Coronel Pedro Adolfo López: La Declaración

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El Coronel López prestó declaración ante el Tribunal Oral Federal presidido por el juez Gabriel Casas y donde se explayó contra estas mal llamadas causas de lesa humanidad.  El Coronel Pedro Adolfo López no se pone de rodillas.

 


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Julio 3, 2017


 

Luz, Cámara, Acción V: El accionar parcial de un Tribunal Prevaricador

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Estos hechos ocurrieron el 9 de Agosto del año 2013, en el Tribunal Oral federal de Tucumán, cuando el Fiscal Leopoldo Peralta Palma, cataloga como culpables a los imputados. Los jueces y su silencio cómplice hacen pensar que esto es política de estado.

Ante esta situación en la que el fiscal  Peralta Palma da por culpables a los imputados  y la evidente permisividad de los togados, pide la palabra el defensor oficial José Maccio, quien realiza un planteo técnico y recusa por sus dichos al fiscal. Sin éxito alguno, por supuesto.

Las acciones y el resultado, en el siguiente video:

 


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Junio 7, 2017


 

Héroes de Manchalá en el Tribunal Oral Federal. Operación Independencia

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En el día de hoy, el Tribunal Oral Federal que persigue a quienes participaron en la Operación Independencia, tomó testimonio a tres de los héroes que combatieron en la Escuelita de Manchalá,  28 de mayo de 1975, cerca de la localidad tucumana de Río Colorado, en pleno gobierno democrático.  En ese entonces, una columna de transporte y logística del ERP, compuesta por un Ford F-100, un Rastrojero Diésel y dos camiones Mercedes Benz, modelos 608 y 1114 respectivamente, avanzó por la ruta 99. Allí se topó con 12 soldados y dos suboficiales que pintaban la Escuela de Manchalá. En los vehículos había 117 combatientes terroristas. Cuando pasaron frente a la mencionada escuela, abrieron fuego sobre el personal militar. Los soldados respondieron con fuego…

Aquí, por motivos de fallas en la transmisión, las declaraciones de dos de ellos, Rodolfo de Mayo y Luis Peñaranda.

 


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Junio 1, 2017


 

Testimonio de Arturo C. Larrabure ante el Tribunal Oral Federal

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Arturo C. Larrabure, vice presidente del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, hoy en horas de la tarde prestó declaración ante el Tribunal Oral Federal presidido por Gabriel Casas. Una voz sentida que no solo expuso el horror sufrido por su padre, sino que dejó en claro que las 17.382 víctimas civiles afectadas por el terrorismo (Entre ellas 29 niños que perdieron la vida) aún aguardan justicia.

 


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Junio 1, 2017


Luz, Cámara, Acción IV. La Farsa de los Juicios

NELSON CASTRO: ENTRE EL TTE 1º MARENGO Y HORACIO VERTBISKY

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 Escribe Mauricio Ortín.

 

Políticos –opositores y oficialistas- intelectuales, periodistas y, en general, aquellos que frecuentan los medios de comunicación hace mucho que han dado por cerrado el debate sobre la legalidad los juicios por crímenes de lesa humanidad. Dan por descontado que son justos y que todo aquel que por esa época vistió uniforme debe estar necesariamente bajo sospecha de genocidio (César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani está en ese trance). Para los jueces, está probado que existió un Plan Sistemático de Aniquilamiento de la Población Civil y con eso basta para condenar a cualquiera que entre en dicha bolsa.  Con la sola declaración del querellante sobra para enviar a un “represor” a cadena perpetua. Eso sí, con los avales correspondientes de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y las de las provincias. En todos los fallos de lesa humanidad (enfatizo, todos) esos señores que conforman el tribunal y que, por una cuestión de costumbre o vaya uno a saber por qué llamamos jueces, se encargan meticulosamente de advertir que ante la contradicción entre las partes el testimonio de las víctimas tiene más valor de verdad que la de los acusados. Ello porque son considerados testigos-necesarios dado que en los hechos que se juzgan, por lo general, se cometían en la clandestinidad, ocurrieron hace varias décadas y, por ello mismo, no existen pruebas. Dicho en pocas palabras, para los tres señores que ostentan el título impropio y que están sentados tras el estrado: el acusado, dice la verdad, sólo cuando sus palabras coinciden las del denunciante; éste último, a su vez, nunca miente.  Esta burda, alevosa, rastrera, ignominiosa y cruel patraña (Stalin, tenía más respeto por las formas) deja en manos de cualquiera la libertad, la honra, la hacienda y la vida de los uniformados de esa época. Esta y no otra es la maloliente “justicia” que imparte el estado argentino y que tolera y hasta aplaude la sociedad en su conjunto.

 

La juventud maravillosa

Para los que pertenecieron a la “juventud maravillosa”, en cambio, está el goce de ser considerados víctimas-héroes. Una suerte de Bill de indemnidad que perdona, oculta y/o enaltece sus actos “revolucionarias” de antaño. “Pecados de juventud”, “travesuras de muchachos idealistas”; La prensa, políticamente correcta, prefiere referirse así a los asesinatos, secuestros extorsivos, toma de cuarteles, asaltos demás horrores. No es el caso de Nelson Castro; él dice: crímenes; pero, eso sí, siempre aclarando que los de los los militares fueron “infinitamente” más graves. Lo de “infinitamente…”, aducen, es la razón por la que -para la Justicia- unos prescriben y otros no. Nelson Castro ¿se equivoca o tiene razón? Nada mejor que ir a las cosas para averiguarlo.

Comparemos, por ejemplo, dos hechos con sus respectivas causas e imputados: 1) el traslado en el año 1976 de 90 detenidos desde de la Cárcel de Villa Gorriti de la capital jujeña hasta el aeropuerto El Cadillal y desde allí hasta la ciudad de La Plata; 2) el atentado con bomba durante el mismo año al comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal.

 

El crimen de lesa humanidad del traslado

El 7 de octubre de 1976, el entonces Tte. 1º, Horacio Marengo, bajo el mando del Coronel Bulacio, habría sido uno más de los soldados que participó en el traslado de 90 detenidos desde de la Cárcel de Villa Gorriti de la capital jujeña hasta el aeropuerto El Cadillal (trayecto de no más de 20 km, se cubre en aproximadamente 20 minutos). Unos diez guardiacárceles de la provincia de Buenos Aires, a su vez, se hicieron cargo de la custodia de los detenidos en el avión que los llevó desde Jujuy a la ciudad de La Plata (tres horas de viaje). Todos ellos fueron condenados en primera instancia por “privación ilegítima de la libertad y tormentos” (ninguno de los trasladados murió o desapareció). Ahora bien, está más que claro en la instrucción y en la oralidad es que ni Marengo, ni los guardiacárceles fueron los que detuvieron o privaron –legítima o ilegítimamente- de la libertad a ninguna de estas personas ¡Fueron retiradas de una cárcel! Es obvio que cuando aparecen Marengo y los guardiacárceles en escena ¡ya estaban detenidos! Tan es así que, en los fundamentos de la sentencia, se consigna que se encontraban detenidos “a disposición del poder ejecutivo nacional” y el juez Gabriel Casas falla en disidencia sosteniendo que no hubo ”privación ilegítima de la libertad” de parte de los guardiacárceles. Hay que recordar que estaba vigente un decreto de Isabel Perón que disponía que las fuerzas de seguridad y los agentes penitenciarios de todo el país dependían directamente del comandante de las fuerzas armadas. De allí que, ante una orden de traslado, lo único que cabía a cualquiera de ellos era cumplirla o insubordinarse. Ni Marengo, ni los guardiacárceles tenían porqué saber que los prisioneros eran políticos. Saberlo, tampoco debería agravar su situación procesal. Para los jueces, sin embargo, para no quedar incurso en la “privación ilegítima de la libertad”, Marengo debió haberse jugado su carrera militar y su libertad favoreciendo la fuga de los detenidos apenas los sacó del penal de Villa Gorriti. Los guardiacárceles, a su vez y con idéntico fin, secuestrando y desviando el avión a Cuba. En cuanto a los “tormentos” causados durante el traslado por el que también fueron condenados, las únicas “pruebas” son las declaraciones de los testigos-necesarios-víctimas. Los guardiacárceles niegan haberlos cometidos pero, ya lo dije, lo que vale es la palabra de la querella.

 

El acto revolucionario de los “idealistas”

A las 13:20 Hs. del 2 de julio de 1976, un artefacto explosivo estalló en el comedor de la Superintendencia de Seguridad Federal causando la muerte a 23 personas e  hiriendo a unas 60 (mutilados, ciegos y quemados). La mayoría se encontraba almorzando. La organización terrorista Montoneros, públicamente, se hizo cargo de la masacre a través de un parte de guerra y del reportaje que concedió el montonero Mendizábal a la revista Cambio 16. La causa por el atentado la inició el señor Hugo Biazzo, uno de los heridos. Entre los sindicados como responsables, además de Firmenich, estaba el subjefe de inteligencia de Montoneros: Horacio Vertbisky. No llegó a juicio porque según, el fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal, está prescripta. Los jueces Juan Fégoli, Raúl Madueño y Mariano González Palazzo destacaron la “orfandad probatoria” y la escasa “seriedad” de una imputación “generalizada” (la autoría confesa de otra época de un terrorista es nada frente a la negación actual del ahora, testigo-víctima). Ningún terrorista fue a juicio por (después de la AMIA) el mayor atentado terrorista de la historia argentina. Por el contrario, Horacio Vertbisky, se ufana de haber pertenecido a Montoneros y preside la principal organización de DD.HH. del país. En los juicios de lesa humanidad se desempeña, a pedido de las querellas, como “testigo de concepto” y sus dichos son palabra santa para los magistrados. También, el ascenso de militares y el nombramiento de jueces pasan por su filtro. En fin, para el poder judicial argentino se podría decir que es casi un héroe (cuando falleció Juan Gelman –teniente Pedro-, otro de los terroristas implicados en el atentado, el poder ejecutivo decretó tres días de duelo nacional).

 

MORALEJA

Para la “Justicia” argentina, el simple traslado de presos es un crimen “infinitamente más grave” (Nelson Castro, dixit) que asesinar a 23 personas y mutilar a otras 60 con una bomba. Los jueces que permiten este absurdo moral algún día deberán rendir cuentas. Mientras tanto, son miles los que sufren cárcel, escarnio e injusticia y millones a los que la injusticia les importa un carajo.

 

 


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Marzo 6, 2017


 

INCÓGNITA, REVELACIÓN Y ODIO

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claudio-kussman-cartel Por Claudio Kussman.

 

 

LA INCÓGNITA

De tiempo atrás disponemos fuera del país, de diversos videos en donde se pueden observar y escuchar los impúdicos actos de prevaricato de inc1miembros de “la justicia independiente”, a decir  del presidente de casi todos los argentinos. Cuatro ya fueron editados y exhibidos en este sitio y otros están en crudo para hacerlo a medida que el tiempo del cual somos esclavos, así lo permita. El último, obtenido luego de horas de trabajo y mucha paciencia, por ARIEL VALDIVIEZO  como todos vimos, muestra a los togados JIMENEZ MONTILLA y GABRIEL CASAS de la justicia federal de Tucumán, en una comprometedora conversación ante micrófonos descuidadamente abiertos. Allí queda fehacientemente demostrado lo que todo prisionero adulto mayor o preso político repetimos hasta el cansancio sin ser escuchados. Que estos prevaricadores nos condenaron desde antes de detenernos siendo todo “acto legal” una burda farsa. Además de demostrar  la catadura de estos risueños adalides de la justicia, en lo personal  me planteó una incógnita que va más allá de ellos. Está centrada en quienes se presentan como víctimas. Si bien infiero que muchos mienten y los movilizan ideología, intereses espurios y económicos, también deben haber legítimos reclamantes de verdad y justicia.

 

LA REVELACIÓN Y EL ODIO

Sobre ellos  justamente es la incógnita. Me pregunto frecuentemente: ¿Se darán cuenta que en los juicios abundan las mentiras? De percibirlo, inc2los conforma que haya prisioneros por el solo hecho de haber usado uniforme en los años 60 y 70? ¿Qué sentirán cuando importantes personajes, sean estos uniformados, empresarios, sindicalistas, periodistas o lo que fuere quedan adrede sin ser alcanzados por la justicia? ¿Cuándo en su lugar encarcelan y juzgan a los FUSCO (músico recién ingresado a gendarmería) o los DELGADO (agente recién ingresado a mi policía), sobre quienes ya hemos escrito en este sitio? Hoy a la mañana se me reveló espontáneamente  lo que esta gente puede llegar a sentir. Al repasar a todos los miembros judiciales de todas las categorías que intervinieron en mi causa y a todos los funcionarios y políticos a los que recurrimos sin éxito, ya que nos ignoraron inc4olímpicamente, desee lo peor para cada uno de ellos. Si bien este es un sentimiento injusto no por ello deja de ser real, y entonces comprendí lo que sienten los verdaderos reclamantes. La grieta que se ha producido que es imposible de cerrar mientras vivamos, hace que intensamente nos odiemos  mutuamente sin importar el rol que cumplió o cumple cada uno de todos nosotros. Sos un enemigo y mereces lo peor. Allí está uno de los
tantos males que se sembró desde el mismo gobierno del “vamos por todo” avalado por el de “Cambiemos”, en este tiempo que nos toca vivir.

 

“Basta con que un hombre odie a otro para que el odio

vaya corriendo hasta la humanidad entera”.

Jean Paul Sartre (1905-1980)

 

 


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Enero 8, 2017


Agradecemos Foto Tapa: Diario La Gaceta