El Estado de Bienestar Como Figura Paternalista y La Libertad

Share

 

 

 Por FRANCO ALBERTI.

 

La libertad es un derecho inalienable de los hombres. Pero este derecho trae consigo también una gran responsabilidad. En un estado de libertad, el individuo es el único responsable de las consecuencias de sus actos. Por lo tanto, es vital ser completamente conscientes de nuestras acciones.

 

Habiendo entendido lo anterior, una de las posibles razones por las cuales las personas huyen de la libertad y todo lo que ésta trae consigo, se debe a la visión malévola que crean sobre la realidad. Mucha gente tiene como imaginario un mundo donde la regla que rige es el fracaso, donde aquellos pocos que triunfan nunca lo hacen sin haber pisoteado algunas cabezas, donde las personas constantemente conspiran unas con otras para imponer su voluntad sobre los demás, y lo más importante, donde las cosas independientemente de los méritos individuales tienden a salir mal, ergo, un sistema basado en la libertad de acción no puede encajar en sus mentes.  Dado lo anterior, las personas propugnan por un sistema que se ajuste a su visión pesimista y que minimice las tragedias de su pseudomundo. De esta forma, el estado de bienestar nace como un “seguro contra la realidad” para aplacar el sufrimiento de estas personas, brindándoles a través de una distribución de la renta, algunas mínimas condiciones para garantizarles una vida más  tolerable.

Aunque dejando de lado las cuestiones filosóficas, la elección de delegar una decisión personal a un tercero, es completamente personal. El problema radica en que aun cuando las personas de alguna forma quieran o necesiten ser ayudadas, bajo este sistema autoritario no tienen ninguna escapatoria ni tampoco poder de elección sobre las medidas que se implementan, ya que es el estado quien tiene el control absoluto de la cuestión y es éste también quien impondrá las condiciones.

Sin embargo el problema subsiste, y a pesar de que pareciera no haber remedio alguno que no empeore la situación, existen algunas formas que realmente tienen potencial de ayudar a las personas. Pero el punto esencial, es que lo hacen sin pasar por encima de sus derechos individuales y dándoles la posibilidad de tomar sus propias decisiones voluntarias. Este es el caso del paternalismo libertario, que por medio de pequeños empujones y preservando la libertad, puede lograr grandes resultados, ya sea, invirtiendo los roles predeterminados para que un beneficio sea automáticamente asignado, concientizando mediante avisos en algunos productos que causen algún perjuicio a la salud, informando a las personas de qué forma obtener un seguro de vida o brindando instrucciones para acceder a un plan de ahorro.

No obstante, los nudges no necesariamente son solo iniciativas privadas, sino que también, pueden provenir del sector público. Si bien los nudges pueden ayudar a las personas marcándoles el mejor camino, es fundamental ser prudentes a la hora de sacar conclusiones, ya que después de todo, se trata de normas  donde es el estado quien actúa como precursor de estos métodos paternalistas, y por lo tanto, surgen algunas dudas legítimas sobre este asunto, porque si se trata de intentar alterar las conductas de las personas, es mejor tener alguna forma de regular las intromisiones para que la cuestión no se vaya de las manos, y que a fin de cuentas, solo se reduzca a un grupo de personas imponiendo intensas y fuertes obligaciones sobre otras.

 Cuando se trata de una empresa privada intentando cambiar a mejor la conducta de sus clientes, si los medios que se utilizan son muy invasivos, siempre se corre el riesgo de que los consumidores terminen abandonando los servicios. Las medidas impulsadas por instituciones privadas siempre están limitadas, ya que si estas no generan ventas no pueden subsistir, por lo tanto, en una economía de libre mercado, los nudges solo son objetivos de un segundo orden, y es de tal forma, en que haciendo uso del término económico  “la soberanía del consumidor”, el mercado crea una barrera natural que protege a las personas e impide los abusos.

De forma opuesta, cuando se trata del estado intentando cambiar las conductas de la gente, no puede haber límite alguno que regule las conductas de este, ya que los fines perseguidos por el organismo estatal, obedecen a la escala valorativa del gobierno de turno, la cual claramente deviene de sus ideales. Es por eso que cuando se trata de instituciones públicas, las reglas del juego son inestables[1]. Pero si los derechos individuales no son de un orden primario, la libertad está en constante riesgo, y a diferencia del mercado, aquí no existe barrera permanente y mucho menos natural que nos proteja. Entonces, en el eventual caso de que los nudges impulsados por instituciones estatales no funcionen o no tengan los efectos esperados, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Cómo evitar que gradualmente se transformen en imposiciones tiránicas cuando el valor supremo que se persigue es el bien común, y para lograr esto no existe límite alguno? ¿A qué precio se buscara el bien común? De nada importa responder estas preguntas, porque ese objetivo es un fin en sí mismo.

Los nudges están pensados para mejorar la conducta de las personas, aunque siempre respetando su libertad. Ciertamente la intención es bastante buena, pero cuando en la ecuación es introducido el estado, dada la naturaleza de éste, la situación se vuelve no tan deseable. Quizás ahí está la causa de la incompatibilidad, intentar unir dos conceptos esencialmente opuestos.

 

1 Aun cuando un liberal ocupe el gobierno y las reglas del juego sean equiparables a las del mercado, no lo hará de forma permanente, y tarde o temprano regresará al poder un gobierno que tengo una escala de valores distinta.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Noviembre 26, 2018


 

Franco Alberti y su Llamado en Nombre de las Víctimas Ignoradas

Share

 

Franco Alberti, un de los jovenes potencialmente destacables que ofrece nuestro país y colaborador -con sus ensayos- de nuestras páginas, se suma al pedido de Change.org.


 


PrisioneroEnArgentina.com

Noviembre 16, 2018


 

¿EDUCACION GRATUITA, PÚBLICA Y DE CALIDAD?

Share

 

 

 Escribe FRANCO ALBERTI.

 

 

La educación es una actividad que incluye no solo la transmisión de conocimiento, sino que también, desarrolla la capacidad intelectual y moral de una persona. Se trata de inculcar una visión de la vida.

 

Surge la cuestión acerca de qué temas deben ser tratados, aunque para encontrar una respuesta, se debe conocer el para qué. Actualmente, la formación de las curriculas escolares tiene como fin la selección, reflexión y organización de los saberes y valores culturales formalizados. De este modo, se busca inculcar la moral prevaleciente de la cultura. Lo anterior nombrado, supone que los contenidos impartidos en los colegios son legítimos y correctos solo por ser de aprobación mayoritaria. El problema radica en que la educación es también una herramienta de control, ya que aquellos que logren vencer en esta pugna por el consenso general, tendrán el poder de fijar los contenidos impartidos, los cuales estarán cargados de una cierta ideología y rechazaran la validez de otros discursos y otras prácticas. Ésta lucha por la representación de ciertos ideales en las aulas devendrá del enfrentamiento por la hegemonía discursiva.

Por otro lado, no solo se trata un qué sino también un quién. El maestro es el ejemplar digno por antonomasia en las aulas, es la aspiración a ser, puesto que él refleja un ideal a seguir, y por esta razón, actúa como otra herramienta de persuasión.

Está de más aclarar que el término público, hace referencia a la libre entrada de cualquier ciudadano a obtener un producto o servicio. De modo que, caer en la distinción de colegios públicos o privados es un error, puesto que en ese sentido, los colegios privados también son públicos, y en el mercado en general se comparte esta característica, ya que negar el acceso a un bien o servicio debido a la raza, nacionalidad, orientación sexual o creencias religiosas de las personas, representaría una pérdida de dinero, luego, en la mayoría de casos es inviable que un bien o servicio no sea público.

Garantizar educación “gratuita” a cada ciudadano es una situación absolutamente deseable, aunque es necesario reparar en los medios que se llevaran a cabo para alcanzar dicho fin. Si el objetivo no se puede alcanzar voluntariamente, sin la necesidad de forzar a alguien no puede justificarse. Más aún cuando la forma de llevar a cabo dicho objetivo es financiar la educación a través de impuestos, los cuales gravaran la situación económica de los sectores sociales más bajos.

Las condiciones educativas actuales quedaron en evidencia cuando en el 2015 Argentina quedo excluida de los exámenes PISA por haber omitido las evaluaciones de escuelas que anteriormente habían sido calificadas.

La deseducación se debe a una sociedad sobregobernada y en manos del poder central. Éste no ofrece a los colegios los suficientes incentivos para mejorar sus condiciones, puesto que si el pagador es el estado, los profesores y dirigentes escolares poseen mayor seguridad y control sobre sus empleos, reduciendo la calidad y variedad de la enseñanza. Aquellos estudiantes que carecen de recursos para optar por una educación no estatal, y a quienes inicialmente se buscaba ayudar, son quienes saldrán más perjudicados, puesto que no poseen la capacidad de elegir y  serán  condenados a la corrompida educación estatal en manos del gran control sindical. De esta manera, solo se consigue acentuar aún más la brecha de desigualdad entre los sectores sociales.

Una solución efectiva a este problema, cuyo único fin es poder salvaguardar la oportunidad de los estudiantes de recibir una educación que cumpla con los tres requisitos; público, gratuito y de calidad, es el sistema de vouchers.

El sistema de vouchers propone invertir el financiamiento que provee el estado, es decir, financiar la demanda en lugar de la oferta. De esta forma, se les otorga un bono a las familias que carecen de recursos económicos, el cual será canjeado posteriormente solo en los colegios. De esta manera, se evitaría la corrupción y la gran burocracia que imperan en nuestro sistema.

Por otro lado, dicho sistema también crea un incentivo a los mismos establecimientos para poder mejorar sus condiciones, a fin de atraer a sus clientes. Esta competencia, es la que dará a los estudiantes la posibilidad de acceder a una verdadera educación de calidad.

Finalmente, podemos responder de forma positiva a la pregunta del título, incluso se puede agregar un cuarto requerimiento; la educación debe ser privada de intereses políticos. Por lo tanto, para cumplir esa condición ésta debe ser alejada del control estatal. Homogeneizar o socializar la educación trae consigo los problemas nombrados, por ende, si lo que se quiere es evitar esta acción de adoctrinar bajo los ideales del político de turno, se debe conceder la libertad a cada colegio para elegir los contenidos educativos y métodos que crean mejor para el aprendizaje, a fin de que la educación no caiga en manos de un grupo determinado que actué como monopolio de ésta.

 


Franco Alberti

PrisioneroEnArgentina.com

Septiembre 28, 2018


 

La desigualdad económica

Share

 

 

 Por FRANCO ALBERTI

 

 

La magnitud del concepto desigualdad es muy vasta, por eso es preciso centrarse en un tema específico dentro de este gran concepto, con el único fin de no generalizar erróneamente una conclusión.

Ingenuamente, la desigualdad económica recibe el foco de atención por ser considerada como un elemento común y unificador entre las personas. Dicha presunción supone que las valoraciones no son subjetivas, y que por lo tanto, es acertado centrarse en este tipo de desigualdad, con el fin de mejorar el bienestar social. Lo anterior nombrado, no deja lugar para las distintas preferencias individuales, puesto que partimos de una naturaleza desigual, ya que, físicamente, demográficamente o geográficamente, somos diferentes. Por lo tanto, exaltar un tipo de desigualdad sobre otra, es sinónimo de discriminar aquellas características específicas que hacen al individuo.

Aun cuando no se haya tenido en cuenta lo anterior nombrado, se presupone que la desigualdad económica es negativa y que por lo tanto una solución a tal problema (si es que puede ser llamado como tal) es hacer uso de la redistribución del ingreso. Esta se fundamenta en que  su resultado concluirá en un escenario mejor porque la cantidad de personas beneficiadas excederá a la cantidad de personas perjudicadas, y que por lo tanto, dichos resultados justificaran el acto.

Cabe resaltar lo utilitario que resulta tal argumento. Veamos si es justa tal defensa con un corto resumen de una historia llamada “The ones who walk away from Omelas”.

Hay una hermosa y maravillosa ciudad llamada Omelas, donde la gente es muy feliz y saludable. Las personas tienen relaciones muy buenas entre ellas. Omelas parece una ciudad salida de un cuento de hadas, ya que el placer es muy abundante. Aprendemos sobre el curso de la historia que la razón de que la ciudad se encuentre tan bien es debida a alguna clase de truco de magia. Hay una pequeña niña que está encerrada en un sucio armario donde es básicamente torturada. Su sufrimiento hace que todos estén mucho mejor.

Al comienzo se nos presenta una utopía perfecta pero luego descubrimos que todo esto se debe a la explotación que sufre una persona. La mayoría de personas pensaran que esto es injusto aun cuando Omelas posee condiciones de vida muy superiores a las de cualquier país en el mundo.

Resulta errado justificar la redistribución del ingreso a través de la justicia, entendida como dar a cada uno lo que se merece.

Otro argumento en aras de la redistribución del ingreso, señala que a raíz de que no todos contamos con las mismas oportunidades, es correcto igualar las mismas condiciones de partida, con el fin de obtener un resultado justo.

Dicha idea no tiene en cuenta que naturalmente somos desiguales, ya sea en capacidades intelectuales o físicas, y que por lo tanto, estas diferencias per se concluirán en diferentes resultados. Por eso es preciso decir, que si el proceso fue voluntario y no coercitivo, el resultado será justo.

El concepto desigualdad solo representa un fenómeno natural, el cual no será  necesariamente malo o bueno, puesto que, todo fenómeno de progreso implica desigualdad. De modo que pone en duda si es algo que deberíamos arreglar.

 Sin embargo, un concepto diferente es el de pobreza. La pobreza sí representa un verdadero problema que debe ser solucionado. La única forma de resolver tal conflicto es a través del progreso, y no hay forma racional de permitirlo que no sea a través del sendero donde las relaciones son llevadas a cabo por medio de consentimiento mutuo y buscando el propio interés individual.

Personalmente, creo que una forma efectiva de disminuir la pobreza debería estar basada en un sistema que incentive a querer participar, ofreciendo algo a cambio más que la propia satisfacción de ayudar. Dicho sistema podría ser tratado como una inversión, en donde una empresa invierte dinero, ya sea, brindando educación orientada a un determinado empleo a las personas de bajos recursos, a cambio de conseguir a través de un contrato un potencial empleado productivo futuro, o bien, una empresa podría proveer de servicios básicos a jóvenes, con el objetivo de tener acciones en sus propiedades futuras a modo de pago por los servicios. De esta manera, dicha empresa estaría incentivada a ofrecer la mejor calidad de dichos servicios, a fin de maximizar sus beneficios futuros y facultar a su cliente para lograr alguien realmente calificado, puesto que lo que esta construyendo es su propio negocio. De esa manera, en unos 10 años, dicha empresa podría obtener rentas extraordinarias de sus clientes, y estos últimos habrían sido beneficiados con la mejor calidad de servicios, habiéndose asegurado para ellos las mejores herramientas para triunfar.

Creo que un sistema basado en recompensas e incentivos, sería mucho más atractivo para combatir la pobreza que el propio concepto de dar por dar, ya que, persiguiendo el propio interés individual, indirectamente y por accesorio, vendrá el mayor bienestar general.

 

Franco Alberti

www.PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 19, 2018

ENTREVISTA A CHRISTIAN MAS y FRANCO ALBERTI. PARTIDO LIBERTARIO

Share

 

 

 

 

Renuncié a buscar el significado de la palabra político en el Diccionario de la Real Academia por temor a que en el lomo el título cambiado pudiera decir diccionaria. Mi retorcida mente me sugirió alguna alternativa. En estos casos, nada mejor que recurrir al Viejo Gringo Ambrose Bierce (1842-1914) y su pequeño libro El Diccionario del Diablo.

Christian Mas

 

Franco Alberti

En su página 98 -en la limitada versión de la Editorial GT- Político (s) es listado como Anguila en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agita la cola, suele confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la mera desventaja de estar vivo.


A pesar de los años, la descripción sigue intacta o a prosperado, para mal, con ese paso del tiempo. El diccionario Urbano filosofa que es más extraño encontrar a un político honesto que una prostituta virgen. Aunque la más penosa definición se encuentra en el Diccionario de la Perra Vida: Dícese de aquel que se postula para un cargo en el Estado aduciendo su amor a la patria, pero cobra suculentos sueldos y comisiones, pujando por aumentos de sus ingresos mientras el pueblo no llega a fin de mes. Quien piense que el Diccionario de la Perra Vida es de mi creación, tal vez no esté enteramente equivocado.

Toda regla tiene su excepción. En el caso de los políticos, su atajo. Siempre buscamos por ese líder integro -palabra devaluada- que nos rescate de los errores que cometimos y que volveremos a cometer. Para ello, nada mejor que sondear a futuros corruptos o a nuevos kamikazes. Como dijo el gran Christopher Hitchens: “usted podría pensar que abandona la política, pero no… la política vendrá por usted y le encontrará…” Es entonces cuando entran los temores. Pero también la búsqueda de la luz al final del túnel nos lleva a excavar posibilidades. En ese intento, quiero creer que Christian Mas y Franco Alberti, Franco Alberti y Christian Mas, del Partido Libertario, son los kamikazes necesarios.

Fabian Kussman

PrisioneroEnArgentina.com

Agosto 19, 2018

¡El problema no es mi iglesia, Idiotas!

Share

 

Por FRANCO ALBERTI

 

 

En estos días, es muy común escuchar a la sociedad arremeter contra las creencias religiosas, haciéndolas culpable de los males que ocurren en el mundo. Frases como aquella afirmación de John Adams, “Este mundo sería el mejor de todos los mundos posibles si no hubiera ninguna religión.” ilustran exactamente este concepto.

A lo largo de la historia, se ha podido observar el gran poder del cual las distintas doctrinas religiosas han gozado, y a su vez, como estas han tenido gran influencia en los acontecimientos ocurridos a nivel mundial. Aunque, por otro lado, desde un punto de vista humano, estas diferentes doctrinas religiosas tienen razón de existir.

La libertad de culto es un derecho inalienable y fundamental, del cual el ser humano no puede ser despegado. Es decir, este último, nace de alguna manera con este derecho, es por eso que es correcto decir, que cualquier intento de impedir o negar este derecho, es sinónimo de atentar contra la dignidad humana. La libertad religiosa supone adoptar una religión libremente, el derecho de adorar a Dios a la manera de cada cual, sin correr el riesgo de ser condenado, torturado o hasta quemado en la hoguera por disentir con las creencias de las autoridades religiosas. Permitir a el individuo pensar, expresarse y actuar en base a sus creencias más profundas. Todo esto ha sido elevado ante los ojos de los hombres como un derecho inviolable. Así lo reconoce la primera enmienda de la constitución de los Estados Unidos. La enmienda reconoce plenamente el valor de la religión en la vida de la nación y de los ciudadanos. “Que adoren cómo, dónde o lo que deseen.”

Si bien el concepto de libertad religiosa viéndolo de esta manera resulta inobjetable, también es cierto que este derecho tendrá sus limitaciones, con motivo de impedir que algunos hombres, religiosos o no, interfieran en el derecho de sus vecinos a creer y comportarse de acuerdo con los dictados de su conciencia.

Por otro lado, los conflictos globales no son causas exclusivas del plano religioso, por eso, el recaer sobre la religión como el único creador de dichos conflictos, es también ignorar que la no educación desde la libertad es un problema que se extiende en todos los ámbitos, ya sean religiosos o no. En ausencia de este derecho inalienable, podemos encontrar caos y guerras que continuaran teniendo lugar, ya que la ausencia de libertad impide actuar sin límite alguno.

Entonces, aquellas ideas basadas en creencias religiosas y superioridad moral, por lo general, culminaran en guerras y tragedias, puesto que sus practicantes no comprenden el significado de libertad. Aquel que entiende realmente el concepto detrás de esto, también sabe que no es solución a esta problemática, el hecho de impedir la práctica de cualquier religión. Porque la respuesta no se encuentra allí, sino a hacer a el individuo inmune a estas. En otros términos, un individuo a quien le ha sido inculcado el concepto de libertad, y que luego ha sido educado con ciertos ideales, no representara ningún peligro para la sociedad, puesto que ha comprendido cuales son las limitaciones de su fe. En cambio, si su conocimiento solo está limitado a sus creencias, en este caso, si representara un peligro a la sociedad, ya que se está en presencia de alguien que carece del conocimiento de estos principios inalienables, por ende, actuara no teniendo en cuenta la vida de terceros y buscando su propia satisfacción espiritual.

De esta forma, se ha dejado claro que los conflictos no se deben a las religiones y sus diferencias, sino a la no educación desde la libertad. Ya que, en esta última, se encuentra la forma de convivir en la diversidad. El exigir que sea implementado este concepto debe ser primordial, y críticas hacia principios de cualquier doctrina resultaran irracionales y no objetivas.

Personalmente, considero que el concepto de libertad de culto se ha visto dañado (por mala fe o por error) por ciertos grupos que encuentran la religión como la causa de los mayores males, lo cual constituye un acto de barbarie. Es hora de que sepan, que la respuesta se encuentra en la ausencia de educación desde la libertad en la temprana edad, y que de una vez por todas entiendan, que el problema no es mi iglesia, idiotas!

 

Franco Alberti

PrisioneroEnArgentina.com

Julio 5, 2018

¿Como difundir una pésima idea?

Share

 

 Escribe FRANCO ALBERTI.

 

 

Dentro de la etapa juvenil, el individuo está en búsqueda de explicaciones o teorías para entender la vida. Es en ese momento donde uno está más dispuesto a abrirse a nuevas ideas. De tal manera, este proceso de puro y virgen conocimiento es en donde uno adopta nuevos conceptos y filosofías para que lo acerquen a entender la realidad. En dicho proceso de conocimiento, formaremos lo que se llama valores. Los valores son nuestra educación, y todo lo que aprendamos posteriormente será condicionado e interpretado a través de los valores. Por eso es correcto afirmar, que esa etapa de educación es la que nos hará poder diferir según nuestro nuevo y adquirido juicio. Una vez formada una base de valores, el individuo se verá limitado al conocimiento de alguna forma, porque habrá formado un juicio, el cual no será imparcial, sino que estará condicionado a través de conocimientos anteriores. Resultará cada vez más difícil ir en contra de ese condicionamiento, y por otro lado, se verá tentado a profundizar la orientación de sus valores.

Habiendo aclarado lo anterior, el nuevo tema a tratar será el de “pésima idea”. Se habla de una pésima idea porque se cree que esta no sería aceptada en una sociedad con ciertos previos juicios adquiridos. Resulta difícil creer que la sociedad volvería a considerar la esclavitud como una práctica normal, porque se ha concluido que dicho ejercicio resulta inhumano e irrazonable. De este modo, las pésimas ideas no tendrían lugar en una sociedad actual, porque la moral de dicha organización lo impediría. Sucede que “las nuevas pésimas ideas”, sí tendrán lugar. Por ende, dichas nuevas pésimas ideas nacerán, y desafortunadamente, se producirán hasta que haya un nuevo avance. Entonces, si una pésima nueva idea, es inculcada en la etapa de búsqueda de explicaciones a la vida, no solo será bienvenida, sino también, podrá ser reforzada y potenciada por los nuevos integrantes, por eso, es menester apuntar el cambio a las nuevas generaciones. Convirtiéndolos en una gran arma de lucha. Mentes vacías no pueden diferir, por lo tanto, esta etapa es crucial.

Pero, todavía queda enfrentar la antigua moral de la sociedad, cosa no menor ya que bastará con el visto malo de esta para frenar dicha idea. Este enfrentamiento vendrá disfrazado con fines de avance, nuevas generaciones con nuevas ideas, en oposición del statu quo. La lucha en dominio de la prevaleciente moral resultara en el replanteamiento del juicio del individuo. De esta manera, se ira ganando terreno hacia el nacimiento de una nueva pésima idea.

Algunas formas de expandir una pésima idea son: Crear una base sólida de individuos enfocados a la causa e irse expandiendo. Separar la idea a realizar y dividirla en diferentes ambientes, de los cuales, cada uno en su ámbito represente una parte de la idea e ir homogeneizando los ambientes. Otra manera, quizá menos efectiva, seria simplemente el de imponerla. Aunque de lograr el cometido, se tendría el mismo final. Ninguna de las alternativas alterara el producto. El proceso requerirá un esfuerzo mucho mayor, dado que supone enfrentar todo lo ya conocido. Otra herramienta será el aislamiento del individuo adoctrinado, este debe ser de alguna manera alejado de valores externos que atentaran contra el objetivo. En estos estarán las bases más puras, y si se quiere conseguir la idea original, no se debe permitir la influencia ajena, ya que de este modo, toda la base y por ende la idea, se verá afectada.

Una vez que predomine nuestra gran nueva pésima idea, el nuevo paso será limitar y demonizar las mayores fuentes de valores, con el fin de obtener nuestro perpetuo monopolio. Si todo esto se cumple, habremos obtenido una nueva prevaleciente moral en nuestra sociedad.

¿Cómo contrarrestar estas pésimas ideas?

Primeramente, se debe tener un juicio imparcial para concluir que se está en presencia de una idea dañina. Considero como juez arbitral el concepto de libertad. El entender el significado de libertad nos dará la herramienta para poder entender cuando un ideal intenta sobrepasar a el individuo. Considero la educación desde la libertad como la más fiel postura para poder tener el más imparcial juicio. En un mundo donde exista conciencia sobre los verdaderos derechos y sus limitaciones, no habrá espacio para el éxito de estas ideas.

 

 

“Los ojos solo ven lo que la mente está

preparada para comprender.”

Robertson Davies

(28 August 1913 – 2 December 1995)

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 25, 2018


 

Entrevista a Franco Alberti, de FUERZA LIBERTARIA: “Argentina se tiene que abrir al mercado…”

Share

 

Por ahora un movimiento. Allá en el horizonte, tal vez una agrupación política. Franco Alberti -preocupado por la caminata tan cercana al precipicio que intenta Argentina, es uno de los fundadores de Fuerza Libertaria, emergente grupo social en el cual intenta cubrir y planear para mejoras, y ajustar todos los aspectos descompuestos en este país de nuestros días.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Junio 24, 2018