HOFFA

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Jimmy Hoffa fue el controvertido jefe del sindicato de camioneros quien se hizo famoso a nivel nacional por pelear con John y Robert Kennedy durante las audiencias televisadas del Senado a finales de la década de 1950. Siempre se rumoreaba que tenía conexiones sustanciales con el crimen organizado, y finalmente cumplió una sentencia en una prisión federal.

Hoffa

Cuando Hoffa saltó a la fama, proyectó un aura de un tipo duro que luchaba por el pequeño. Y él obtuvo mejores ofertas para los camioneros que pertenecían a los sindicatos. Pero los rumores sobre sus vínculos con la mafia siempre eclipsaban cualquier logro legítimo que tuviera como líder laboral.

Un día de 1975, unos años después de su liberación de la prisión, Hoffa salió a almorzar y desapareció. En ese momento se creía ampliamente que estaba planeando un regreso a la participación activa en los Transportistas, y también se asumió ampliamente que era víctima de una ejecución de pandillas mafiosas.

La búsqueda de Jimmy Hoffa se convirtió en una sensación nacional y las búsquedas de su cuerpo han aparecido periódicamente en las noticias desde entonces. El misterio sobre su paradero generó innumerables teorías conspirativas, chistes malos y leyendas urbanas duraderas.

James Riddle Hoffa nació en Brazil, Indiana, el 14 de febrero de 1913. Su padre, que trabajaba en la industria del carbón, murió de una enfermedad respiratoria relacionada a su trabajo cuando Hoffa era un niño. Su madre y los tres hermanos de Hoffa vivían en la pobreza relativa, y cuando era adolescente Hoffa dejó la escuela para tomar un trabajo como trabajador de carga para la cadena de tiendas de comestibles Kroger.

Robert Kennedy
John F. Kennedy

En los primeros días sindicales de Hoffa mostró un talento para explotar la debilidad de los patrones. Cuando todavía era un adolescente, Hoffa llamó a una huelga justo cuando los camiones que transportaban fresas llegaban a un almacén de comestibles. Sabiendo que las fresas no se mantendrían por mucho tiempo, la tienda no tuvo más remedio que negociar sobre los términos de Hoffa.

El grupo que Hoffa representaba, conocido localmente como los “Strawberry Boys” (Los chicos de las frutillas), se unió a un local del sindicato de camioneros, que más tarde se fusionó con otros grupos de la misma línea sindical. Bajo el liderazgo de Hoffa, el local creció de unas pocas docenas de miembros a más de 5.000.

En 1932, Hoffa se mudó a Detroit, junto con algunos amigos que trabajaron con él en Kroger’s, para tomar una posición con el sindicato local en esa ciudad. En los disturbios laborales durante la Gran Depresión, los organizadores sindicales fueron blanco de la violencia de los dirigentes de la compañía. Hoffa fue atacado con saña recibiendo heridas de cuidado. Hoffa, de todos modos, se presentó como alguien que no se dejaría intimidar.

A principios de la década de 1940 Hoffa comenzó a establecer vínculos con el crimen organizado. En un incidente, alistó a gángsters de Detroit para huir de un sindicato rival del Congreso de Organizaciones Industriales. Las conexiones de Hoffa con mafiosos tenían sentido. La turba protegió a Hoffa, y la amenaza implícita de la violencia significaba que sus palabras tenían un peso serio. A cambio, el poder de Hoffa en los locales del sindicato permite que los mafiosos intimiden a los propietarios de negocios locales. Si no rendían tributo, los camioneros que hacían las entregas salían a la huelga y paraban el comercio.

Las conexiones con los mafiosos se volvieron aún más importantes a medida que los miembros del sindicato acumulaban grandes cantidades de dinero de las cuotas y los pagos en fondos de pensiones. Ese dinero podría financiar negocios de la mafia, como la construcción de hoteles y casinos en Las Vegas. Los camioneros sindicalistas, con la ayuda de Hoffa, se convirtieron en una alcancía para las familias del crimen organizado.

El poder de Hoffa dentro de la organización gremial creció inmensamente a principios de la década de 1950. Se convirtió (Hoffa) en el principal negociador del sindicato en 20 estados, donde luchó por los derechos de los camioneros a los que representaba. Los trabajadores llegaron a amar a Hoffa, a menudo desviviendose para estrechar su mano en las convenciones del gremio. En discursos pronunciados con voz grave, Hoffa proyectó un personaje rudo, pero -aparentemente- sincero ante los ojos de los transportistas.

En 1957, un poderoso comité del Senado de los Estados Unidos que investigaba estafas laborales comenzó a celebrar audiencias centradas en los Camioneros. Jimmy Hoffa se enfrentó a los hermanos Kennedy, el senador John F. Kennedy de Massachusetts, y su hermano menor Robert F. Kennedy, un abogado del comité.

En audiencias dramáticas, Hoffa se prendió en un mano a mano con los senadores, interrumpiendo sus preguntas con bromas callejeras. Y nadie podía perderse la aversión en particular que Robert Kennedy y Jimmy Hoffa tenían el uno para el otro.

En diciembre de 1971, el presidente Richard Nixon conmutó la sentencia de Hoffa.

Jack Nicholson
Sylvester Stallone
Al Pacino

En 1975, se rumoreaba que Hoffa estaba ejerciendo influencia dentro del sindicato de conductores de camiones mientras oficialmente no tenía ninguna participación. Le dijo a los asociados, e incluso a algunos periodistas, que iba a vengarse de los que estaban en el sindicato y de la mafia que lo había aterrizado en el y, ayudado a enviarlo a prisión.

El 30 de julio de 1975, Hoffa dijo a los miembros de la familia que iba a reunirse con alguien para almorzar en un restaurante en las afueras de Detroit. Nunca regresó de su cita para almorzar, y nunca se le vio, ni se volvió a saber de él. Su desaparición rápidamente se convirtió en una noticia importante en todo Estados Unidos. El FBI y las autoridades locales persiguieron innumerables pistas, pero las datos reales eran escasos. Hoffa había desaparecido, y se suponía que había sido víctima de un golpe de la mafia.

Cada año salen a la superficie teorías de su asesinato. Periódicamente el FBI recibe informaciones sobre el paradero del cuerpo del líder gremial y envía personal para desenterrar patios traseros o campos remotos.

Un supuesto dato de un mafioso se convirtió en una leyenda urbana clásica: se rumoreaba que el cuerpo de Hoffa estaba enterrado bajo la zona final del Giants Stadium de Football Americano, que había sido construido en el New Jersey Meadowlands aproximadamente cuando Hoffa había desaparecido.

Con respecto a la cultura popular, Jack Nicholson ha puesto su cara al rol del sindicalista en “Hoffa”, dirigida y co-protagonizada por Danny DeVito. Sylvester Stallone dió vida a un gremialista, basándose en la vida de Hoffa en el film “F.I.S.T.”, dirigida por Norman Jewison y con Peter Boyle y Rod Steiger en papeles de reparto. Aún sin estrenar, Al Pacino da vida a Jimmy Hoffa en la última realización de Martin Scorcese, “The Irishman” que cuenta con los talentos de Robert DeNiro, Joe Pesci, Harvey Keitel y Ray Romano. 

 


PrisioneroEnArgentina.com

Octubre 18, 2019


 

A confesión …

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Por ENRIQUE GUILLERMO AVOGADRO

“Pero eso es lo que pasa cuando, …, en vez de
procurar hacerte buena propaganda escribiendo
libros diciendo lo guapo y estupendo que eres
y lo mucho que te quieren todos, eres tan
gilipollas que dejas que los libros los escriban
e impriman otros”.

Arturo Pérez-Reverte


Que la Argentina es un país exótico, por decir lo menos, ya no hay quien lo discuta: la trágica decadencia como nación, el acostumbramiento a vivir con una inflación estratosférica, una oferta política repleta de delincuentes que, procesados y encarcelados por haberse robado hasta las canillas, siguen manteniendo una alta imagen pública y grandes probabilidades de regresar al poder, y la falta de reacción social ante su permanente contradicción entre los discursos actuales y los más recientes archivos fílmicos, son sólo algunos de los rasgos más salientes que dan razón a quienes así piensan. En especial si nos comparan con Brasil, Perú y otros vecinos que tienen a sus ex mandatarios presos, mientras aquí no sólo son candidatos sino que algunos ejercen como senadores en el Hº Aguantadero.

Sin embargo, hay ciertos episodios que, cada tanto, nos sorprenden por lo insólito y hasta verdaderamente originales que resultan. Durante la semana que acaba de transcurrir, la cucarda de gran campeón en esta original competencia correspondió, sin duda alguna, al inefable Hugo Moyano, patrón del sindicato de Camioneros y del Club Atlético Independiente, además de otros equipos de fútbol de menor dimensión e imputado como verdadero titular de innumerables empresas presuntamente creadas para defraudar a su mismo gremio.

Obviamente, me refiero al reclamo que formuló, procurando compartir las ganancias que eventualmente reporte, contra los responsables de una ficción televisiva titulada “El Tigre Verón” ya que, sostiene el quejoso, existe una absoluta coincidencia entre el libreto de la serie y su propia vida. En la medida en que la serie tiene como protagonista a un sindicalista corrupto y adicto a las drogas, pesado jefe de una violenta organización delictiva, e involucra a su familia entera, que nuestro Jimmy Hoffa local afirme ante la Justicia que se trata de un “plagio” puede calificarse, al menos, como desopilante.

Los deudos de ese líder camionero norteamericano, desaparecido en 1975, ¿se habrán planteado demandar a Danny DeVito y a Jack Nicholson por filmar, en 1992, “El pulso del poder”, que reflejaba, con pelos y señales, la trayectoria criminal del nefasto personaje? Los fiscales argentinos que están investigando a Moyano y su entorno, ¿podrán obtener algunas evidencias del programa televisivo, ya que el propio acusado las reconoce como reales para efectuar su reclamo?

En otro orden de cosas, esta semana se reunió aquí el Mercosur para analizar la crisis humanitaria, un verdadero genocidio, generado por Nicolás Maduro; lamentablemente, el tuerto y cínico gobierno uruguayo impidió que se firmara la durísima condena que los demás países habían propuesto.

La Asamblea Nacional de Venezuela, con la firma del Presidente encargado, Juan Guaidó, presentó ante el Tribunal Penal Internacional el informe que suscribió la inobjetable Michelle Bachelet, actual Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y los propios jueces de La Haya acaban de iniciar una causa contra la Fiscal a cargo del tema –Fatou Bom Bensouda- por considerar que ha incurrido en negligencia grave en el trámite de las numerosas denuncias formuladas con anticipación.

El trabajo de la ex Presidente chilena constituye un demoledor inventario de los asesinatos, las torturas, las desapariciones, la emigración forzada y la indiscriminada represión que protagonizan los grupos paramilitares armados por el criminal Nicolás Maduro, a quien inspira el régimen cubano (que depende de la caridad que el tirano le dispensa mientras mata de hambre y enfermedad a su pueblo) y apoyan Rusia e Irán.

Se encuentra documentado el material bélico de última generación que le ha suministrado Vladimir Putin, y la presencia de “asesores” enviados por Raúl Castro, así como también la participación de integrantes de la Guardia Imperial de los ayatollahs y de milicianos del Hezbollah, incluida en la lista de organizaciones terroristas, en esas milicias irregulares.

A esta altura de los acontecimientos que rodean al horroroso proceso, para los oídos del mundo entero resulta atronador el absoluto silencio que guarda SS Francisco al respecto, como lo reflejó Andrés Oppenheimer esta misma semana. No se ha escuchado una sola declaración del Papa que condene al “hijo de Chávez”, pese a que éste se ha burlado durante los últimos años de todos los esfuerzos que la comunidad internacional ha realizado para poner fin a tamaña calamidad.

Esa conducta del Pontífice se replica en la Argentina en todos quienes acompañan la fórmula Fernández², ya que la corrupta alianza de los Kirchner con los sátrapas venezolanos les impide criticarlos, más allá del blindaje mediático que la izquierda internacional ha brindado a todos los regímenes comunistas que tantos millones de muertos cargan sobre sus espaldas (Iosíf Stalin, Mao Tse Tung, Pol Pot, Fidel Castro, Daniel Ortega, Abimael Guzmán, Roberto Santucho, Mario Firmenich, etc.).

 

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

 


PrisioneroEnArgentina.com

Julio 26, 2019