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A finales de los años 60 y principios de los 70 un ex marino propietario de una pizzería llamado Richard Davis hizo una entrega en una zona accidentada de Detroit. Una vez que llegó a su destino, le apuntaron con armas de fuego y le robaron. A partir de ese día Davis decidió portar un arma para evitar problemas de este tipo. Al cabo de un rato se repitió la misma dinámica que acabamos de describir, pero esta vez se produjo un tiroteo en el que resultaron heridos ambos bandos. Durante las semanas de recuperación de Davis, escuchó que DuPont, una compañía química, había inventado una fibra sintética que era liviana y cinco veces más fuerte que el acero llamada Kevlar.

Al ver lo que le pasó, decidió invertir en este material comprándolo y procesándolo para crear una especie de chaleco antibalas. Una vez creada esta chaqueta casera, buscó inversores para que pudiera ser utilizada principalmente por la policía. Tuvo poco éxito, nadie lo escuchó, hasta que tuvo la brillante idea de manifestarse frente a todos. ¿Como? Vistiendo su creación y pegándose un tiro en el vientre para demostrar su eficacia. Nunca lo había probado ni en sí mismo ni en otra persona, era un riesgo bastante grande. Sin embargo, gracias a esa manifestación y a ese accidente del repartidor, si hoy la policía arriesga un poco menos, es gracias al chaleco antibalas Second Chance de Richard Davis.

 


PrisioneroEnArgentina.com

Febrero 8, 2024