Bonnie Parker y Clyde Barrow forman una de las parejas criminales más famosas de la historia de Estados Unidos. Su historia ha sido contada en libros, canciones, películas y series, y con el tiempo ambos fueron convertidos en símbolos románticos de la rebeldía. Sin embargo, detrás de esa imagen existió una realidad mucho más dura: robos, secuestros, asaltos, asesinatos y una persecución policial que terminó violentamente en 1934.
Su historia comenzó en Texas durante los años más difíciles de la Gran Depresión y terminó con ambos muertos antes de cumplir los 25 años.
Bonnie Parker: una joven de Texas
Bonnie Elizabeth Parker nació el 1 de octubre de 1910 en Rowena, Texas.
Su familia tenía pocos recursos. Cuando Bonnie era todavía una niña, su padre murió y su madre tuvo que criar sola a sus hijos.
Bonnie era inteligente y tenía aspiraciones diferentes de las que posteriormente mostraría su vida criminal.
En la escuela destacó especialmente por su escritura. Le gustaba la poesía y soñaba con convertirse en actriz.
A los 16 años se casó con Roy Thornton, pero el matrimonio fue muy problemático y terminó separándose.
Bonnie nunca llegó a divorciarse legalmente antes de la muerte de Thornton.
Su vida cambió radicalmente cuando conoció a Clyde.
Clyde Barrow: del pequeño delincuente al fugitivo
Clyde Chestnut Barrow nació el 24 de marzo de 1909 en Ellis County, Texas.
Era uno de varios hijos de una familia pobre.
Como muchos jóvenes de su generación, creció en un ambiente profundamente afectado por la crisis económica.
Durante su adolescencia comenzó a cometer pequeños delitos.
Robos, hurtos de automóviles y otros delitos lo llevaron progresivamente al sistema penitenciario.
Su experiencia en prisión fue decisiva.
Mientras estuvo encarcelado sufrió malos tratos y posteriormente afirmó que había sido víctima de abusos.
Cuando recuperó la libertad, su comportamiento criminal se volvió mucho más violento.
El encuentro
Bonnie y Clyde se conocieron en 1930.
Bonnie tenía 19 años.
Clyde tenía 20.
La relación fue inmediata.
Bonnie decidió acompañarlo pese a saber que estaba involucrado en actividades criminales.
La pareja se convirtió rápidamente en parte de una pequeña banda de fugitivos.
No actuaban siempre solos.
Durante diferentes períodos estuvieron acompañados por delincuentes como W. D.Jones, Buck Barrow y Blanche Barrow, entre otros.
La composición del grupo cambió varias veces.
La época de la Gran Depresión
Para comprender el fenómeno Bonnie y Clyde hay que comprender la época.
La Gran Depresión había dejado millones de estadounidenses sin empleo.
La pobreza era extrema.
Los bancos eran vistos con desconfianza por sectores de la población que habían perdido sus ahorros.
En ese contexto aparecieron delincuentes que fueron convertidos por determinados medios de comunicación en figuras casi románticas.
Bonnie y Clyde se beneficiaron de esa imagen.
Los periódicos publicaban fotografías de la pareja.
El público seguía sus movimientos.
Pero la realidad de sus crímenes era mucho menos romántica.
Los robos
La banda de Barrow robó estaciones de servicio, pequeños comercios, bancos y otros establecimientos.
Sin embargo, a diferencia de la imagen popular, no fueron responsables de una interminable cadena de grandes robos bancarios.
La mayoría de sus delitos fueron pequeños asaltos y robos de automóviles.
Su verdadera peligrosidad surgió de la violencia utilizada para escapar.
Cuando la policía intentaba detenerlos, estaban dispuestos a disparar.
La violencia
La banda de Barrow estuvo involucrada en numerosos enfrentamientos armados.
Murieron varios agentes de policía.
También murieron civiles y miembros de la propia banda.
Bonnie no era simplemente una acompañante pasiva.
Aunque el grado exacto de su participación en determinados homicidios sigue siendo discutido por los historiadores, estuvo involucrada activamente en la vida criminal de la banda y portaba armas.
Clyde, por su parte, se convirtió en un fugitivo cada vez más buscado.
La policía comenzó a organizar una persecución interestatal.
Bonnie, la poeta
Uno de los elementos que más contribuyó a construir el mito fue la personalidad de Bonnie.
Además de su participación en los delitos, escribía poesía.
Uno de sus poemas más conocidos, “The Story of Bonnie and Clyde”, presentaba una versión romántica de su vida.
La poesía ayudó a crear la imagen de dos amantes perseguidos por una sociedad injusta.
Pero esa narrativa omitía buena parte del sufrimiento provocado por sus crímenes.
Es un ejemplo clásico de cómo la cultura popular puede transformar delincuentes reales en personajes legendarios.
La banda se desintegra
La vida de fugitivos comenzó a ser cada vez más difícil.
La policía había identificado a numerosos miembros de la banda.
Las casas de familiares eran vigiladas.
Los vehículos utilizados por el grupo eran buscados.
La banda comenzó a dividirse.
En 1933, Buck Barrow resultó gravemente herido durante un enfrentamiento policial y murió posteriormente.
Su esposa Blanche fue capturada.
La desaparición de Buck debilitó considerablemente al grupo.
Bonnie y Clyde continuaron huyendo.
La persecución final
Para 1934, las autoridades estaban decididas a terminar con ellos.
El encargado de organizar la emboscada final fue el exranger de Texas Frank Hamer.
Hamer estudió cuidadosamente los movimientos de la pareja y siguió las conexiones familiares y los lugares que solían visitar.
Descubrió que Bonnie y Clyde tenían una relación de confianza con determinados familiares.
Finalmente, la policía consiguió información sobre el lugar por donde probablemente pasarían.
La emboscada se preparó en una carretera rural de Bienville Parish, Louisiana.
El 23 de mayo de 1934
La mañana del 23 de mayo de 1934, Bonnie y Clyde viajaban en un automóvil Ford V8.
Se dirigían hacia una zona rural.
No sabían que varios agentes estaban esperándolos.
Cuando el vehículo se acercó, los policías abrieron fuego.
El automóvil quedó prácticamente destruido.
Bonnie Parker y Clyde Barrow murieron instantáneamente.
Tenían 23 y 25 años, respectivamente.
La emboscada fue extremadamente violenta.
Los investigadores dispararon decenas de veces contra el automóvil.
Las fotografías posteriores del vehículo y de la escena se convirtieron en parte de la leyenda.
El público
La muerte de la pareja produjo una enorme conmoción.
Miles de personas se acercaron al lugar.
Algunos intentaron obtener recuerdos.
Otros querían simplemente ver el automóvil.
La curiosidad pública fue extraordinaria.
Los cuerpos fueron llevados a Texas.
Bonnie y Clyde habían muerto, pero su fama acababa de comenzar.
¿Eran héroes?
No.
Aunque algunos sectores de la sociedad de la época simpatizaban con ellos, especialmente por la crisis económica, no existe evidencia de que fueran una especie de “Robin Hood” que robaba sistemáticamente a los ricos para ayudar a los pobres.
La pareja cometió delitos graves.
Hubo víctimas.
Hubo policías asesinados.
Hubo personas aterrorizadas.
La romantización posterior ocultó parte de esa realidad.
El papel de los medios
Los medios de comunicación tuvieron un papel fundamental.
Las fotografías que Bonnie y Clyde habían dejado durante su vida fueron especialmente importantes.
En algunas aparecían posando con armas o representando escenas románticas.
Estas imágenes resultaban extraordinariamente atractivas para los periódicos.
La combinación de juventud, romance, armas y persecución policial creó una historia perfecta para la prensa.
La pareja dejó de ser simplemente Bonnie Parker y Clyde Barrow.
Se transformaron en Bonnie and Clyde, un personaje colectivo.
El cine
Décadas después, Hollywood volvió a transformar la historia.
La película Bonnie and Clyde, dirigida por Arthur Penn y estrenada en 1967, fue protagonizada por Warren Beatty y Faye Dunaway.
La película presentó a la pareja de una manera mucho más compleja y romántica que las crónicas policiales originales.
Fue un enorme éxito y se convirtió en una película fundamental de la historia del cine estadounidense.
También contribuyó a consolidar definitivamente la imagen de Bonnie y Clyde como amantes rebeldes.
Sin embargo, la película utiliza importantes elementos de ficción.
No debe confundirse con una reconstrucción documental de sus vidas.
El verdadero legado
La fascinación por Bonnie y Clyde continúa porque su historia reúne elementos que parecen diseñados para convertirse en una leyenda:
Dos jóvenes enamorados.
Una época de pobreza.
Una vida de fugitivos.
Fotografías románticas.
Armas.
Automóviles.
Robos.
Persecuciones.
Y una muerte violenta.
Pero la realidad fue más triste.
Bonnie Parker tenía 23 años.
Clyde Barrow tenía 25.
Sus vidas adultas habían quedado prácticamente destruidas por la delincuencia.
La pareja no tuvo tiempo para conocer otra existencia.
Una tragedia estadounidense
Bonnie y Clyde representan una época específica de Estados Unidos.
La Gran Depresión produjo enormes desigualdades y desesperación.
Algunos delincuentes consiguieron aprovechar el descontento social para convertirse en figuras populares.
Pero el hecho de que determinados sectores sintieran simpatía por ellos no significa que sus acciones fueran justificables.
La historia muestra algo que se repite constantemente: la sociedad puede convertir a determinados criminales en héroes cuando sus historias encajan con las frustraciones de una época.
Conclusión
Bonnie Parker y Clyde Barrow comenzaron como jóvenes de origen humilde y terminaron convertidos en dos de los fugitivos más famosos de Estados Unidos.
Su carrera criminal fue relativamente corta, pero extremadamente intensa.
Robaron, huyeron, se enfrentaron a la policía y participaron en una cadena de delitos que dejó víctimas reales.
El 23 de mayo de 1934, una emboscada terminó con sus vidas.
Bonnie tenía 23 años.
Clyde tenía 25.
No murieron como héroes románticos de Hollywood.
Murieron como fugitivos buscados por múltiples delitos.
Sin embargo, la historia posterior los transformó.
El cine, la literatura, la música y la prensa construyeron una imagen de amantes rebeldes enfrentados al sistema.
La verdadera historia es mucho más compleja.
Bonnie y Clyde fueron simultáneamente jóvenes atrapados en una época de pobreza y delincuentes responsables de violencia.
Y quizás sea precisamente esa contradicción la que explica por qué, más de noventa años después de su muerte, sus nombres continúan siendo reconocidos prácticamente en todo el mundo.
A raíz de la sangrienta ola de crímenes de dos años de Clyde Barrow y Bonnie Parker, el gobierno de Estados Unidos enjuició a más de una docena de familiares y amigos por ayudar a la pareja. Durante su argumento final, el fiscal Clyde O. Eastus hizo una acusación sorprendente.
Eastus
Señalando a la madre de Clyde, Cumie Barrow, Eastus rugió: “¡Ella es la cabecilla de esta conspiración!”
Como fiscal de Estados Unidos para el Distrito Norte de Texas, Eastus probablemente estaba embelleciendo su punto para el jurado de Dallas. Puso a Cumie al frente y al centro porque admitió reunirse regularmente con los fugitivos y se sabía que les proporcionaba comida, ropa y otras comodidades.
Pero Eastus estaba edificando algo.
Una nueva mirada a la historia de Bonnie y Clyde sugiere que Cumie realmente fue la mujer detrás de Clyde Barrow. Los relatos de los participantes y las noticias de la época, incluidos los guardados en los álbumes de recortes del alguacil del condado de Dallas, muestran a una madre que manejó con cuidado la imagen de su hijo, ganando su liberación de la prisión con pequeñas mentiras, manipulando a los reporteros de noticias y probablemente haciendo pagos que ayudaron a extender su larga racha de robos y asesinatos.
Sin duda, Cumie siempre ha sido un personaje clave en el drama de Bonnie y Clyde. Pero la narrativa típica, como la detallan los aficionados al crimen, la retrata simplemente como una madre amorosa y protectora que haría cualquier cosa por sus hijos. Es casi seguro que ella era más cómplice que eso.
Nacida como Cumie Walker cerca de Swift, Texas, en 1874, se casó con Henry Barrow poco después de cumplir los 17 años. Sabía mucho más que su esposo, que había estado enfermo y nunca fue a la escuela. La pareja pasó la mayor parte de su vida cultivando o tratando de hacerlo. Ganarse la vida de la tierra fue un desafío, especialmente porque su familia creció de un hijo en 1894 a siete en 1918. Cumie se volvió experto en habilidades de supervivencia.
Una depresión en los precios agrícolas después de la Primera Guerra Mundial obligó a Henry y Cumie a mudarse en 1922 a Dallas, donde Henry se ganó la vida como vendedor ambulante. Para cuando Clyde Barrow estaba en la mitad de su adolescencia, había abandonado la escuela y estaba trabajando en una serie de trabajos en fábricas. Los bajos salarios no eran suficientes para el estilo de vida que quería.
Cumie Barrow
En poco tiempo, agregó el robo a sus habilidades: primero artículos de metal para ayudar a su padre y luego pavos antes de avanzar al robo de autos y allanamientos. Cuando la policía de Dallas comenzó a trasladarlo regularmente a la estación para interrogarlo, llevó su oficio a otras ciudades de Texas.
A principios de 1930, conoció y se enamoró perdidamente de Bonnie Parker, una pequeña rubia animada que fue separada de su esposo adolescente. Sin embargo, solo unas semanas después, Clyde fue arrestado y finalmente enviado a Waco, Texas, donde rápidamente fue juzgado y condenado por varios robos. Las autoridades de Houston lo culparon de un asesinato varios meses antes.
Con Clyde enfrentando 14 años de prisión y un cargo de asesinato, Cumie concedió una entrevista al Waco News-Tribune, insistiendo en que estaba en Dallas, no en Houston en el momento del asesinato. Ella atribuyó sus problemas a haberse enredado con un mal grupo de jóvenes y señaló, correctamente, que anteriormente había sido acusado, pero nunca condenado, de un delito.
Ella también le dijo a una mentira: “Clyde tenía solo 18 años el lunes pasado”.
De hecho, su hijo con cara de bebé era al menos dos años mayor que eso, pero seguramente sabía que el estado tendía a ser más indulgente con los adolescentes. (Según la mayoría de los relatos, Clyde nació en 1909, lo que significa que acababa de cumplir 21 años. Pero la Biblia familiar enumeró su año de nacimiento como 1910, lo que algunos afirman que es correcto).
El cargo de asesinato fue retirado cuando surgió otro sospechoso. Pero cuando Clyde llegó a la penitenciaría estatal para cumplir su condena, indicó que tenía 18 años.
Cumie mantendría el mito de la edad mientras trabajaba diligentemente para sacar a Clyde de la cárcel.
Contrató abogados con dinero proporcionado por su hijo Buck, el hermano mayor de Clyde, quien aparentemente consiguió el dinero al asaltar estaciones de servicio y robar las nóminas de la empresa. Esos abogados tejieron una historia desgarradora, argumentando que la madre de Clyde era una viuda que realmente necesitaba sus ganancias. Cumie, sin embargo, no era viuda; ella y Henry habían trasladado su pequeña casa construida a mano a un lote del oeste de Dallas, donde Henry dirigía una modesta estación de servicio desde una habitación delantera.
Clyde Barrow
Cumie o sus abogados también recopilaron cartas de recomendación del alguacil que detuvo a Clyde en la cárcel de Waco, el juez que lo sentenció y otros funcionarios que apoyaron su liberación. La junta estatal de indultos estuvo de acuerdo y recomendó su libertad condicional porque “Barrow tenía solo 18 años cuando se metió en problemas” y se iría a casa para mantener y cuidar a su madre.
Después de su liberación a principios de 1932, Clyde apoyó a su madre, aunque no de la forma que esperaba el estado.
En un año, Clyde estuvo vinculado a al menos cuatro asesinatos, algunos secuestros y todo tipo de robos. Pero su madre se apresuró a defenderlo. En una entrevista con el Daily Times Herald de Dallas, lo retrató como un hijo amable que pasó por la gasolinera justo después de Navidad para darle un abrazo y un beso. Ella se preocupó en voz alta de que “Es posible que escuchemos en cualquier momento que está muerto”.
Aunque se sabía que él y Bonnie pasaban por allí con frecuencia, ella negó que hubiera participado en robos a bancos o que fuera un asesino. Con lágrimas en los ojos, le contó al reportero sobre su conversación: “‘Hijo, le dije, ¿hiciste lo que dicen en los periódicos?’ Y él dijo: Madre, nunca he hecho nada tan malo como matar a un hombre”.
Dijo que no conocía a la joven, “Bonnie”, que supuestamente ayudó con los robos, y que no sabía si la joven había estado con Clyde.
“A todo el mundo le gusta Clyde, ¿sabes?”, Continuó, compartiendo algunas fotos familiares de su hijo. Al mirar a uno de ellos, sollozó. “Clyde … no es un … asesino”, insistió.
Unos meses más tarde, cuando su hijo fue acusado de nuevos asesinatos y secuestros, volvió a llorar cuando el alguacil, un oficial y un reportero pasaron por allí. Para entonces, tanto Clyde como Buck estaban “viviendo en un tiempo prestado”, dijo, secándose los ojos. Ella oró por su seguridad: “¡Que Dios perdone a mis hijos!”
En julio de 1933, su hijo Buck estaba muriendo por las heridas sufridas en dos tiroteos, incluida una bala que le atravesó el cráneo. Cumie estaba desamparada, conduciendo a Iowa con varios miembros de la familia para estar junto a su cama. Incluso entonces, permaneció junto a Clyde, negándose a instarlo a que se entregara.
Bonnie Parker
Si Clyde se rindió, es casi seguro que lo ejecutarían, dijo, y si no lo hiciera, los oficiales probablemente dispararían para matar. “Entonces”, le dijo a la prensa, “voy a dejar que viva sus últimos días de la manera que quiera”.
Clyde y Bonnie vivirían casi un año más, y Cumie puede haber sido una de las razones. La pareja se reunía regularmente con ella, llamaba ocasionalmente, pasaba por la estación para charlar y organizaba reuniones arrojando una botella de refresco frente a la estación con una nota adentro. En un momento, Cumie mantuvo un registro de sus visitas en la pared de su pequeña casa, registrando unas 20 reuniones entre diciembre de 1933 y marzo de 1934.
Quizás el papel más importante de Cumie fue el de probable banquero de Clyde y Bonnie. Los agentes de la ley creían que al menos algunas de las ganancias mal habidas de la pareja se compartían entre los pobres de West Dallas, ganando tanto la lealtad como el silencio cuando los agentes intentaban entrevistarlos. Clyde no se quedó el tiempo suficiente en West Dallas para repartir dinero en efectivo. Pero hay evidencia de que Cumie tenía fondos.
Un manuscrito escrito por Blanche Barrow, la esposa de Buck, y publicado después de su muerte, detalla una reunión familiar en mayo de 1933, después de que Clyde, Buck, Bonnie y Blanche robaran un banco. Blanche y Bonnie compartieron algo de dinero con sus madres, pero la mayor cantidad, con mucho, “unos cientos de dólares”, equivalente a varios miles de dólares en la actualidad, fue para Cumie.
Cumie y otros miembros de la familia compraron ropa bonita para Bonnie y Clyde, pero ni Cumie ni Henry mostraron signos de prosperidad, quedándose en la casa pequeña y conduciendo un camión viejo.
Es posible que parte del dinero también se haya utilizado para pagar a las fuerzas del orden. Aunque no hay pruebas contundentes de eso, comprar protección policial fue común durante la era de Bonnie y Clyde, que se superpuso tanto con la Prohibición como con la Gran Depresión. Los oficiales tenían poca formación formal y estaban mal pagados.
La policía de Dallas y la oficina del alguacil del condado fueron especialmente ineptos al tratar de atrapar a los fugitivos durante sus dos años de carrera, solo ocasionalmente vigilaron la estación Barrow, a pesar de las visitas de rutina de Bonnie y Clyde, y una vez fracasaron estrepitosamente en un intento de tenderles una emboscada.
Después de la muerte de Buck, la familia Barrow esperó para comprar una lápida para su tumba, sabiendo que Clyde pronto se uniría a él en la muerte. En una emboscada en un polvoriento camino rural en el noreste de Luisiana, Bonnie Parker y Clyde Barrow encontraron violentamente su fin el 23 de mayo de 1934.
A principios de 1935, los funcionarios federales acusaron a varios de sus familiares y pandilleros por albergar a los criminales. Cumie fue acusada, pero no el padre de Clyde, Henry. Después de los argumentos finales, el jurado compuesto exclusivamente por hombres declaró a todos culpables. A pesar de que el fiscal Eastus había condenado a Cumie Barrow, el juez William Atwell luchó por sentenciarla, una indicación de su influencia.
“Quizás sean suficientes sesenta días de cárcel”, dijo el juez a Cumie. Luego, preguntó: “¿Qué opinas de la sentencia? ¿Es justa?”
Con los ojos enrojecidos por el llanto, Cumie lo miró con las manos entrelazadas.
“Juez”, imploró, “¿treinta días no serían suficientes? Me necesitan en casa “.
Vida, amor y crimen en la América de la Gran Depresión
Bonnie Parker y Clyde Barrow forman una de las parejas criminales más famosas de la historia de Estados Unidos. Su historia ha sido contada en libros, canciones, películas y series, y con el tiempo ambos fueron convertidos en símbolos románticos de la rebeldía. Sin embargo, detrás de esa imagen existió una realidad mucho más dura: robos, secuestros, asaltos, asesinatos y una persecución policial que terminó violentamente en 1934.
Su historia comenzó en Texas durante los años más difíciles de la Gran Depresión y terminó con ambos muertos antes de cumplir los 25 años.
Bonnie Parker: una joven de Texas
Su familia tenía pocos recursos. Cuando Bonnie era todavía una niña, su padre murió y su madre tuvo que criar sola a sus hijos.
Bonnie era inteligente y tenía aspiraciones diferentes de las que posteriormente mostraría su vida criminal.
En la escuela destacó especialmente por su escritura. Le gustaba la poesía y soñaba con convertirse en actriz.
A los 16 años se casó con Roy Thornton, pero el matrimonio fue muy problemático y terminó separándose.
Bonnie nunca llegó a divorciarse legalmente antes de la muerte de Thornton.
Su vida cambió radicalmente cuando conoció a Clyde.
Clyde Barrow: del pequeño delincuente al fugitivo
Era uno de varios hijos de una familia pobre.
Como muchos jóvenes de su generación, creció en un ambiente profundamente afectado por la crisis económica.
Durante su adolescencia comenzó a cometer pequeños delitos.
Robos, hurtos de automóviles y otros delitos lo llevaron progresivamente al sistema penitenciario.
Su experiencia en prisión fue decisiva.
Mientras estuvo encarcelado sufrió malos tratos y posteriormente afirmó que había sido víctima de abusos.
Cuando recuperó la libertad, su comportamiento criminal se volvió mucho más violento.
El encuentro
Bonnie y Clyde se conocieron en 1930.
Bonnie tenía 19 años.
Clyde tenía 20.
La relación fue inmediata.
Bonnie decidió acompañarlo pese a saber que estaba involucrado en actividades criminales.
La pareja se convirtió rápidamente en parte de una pequeña banda de fugitivos.
No actuaban siempre solos.
Durante diferentes períodos estuvieron acompañados por delincuentes como W. D. Jones, Buck Barrow y Blanche Barrow, entre otros.
La composición del grupo cambió varias veces.
La época de la Gran Depresión
Para comprender el fenómeno Bonnie y Clyde hay que comprender la época.
La Gran Depresión había dejado millones de estadounidenses sin empleo.
La pobreza era extrema.
Los bancos eran vistos con desconfianza por sectores de la población que habían perdido sus ahorros.
En ese contexto aparecieron delincuentes que fueron convertidos por determinados medios de comunicación en figuras casi románticas.
Bonnie y Clyde se beneficiaron de esa imagen.
Los periódicos publicaban fotografías de la pareja.
El público seguía sus movimientos.
Pero la realidad de sus crímenes era mucho menos romántica.
Los robos
La banda de Barrow robó estaciones de servicio, pequeños comercios, bancos y otros establecimientos.
Sin embargo, a diferencia de la imagen popular, no fueron responsables de una interminable cadena de grandes robos bancarios.
La mayoría de sus delitos fueron pequeños asaltos y robos de automóviles.
Su verdadera peligrosidad surgió de la violencia utilizada para escapar.
Cuando la policía intentaba detenerlos, estaban dispuestos a disparar.
La violencia
Murieron varios agentes de policía.
También murieron civiles y miembros de la propia banda.
Bonnie no era simplemente una acompañante pasiva.
Aunque el grado exacto de su participación en determinados homicidios sigue siendo discutido por los historiadores, estuvo involucrada activamente en la vida criminal de la banda y portaba armas.
Clyde, por su parte, se convirtió en un fugitivo cada vez más buscado.
La policía comenzó a organizar una persecución interestatal.
Bonnie, la poeta
Uno de los elementos que más contribuyó a construir el mito fue la personalidad de Bonnie.
Además de su participación en los delitos, escribía poesía.
Uno de sus poemas más conocidos, “The Story of Bonnie and Clyde”, presentaba una versión romántica de su vida.
La poesía ayudó a crear la imagen de dos amantes perseguidos por una sociedad injusta.
Pero esa narrativa omitía buena parte del sufrimiento provocado por sus crímenes.
Es un ejemplo clásico de cómo la cultura popular puede transformar delincuentes reales en personajes legendarios.
La banda se desintegra
La vida de fugitivos comenzó a ser cada vez más difícil.
La policía había identificado a numerosos miembros de la banda.
Las casas de familiares eran vigiladas.
Los vehículos utilizados por el grupo eran buscados.
La banda comenzó a dividirse.
En 1933, Buck Barrow resultó gravemente herido durante un enfrentamiento policial y murió posteriormente.
Su esposa Blanche fue capturada.
La desaparición de Buck debilitó considerablemente al grupo.
Bonnie y Clyde continuaron huyendo.
La persecución final
Para 1934, las autoridades estaban decididas a terminar con ellos.
El encargado de organizar la emboscada final fue el exranger de Texas Frank Hamer.
Hamer estudió cuidadosamente los movimientos de la pareja y siguió las conexiones familiares y los lugares que solían visitar.
Descubrió que Bonnie y Clyde tenían una relación de confianza con determinados familiares.
Finalmente, la policía consiguió información sobre el lugar por donde probablemente pasarían.
La emboscada se preparó en una carretera rural de Bienville Parish, Louisiana.
El 23 de mayo de 1934
La mañana del 23 de mayo de 1934, Bonnie y Clyde viajaban en un automóvil Ford V8.
Se dirigían hacia una zona rural.
No sabían que varios agentes estaban esperándolos.
Cuando el vehículo se acercó, los policías abrieron fuego.
El automóvil quedó prácticamente destruido.
Bonnie Parker y Clyde Barrow murieron instantáneamente.
Tenían 23 y 25 años, respectivamente.
La emboscada fue extremadamente violenta.
Los investigadores dispararon decenas de veces contra el automóvil.
Las fotografías posteriores del vehículo y de la escena se convirtieron en parte de la leyenda.
El público
La muerte de la pareja produjo una enorme conmoción.
Miles de personas se acercaron al lugar.
Algunos intentaron obtener recuerdos.
Otros querían simplemente ver el automóvil.
La curiosidad pública fue extraordinaria.
Los cuerpos fueron llevados a Texas.
Bonnie y Clyde habían muerto, pero su fama acababa de comenzar.
¿Eran héroes?
No.
Aunque algunos sectores de la sociedad de la época simpatizaban con ellos, especialmente por la crisis económica, no existe evidencia de que fueran una especie de “Robin Hood” que robaba sistemáticamente a los ricos para ayudar a los pobres.
La pareja cometió delitos graves.
Hubo víctimas.
Hubo policías asesinados.
Hubo personas aterrorizadas.
La romantización posterior ocultó parte de esa realidad.
El papel de los medios
Los medios de comunicación tuvieron un papel fundamental.
Las fotografías que Bonnie y Clyde habían dejado durante su vida fueron especialmente importantes.
En algunas aparecían posando con armas o representando escenas románticas.
Estas imágenes resultaban extraordinariamente atractivas para los periódicos.
La combinación de juventud, romance, armas y persecución policial creó una historia perfecta para la prensa.
La pareja dejó de ser simplemente Bonnie Parker y Clyde Barrow.
Se transformaron en Bonnie and Clyde, un personaje colectivo.
El cine
Décadas después, Hollywood volvió a transformar la historia.
La película Bonnie and Clyde, dirigida por Arthur Penn y estrenada en 1967, fue protagonizada por Warren Beatty y Faye Dunaway.
La película presentó a la pareja de una manera mucho más compleja y romántica que las crónicas policiales originales.
Fue un enorme éxito y se convirtió en una película fundamental de la historia del cine estadounidense.
También contribuyó a consolidar definitivamente la imagen de Bonnie y Clyde como amantes rebeldes.
Sin embargo, la película utiliza importantes elementos de ficción.
No debe confundirse con una reconstrucción documental de sus vidas.
El verdadero legado
Dos jóvenes enamorados.
Una época de pobreza.
Una vida de fugitivos.
Fotografías románticas.
Armas.
Automóviles.
Robos.
Persecuciones.
Y una muerte violenta.
Pero la realidad fue más triste.
Bonnie Parker tenía 23 años.
Clyde Barrow tenía 25.
Sus vidas adultas habían quedado prácticamente destruidas por la delincuencia.
La pareja no tuvo tiempo para conocer otra existencia.
Una tragedia estadounidense
Bonnie y Clyde representan una época específica de Estados Unidos.
La Gran Depresión produjo enormes desigualdades y desesperación.
Algunos delincuentes consiguieron aprovechar el descontento social para convertirse en figuras populares.
Pero el hecho de que determinados sectores sintieran simpatía por ellos no significa que sus acciones fueran justificables.
La historia muestra algo que se repite constantemente: la sociedad puede convertir a determinados criminales en héroes cuando sus historias encajan con las frustraciones de una época.
Conclusión
Bonnie Parker y Clyde Barrow comenzaron como jóvenes de origen humilde y terminaron convertidos en dos de los fugitivos más famosos de Estados Unidos.
Su carrera criminal fue relativamente corta, pero extremadamente intensa.
Robaron, huyeron, se enfrentaron a la policía y participaron en una cadena de delitos que dejó víctimas reales.
El 23 de mayo de 1934, una emboscada terminó con sus vidas.
Bonnie tenía 23 años.
Clyde tenía 25.
No murieron como héroes románticos de Hollywood.
Murieron como fugitivos buscados por múltiples delitos.
Sin embargo, la historia posterior los transformó.
El cine, la literatura, la música y la prensa construyeron una imagen de amantes rebeldes enfrentados al sistema.
La verdadera historia es mucho más compleja.
Bonnie y Clyde fueron simultáneamente jóvenes atrapados en una época de pobreza y delincuentes responsables de violencia.
Y quizás sea precisamente esa contradicción la que explica por qué, más de noventa años después de su muerte, sus nombres continúan siendo reconocidos prácticamente en todo el mundo.
… and Clyde
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A raíz de la sangrienta ola de crímenes de dos años de Clyde Barrow y Bonnie Parker, el gobierno de Estados Unidos enjuició a más de una docena de familiares y amigos por ayudar a la pareja. Durante su argumento final, el fiscal Clyde O. Eastus hizo una acusación sorprendente.
Señalando a la madre de Clyde, Cumie Barrow, Eastus rugió: “¡Ella es la cabecilla de esta conspiración!”
Como fiscal de Estados Unidos para el Distrito Norte de Texas, Eastus probablemente estaba embelleciendo su punto para el jurado de Dallas. Puso a Cumie al frente y al centro porque admitió reunirse regularmente con los fugitivos y se sabía que les proporcionaba comida, ropa y otras comodidades.
Pero Eastus estaba edificando algo.
Una nueva mirada a la historia de Bonnie y Clyde sugiere que Cumie realmente fue la mujer detrás de Clyde Barrow. Los relatos de los participantes y las noticias de la época, incluidos los guardados en los álbumes de recortes del alguacil del condado de Dallas, muestran a una madre que manejó con cuidado la imagen de su hijo, ganando su liberación de la prisión con pequeñas mentiras, manipulando a los reporteros de noticias y probablemente haciendo pagos que ayudaron a extender su larga racha de robos y asesinatos.
Sin duda, Cumie siempre ha sido un personaje clave en el drama de Bonnie y Clyde. Pero la narrativa típica, como la detallan los aficionados al crimen, la retrata simplemente como una madre amorosa y protectora que haría cualquier cosa por sus hijos. Es casi seguro que ella era más cómplice que eso.
Nacida como Cumie Walker cerca de Swift, Texas, en 1874, se casó con Henry Barrow poco después de cumplir los 17 años. Sabía mucho más que su esposo, que había estado enfermo y nunca fue a la escuela. La pareja pasó la mayor parte de su vida cultivando o tratando de hacerlo. Ganarse la vida de la tierra fue un desafío, especialmente porque su familia creció de un hijo en 1894 a siete en 1918. Cumie se volvió experto en habilidades de supervivencia.
Una depresión en los precios agrícolas después de la Primera Guerra Mundial obligó a Henry y Cumie a mudarse en 1922 a Dallas, donde Henry se ganó la vida como vendedor ambulante. Para cuando Clyde Barrow estaba en la mitad de su adolescencia, había abandonado la escuela y estaba trabajando en una serie de trabajos en fábricas. Los bajos salarios no eran suficientes para el estilo de vida que quería.
En poco tiempo, agregó el robo a sus habilidades: primero artículos de metal para ayudar a su padre y luego pavos antes de avanzar al robo de autos y allanamientos. Cuando la policía de Dallas comenzó a trasladarlo regularmente a la estación para interrogarlo, llevó su oficio a otras ciudades de Texas.
A principios de 1930, conoció y se enamoró perdidamente de Bonnie Parker, una pequeña rubia animada que fue separada de su esposo adolescente. Sin embargo, solo unas semanas después, Clyde fue arrestado y finalmente enviado a Waco, Texas, donde rápidamente fue juzgado y condenado por varios robos. Las autoridades de Houston lo culparon de un asesinato varios meses antes.
Con Clyde enfrentando 14 años de prisión y un cargo de asesinato, Cumie concedió una entrevista al Waco News-Tribune, insistiendo en que estaba en Dallas, no en Houston en el momento del asesinato. Ella atribuyó sus problemas a haberse enredado con un mal grupo de jóvenes y señaló, correctamente, que anteriormente había sido acusado, pero nunca condenado, de un delito.
Ella también le dijo a una mentira: “Clyde tenía solo 18 años el lunes pasado”.
De hecho, su hijo con cara de bebé era al menos dos años mayor que eso, pero seguramente sabía que el estado tendía a ser más indulgente con los adolescentes. (Según la mayoría de los relatos, Clyde nació en 1909, lo que significa que acababa de cumplir 21 años. Pero la Biblia familiar enumeró su año de nacimiento como 1910, lo que algunos afirman que es correcto).
El cargo de asesinato fue retirado cuando surgió otro sospechoso. Pero cuando Clyde llegó a la penitenciaría estatal para cumplir su condena, indicó que tenía 18 años.
Cumie mantendría el mito de la edad mientras trabajaba diligentemente para sacar a Clyde de la cárcel.
Contrató abogados con dinero proporcionado por su hijo Buck, el hermano mayor de Clyde, quien aparentemente consiguió el dinero al asaltar estaciones de servicio y robar las nóminas de la empresa. Esos abogados tejieron una historia desgarradora, argumentando que la madre de Clyde era una viuda que realmente necesitaba sus ganancias. Cumie, sin embargo, no era viuda; ella y Henry habían trasladado su pequeña casa construida a mano a un lote del oeste de Dallas, donde Henry dirigía una modesta estación de servicio desde una habitación delantera.
Cumie o sus abogados también recopilaron cartas de recomendación del alguacil que detuvo a Clyde en la cárcel de Waco, el juez que lo sentenció y otros funcionarios que apoyaron su liberación. La junta estatal de indultos estuvo de acuerdo y recomendó su libertad condicional porque “Barrow tenía solo 18 años cuando se metió en problemas” y se iría a casa para mantener y cuidar a su madre.
Después de su liberación a principios de 1932, Clyde apoyó a su madre, aunque no de la forma que esperaba el estado.
En un año, Clyde estuvo vinculado a al menos cuatro asesinatos, algunos secuestros y todo tipo de robos. Pero su madre se apresuró a defenderlo. En una entrevista con el Daily Times Herald de Dallas, lo retrató como un hijo amable que pasó por la gasolinera justo después de Navidad para darle un abrazo y un beso. Ella se preocupó en voz alta de que “Es posible que escuchemos en cualquier momento que está muerto”.
Aunque se sabía que él y Bonnie pasaban por allí con frecuencia, ella negó que hubiera participado en robos a bancos o que fuera un asesino. Con lágrimas en los ojos, le contó al reportero sobre su conversación: “‘Hijo, le dije, ¿hiciste lo que dicen en los periódicos?’ Y él dijo: Madre, nunca he hecho nada tan malo como matar a un hombre”.
Dijo que no conocía a la joven, “Bonnie”, que supuestamente ayudó con los robos, y que no sabía si la joven había estado con Clyde.
“A todo el mundo le gusta Clyde, ¿sabes?”, Continuó, compartiendo algunas fotos familiares de su hijo. Al mirar a uno de ellos, sollozó. “Clyde … no es un … asesino”, insistió.
Unos meses más tarde, cuando su hijo fue acusado de nuevos asesinatos y secuestros, volvió a llorar cuando el alguacil, un oficial y un reportero pasaron por allí. Para entonces, tanto Clyde como Buck estaban “viviendo en un tiempo prestado”, dijo, secándose los ojos. Ella oró por su seguridad: “¡Que Dios perdone a mis hijos!”
En julio de 1933, su hijo Buck estaba muriendo por las heridas sufridas en dos tiroteos, incluida una bala que le atravesó el cráneo. Cumie estaba desamparada, conduciendo a Iowa con varios miembros de la familia para estar junto a su cama. Incluso entonces, permaneció junto a Clyde, negándose a instarlo a que se entregara.
Si Clyde se rindió, es casi seguro que lo ejecutarían, dijo, y si no lo hiciera, los oficiales probablemente dispararían para matar. “Entonces”, le dijo a la prensa, “voy a dejar que viva sus últimos días de la manera que quiera”.
Clyde y Bonnie vivirían casi un año más, y Cumie puede haber sido una de las razones. La pareja se reunía regularmente con ella, llamaba ocasionalmente, pasaba por la estación para charlar y organizaba reuniones arrojando una botella de refresco frente a la estación con una nota adentro. En un momento, Cumie mantuvo un registro de sus visitas en la pared de su pequeña casa, registrando unas 20 reuniones entre diciembre de 1933 y marzo de 1934.
Quizás el papel más importante de Cumie fue el de probable banquero de Clyde y Bonnie. Los agentes de la ley creían que al menos algunas de las ganancias mal habidas de la pareja se compartían entre los pobres de West Dallas, ganando tanto la lealtad como el silencio cuando los agentes intentaban entrevistarlos. Clyde no se quedó el tiempo suficiente en West Dallas para repartir dinero en efectivo. Pero hay evidencia de que Cumie tenía fondos.
Un manuscrito escrito por Blanche Barrow, la esposa de Buck, y publicado después de su muerte, detalla una reunión familiar en mayo de 1933, después de que Clyde, Buck, Bonnie y Blanche robaran un banco. Blanche y Bonnie compartieron algo de dinero con sus madres, pero la mayor cantidad, con mucho, “unos cientos de dólares”, equivalente a varios miles de dólares en la actualidad, fue para Cumie.
Cumie y otros miembros de la familia compraron ropa bonita para Bonnie y Clyde, pero ni Cumie ni Henry mostraron signos de prosperidad, quedándose en la casa pequeña y conduciendo un camión viejo.
Es posible que parte del dinero también se haya utilizado para pagar a las fuerzas del orden. Aunque no hay pruebas contundentes de eso, comprar protección policial fue común durante la era de Bonnie y Clyde, que se superpuso tanto con la Prohibición como con la Gran Depresión. Los oficiales tenían poca formación formal y estaban mal pagados.
Después de la muerte de Buck, la familia Barrow esperó para comprar una lápida para su tumba, sabiendo que Clyde pronto se uniría a él en la muerte. En una emboscada en un polvoriento camino rural en el noreste de Luisiana, Bonnie Parker y Clyde Barrow encontraron violentamente su fin el 23 de mayo de 1934.
A principios de 1935, los funcionarios federales acusaron a varios de sus familiares y pandilleros por albergar a los criminales. Cumie fue acusada, pero no el padre de Clyde, Henry. Después de los argumentos finales, el jurado compuesto exclusivamente por hombres declaró a todos culpables. A pesar de que el fiscal Eastus había condenado a Cumie Barrow, el juez William Atwell luchó por sentenciarla, una indicación de su influencia.
“Quizás sean suficientes sesenta días de cárcel”, dijo el juez a Cumie. Luego, preguntó: “¿Qué opinas de la sentencia? ¿Es justa?”
Con los ojos enrojecidos por el llanto, Cumie lo miró con las manos entrelazadas.
“Juez”, imploró, “¿treinta días no serían suficientes? Me necesitan en casa “.
“Treinta días en la cárcel”, respondió el juez.
PrisioneroEnArgentina.com
Mayo 27, 2021