¡No existe ningún fracaso!, sí lo de no intentarlo nuevamente.
¿Por qué nos sentimos fracasados? ¿Por qué confesamos una derrota? ¿Simplemente será porque nuestra iniciativa no fue bien recibida?… ¿Por qué no ser perseverantes hasta que la victoria llegue? ¿Por qué desistimos sin nuevas tentativas?
Escrito está en las Escrituras que “somos más que vencedores”; ¿y porque nosotros no lo creemos si el Señor nos lo garantiza?
No podemos conformar con una derrota; esta es una palabra que debe ser apagada de nuestro pensamiento, de nuestra vida espiritual; es una palabra que se debe apagar del diccionario de nuestro vivir… Que nos quede claro, la derrota es y será pasajera; el fracaso a lo sumo puede ser momentáneo, no debemos de generar un estímulo a nuevas tentativas hasta que sea alcanzada la victoria. No debe haber motivo alguno para que perdamos las esperanzas, ni tampoco para que mostremos un semblante abatido. Debemos tener la cabeza en alto y, después de una decepción, levantarla, fijar nuestra mirada al cielo y recomenzar, convencidos de que venceremos. Desistir no es actitud a tener en cuenta, no es característica de nosotros. Necesitamos creer en las promesas de Las escrituras, en todas ellas y, si el Señor prometió, Él cumplirá. Tengamos fe y evitemos volver atrás. Tenemos decirlo convencidos, ¡jamás desistiré!
Lamentablemente están las personas que se lamentan, las que por cualquier cosa murmuran; las que se lamentan porque no consiguieron lo que otros ya lo hicieron, los que se lamentan de su suerte y culpa a Dios por sus “fracasos”. Pero, para todos estos, la única cosa que no hacen es perseverar, intentar más una vez, insistir y luchar para la realización de sus sueños. Ellos no perciben que todo lo realizado por uno mismo, ayudan al bien propio. Es voluntad de Dios que nuestra vida espiritual esté en crecimiento y tengamos una victoria definitiva y completa.
¿Desiste tú después un fracaso o persevera hasta conseguir la victoria?
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un saludo, y mi deseo que Dios te bendiga y prospere en todo lo que emprendas, y derrame sobre ti Salud, Paz, Amor, y mucha prosperidad.
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¡No existe ningún fracaso!, sí lo de no intentarlo nuevamente.
¿Por qué nos sentimos fracasados? ¿Por qué confesamos una derrota? ¿Simplemente será porque nuestra iniciativa no fue bien recibida?… ¿Por qué no ser perseverantes hasta que la victoria llegue? ¿Por qué desistimos sin nuevas tentativas?
Escrito está en las Escrituras que “somos más que vencedores”; ¿y porque nosotros no lo creemos si el Señor nos lo garantiza?
No podemos conformar con una derrota; esta es una palabra que debe ser apagada de nuestro pensamiento, de nuestra vida espiritual; es una palabra que se debe apagar del diccionario de nuestro vivir… Que nos quede claro, la derrota es y será pasajera; el fracaso a lo sumo puede ser momentáneo, no debemos de generar un estímulo a nuevas tentativas hasta que sea alcanzada la victoria. No debe haber motivo alguno para que perdamos las esperanzas, ni tampoco para que mostremos un semblante abatido. Debemos tener la cabeza en alto y, después de una decepción, levantarla, fijar nuestra mirada al cielo y recomenzar, convencidos de que venceremos. Desistir no es actitud a tener en cuenta, no es característica de nosotros. Necesitamos creer en las promesas de Las escrituras, en todas ellas y, si el Señor prometió, Él cumplirá. Tengamos fe y evitemos volver atrás. Tenemos decirlo convencidos, ¡jamás desistiré!
Lamentablemente están las personas que se lamentan, las que por cualquier cosa murmuran; las que se lamentan porque no consiguieron lo que otros ya lo hicieron, los que se lamentan de su suerte y culpa a Dios por sus “fracasos”. Pero, para todos estos, la única cosa que no hacen es perseverar, intentar más una vez, insistir y luchar para la realización de sus sueños. Ellos no perciben que todo lo realizado por uno mismo, ayudan al bien propio. Es voluntad de Dios que nuestra vida espiritual esté en crecimiento y tengamos una victoria definitiva y completa.
¿Desiste tú después un fracaso o persevera hasta conseguir la victoria?
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un saludo, y mi deseo que Dios te bendiga y prospere en todo lo que emprendas, y derrame sobre ti Salud, Paz, Amor, y mucha prosperidad.
Claudio Valerio
© Valerius
PrisioneroEnArgentina.com
Marzo 27, 2025