LAS MUJERES QUE SALVAN EL DÍA SIN HACER RUIDO

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  Por Jorge B. Lobo Aragon.

Desde Tafí del Valle, donde la mañana se demora entre neblinas y los cerros parecen meditar antes de entregarse al sol, uno aprende algo que la ciudad suele olvidar: el mundo no se sostiene por estruendo, sino por delicadeza.

Hay mujeres que salvan el día sin hacer ruido.

No salen en los titulares.

No golpean la mesa para que las vean.

No necesitan imponer su voz para que su presencia ordene el universo pequeño que les ha sido confiado: una casa, una ausencia, una memoria, una pena ajena, un hijo inquieto, una madre cansada, una amistad herida, un amor que vacila.

Tienen la antigua sabiduría de lo esencial.

Saben cuándo hablar y cuándo callar.

Saben que una caricia puede ser más poderosa que un discurso.

Saben que a veces el heroísmo consiste apenas en levantarse, arreglarse el alma en silencio y seguir.

He conocido muchas así.

Mujeres que no declaman su fortaleza porque la ejercen.

Mujeres que no piden admiración porque ya viven en una estatura moral que vuelve innecesario el aplauso.

Mujeres que, aun rotas, tienen la extraña elegancia de seguir alumbrando a otros.

Tal vez por eso las mujeres entienden mejor que nadie la trama secreta de la vida: saben que casi todo lo importante ocurre sin escándalo.

Una esperanza que vuelve.

Una mano que acompaña.

Una oración dicha apenas.

Una mirada que perdona.

Una fidelidad que no se rinde.

En tiempos donde todos quieren parecer invencibles, ellas conservan la grandeza más rara: la de seguir siendo humanas sin dejar de ser inmensas.

Y acaso por eso, cuando Tafí se queda en silencio y el cielo baja a conversar con los cerros, uno comprende que la verdadera nobleza no siempre lleva corona.

A veces lleva cansancio.
A veces lágrimas.
A veces una sonrisa leve.
Y casi siempre, el coraje secreto de una mujer.

Porque hay mujeres que no sólo atraviesan la vida: la sostienen.

Dr. Jorge Bernabé Lobo Aragón

jorgeloboaragon@gmail.com

 


PrisioneroEnArgentina.com

Marzo 18, 2026


 

1 thought on “LAS MUJERES QUE SALVAN EL DÍA SIN HACER RUIDO”

    • Sonia S
    • posted on March 21, 2026

    Madre mía, un poeta, plácido trovador en este mundo del revés, donde la vileza es probidad y la indignidad virtud.

    Ya sabe donde escribe vd?

    Le place tener de compañeros escribientes a Miguel Etchecolatz, a otro tipo llamado “Nabo” Barreiro, a otro infame de apodo (que no seudónimo) “Tigre Acosta”, a un cura calavera que se solazaba con las chispas eléctricas que saltaban de los senos, de los anos, de los penes, de las encías, en fin de las partes más intimas y delicadas del cuerpo humano, cuando presenciaba los suplicios infernales, cura de rimbombante apellido como Von Wernich, con un tal Españadero y sus turbios negocios para devolver a los atribulados padres los cuerpos destrozados de sus hijos …

    (y más) …

    Quiere vd convertirse en el esteta del horror?

    O su presencia sugiere que en ese entorno también hay “cultura” y “sensibilidad”, lo cual quiere “humanizar” un espacio que, en esencia, defiende la deshumanización de las víctimas, ya culpables reales o inocentes reales (vd que es abogado, ministro de la ley) de sus colegas escribientes?

    Madre mía … yo es que no dejo de alucinar con esta página.

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