Una vez más el señor Slokar, camarista de profesión, trata de confundir los lectores desde su estatus de magistrado con afirmaciones que lejos están de tener el estatus de verdad. El reciente artículo, publicado en Página 12 «La justicia y las serpientes sólo muerden pies descalzos»2, así lo demuestra.
La primera observación está en el título del artículo. Slokar, en el ejercicio de su profesión, conoce la importancia de hacer referencia al autor de una publicación, de un escrito, de conceptos o de definiciones, porque el principio de propiedad intelectual está en juego. La frase “La justicia y las serpientes sólo muerden pies descalzos“, no es una creatividad conceptual o literaria construida por el Sr. Slokar como dejó entender la publicación. En el artículo no se menciona el autor de la frase para confundir al lector. ¿Esta práctica la aplica también en los dictámenes judiciales?
Señor Slokar, como magistrado, como ciudadano y militante comprometido con los 70, su artículo se aleja de la verdad, miente; el crimen de genocidio no existió en argentina, Respete la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio (1948), repetir una mentira no la transforma en verdad. Su rol de magistrado no es acusar arbitrariamente de delitos inexistentes, sino de garantizar y proteger los derechos humanos de todas las personas haciendo abstracción de su orientación ideológica o política.
El señor Slokar recuerda a Monseñor Romero diciendo que:
«Comenzó entonces a denunciar estructuralmente la opresión de la ley y la corrupción de la justicia: “Cuantos crímenes se cometen en nombre de la legalidad”, porque “No es el hombre para la ley, sino la ley para el hombre”. Y culpó directamente a la Corte Suprema: “Jueces que se venden! ¿” Dónde está el papel trascendental en una democracia de este Poder, que debía estar por encima de todos los poderes y reclamar la justicia a todo aquel que la atropella?”. Ese contexto es la Argentina actual: existe corrupción en la justicia, los jueces se venden, la CSJN está politizada, se violan impunemente los DDHH de personas adultas por haber sido agentes del Estado en los 70. ¿Ante quien reclamar justicia, ante el Sr. Slokar que hace parte de ese sistema?
En su célebre “Homilía de fuego” del domingo 23 previo a su muerte, llamó a los policías y soldados a la resistencia pasiva, o sea, la desobediencia legítima por motivos de justicia: “Una orden inmoral nadie tiene que cumplirla” Si una orden inmoral nadie debe cumplirla. ¿porque el Sr. Slokar, en toda impunidad, la hace cumplir a los ex agentes del Estado? utilizando el monopolio de la fuerza y resoluciones de una justicia arbitraria. Es decir que, aplica una justicia selectiva, a los adultos mayores que están en estado de vulnerabilidad (este principio es lo que sugiere la frase La justicia y la serpiente solo muerden pies descalzos).
«La fecha nos impone la necesidad de que todos nuestros esfuerzos democráticos estén dirigidos a detener la larga cadena de injusticia, odio y violencia que atraviesa nuestra historia del último medio siglo». Es la Argentina actual, ¿cómo hacer para detener ese flagelo? El Sr. Slokar juega un rol fundamental porque tiene una responsabilidad mayor en garantizar el orden público, el respeto de la justicia, no politizarla, ni ideologizarla y no fomentar el odio. Pero la realidad es otra, el Sr. Slokar con sus artículos, conferencias, escritos, posiciones políticas, fomenta el odio, la violencia moral y la injusticia.
«se expresan en el experimento neoliberal deshumano de la burla a la Constitución» El Sr. Slokar se sorprende y preocupa al pensar que terceros burlen a la CN, cuando el mismo en su condición de camarista no respeta los valores y principios constitucionales esenciales en los juicios llamados de lesa humanidad. Aplica una justicia politizada violando todas las garantías constitucionales y convencionales.
Finalmente,
Los pilares fundamentales previstos en los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial (ONU-2006) y el Código Iberoamericano de Ética Judicial (2014), son impunemente ignorados, despreciados por el autor del artículo mencionado. Así los principios de prudencia, honestidad profesional, imparcialidad, independencia, corrección, motivación, competencia y diligencia, no son garantizados. Quien juzga la conducta del juez Slokar en sus ilegales resoluciones judiciales. De manera permanente, estridente, dice ser un defensor de los Derechos Humanos, garante de la responsabilidad internacional del Estado, pero su conducta muestra lo contrario: “Quien dice humanidad, quiere engañar” Carl Schmitt hace una paráfrasis de una cita de Pierre-Joseph Proudhon: «Quien dice Dios quiere engañar».
Yo elegí defender el Estado de Derecho y los Derechos Humanos de todos por igual, El Sr. Alejandro Slokar no.
1– Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Detenido arbitrariamente por la Argentina, actualmente privado de libertad en la prisión de alta seguridad de la U34 del SPF. Presidente de Casppa-France.
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Una vez más el señor Slokar, camarista de profesión, trata de confundir los lectores desde su estatus de magistrado con afirmaciones que lejos están de tener el estatus de verdad. El reciente artículo, publicado en Página 12 «La justicia y las serpientes sólo muerden pies descalzos»2, así lo demuestra.
La primera observación está en el título del artículo. Slokar, en el ejercicio de su profesión, conoce la importancia de hacer referencia al autor de una publicación, de un escrito, de conceptos o de definiciones, porque el principio de propiedad intelectual está en juego. La frase “La justicia y las serpientes sólo muerden pies descalzos“, no es una creatividad conceptual o literaria construida por el Sr. Slokar como dejó entender la publicación. En el artículo no se menciona el autor de la frase para confundir al lector. ¿Esta práctica la aplica también en los dictámenes judiciales?
El señor Slokar recuerda a Monseñor Romero diciendo que:
Finalmente,
Los pilares fundamentales previstos en los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial (ONU-2006) y el Código Iberoamericano de Ética Judicial (2014), son impunemente ignorados, despreciados por el autor del artículo mencionado. Así los principios de prudencia, honestidad profesional, imparcialidad, independencia, corrección, motivación, competencia y diligencia, no son garantizados. Quien juzga la conducta del juez Slokar en sus ilegales resoluciones judiciales. De manera permanente, estridente, dice ser un defensor de los Derechos Humanos, garante de la responsabilidad internacional del Estado, pero su conducta muestra lo contrario: “Quien dice humanidad, quiere engañar” Carl Schmitt hace una paráfrasis de una cita de Pierre-Joseph Proudhon: «Quien dice Dios quiere engañar».
Yo elegí defender el Estado de Derecho y los Derechos Humanos de todos por igual, El Sr. Alejandro Slokar no.
Prof. Mario Sandoval1
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1– Mario Sandoval, francés, nació en Buenos Aires. Formación y actividades en ciencias políticas, filosofía, habiendo ocupado funciones en los sectores públicos y privados, la docencia superior y consultorías, a nivel nacional e internacional, en los campos de las relaciones internacionales, la geopolítica. Detenido arbitrariamente por la Argentina, actualmente privado de libertad en la prisión de alta seguridad de la U34 del SPF. Presidente de Casppa-France.
2– https://www.pagina12.com.ar/812783-la-justicia-y-las-serpientes-solo-muerden-pies-descalzos , https://www.analisisdigital.com.ar/opinion/2025/03/23/la-justicia-y-las-serpientes-solo-muerden-pies-descalzos
PrisioneroEnArgentina.com
Marzo 31, 2025
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