concepto de “genocidio”, fue que el terrorismo inventó el dogma de los 30.000 desaparecidos, amén de lucrar innoblemente con las indemnizaciones.
Debemos recordar que, cuando nuestros insanos legisladores sancionaron esta absurda ley, dijeron haberlo hecho ante la presión del clamor popular; o sea, invocando a la teórica opinión de la sociedad, nunca verificada, se modificó retroactivamente nuestra Constitución Nacional. Eso fue, claramente, lo que hicieron Hitler, Mussolini y Stalin para cambiar el mundo, ¡y así le fue a la humanidad!.
Y no se trata de una mera exageración literaria. Basta preguntarse qué diferencia, en los hechos, a nuestro Congreso del tirano Nicolás Maduro; ambos dicen representar a mayorías, a las cuales no se atreven siquiera consultar, para cambiar las reglas de juego de la democracia. La permanente violación a la ley, que los argentinos y venezolanos sufrimos diariamente, nos acerca cada vez más a las horas más oscuras de la historia, devolviéndonos a la selva en la que impera el más fuerte.
Este tristísimo episodio volverá a costar a la Argentina mucho más que los transitorios beneficios de venganza que obtendrán sus aplaudidores porque, como es notorio, convierte en innegable la enorme inseguridad jurídica que campea por estas latitudes, en todos los terrenos, de la mano de una justicia venal, rastrera y corrupta. Con esos elementos en la imagen que ofrecemos al mundo, ¿cómo van a venir las inversiones que necesitamos tanto como el oxígeno?
Sólo el coraje cívico de los tres miembros de la Corte Suprema, si mantienen -como fue la eterna conducta del Dr. Carlos Fayt- su postura de apego irrestricto a la ley cuando lleguen a su conocimiento otros casos similares, podrá salvar a nuestro país de un nuevo abismo.
Tampoco será menor el costo que pagará Cambiemos por lo sucedido. Con excepción de Lilita Carrió, con su actitud imaginada como “políticamente correcta”, que lo llevó a ponerse de sombrero la división de poderes y a descalificar a la Corte, pretende evitar el ataque permanente del kirchnerismo y de la izquierda irracional y, en el camino, recoger algunos imposibles votos de esas procedencias; pero olvida que, desde el lado sensato de la sociedad, que se manifestó en las calles el 1° de abril, se mira con asco este irracional proceder y muchos ciudadanos pensarán seriamente antes de repetir su elección de 2015.
Pese a todo, no tengo dudas que el Gobierno se alzará con el triunfo en octubre de este año, pero el crédito deberá ser otorgado a la falta de opciones, ya que el peronismo no ha conseguido evolucionar y desprenderse de su factor más centrífugo, Cristina Fernández de Kirchner. Mientras ésta siga pesando en la escena partidaria, no podrán surgir hombres y mujeres que representen una nueva forma de hacer política y ejercerla con probidad y honestidad. La “noble viuda” obliga a los cobardes dirigentes del PJ a arrastrarse en su estela; y aún los pocos honestos de éstos que todavía existen se van así sumergiendo en la fétida atmósfera de corrupción que la rodea y que no se atreven a denunciar por miedo a su venganza.
Es desolador el panorama que podemos ver a nuestro alrededor, pero está en nosotros mismos, con nuestro esfuerzo individual, revertirlo. Tenemos esa obligación, aún los mayores, frente a nuestros hijos y nietos, porque recibimos un país y lo hemos destruido, incumpliendo así nuestra principal obligación como administradores de algo que no era nuestro.
Enrique Guillermo Avogadro

 


PrisioneroEnArgentina.com

Mayo 13, 2017